sábado, enero 16, 2010

Los candidatos y el horóscopo chino

Publicado en La Estrella de Iquique enero 2010

Según el horóscopo chino, el año 2010 será fabuloso porque estará regido por el Tigre (salvo para Tiger Wood al que le irá como la Mona, por aquel asunto del hoyo 19, donde jugaba sin permiso de su mujer).
Lo que más me gusta del signo, es que el Tigre es un animal orientado al logro, al éxito, al resultado. Esto lo considero muy positivo porque en mi opinión, el éxito produce adicción. Cuando alguien se acostumbra a triunfar y a ser exitoso, nunca jamás querrá volver a la mediocridad. Avizoro entonces que tendremos un año fabuloso. El viento sopla a favor y parece que finalmente se alinearon los astros. No por nada hace menos de un mes fuimos incorporados como miembros titulares de la OCDE, el exclusivo club de los países que juegan en las ligas mayores.
Podríamos concluir entonces que el futuro que se nos viene, es favorable para el país. Pero…siempre hay un pero, no todo dependerá de las naturales habilidades del Tigre, por muy diestro, ágil y poderoso que sea. Lo fundamental, en mi opinión, podría depender de la muñeca del domador.
Esto obliga necesariamente a analizar - también bajo el mismo horóscopo - cuál es el animal que hay dentro de cada presidenciable y conforme a ello, visualizar el futuro que puedan construir para nosotros.
En este horóscopo, el signo regente varía según el año de nacimiento de cada presidenciable. Lo que no cambia, es que ambos son un par de animales (aclaro que los doce signos son bestias).
En nuestro caso, uno de los animales, es un Gallo el que responde al nombre de Tatán. El otro animal es un Perro y en casa le dicen Lalo. Hechas las presentaciones, surgen dos preguntas clave. ¿Cuál de estos dos animales podría hacerlo mejor gobernando el país? ¿Cuál de estas dos bestias podría influir más y mejor en nuestro futuro?
Algunas características de ambas especies y su comportamiento habitual podrían darnos pistas. Escaneemos a la primera bestia. Tatán es un gallo, pero no es un gallo cualquiera, sino uno de esos de pelea. Chiquitito pero peleador, de pico corto y fuerte, altivo, de colita parada y que no conoce la rendición. A un gallo como este no le sacan fácilmente la cresta. Se sabe ganador y luce con orgullo sus coloridas plumas. Siempre está aleteando y moviéndose en el centro del gallinero. Es apasionado, todo lo que acomete lo hace con cuerpo y alma. Protege a sus gallinas de cualquier peligro o amenaza. Cierra las puertas con tranca y le cargan las giratorias, donde pudieran entrar y salir los delincuentes. Es un gallo bueno para el canto y muy madrugador. Duerme poco y a las 6 de la mañana está despertando a medio mundo. Le encanta volar y cada vez que puede lo hace. Le gusta ver las cosas desde lo alto. Por la posición de los ojos, observa lo que pasa en la derecha e izquierda simultáneamente.
Por su parte el Perro Lalo, es una especie de raza casera, de clase media. No es para nada un quiltro pues tiene ascendencia Suiza. De pelaje rebelde, un poco “tieso de mechas”, es un animal pacífico, nada de rosquero y bueno para la pestaña. Es el típico perro de compañía, educadito. Se le puede llevar a cualquier parte y no molesta, incluso a misas (católicas y evangélicas). Lalo es una especie que con el tiempo ha cambiado, antes era mucho más tieso, fome, y pavo. Ahora es chascón, canchero, gracioso, baila, mueve la colita y perrea. Tiene buen olfato y mete la nariz donde puede. No es muy ágil corriendo pero le gusta ganar, aunque sea por nariz. Es muy querendón de su ama quien lo cuida y protege. Está siempre con todas sus vacunas al día.
Con estos datos, estimado lector, usted dispone de toda la información necesaria para decidir cuál de estos dos animales preferiría para que dirigiera los destinos de Chile. No quiero que me culpe a mí o a los chinos, si después de un tiempo se está haciendo la pregunta ¿cómo fui tan bestia para votar por el animal equivocado?

El mejor voto, el femenino

Publicado en La Estrella de Iquique diciembre 2009

Siempre me ha llamado la atención las razones que tienen los electores para decidir su voto. El razonamiento - cuando interviene la razón, lo que no es frecuente - tiene variadas e increíbles explicaciones. Los comandos, los centros de estudios, los expertos en campañas, los ingenieros y otros tantos, se pasan meses estudiando deseos, necesidades y expectativas de los ciudadanos con el fin de saber qué mierda realmente quieren, para incluir aquello (excepto la deposición) en los discursos y propuestas de los candidatos. El ojetivo, llegar a la mente, al corazón y al alma de los electores y conseguir que éstos los favorezcan con su voto. Los electores oyen, leen, ven, pero luego deciden votar como se les ocurre.
Y en este escenario hay una masa crítica de mayor incertidumbre aún. Las mujeres. Ellas votan por razones, digamos... no convencionales. Su voto es esencialmente emocional. Eso explica por ejemplo que una seria trabajadora de clase media, jefa de hogar , esforzada dueña de casa, con tres hijos, dos estudiando en la U con crédito del BancoEstado, que paga un alto dividendo en UF, haya votado por MEO porque le gustó “el mechón de su cabello y su forma de masajeárselo”. Confesó que esto lo encontraba coqueto y sexy. De solo mirarlo, se estremecía y sentía cosas extrañas en su organismo.
Se de otros casos, como el de aquella señora que quedó flechada con don Lalo, cuando lo vio bailando tango con la Martuchita. Desde ese día no duerme bien. Un sueño recurrente, la atormenta. En su sueño, se ve con el candidato bailando una apretada milonga arrabalera donde el presidenciable, así como haciéndose el de las chacras, se la mete (la pierna) más allá de lo que su condición de demócrata cristiano confeso se lo permitiría. Al más puro estilo de Al Pacino en la película Perfume de Mujer. Ella espera que este sueño se haga realidad. Volverá votar por Frei en segunda.
Otro caso. Hay cuatro mujeres mayorcitas ya, madre, hermana y dos hijas, que viven cerca de la cordillera en la novena región, que han jurado que votarán por el candidato que les cumpla un anhelado deseo. Debe llegar así como volando, descendiendo del cielo cual pájaro andino, saludarlas, abrazarlas y besarlas y luego volver a emprender vuelo. Un verdadero encuentro poético.
Con estas constancias, quise probar mi teoría del voto emocional de las féminas preguntándoles a varias amigas las razones del porqué si o del porqué no, votarían por uno u otro de los candidatos presidenciales. Estas fueron algunas respuestas:
“Lo encuentro muy requete fome. Debe ser muy ruidoso al sonarse. Cuando habla aletea. Le queda grande la ropa. Se nota que la mujer lo manda. Segundas partes nunca son buenas. Es muy…muy rico. Tiene cara de fresco. Se me imagina que ronca. Seguro que la mujer hasta le compra la ropa interior. Tiene pelos en la nariz. Se le pega el tirante del medio. Necesita una lipo. Se me ocurre infiel. Me carga la mujer. Muy churejón. Le gustan los postres de leche. Tiene muy buen lejos”.
A las mujeres, el lenguaje no verbal, les habla. Les dice todo. Les das pistas. Y desde allí construyen su decisión y quedan sin cargos de conciencia. También usan la tincada, el pálpito o simplemente su intuición electoral. Y si eventualmente todo aquello llegara a faltar, siguen el mismo padrón de conducta de todo elmundo. Es decir, si hay que elegir entre nuevo y viejo, se vota nuevo. Entre empresario muy exitoso y menos exitoso, se vota muy exitoso. Entre pasado y futuro, se vota futuro. Entre lo mismo y cambio, se vota cambio. Entre ganador y perdedor, siempre se vota ganador. Entre….. perdón…perdón…está sonando mi celular………….... (bla, bla, bla…)….Sorry…era Sebastián, no se escuchaba bien, por el ruido del helicóptero. Quería saber bien la dirección de las viejitas de la novena región que desean ver el pájaro… Cuatro votitos son cuatro votitos. Digo yo.

La bendita democracia

Publicado en La Estrella de Iquique diciembre 2009

Según su significado del griego, democracia es el gobierno del pueblo por el pueblo. En tiempos modernos muchos le han agregado “y para el pueblo” o “con el pueblo”. Pero eso cayó en desuso por ser contrario a la realidad.
En otras palabras, la democracia es una forma de gobierno, un modo de organizar el poder político donde lo decisivo es que el pueblo no es sólo el objeto del gobierno, o sea lo que hay que gobernar, sino también el sujeto que gobierna. El principio constitutivo de la democracia es el de la soberanía popular, es decir, donde el único soberano legítimo es el pueblo.
Esto del pueblo soberano, lo encuentro muy poético, aún cuando a veces patético. Eso explica que a muchos no les guste la democracia, o la prefieran de una manera diferente, aún cuando hasta el momento pareciera ser el mejor de los sistemas de gobierno.
No obstante, a la democracia le pasa algo muy parecido a lo que le sucede a los chilenos católicos. Todos son católicos a su pinta, con los acomodos y arreglines necesarios para tolerarla. Por eso es que en casi todo el mundo hay democracia… pero al estilo de Frank Sinatra (A mi manera). Por lo tanto, habría democracia en Cuba, en Venezuela e incluso en China. Pero…no es precisamente lo que la mayoría entiende por democracia.
Pero hablemos del aquí y el ahora. Hemos ejercido y lo seguiremos haciendo en un mes más, nuestro derecho democrático de elegir a las autoridades. Aún con la tinta fresca en mi pulgar (no había suficiente agua ayer en mi casa) lo que me recuerda que ejercí un derecho soberano, me surgen dudas sobre la democracia.
No es tan cierto que los ciudadanos elijamos muy democráticamente. Lo que se percibe es que un grupito de políticos, ajenos a nosotros, sentados confortablemente en Santiago ya eligieron por nosotros. Ellos deciden desde las altas esferas del poder, con mapas, estadísticas, currículos, registros de militantes, bolas de cristal, cartas de recomendaciones, algoritmos de ingeniería política, cartas del Tarot, tincómetros, brújulas, horóscopos varios (se prefiere el chino por la influencia de China en el destino del mundo del siglo 21), la Biblia, monedas de dos caras (cuando el azar debe decidir), el reglamento del Cachipún , los tres tomos del Cateo de la Laucha y un largo arsenal más de artilugios, elementostodos necesarios para que ellos,antes que nosotros, decidan por quienes debemos votar de manera libre y democrática.
Desde el Olimpo, nos indican los nombres de los ganadores de ese democrático proceso previo. ¡The winner is! Fulano, Zutano y Merengano. Un grupo de conocidos, desconocidos, aparecidos, tránsfugas u otras categorías de personajes. Nos imponen nombres, sensibilidades (eufemismo de ideologías políticas) acuerdos, pactos, sub pactos, inclusiones, exclusiones, contubernios y cuanta ocurrencia tengan con tal de que la democracia sea bien ejercida, que no nos equivoquemos y que elijamos a los más aptos (¿?) y que la soberanía del pueblo sea expresada en las votaciones.
Ahí es cuando me sumo a los miles de personas que tienen la sensación que les están viendo las peras. Da la impresión que los dirigentes políticos (y los operadores consultados zonalmente) creen que los electores somos idiotas. Y la verdad es que – respetuosamente lo digo- en verdad lo somos.
Muchos piensan que la democracia es un conjunto de malas prácticas que aparentan permitir que el pueblo se exprese libremente eligiendo al gobierno y sus autoridades. Por eso no votan, no se inscriben o anulan su voto.
En fin, como alguien dijo y no fue Voltaire, la democracia lejos de ser perfecta tiene tantas flaquezas como corruptos la representen.

El hermanito de James Bond

Publicado en La Estrella de Iquique, noviembre 2009

Ian Fleming, autor del personaje de ficción James Bond, agente secreto del imperio británico, nunca se refirió en sus libros a que el intrépido espía de la corona, tenía un hermano nacido y criado en un país sudamericano. El padre de ambos, mister Bond, según se supo, tuvo un desliz durante un viaje que hiciera a este lado del charco y de esa relación con una nativa nació un niño que sacó los rasgos incásicos de su madre, nada de su flemático padre, ni menos del old english style de su famoso hermano.
Aún cuando no fue reconocido por su progenitor, su madre insistió en que llevara el apellido Bond y así lo inscribió. Y también, para rendir un sincero tributo a su abuelo Edelberto, dueño del puesto de venta de fertilizantes “El guano de Edelberto”, bautizó con el nombre de Elguedelberto a su chiquillo. Con ese extraño y largo apelativo derivado del nombre del negocio -literalmente de mierda- que tenía su bisabuelo, para facilidad de todos, prefirieron llamarlo simplemente Elgue. Una vez adulto, se presentaba, imitando a su hermano igual que en las películas que veía y reveía eternamente, diciendo: “mi nombre es Bond…Elgue Bond”.
Durante muchos años nada se supo de Elgue Bond este. Pero hace muy pocas semanas hubo noticias de él. Se supo que al hermanito de James también gustaba de la profesión de su pariente y se había metido en cahuines de espionaje… pero de cuarta categoría. Había logrado alistarse a una rama armada de su país y a pesar de que su CI estaba a nivel con la cota cero, trabajaba en una unidad de “inteligencia”, lo que parecía un contrasentido. Por otro lado, el rango militar solo de suboficial que había logrado con muchas cuñas, lo transformaban en un espía del último quintil. Casi para espionaje a los Boys Scouts de los países vecinos. Al parecer solo el apellido Bond le habría ayudado a suplir las carencias evidentes que mostraba su currículo y su experiencia de vida.
Por cierto que cuando salió a la luz pública su trabajo de inteligencia, ya en el país para el cual supuestamente espiaba, lo tenían listo para despedirlo sin aviso previo siendo la causal “incumplimiento grave a los términos del contrato”. Claro, porque se le pedía información dura, trascendente, estratégica, clasificada y él entregaba pura paja molida. Ni al Ejército de Salvación le servía lo que le enviaba a sus mandantes.
Pero eso el país empleador lo sabía y a pesar de ello, lo mantenía por cariño y razones humanitarias. Solo para ayudarlo. Porque además Elgue Bond era muy enamoradizo y tenía tres familias que mantener. Se le pagaban desvalorizados US$ 3.000 mensuales, lo que desde ya definía el nivel de los “secretos” que proporcionaba. La información que pasaba con tanto riesgo se podía encontrar en cualquier revista especializada en armas, estrategia militar, proveedores de tecnología de defensa, etc. Es más, con suerte y una solvente tarjeta de crédito hasta se podrían haber comprado por catálogo online.
Por todas estas circunstancias y otras que aún están caratuladas como top secret, el país que pagaba este outsourcing de espionaje, había decidido poner término al contrato porque en realidad Elgue Bond no daba el ancho ni menos el largo. Justo en eso se estaba pensando, cuando se filtro el asunto. La contrainteligencia del país del espía lo andaba espiando a su vez y rápidamente lo puso entre rejas y empezaron a pedirle diplomáticamente que contara lo que hacía. Después de no más de tres apretones en zonas sensibles de su anatomía, Elgue Bond contó lo que hacía, para quien lo hacía, desde cuando lo hacía y por cuanto lo hacía. Bueno, el resto es historia.Ha salido en todoa la prensa.
Sin duda una historia poco digna para la familia Bond y particularmente para el agente 007. Eso explicaría por qué Ian Fleming no le dedicó ni una línea en sus libros a Elgue Bond este. Qué bochorno,digo yo.

¿Alo Patricio? Te habla Sebastián

Publicado en La Estrella de Iquique, diciembre 2009
El martes pasado recibí un llamado inesperado y sorprendente. Sebastián Piñera irrumpió en mi celular y antes que pudiera reponerme de tamaña sorpresa, me dijo: ¡Patricio, necesito pedirte un gran favor! ¿Qué podría querer de mí el mismísimo Piñera? Casi por instinto descarté que fuera a pedirme plata.
Lo que tú quieras, le contesté. Ni loco negarle un favor a alguien que puede ser, en 30 días más, presidente de Chile. Tan leso no soy.
Como tu sabes, continuó, nuestro slogan “una nueva forma de gobierno” no es una frase más de la campaña. Refleja cómo será mi gobierno. Un gobierno donde estarán los más capaces, los más responsables y los más honestos.
¡Chuata! Pensé, parece que me está sondeando para ofrecerme un cargo. Me imaginé (confieso que tengo una imaginación muy insubordinada) llegando a ser una suerte de asesor del tipo 2° piso de la Moneda pero en versión local. No obstante, la frase siguiente que dijo me volvió a la realidad. “Quiero que en el grupo ejecutivo haya gente joven, rostros nuevos, rostros frescos, rostros de juventud, de alegría, de optimismo, de empuje, de creatividad (supuse que estarían excluidos los frescos de raj…)
El favor, me dijo, es que me ayudes a buscar a los futuros líderes de esa región. A los chilenos y chilenas de Tarapacá capaces de poner a la región en el podium de los ganadores. Como en el fútbol, hay que formar una “selección”, un equipo para ganarle a la pobreza, a la delincuencia, al subdesarrollo, a la mediocridad, al desencanto, etc., etc. y mirar con optimismo el futuro. Qué honor, me llamaba a formar la roja regional de todos. Esa noche me miré al espejo y me encontré parecido a Bielsa.
Te entiendo perfectamente Sebastián, le precisé. Ahora dame las pistas, los requisitos mínimos y los perfiles. Me los explicó uno a uno con pelos y señales.
Ayer terminé de armar el colador de malla finita. A modo de resumen entrego tres filtros para el proceso de búsqueda y selección:
a) Carerajismo. Aquellos sujetos que pertenezcan a RN y a partidos de la Coalición, que hayan sido eficientes, colaboradores, trabajadores, hábiles entregando volantes, buenos haciendo los puerta a puerta, o facilitando vehículos, plata y tiempo en la campaña, no tendrán por ningún motivo asegurado un cargo en el nuevo gobierno, No hay que confundir trabajo de campaña con competencias directivas. Los que piensen que hay que “premiarlos” por lo que hicieron, se van a quedar chupando el loly (el caramelo). Si insisten en creer que por lo que hicieron se les debe algo, por favor enviar boleta de honorarios o factura y se le pagarán sus servicios.
b) Competencias. Respecto de los postulantes que manifiesten que son polifuncionales y multipropósito y pueden servir con eficiencia cualquier cargo (ej: Fulano se postula a Seremi de Educación, de Hacienda, de Obras Públicas, de Minería, a director de Zofrisa, etc. ) Sebastián estima que es imposible ser bueno en la defensa, en el medio campo, en el arco y en la presidencia del club. Se les mostrará tarjeta roja.
c) Inteligencia Emocional. Los candidatos cuyo coeficiente de IE sea más malo que puntaje Simce de colegio municipal de comuna pobre, no serán llamados a esta selección. Para estos cargos se necesitan seres humanos sensibles, con mente, corazón y alma puesta en la gente. Si no son sinceros, si son cuenteros y orejeros (eufemismo de operadores políticos) si son o han sido “jefes vacas”, si no valoran las emociones, mejor que ni lo intenten.
Finalmente me pide que valorice las habilidades en carpintería de los postulantes. Habrá mucha pega poniendo fijas las puertas giratorias. Quienes envíen sus antecedentes sin cumplir los requisitos básicos, se les informa desde ya que serán incinerados (los antecedentes). Insistir será más inútil que la capa de Superman.

El lado bueno de Pinochet

Publicado en La Estrella de Iquique, diciembre de 2009

Es probable que nunca vaya a haber consenso sobre Pinochet. Pasarán miles de metros cúbicos de agua bajo los puentes y todo seguirá igual. Los que vivimos su época estaremos divididos entre los que le amaron y los que le odiaron.
Sin embargo, creo que para tener una opinión objetiva de cualquier sujeto, es indispensable considerar el punto de vista según sea la vereda desde la cual se mire. Y para tenerlo en la mira sin distorsiones, hay que haber estado en su tiempo, en su espacio y en sus circunstancias.
Este relato no es una apología a Pinochet. Sólo quiero hacer justicia a su memoria. En esta perspectiva, puedo asegurar que a pesar de lo que se diga, Pinochet tenía su lado bueno.
Me siento calificado para decirlo y es la primera vez que lo confieso. Pasé varios años de mi vida muy vinculado a él y por cierto afectado por sus decisiones, muchas veces injustas. Fue una persona muy decisiva e influyente durante parte importante de mi existencia.
Cuando con amigos de la época nos juntamos, la mayoría revive las imágenes que muestran al Pinochet autoritario, abusivo, sarcástico, indolente, dictador y cruel. Y esa imagen es la que predomina. Sin embargo, les aseguro que tenía su lado bueno.
Reconozco que era autoritario, mesiánico y dictatorial. Un emperador romano de la época dorada del imperio. Un semi dios al yo le tenía mucho miedo y cuando me preguntaba algo, me tiritaba la pera, me transpiraban las manos, me saltaba la guata, quedaba mudo, tartamudo y sin ninguna reserva de neuronas que vinieran en mi auxilio para hilvanar una respuesta sensata. No podía contestarle y un par de veces confieso que se me corrieron los meados. Y el se reía. Lo disfrutaba cruelmente. Te metía el dedo en la herida hasta el fondo. Una respuesta equivocada y ¡cagaste te mandó saludos! Caías en la lista de los rojos (el rojo sangre le apasionaba). Te transformabas en su enemigo y te declaraba la guerra. A partir de ese momento eras un “comunacho” y quedabas plenamente identificado. En verdad era un gallo perverso y muy re vaca. Pero tenía su lado bueno.
Muchos -si hubieran podido - habrían asesinado a Pinochet. Ganas no les faltaban y los voluntarios sobraban. Algunos sugerían un atentado o algo así. Pero las posibilidades eran mínimas. En el territorio de su dominio, no se movía ni una hoja sin que él lo supiera. Una legión de esbirros le cuenteaba en la oreja (siempre en la derecha) todo lo que quería saber. Era siniestro para sus cosas. Pero tenía su lado bueno.
El perfil de Pinochet también incluía una personalidad muy exigente. No aceptaba errores. Y tolerancia cero a la desobediencia. Permanentemente te estaba calificando, evaluando, midiendo, poniendo nota por lo que hacías. Y sus decisiones eran invariables. Jamás las cambiaba. Ni medio punto, ni una milésima. ¡Viejo jodido este Pinochet. Lo odiábamos. Pero tenía su lado bueno.
Y lo bueno de Pinochet era precisamente la exigencia. No aceptaba la mediocridad. Nos obligaba a luchar por lo mejor. A mirar el futuro nuestro y el de la Patria con mentalidad ganadora. Nos amaba a su manera y lo demostraba exigiéndonos al máximo. Quería que fuéramos chilenos de primera.
Venía seguido a Iquique.Yo lo acompañaba a Zofri. Compraba montones de cosas. La mayoría eran regalos “para sus chiquillos”. En el fondo nos quería mucho a su manera.
Después de cumplir 30 años de profesor en el liceo, alcanzó el cargo de director y una lapicera de oro. Se lo merecía don Pedro Pinochet Ramírez, mi viejo y querido profesor de Historia, Geografía y Educación Cívica.
Cuando Pinochet murió, varios de sus alumnos fuimos a su despedida. Pero también llegó un lote grande a proferirle los últimos merecidos garabatos porque según ellos, les amargó parte de sus vidas. Es entendible, ellos nunca conocieron ni comprendieron su lado bueno. Pinochet, descansa en Paz.

lunes, diciembre 17, 2007

Brevísimo ensayo sobre la estupidez humana

(Publicado en la revista Puerto Mayor el año 2007)
Mirando el panorama noticioso nacional (no quise excederme observando "todo el mundo") me detengo en el asunto del Transantiago y no puedo sustraerme de pensar en la magnitud que puede alcanzar la estupidez humana. No me refiero por cierto al sistema de transporte público propiamente tal, sino a lo mal diseñado, lo mal implementado, lo mal controlado y para colmo lo oneroso.
Y es ahí cuando me pregunto cómo es posible que siendo la especie humana supuestamente la más inteligente de todas las especies conocidas del planeta, cometa tantas chambonadas. De la A a la Z, error tras error. Horror tras horror.
Esta pesadilla del Transantiago, que tiene enfermos de los nervios y estresados a millones los sufridos usuarios y sin dormir tranquila a la Presidenta Bachelet y a sus lugartenientes, es expresión inequívoca de la estupidez humana.
En verdad decir estupidez humana puede ser una redundancia, bastaría decir estupidez para saber de inmediato que estamos hablando de humanos. Solo los seres humanos son estúpidos. Hay una frase atribuida a Albert Einstein que dice. Solo dos cosas son infinitas, el Universo y la estupidez humana y no estoy seguro del Universo.
Hace años leí de Carlo Cipolla un economista destacado, un libro sobre la estupidez en el cual señalaba incluso que esta no se manejaba sola, también tenía sus reglas No cualquiera es estúpido, hay que tener las competencias para hacerlo bien y conocer sus mecanismos de tal forma que cuando se cometa el estropicio, todo el mundo reconozca de inmediato la estupidez y que no sea confundida con alguna otra “virtud” humana.
Esto es obvio ya que no es lo mismo por ejemplo hacer una “huevada” que cometer una estupidez. Son torpezas de la misma familia pero de diferente rango y alcance. La primera es intrascendente, casi infantil, en cambio la estupidez es contundente y supone que hubo pensamiento, razonamiento y reflexión previa abundante. Por ello, el efecto y resultado es muy categórico. Una huevada cualquiera la hace todo el mundo. En cambio una estupidez, solo una elite.
A pesar de lo anterior, suele subestimarse la cantidad de estúpidos que circulan por el mundo. Son muchos más de los que uno cree. Lo que ocurre es que están bastante mezclados y porque además de la estupidez, tienen otras características que son comunes al resto. Dicho en otras palabras pasan colados. Uno los ve muy “normales” hasta que cometen una estupidez y se revelan. Es algo así como salir del closet, pero en versión estúpida.
A las personas estúpidas no hay que subestimarlas tampoco ya que tienen un gran potencial. Tienen visión de futuro para imaginar nuevas y mejores estupideces más allá incluso del Bicentenario. Y lo peor es que tienen también mucha capacidad para asociarse con otros estúpidos y juntos son dinamita (principio de asociatividad)
Es sabido que todos los seres humanos estamos incluidos en una de cuatro categorías fundamentales: los incautos, los inteligentes, los malvados y los estúpidos.
Yo creo que –haciendo foco en el Transantiago - como ejemplo de la estupidez humana (la forma en que se diseñó e implementó) los sujetos que le dieron el “vamos”, no fueron ni incautos, ni malvados ni inteligentes, sino estúpidos.
Si hubiesen sido incautos, habrían ganado los usuarios (pero ambos perdieron). Si hubiesen sido malvados, habrían ganado ellos y producido un mal a los usuarios (pero han perdido ambos). Si hubieran sido inteligentes no habrían implementado el sistema hasta estar un 150% seguros del éxito.
Ergo, el diseño y la implementación del Transantiago fue obra de un estúpido (con asociados).
Y esto es grave ya que el estúpido es el tipo de persona más peligroso que existe. Incluso más peligroso que el malvado.
Aclaremos esto. Nuestras vidas están salpicadas de ocasiones en que sufrimos pérdidas de dinero, tiempo, energía, apetito, tranquilidad y buen humor por culpa de las dudosas acciones de alguna absurda criatura a la que, en los momentos más impensables e inconvenientes, se le ocurre causarnos daño, frustraciones y dificultades. Nadie se puede explicar por qué esta absurda criatura hace lo que hace. En realidad no existe explicación -o mejor dicho- solo hay una explicación: la persona en cuestión es estúpida.
La mayoría de las personas estúpidas son fundamentalmente y firmemente estúpidas, en otras palabras, insisten con perseverancia en hacer algo estúpido. Algunos estúpidos causan normalmente perjuicios limitados, pero hay otros que llegan a ocasionar daños terribles, no ya a uno o dos individuos, sino a comunidades o sociedades enteras. Ejemplo, a 5 millones de santiaguinos. La capacidad de hacer daño que tiene una persona estúpida depende de dos factores principales: del factor genético y del grado de poder o autoridad que ocupa en la sociedad.
Hecho este análisis la estupidez es un poder que en manos de gente estúpida y que ocupe cargos de autoridades es un arma mortal. Una criatura estúpida es peligrosa pues en cualquier momento “crea” algo monstruoso. No hay forma racional de prever cuándo, cómo o por dónde “vendrá la micro”. Frente a un individuo estúpido, uno está completamente desarmado. No se ajustan a las reglas de la racionalidad. El ataque coge por sorpresa, no es posible organizar una defensa racional, porque en sí mismo carece de cualquier tipo de estructura racional. Lo ocurrido el día menos pensado (cuando se puso en marcha el Transantiago) fue un acto irracional y estúpido.
Con una sonrisa en los labios, como si fuese la cosa más natural del mundo, la autoridad aparecerá de improviso para echar a perder tus planes, destruir tu paz, complicarte la vida y el trabajo, hacerte perder dinero, tiempo, el buen humor, el apetito, la productividad y todo esto sin malicia, sin remordimientos y sin razón. Solo estúpidamente.
En un país en ascenso como Chile, podría pensarse que el número de estúpidos es más elevado que en una sociedad en declinación. Pero las estadísticas indican que estúpidos hay en todas partes y en similar proporción. La diferencia reside en el hecho que en la sociedad emergente los estúpidos tienen más posibilidades de acceder al gobierno y desde allí cometer las estupideces con todo el peso del poder. O sea, desde donde se toman las decisiones “grandes”.
En lo del Transantiago muchos podrían culpar a la perversidad intencional, a la malicia astuta, la megalomanía, etc. de las malas decisiones de la autoridad. Sin duda que también están, pero cualquier estudio cuidadoso de su gestación o de los eventos actuales, lleva a la invariable conclusión que la fuente más grande de los terribles errores es la pura estupidez humana. Como dice la conocida frase: “No subestimes nunca el poder de la estupidez humana”.

jueves, octubre 11, 2007

Novedades del caribe




Desde el istmo de Panamá

Nuevos sobrinos - nietos he conocido esta semana. Hoy mi sobrino Ricardo, me envió fotos de las más de 4.000 que dice tener, de sus hijos Daniel (4) y Gabriel(6) . Es muy emocionante saber que hay en otras partes del mundo miembros de la familia y tener la oportunidad de conocerlos así por lo menos por el ciber espacio, pero conocerlos al fin. Aprovecho de subir sus fotos para que aumente la familia internetizada.

viernes, octubre 05, 2007

Globalizacion familiar




Del caribe llegó el sobrino-bisnieto de mi Tia Fide


La globalización es un fenómeno que se expresa hasta en las más inimaginables fronteras del quehacer humano. Desde hace tres semanas más o menos mi familia se ha globalizado aún más, con el nacimiento de mi sobrino-nieto panameño Ignacio Alejandro Orocú Muñoz. Ahora no solo tengo descendientes (sobrinos o sobrinos nietos) chilenos, sino también panameños y cubanos .Cada día me pongo más caribeño, chico. Ahora tengo una nueva y buena razón para ir a Panañá. He estado muchas veces en ese hermoso país y creo que ya es tiempo de volver. Me comprometo a hacerlo el próximo año.

viernes, agosto 24, 2007

The laptop generation


Con dedos para el piano


Sin duda seremos superados por la generación -iba a decir "que viene"- pero lo justo es decir "que ya llegó".
Mi nieto Vicente de 1 año y 7 meses.

viernes, junio 22, 2007

La familia crece





































Ya han pasado más de 18 meses y Vicente mi nieto del siglo XXI sigue creciendo física, mental y emocionalmente. Nos ha traído mucha alegría. Pasa los días de la semana con nosotros así es que lo estamos disfrutando mientras podamos. Sabemos que después se tendrá que ir a un Jardín y eventualmente se cambie de ciudad ya que su mamá, tiene proyectado irse a alguna ciudad más cercana de Santiago, considerando que mi nieta Camilita (17) planea estudiar en alguna universidad de la capital. Pero en fin "carpe diem", mientras estén con nosotros los disfrutamos a concho pues además el "cabro chico" es muy entretenido y mi nieta un encanto de chiquilla.




Pero el crecimiento familiar no es solo esto, también llegó una gatita rubia que bauticé como Cecilia (Chechi para la familia) Bolocca que se viene a sumar a la cockel Almendra y a un caracol de la Sarita nuestra Nana oriunda de la Paz.




Así las cosas, ya somos varios nuevamente. Por suerte las catitas y los canarios se volaron, se murieron dos caracoles porque me parecía que íbamos directos a convertirnos en un nini zoo.

sábado, noviembre 18, 2006

Los Operadores Políticos

(Publicado en el semanario Iquiquexpress, edición del 19 de noviembre de 2006)
La gente tiene mucha razón al preguntarse ¿quiénes son los operadores políticos? ¿De dónde salieron? ¿Qué hacen? ¿Por qué existen? ¿Por qué están tan de moda?
Intentaré contestar esas dudas, no sin antes aclarar que me fue muy difícil encontrar información seria y documentada sobre esta categoría de seres humanos del espectro social. Ni mi socio sabelotodo Google, que casi nunca me falla, me pudo dar una manito. En consecuencia, me tuve que batir solito consultando por aquí y por allá. Afortunadamente por aquí conozco algunos operadores políticos y uno de ellos me dio un “off the record” con lo cual creo que al final logré el objetivo de alcanzar una aproximación más o menos cercana al fenotipo social aquel llamado “operador político” (OPEP).
Para no desordenarme en el análisis, porque el tema tiene muchas aristas, vericuetos y hoyos negros, me referiré a los aspectos más trascendentales de estos singulares y peripatéticos sujetos:
1) Perfil y competencias. El operador político es un tipo cuya preparación política es muy baja. No le da para ser líder de nada en su partido por lo cual, como militante disciplinado que es, se pone al servicio de aquel, con la sana intención de alcanzar su máxima aspiración: estar en el poder aunque sea de soslayo, medio pupilo, pero amparado por algún padrino, mentor o protector poderoso, del cual se convierte tan pronto lo pone en un cargo, en su esclavo blanco. Dotado de escasa inteligencia, carente de total imaginación, sin embargo es bueno para los mandados y además polifuncional, una mezcla de Espinita, “goma” y esclavo. Está para el barrido y el fregado. Puede organizar desde un desayuno de su “pontífice” con un montón de señoras de la tercera edad en una población, pasando por retirarle a los niños del colegio, repartirle folletería en las esquinas a pleno sol o hacerle Reiki o sintergética con imanes para bajarle el stress si es necesario.
Se valora mucho que este prohombre no piense. Es más, es indispensable que no tenga pensamiento propio pues si lo hace “la caga”. Un caso que ilustra esto es el del OPEP Andrés Farías. El “pensó” que era bueno mandar el famoso mail, aún cuando ese no haya sido un pensamiento propio porque en rigor un operador político no lo tiene. El sujeto de marras así lo reconoció cuando dijo “yo pienso PPD”.
2) Tipos o categorías. Los operadores políticos son de dos clases.
(esto lo descubrí tras un largo y profundo análisis) Los “gomas” y que tienen el perfil descrito más arriba y los ABC1. Estos últimos son sujetos de buen pelaje, inteligentes, profesionales, generalmente de mucha plata y que por cierto están en el sector privado, pero que mueven los hilos de las marionetas (militantes disciplinados) inspirados ni siquiera por móviles partidistas, sino porque les gusta el muñequeo y les fascina sacar y poner peones del tablero público. Viven articulando y desarticulando entidades, buscándole las cinco patas al gato para hace cambios gatopardescos, para que todo quede igual. Se vanaglorian de sus contactos del más alto nivel y siempre parecen estar enterados de todo. Al revés de los operadores C2, estos no buscan un sueldito, sino información privilegiada, poder y contactos para futuros negocios. Los operadores chantas en cambio, andan detrás de un sueldo (no de trabajo) y son ubicados generalmente en cargos ambiguos y poco precisos en cuanto a sus misiones (encargados de comunicaciones, jefes de gabinete, coordinadores, relacionadores, asesores comunicacionales, jefes de estudios, etc.) Lugares donde nunca deben responder por resultados concretos. Son servidores públicos que no sirven a nadie. Bueno, rectifico, sirven solo a su patrono.
3) Las misiones. Los operadores políticos cumplen misiones estratégicas y especialmente en épocas electorales son indispensables. Actúan como verdaderas oficinas de reclutamiento y selección de personal. Head hunters políticos especializados en búsqueda de militantes que den los perfiles buscados. Otra misión crítica es encontrar platas para las campañas de la manera y de donde sea (véase aquí un potencial peligro de corrupción). Suelen ser beneficiados con el manejo de algunos fondos para atender asuntos de pobreza, los que en su loable afán de satisfacerlas los usan primero para dichos fines pero a poco andar y a medida que se acercan las épocas de elecciones, los van derivando de alguna forma hacia los fans políticos que simpatizan con su mecenas.
También otra misión es juntar gente (la máxima posible) en todo acto público donde vaya su jefecito y desde luego, votos que es finalmente su leit motiv.
Estos OPEP´s son los que hacen el trabajo sucio, porque en verdad solo reciben ordenes, nunca pueden ni deben pensar por si solos, ya que como lo dije, si lo hacen la embarran (me remito al caso Farías nuevamente). A diferencia de los OPEP´s ricos que son un poder fáctico que hace y deshace a su arbitrio, porque piensan.
Las herramientas del cargo de los operadores gomas son el teléfono y un computador con conexión Internet, elemento este último con el cual actúa como amo del universo y donde juega todo el día con mandando mails , direcciones, rendiciones de cuentas, peticiones de platas, citaciones, currículos y largas listas con nombres de militantes que quieren incorporarse a la “nomenklatura” para servir a la Patria. El teléfono (red fija y móvil ) que usa y que pagamos todos los chilenos con nuestros impuestos es usado en un 99,9% del tiempo en asuntos políticos. En eso se la lleva todo el día, atendiendo la clientela menuda, de poca trascendencia, buscándole pegas a gente por el sueldo mínimo, preocupados de “gentusa” que su líder por ningún motivo perdería ni un minuto de su valioso tiempo (“valioso” por lo caro para el Erario Nacional) .
Con todos los datos que me proporcionó mi contacto, una versión criolla de “garganta profunda” de este Faríasgate” podría escribir un libro. Pero hasta aquí lo dejo, solo agrego lo que escribió Gumucio. “Me encanta estudiar la caca de los caballos y sobre todo me interesan las piruetas de las moscas. Algo parecido ocurre con los operadores políticos”. Algo huele mal en Dinamarca, como diría Shakespeare a través de uno de sus personajes de Hamlet. Digo yo

domingo, noviembre 12, 2006

La "pandilla" de Flores

“Flores” en Primavera

Nunca entendí mucho a qué vino Fernando Flores a Chile. Con el pasar del tiempo fui comprendiendo las que yo estimo serían sus razones, descartando por cierto lo patriótico chovinista de tener el corazón bien puesto, o lo loable de devolverle a la Patria, lo tanto que le dio. Menos, porque sintiera nostalgia de las empanadas y los porotos.
Cuando apareció por estos lados haciendo su campaña para senador, si hubiera sido mujer le habría hecho la pregunta tradicional: ¿qué hace una chica como tú en un lugar como este?
Ahora y en serio mi estimado senador ¿qué hace un hombre como usted en un país como éste? Dueño de una fortuna nada de despreciable, socio o propietario de varias empresas, muy prestigiado en el mundo de las ideas (junto a Humberto Maturana son los únicos citados en la literatura seria) poco explican este coffee break parlamentario que se ha dado durante su paso por Chile.
La duda es razonable también porque FF, no es un hombre cualquiera. Es un tipo que va varios pasos anticipados del resto de los mortales (y de esta parte del mundo con mayor razón). También es hábil jugando muchos juegos a la vez (política, educación, ciencia, tecnología, negocios, filosofía, lenguaje, lectura, escritura, tango, etc.) y es además clever, porque en todas estas esferas de su quehacer y de su interés, lo hace con éxito. Además tiene otro mérito, no es para nada egoísta con lo que sabe, le gusta divulgarlo y que más y más personas se interesen por seguir sus pasos. Entrega lo que sabe. Una buena lección de gestión del conocimiento de repartir lo que sabe para que agarre velocidad y se multiplique.
Sin ser de su camada, socio, amigo o correligionario, me he visto favorecido por el fugaz paso de Flores por Iquique. Me introdujo al tema de los blogs, de las comunicaciones digitales y a entender la importancia del emprendimiento como una forma de prosperar en la vida.
Una vez lo vi durante su campaña política sentado frente a un grupo de pobladoras en un patio de una modesta casa en Alto Hospicio con un basural de fondo. Escuchaba atento pero incómodo sus penurias. Me lo imaginé en su hábitat del hemisferio norte. En la terraza de su casa en California, seguramente teniendo de fondo no un basural sino el majestuoso Golden Gate, pensando cómo “abrir mundos”. De las calles de San Francisco a Alto Hospicio, no me cuadraba.
Mi conclusión es que Flores vino a Chile para instalarse en las esferas del poder, léase Parlamento y eventualmente la presidencia de la República y desde allí introducir los cambios que estima este país necesita para meterse en onda. O mejor dicho, siguiendo con uno de sus temas favoritos, subirse a la banda, pero siempre que sea ancha.
No obstante, en mi modesto parecer, no estamos preparados para los cambios profundos que nos sugiere el senador de Tarapacá. En verdad solo tenemos las competencias para los cambios cosméticos, nada trascendental. Nada que nos proyecte en el largo plazo, como lo visualiza y considera indispensable don Fernando.
Aparentemente los últimos sucesos que han ocurrido en el país, en donde han estado involucrados personajes principales de su partido y compañeros de asiento en el Senado, han terminado por minar su paciencia, que digamos de paso no es mucha porque se le calienta muy rápido el radiador y no es de los que se guarda lo que piensa y siente. Y lo dice con todas su letras. “No estoy para ser parte de una pandilla de corruptos” (o algo así).
Yo creo que Chile no da el ancho (de banda) que quiere el senador. A Flores le queda chica la política nacional, le quedan chicos los políticos, los partidos (para qué decir de las ideas de los políticos), los temas le parecen chatos, las propuestas añejas, las fórmulas caducas, en fin, todo aquello que nos hace estar siempre en la medianía de la tabla. Jamás pensando en los top ten ni en las ligas mayores.
Porque es rico, porque es pesado, porque es inteligente, porque le gusta el tango, porque es irónico, porque nos cree incompetentes, por lo que sea, con el tiempo el honorable se ha ido quedando con auditorios muy selectos, que es una forma elegante de decir que se está quedando solo. Su pensamiento no tiene arraigo en el pueblo. Con el tiempo hasta la “pandilla” PPD, lo ha ido abandonando y después de lo ocurrido con Girardi que rebalsó el vaso, definitivamente lo congelaron. Para colmo, tampoco lo tragan mucho en la Moneda, ni sus socios de la Concertación. Y por aquí por el norte, a lo menos en Iquique, se le ve poco. En Arica están más contentos con él porque le han hecho caso a algunas de sus ideas. Su coto de caza son los jóvenes y emprendedores. Y aquí en Iquique, parece que hay más viejos y menos emprendedores.
Y para terminar de defecarla, Flores no es un tipo simpático y tampoco hace ningún esfuerzo para serlo o parecerlo. Disfruta su fama de pesado, petulante y creído. Pero en verdad tiene a mi entender buenas razones para ser como es. Entre otras, porque las cosas que hace las hace bien. Es un winner, por donde se le mire.
Todo este perfil hace que Fernando Flores Labra senador de la República, y no “de” sino “por” la I región (esto hay que aclararlo pues muchos piensan que los senadores trabajan para uno) termine siendo un llanero solitario y tome la decisión de irse. Ya se ha adelantado que posiblemente tan pronto termine su período agarre sus cosas y compre un one way ticket a los Estados Unidos. Salvo que forme un nuevo referente (partido, agrupación o club) para un fin que solo él y un grupito muy selecto sabe. Si es que les dijo.
La reacción fuerte y violenta que ha expresado el senador por la corruptela desenfrenada que se ha “empoderado”, de políticos y entidades, creo que tendrá buenos resultados. De muestra un botón. Nuestro diputado local ha disparado contra el gobierno por intentar frenar la labor fiscalizadora de la Cámara. Esta es una muy buena señal pues muestra otra visión. La mirada del político moderno, la visión de un servidor público. Esa visión de largo plazo, de seriedad y de respeto es lo que se necesita. Digo yo.

sábado, agosto 26, 2006

Shiiit, esto es un paradigma


A paradigma muerto, paradigma puesto
(publicado en el semanario Iquiquexpress el 10 de mayo de 2006)
Hace unos 15 años, un amigo me dijo, durante una acalorada discusión (de ideas) que yo tenía una mente llena de paradigmas y consecuentemente mi pensamiento era paradigmático. Hasta allí no más llegó la conversación. No porque se me hubieran acabado los argumentos sino porque a la sazón - debo reconocerlo con vergüenza – yo desconocía lo que eran los paradigmas y menos lo que podría ser tener una mente paradigmática. Por cierto en ese momento no iba a declararle mi ignorancia, así que preferí una sutil retirada. Me fui triste y cabizbajo a mi casa. Esto de los paradigmas debe ser grave pensé para mis adentros. ¿Se me notará mucho cuando hablo?
Pero en los tiempos actuales los paradigmas están en boca de todos y por todas partes hay manifestaciones que responden a conductas paradigmáticas. Antes los paradigmas habían estado tranquilitos durante largos períodos de la historia del hombre pero ya a partir del último cuarto del siglo pasado empezó una corriente innovadora que les echó el ojo. Lo más corriente hoy es que todo el mundo ande como loco y deseoso de romper paradigmas. Muchos nuevos gobiernos llegan al poder dispuestos a erradicar los paradigmas del pasado. Todo el mundo quiere cambiar algo, cualquiera cosa que tenga visos de paradigma. Lo importante es deshacerse de esas “trancas” que durante parte de nuestras vidas nos han impedido ser auténticos, libres, espontáneos, verdaderos y libres.
Aún cuando los paradigmas son un tema global, he podido observar que no todo el mundo sabe el alcance que tienen, sus características y los efectos. Por ello, me he permitido en esta oportunidad hacer una contribución explicando de manera simple este complejo asunto. Estoy seguro que al terminar de leer esta columna, aquellos que algo sabían de los paradigmas terminarán más enredados. Y los que nada sabían, bueno, esos, seguirán peor.
Lo primero que debe decirse es que los paradigmas no son buenos ni malos. No son positivos ni negativos. Son por decirlo de una manera gráfica, como Suiza durante la guerra mundial, neutrales.
Y a propósito de ese país, comencemos las explicaciones imaginándonos una pregunta que pudo haberse hecho el año 1966. ¿Qué país dominará en el año 2000 la fabricación de relojes? Hace cuarenta años la respuesta inequívoca habría sido: Suiza. La respuesta era obvia. Durante los últimos sesenta años ese país había dominado el mercado. Los suizos fabricaban los mejores relojes del mundo. Todo quien quisiera un buen reloj, compraba un reloj suizo. Pero en 1980, los suizos habían perdido el 30% del mercado y hoy ya no figuran en el ranking. ¿Qué había pasado? Tuvieron un choque frontal con un cambio paradigmático. Los relojes dejaron de hacerse con engranajes, ejes y resortes. Nació el reloj a cuarzo (ellos mismos lo desarrollaron y lo presentaron en una feria y un japonés avispado les compró el invento. El resto es historia). Los suizos nunca cambiaron el paradigma de que los relojes siempre serían como los habían hecho. No se abrieron al cambio. Es lo que se denomina parálisis paradigmática.
Los paradigmas están absolutamente asociados al cambio. Si no somos capaces de someter lo que hacemos al escrutinio, a la duda a la observación, no descubriremos que en el futuro están nuestras mayores posibilidades.
Si observamos los cambios trascendentales que han ocurrido en el mundo veremos que los más grandes fueron aquellos que significaron la ruptura de rígidos paradigmas:
Primer ejemplo: Japón fue durante años, el mayor fabricante de autos y electrónica del mundo (quién lo hubiera creído si al término de la segunda guerra los gringos no solo hicieron mierda su territorio y su armada sino también su economía. Segundo ejemplo: Los chilenos, ahora estamos trasformados en los mayores productores de salmones del mundo (especie que ni siquiera existía en el país hace pocos años).
Todos estos son cambios paradigmáticos, que duda cabe. Entonces, ¿le queda claro qué son los paradigmas? Si su repuesta es no, le sigo aclarando con algunos ejemplo domésticos . Los paradigmas son como esas expresiones que nunca faltan en su trabajo y que se dicen cada vez que alguien propone algo nuevo. Yo las llamo las frases asesinas:
¡Eso no va a resultar! ¡Aquí hacemos las cosas de otro modo! ¡Nosotros siempre hemos hecho las cosas así! ¡Ya lo intentamos y no dio resultado! ¡Hacerlo de ese modo va contra nuestra política! ¿Cómo se atreve a sugerir que lo que estamos haciendo está mal hecho? ¿Quién le dio permiso para cambiar las reglas?
Los paradigmas son un conjunto de creencias a las cuales les damos validez casi sacra. Tienen diferentes formas de presentarse y se instalan en las mentes y actúan como filtros que “cuelan” todas nuestras ideas y pensamientos al momento de expresarlos.
Durante años he ido juntando diversas palabras que representan subgrupos del concepto de paradigma: modelo, estándar, hábito, principio, valor, marco de referencia, sabiduría popular, sentido común, teoría, tradición, costumbre, ideología, superstición, doctrina, dogma, protocolo, suposición, patrón, conducta, inhibición, etc. Nótese que no agregué globalización, cultura, organización ni mercado, porque estas palabras son grupos de paradigmas. Verdaderos “combos” paradigmáticos.
Estimado lector, aquí hago un break para medir su nivel de comprensión sobre el tema de los paradigmas. Señalaré un conjunto de frases o ideas a fin de que usted identifique las que cree son producto de un paradigma. De esta forma sabré si ha entendido las explicaciones dadas o sigue trancado por algún paradigma estacionado por allí en algún pliegue de su cerebro:
“Los hombres no lloran. Las mujeres manejan mal. Guagua que no llora no mama. La Educación es función del Estado. Jesús es el hijo de Dios. La bandera chilena es la más linda del mundo. La puntita no más. El hombre en el trabajo, la mujer en el hogar. El mejor amigo del hombre es el perro. Los hombres chilenos son machistas y las mujeres feministas. Los hombres son bígamos porque las mujeres son monótonas. La democracia es la menos mala de las formas de gobierno. Las AFP´s nos roban nuestra platita. El cobre es el sueldo de Chile. Pinochet nos salvó del comunismo. Ricardo Lagos gobernó como un derechista de izquierda. Desde los cuarenta todas las mujeres se ponen rubias. La paridad es una discriminación al mérito”.
Si usted logró descubrir las frases libres de paradigmas, le felicito, está muy bien alineado con los tiempos y el futuro le depara grandes novedades, porque tiene la mente abierta y está dispuesto al cambio.
Pero lo que seguramente no descubrió es que todo este artículo es un paradigma. Se lo digo yo, que soy un ser paradigmático en estado de cambio permanente.

sábado, agosto 12, 2006

Del puente a la Moneda

(Publicado en el semanario Iquiquexpress)
No creo que etimológicamente la palabra “puente” derive de unir, ligar o juntar, sin embargo, la idea que genera su sola mención es precisamente algo que junta, que une, que acerca. Es, por así decirlo, como el antónimo de “muro”, algo que divide, separa, limita. En rigor, puente, dice el diccionario, es una estructura destinada a salvar obstáculos naturales como ríos, valles, mares, etc. o artificiales, como vías férreas, carreteras y dar continuidad a las comunicaciones terrestres.
El concepto así entendido explica por ejemplo el sentido que tiene aquello de “tender un puente” que no es otra cosa que intentar que desaparezca la tirantez, o frialdad de una persona o entidad y otra. Lo óptimo es cuando se logra lo que se denomina “tender un puente de plata” . Esto es lo máximo en cuanto a forma de resolver un quiebre entre dos o más partes. El puente de plata, permite cruzar caminando “suavecito” desde la crisis a la solución, con la fórmula del ganar-ganar, instrumento indispensable para la resolución de conflictos.
También se puede aplicar en la expresión “servir de puente”, cuyo alcance sería el de facilitar para un contacto. En esta categoría caen los infaltables pitutos, la presentación de un amigo(a), el acceso a un personaje importante o una entrevista con un posible cliente.
Con estos ejemplos queda claro entonces lo que la palabra “puente” implica y comprende. Ahora bien, extrapolando el concepto y aplicándolo a la situación vivida estas últimas semanas con el puente que se iba a construir en Chiloé, vale la pena preguntase si esto terminará uniendo o separando más a los chilenos, no solo territorial, emocional o políticamente, sino que también en cuanto a si el gobierno es serio y responsable o populista y socialmente sensible.
Todo depende del lado del puente desde donde se mire el asunto. Los políticos en general y particularmente los parlamentarios de la zona afectada, están a favor de la construcción. No podría ser de otra manera pues si se opusieran firmarían su sentencia de muerte (política se entiende) Además, no puede olvidarse que obras son amores y no buenas razones, como dice el refrán. Por otro lado están los técnicos, los economistas, las autoridades y los “estadistas” que ven el país con visión de largo plazo y que advierten que si bien el puente es necesario, hay otras prioridades y que no se puede gastar así no más irresponsablemente. Curiosamente ni Frei ni Lagos opinaron lo mismo en su tiempo. Es más, don Ricardo prácticamente lo “pre inauguró”, pues en cada viaje a tierras chilotas, metía el tema del puente en todos sus discursos. Por eso también lo amaban, igual que los empresarios
Varios han sido los interesados en servir de puente de plata entre las posiciones discrepantes, pero aparentemente la decisión ya está tomada y este vehículo no tiene marcha de retroceso. Se sabe que el puente quedó cortado entre el ministro de Obras Públicas y muchas figuras del mundo político, incluso del conglomerado oficialista al que pertenece.
Desde la perspectiva ciudadana, hoy que se comenta y se informa a cada rato de la billetera XL que maneja el ministro de Hacienda y por lo tanto la presidenta, a las autoridades le resulta difícil dar las respuestas tradicionales que antes se esgrimían: no hay plata. Ahora esa excusa no se puede dar, ni siquiera insinuar. Por lo tanto, todos piden lo máximo. Si hasta los mineros de la Escondida lo entendieron así. La política del tejo pasado pero en su expresión extrema. Es como tirar el tejo fuera del estadio. El equivalente a un “jonron” (home run) en el juego del béisbol. Es una variante del pensamiento del padre Hurtado que se está imponiendo, pedir hasta que duela. En este caso, que les duela a los dadores, sean estos el Fisco o una multinacional dueña del cobre.
Pienso que igualmente se podría hacer el discutido puente, buscando alguna fórmula en el Ministerio de Obras Públicas. Allí el personal ha demostrado ser muy creativo e innovador a la hora de buscar platas y aplicarlas en proyectos incluso no muy santos. Donde han sido malos ha sido en la supervisión de los trabajos pues hay varios que se les han caído. Pero ese es otro cuento.
Lo que más me preocupa es el efecto en las personas. La pérdida de confianza en las autoridades, en las promesas electorales, el daño emocional, su sentido de pertenencia a un Chile unitario, conculcado.
¿Por qué no se buscó en el sistema de concesiones alguna variante para que toda la plata la pusiera el inversionista? Podrían haberle preguntado como hacerlo a ese experto del MOP que… a no, creo que ese señor está temporalmente fuera de servicio.
Retomo mi preocupación. Las cosas han quedado mal a nivel de las emociones de los afectados y estas son, según los expertos, las que perduran, son la denominada memoria de largo plazo. Este hecho podría servir para sacar futuros dividendos políticos. Los chilotes o chiloinos podrían acuñar la frase “Perdonar siempre, olvidar jamás”. Los habitantes de la isla perdonarán, porque perdonar es divino, pero a la hora de las elecciones no olvidarán que les cortaron el puente y las esperanzas y a alguien le pasarán la cuenta.
Esto me hace recordar la historia de dos hermanos que vivían en granjas vecinas y que tuvieron un conflicto y hacía 20 años que no se hablaban. Un día llegó un carpintero y le ofreció a uno de los hermano sus servicios. El granjero le pidió que construyera una cerca de dos metros de alto, por todo el límite con el sitio de su hermano menor. “No lo quiero ver nunca más”, le dijo y dejó trabajando al hombre mientras iba al pueblo por el resto del día Al regresar, el granjero se quedó asombrado. No había ninguna cerca de dos metros construida, sino un hermoso puente que unía a las dos granjas a través del arroyo. En ese momento vino el hermano menor y abrazó a su hermano y le dijo: “Eres un gran tipo, mira que construir este hermoso puente después de lo que te he hecho y dicho”. Estaban en la reconciliación cuando el carpintero pasó a despedirse. “Espera le dijo el hermano mayor, quédate, tengo muchos proyectos para ti. Me gustaría quedarme, dijo el carpintero, pero tengo muchos puentes que construir”.

martes, agosto 01, 2006

A agenda muerta, agenda puesta

Este año, nuevamente estoy comprometido con la verdad. Esto me obliga a revelar a mis fieles lectores, un secreto muy bien guardado, pero, curiosamente conocido y que por extraña causa, pocos se percatan que son afectados por sus manifestaciones que finalmente marcan sus destinos.
No es una carta astral ni las predicciones de algún “artilugio esotérico” que informe del devenir de los humanos para los próximos años con sus bondades e infortunios. Es un asunto serio, profundo y me atrevería a decir, holístico, pues lo envuelve todo. Nadie queda fuera. Es integrativo, democrático y parte de la cultura de la globalización.
En verdad, este tema ya lo tenía registrado en mi agenda y hoy no hago más que cumplirla. De eso se trata, de la agenda, un plan de acción que se hace para cumplirlo. Si no así, se transforma en letra muerta. Por eso, cuando se ven los más mínimos atisbos de fracaso de una agenda, se hace todo lo posible para resucitarla o de reformular otra agenda rápidamente. Aquí rige el principio básico de: a agenda muerta, agenda puesta. Lo concreto es que no se puede vivir sin agenda.
Esta condición de inmortalidad o en su defecto, resucitamiento continuo de la agenda, la hace casi divina. La agenda, así vista, constituye un sistema regulador permanente de todo lo que pase a nivel planetario.
¿No será mucho? Para nada, la agenda en estos tiempos es como la gasolina de un motor. Es lo que permite que las cosas se muevan, que avancen, que lleguen a destino.
No es una exageración, partamos desde el principio. De la agenda divina, esa lista de tareas que Dios confeccionó cuando creó todo. En el punto uno de su agenda de trabajo el Tata Dios anotó: primer día, hacer los cielos y la tierra y ponerle luz para que haya día y noche. Haciendo corto el cuento, en el penúltimo punto anotó: crear al hombre. Finalmente el día séptimo registró: descansar. Se lo merecía, porque no es fácil crear un mundo en sólo seis días. Hoy, con armas nucleares en manos de tantos locos repartidos sobre la faz de la tierra, posiblemente sea fácil en pocos días destruir el planeta Tierra, parte de su creación.
Copiando o imitando a Dios, los hombres inventaron la agenda. Para muchos un instrumento diabólico tanto más adictivo que las drogas, el sexo, la internet, los negocios, el juego, los viajes, etc. Para otros, es una herramienta indispensable para marcar el rumbo hacia donde caminar, en qué tiempo, cómo y con quien. Estar sin agenda o no ser parte de una agenda, es como andar dando tumbos por la vida. Es ser un paria, un náufrago, un zombi, un lingera, un cero a la izquierda, una sombra en la caverna, una…una mierda.
Aclarada la importancia crítica de la agenda en la vida del hombre y las mujeres (se me olvida esto de la paridad) y teniendo claro lo que significa estar off side de una, hay que entender asimismo que los diversos tipos de agendas que nos rigen tienen efectos y consecuencias diferentes para cada cual.
Por ejemplo, como ciudadano de Chile cada uno de sus habitantes es parte de una Agenda Internacional que confeccionó posiblemente algún poderoso personaje dueño de parte del mundo, que agendó, una reunión con la presidenta Bachelet para en agosto, una invitación a que visite su país en noviembre, a participar en un encuentro de países productores de cobre, a revisar un tema del Consejo de Seguridad de la ONU, firmar un convenio, etc. etc. De lo que ocurra a causa de esa agenda, de las decisiones que se tomen, de los efectos que produzcan, cada cual podrá salir favorecido o perjudicado. En este sentido, usted no maneja su agenda. Es un peón más en el tablero.
Ahora bien, si una agenda es de pocos temas y de plazo breve para ejecutarla, se llama “agenda corta”, de lo contrario es agenda larga, que es sinónimo de mala y eterna. Cuando no es posible acortarlas, se acostumbra a reformularlas. Otra cosa muy importante es saber en qué momento es conveniente usar agenda propia y cuándo la agenda de otro. Esto tiene sus riesgos. Se recordará cuando la presidenta les dijo a los colaboradores de su gabinete que no se arrancaran con los tarros, forma coloquial de decirles que no manejaran agendas propias sino las de la presidencia. Su inobservancia les costó a algunos la pega. Salieron de la agenda presidencial y de la Moneda.
La lista de agendas es interminable, las hay de todo tipo, en cada lugar y para el lado que se mire. Los estudiantes tienen agendas, los transportistas tienen agendas, los diputados tienen agendas, los senadores tiene agenda, la intendenta tiene agenda, la iglesia tiene agenda. Hay agendas sociales, políticas, pendientes, olvidadas, por elaborar, con y sin exclusiones, perdidas, incluso agendas que nacen muertas o mueren en el camino. También son conocidas las agendas sobre economía, energía, educación, concesiones, delincuencia, relaciones exteriores. Y en cuanto a países, hay agenda con todos y cada una de las naciones del planeta. La con Bolivia, por ejemplo, es una Agenda sin exclusiones. Bueno…decir con todos los países del mundo podría ser una exageración ya que posiblemente con Burkina Faso no tengamos agenda (¿o la tendremos?).
Lo que quiero enfatizar y concluir, es que los seres humanos (chilenos y chilenas incluidas) somos víctimas o favorecidos del “sistema agendático”, un invento de origen divino que, según algunos nos fregó la iniciativa y la creatividad. Otos piensan sin embargo, que sin agenda no se llega nunca a donde no se sabe que se quiere llegar. Gracias a la agenda se hace y se cumple lo programado y lo prometido. Si un plan, estaríamos siempre pillándonos la cola. Dejo a cada cual que concluya si es bueno o malo tener agenda, apegarse estrictamente a una, o vivir libres como algunos pájaros.
Finalmente les cuento que tengo una amiga que goza como china con las agendas. No puede vivir sin ellas, las disfruta a concho. Y su filosofía es muy simple, le da lo mismo si son cortas o son largas, lo que le gusta es que sean duras. Oh my God.

domingo, julio 16, 2006

Discriminación Positiva

(Publicado en el semanario Iquiquexpres el 1 de julio de 2006)
Mis primeras aproximaciones a la discriminación las viví en mi tierna infancia cuando mi madre le servía a mi progenitor las mejores presas de carne en la cazuela, los trozos más grandes del asado o la primacía en la atención. El orden en que llegaban los platos era : primero el rey de la casa -mi padre- luego mi hermana mayor, luego mi hermano y finalmente yo. El factor discriminador, la edad. Si había visita, ésta tomaba la posición de mi hermana y todo se corría un puesto en el orden. En cualquier circunstancia el último siempre era yo. Pero en verdad la más discriminada era mi madre la que no se sentaba nunca pues estaba preocupada de servir.
Basado en mis experiencias, me convencí que discriminar no era bueno, por el contrario, que era muy malo. Sin embargo, luego empecé a reflexionar llegando a la conclusión que el mundo no podría vivir sin discriminación. Esto, porque en esencia, la igualdad es imposible. Aunque la publicidad nos diga que “impossible is nothing.
Explicaré mis puntos de vista. En primer lugar diré que amo la libertad y la igualdad y que el artículo 1º de la Constitución Política de Chile que dice: Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos, me inspira mucho, pero me hace surgir dudas. Porque es fácil decirlo, incluso constitucionalmente, pero muy difícil y complejo traducirlo en acciones para lograr tan loables propósitos.
Para un padre, todos los hijos son iguales. En teoría los ama a todos igual. No me cabe duda que el Dios Padre debe practicar el mismo principio. Sin discriminar por raza, nacionalidad, sexo, color, peso estatura, condición social, idioma, religión, etc. No me imagino un Dios discriminador.
Sin embargo, mi conclusión es que si discrimina. A cada rato discrimina. Siempre discrimina. No podría ser de otra manera. La naturaleza discrimina, la vida discrimina, el hombre discrimina. El universo discrimina. Es obvio que así sea porque la discriminación es una consecuencia de la necesaria desigualdad que crea la variedad y por lo tanto, la existencia.
Y para colmo, la desigualdad no es neutral (o no es justa), porque siempre habrá algún factor de “relevancia” que obligue o permita diferenciar. Siguiendo a Aristóteles habría que aceptar que la igualdad justa sería “tratar igual a los iguales y desigual a los desiguales”.
Con la llegada del actual gobierno, han aflorado temas que habían estado sumergidos porque nadie quería ponerle el cascabel al gato. Uno de ellos es “hacer justicia” mediante lo que se llama la “discriminación positiva”. Una forma orgánica y de la esfera del poder político, cuyo propósito es darles opción a los sectores sociales o étnicos que no tienen posibilidades ciertas de lograr algo por sus propios méritos y esfuerzo. En rigor, es ponerles “avales” de peso para que pasen colados ciertos filtros dentro de la exigente sociedad actual en donde lo que prima es la meritocracia. Una suerte de pase libre, fast truck, baliza, rompe filas, beca, pituto, o como se le quiera llamar, pero que cumple la misión de permitir “saltarse” los pasos obligados que el resto debe cumplir.
No obstante la discriminación positiva debe aplicarse en forma “discriminatoria” pues son excepciones y su finalidad altruista y para eliminar desigualdades estructurales hay que elegir. Siempre hay que elegir aunque sea entre los desiguales.
Esto obliga a discriminar. Siempre cuando hay que elegir por la vía de la intervención humana hay que usar un dedazo. La elección es inevitable. ¿Cuántos cupos gratuitos en la enseñanza superior se deben entregar a los más pobres? Un 3%, un 5% un 10%. ¿Y a los discapacitados qué? ¿Y por qué no considerar a los niños de la Isla Guar de Chiloé que todos los días tienen que cruzar un lago para ir al colegio? ¿Y por qué ayudar a la Teletón y no a los niños con cáncer u otras decenas de instituciones que lo necesitan tal vez mucho más? ¿Por qué esa preferencia “oficialista” que siempre se le da al Hogar de Cristo? Podrían darse cientos de ejemplos. Lo que quiero enfatizar es que siempre se discrimina y toda discriminación es odiosa e injusta.
Con frecuencia veo que “casualmente” los parlamentarios siempre consiguen los primeros asientos en los aviones. Nunca les he visto por allí al medio del avión compartiendo democráticamente con el pueblo. Porque no creo que alguien discrimine para favorecerlos. Eso sería poco igualitario. Hasta podría ser inconstitucional.
En mérito a lo que he planteado, ya puedo declarar que estoy en contra de la discriminación positiva. La considero injusta y discriminatoria.
Por lo general las normas de discriminación positiva no tienden a ubicar al individuo en situación de competir con el resto en un plano de igualdad, de forma que se evalúen sus aptitudes personales específicas, procurando no poner atención en aquellos rasgos que provocan la discriminación en su contra. Tales normas omiten, en rigor, la consideración de las capacidades del sujeto y sus méritos propios.
Además, ahora está el tema del género, hoy se norma a favor de las mujeres. Una suerte de paridad a la fuerza. ¿Y qué pasa con los méritos y las capacidades? Mañana podrán exigir lo mismo chinos, negros, peruanos, mapuches, blancos, crespos, rubios, chicos, grandes, gordos y flacos. El tema de fondo es que se está obviando un requisito que en estos tiempos es motivo de culto: la calidad y la productividad.
Por otra parte la expresión misma me parece que tiene un evidente contrasentido. Por un lado discrimina (lo que se estima por definición como algo negativo y por otro lado trata de poner justicia haciendo algo positivo en favor de un grupo discriminado). Y para colmo, la frase la encuentro parecida a otras de similar ambigüedad como: “envidia sana, mentiras piadosas, crítica constructiva, árbitro saquero, muerto en vida”. Lo más probable es que el tema de hoy no haya sido comprendido por usted. Perdóneme la discriminación, pero era para gente top, de cierto nivel hacia arriba del segmento ABC1. No para todos. Digo yo, que pienso que la discriminación de trato no es lo mismo que la de status.

lunes, junio 12, 2006

Homenaje a Prat



Este es el homenaje a la Patria de mi nieto Vicente. Su primer 21 de mayo en Iquique, cuna del heroismo de todos los chilenos.

¡P´tas que estamos ricos!

(Publicado en el semanario Iquiquexpress en mayo de 2006)
Afortunadamente, a la luz de las cifras que miden el crecimiento de los países, en Chile estamos más bien que la miéchica. Esto -no lo de la miéchica sino lo del estar bien- no solo lo dicen las autoridades nacionales sino organismos internacionales como el FMI que se dedica entre otras cosas a medirle la temperatura del desarrollo a las naciones del mundo, para luego prestarles plata, previa exigencia de que hagan bien las tareas encomendadas, entre otras, cuidar la democracia, no gastar los billetes en populismos, cumplir los compromisos financieros y manejar el gasto público bajo y controlado.
La tendencia para los años que vienen es alentadora. La economía mundial atraviesa por un período de alto y prolongado crecimiento superando todos los pronósticos especializados. Los gringos del norte están a todo dar, los del Reino Unido siguen bien, aún cuando a tasas más bajas pero mejores que el resto de las economías de Occidente que están pagando la cuenta por el mantenimiento de un Estado de Bienestar de baja calidad y deficitario. Por su parte las naciones que fueron socialistas están aplicando políticas de apertura, de mercado y de baja tributación por lo que se prevé una expansión importante en los próximos años. Los japoneses están en franca recuperación tras una década tirando para la cola. Finalmente ya se sabe que las economías más dinámicas del mundo como China e India están con tasas de crecimiento por sobre el 9% y 7% respectivamente.
Los que siguen como las pelotas y con el subdesarrollo más arriba del paracaídas son muchos países de Africa. En el caso de Latinoamérica sigue el mejoramiento con buenos indicadores en Venezuela, Argentina. Para Chile el FMI pronostica un crecimiento del producto por sobre el 5% para este año y el siguiente, liderando el ranking latinoamericano.
Raya para la suma, en Chile estamos muy bien y el veranito de San Juan está resultando mucho más largo que lo habitual. Como dicen los viejos volantineros del sur: “no te cortís hilito”.
Analizando la razón y la circunstancia por la cual estamos la raja con indicadores de crecimiento súper, concluyo que hay una muy poderosa causa. Para algunos, peligrosamente “la única”, lo que en el mediano y largo plazo nos deja muy vulnerables. El alto precio del cobre. Los más optimistas piensan que hay también otras razones para que estemos ricos y poderosos como son: la capacidad de nuestros empresarios, la eficiencia de la plataforma de las comunicaciones, la experticia en comercio exterior, la estratégica ubicación geográfica frente al Pacífico, y no faltan incluso los que la atribuyen a la visión de futuro que tuvieron los Chicago boys durante el gobierno militar al abrir los mercados.
Puede que si puede que no. Pero lo concreto es que a la fecha hay un componente muy importante que es el precio del metal rojo, el llamado sueldo de Chile.
La chorrera de dólares que ingresa cada día por la venta de cobre es por toneladas. En el Banco Central han tenido que meter los billetes hasta en los baños. Dicen que una semana completa estuvieron los tres ascensores del lado sur del instituto emisor con la mitad de su superficie con unos paquetes muy envueltitos y fajados, eran puros dollars. El público sin saberlo participó de una semana en que la divisa norteamericana subía y bajaba todo el día en sus propias narices.
La relación dólar, cobre y crecimiento económico es muy fuerte, aún cuando si hay exceso de dólares se recienten algunos sectores de la economía, especialmente los exportadores, porque el precio de la moneda baja y el negocio para ellos se va a las pailas como dice nuestra presidenta.
Pero lo que yo quiero comentar es esta sensación, real o ficticia, de sentirse abruptamente rico. Que a uno de repente le digan ¡p´tas que eres rico! Confieso que a mí nunca me lo han dicho por razones económicas. Pero al escuchárselo a un hermano de un país vecino que me dijo: pues mira tú que ricos que son (refiriéndose a Chile por cierto) Quedé marcando ocupado. Seguramente porque soy de la generación del subdesarrollo, un modelito fabricado en la época de los aranceles altos, los productos nacionales de mala calidad, del Estado empresario, benefactor, de la Alianza para el Progreso, el modelito CEPAL, la ALADI, etc., etc,. Siempre fui pobre o mejor dicho nunca me he sentido rico (ni lo he sido).
Pero de repente me doy cuenta que estoy en otro país. Que soy rico mierda ¡huija! Soy del país que más salmones vende en el mundo. Soy ciudadano del país con las reservas de cobre más grandes del mundo y por lo tanto uno de los primeros exportadores de ese metal. Y en ese sector, el de las exportaciones, la fruta, los vinos, la madera, la harina de pescado, los huevos de codorniz, las sustancias Chillán, la baba de caracol, y decenas de productos y servicios más, los vendemos fuera y nos seguimos llenando de monedas duras (no tanto a veces). Y también exportamos “modelitos” como el de las AFP, que aún cuando sea cuestionado por “perverso”, es lo que ha permitido el desarrollo económico.
¿Será cierto esto de que estamos tan ricos? Si y no. Con un precio de más de 3 dólares la libra de cobre los ingresos de la divisa verde son fabulosos. Una proyección de dos años hacía aventurar una cifra superior a los 14 mil millones de dólares. Esa inmensa cantidad de plata nos hace ricos de un día para otro. Nuestra condición de rico o pobre se juega de lunes viernes en la jornada de la mañana en las principales bolsas metaleras del mundo. Personalmente cuando el dólar está por debajo de los 3 dólares la libra me siento pobre y subdesarrollado. Pero cuando desde Londres o New York avisan que estamos sobre los tres dólares, me siento más rico que la cresta. Pero, debo aclarar, que esta percepción de riqueza en meramente virtual, porque sigo lleno de dudas, no me alcanza la plata para hacer todo lo que quisiera, ni para darme los gustitos que ya a estas alturas del partido de mi vida, me los tengo más que merecidos.
Pero esto es como toda moneda. Tiene dos caras. La cara fea es la que muestra a los miles de compatriotas que la pasan mal, que no tienen qué comer, que están sin casa, o que no encuentran oportunidades de trabajo. En ese sentido, cuando aún persisten más de 500 mil chilenos sin empleo y cientos de miles bajo el nivel de pobreza, uno no puede decir sino ¡somos unos pobres de mierda! Digo yo.

domingo, mayo 14, 2006

Así va mi nieto

Vicente entre Sinatra y Mozart
A mi nieto Vicente de solo 3 meses de edad , le estoy educando el oído
desde dos vertientes. Por un lado el talentoso Amadeus Mozart y por la otra,
con la voz de Frank Sinatra. Talvés cuando mayor tenga cuestionamientos
de hacia donde va su inclinación musical, pero ahora que puedo influir,
es lo que estoy haciendo. Si la embarro me avisan.

Chile: Un país largo, flaco y con vista al mar



Lo bueno, lo malo y lo feo
(publicado en el semanario Iquiquexpress en su edición del 14 de mayo de 2006)

Hace algunas semanas en el programa de televisión Tolerancia Cero, el sociólogo y escritor Fernando Villegas dijo que Chile era un país penca. Esto produjo escozor, molestia y centenares de chilenos seguramente arriscaron la nariz, sin contar los miles que sin duda pensaron o dijeron irreproducibles coprolalias en contra del audaz opinólogo dominical.
Que un país sea penca, entendiendo por tal, que la masa humana que lo integra, la forma en que se organiza, lo que culturalmente produce, la manera en que se relaciona interna o externamente, está mal hecho, es de dudosa calidad, ambiguo, feo, a medias, en fin, nada como para sacarse un siete. En resumen, hacemos las tareas así no más, como entre Tongoy y Los Vilos. Esto determina que la marca registrada de Chile sería un mediocre cuatro. De esta manera, Villegas tendría razón entonces, seríamos pencas.
Pero las voces se levantaron fuertes y reclamaron argumentando que por el contrario, nuestro país era un cúmulo de gente muy capaz y competente y que éramos lo mejorcito del vecindario y que ya desde el siglo pasado nos llamaban los ingleses de Sudamérica y porque además, teníamos un cuanto hay de “éxitos” , donde no podrían faltar ni el zurdo de Vitacura, el bombardero de la Reina o el Vampiro de Viña del Mar. En el campo de la literatura y las letras, dos premios Nobel garantizan de por vida que somos buenos para el verso y la lira. En el campo de los negocios y la economía…bueno, ahí si que damos cancha tiro y lado. En esa asignatura nos sacamos puros excelentes. Ergo, hemos hecho las tareas bien y tenemos méritos suficientes para que nos pongan puros sietes.
Raya para la suma, las visiones son dicotómicas y extremas. Por un lado están los que piensan que somos pencas y por otra los que creen que somos excelentes.
Particularmente me cargan los extremismos y los extremistas. Creo, objetivamente que a veces somos pencas y otras buenos o muy buenos en lo que hacemos o cómo nos comportamos. Penduleamos desde la nota el 3 al 7, sin mucha vergüenza.
Y esto es lógico y lo esperable, porque este país está lleno de seres humanos (99 % de ellos son chilenos) y los seres humanos somos así, con defectos y virtudes. Con gente que sabe y gente que no sabe, con gente pobre y con gente rica, con gente con estudios y con gente sin estudios, con oportunidades para desarrollarse y sin oportunidades. Y en ese enjambre de casos y situaciones sin duda que también hay gente penca y gente brillante. Hay inteligencia y desinteligencia.
Todo esto hace que finalmente tengamos un país que a veces luzca hermoso, brillante, opaco, triste, exitoso, desarrollado, injusto, prometedor o, como lo está actualmente, rico.
Lo que el país muestre de si mismo, debiera ser por consecuencia la suma de lo que las personas que lo integran son. Por lo tanto, nosotros los ciudadanos chilenos seguimos la suerte del título que se ponga la Nación. Si Chile es un país moderno, los chilenos somos modernos. Si Chile es un país desarrollado, los chilenos somos desarrollados. Si Chile hoy está más rico que nunca, los chilenos estamos más ricos que nunca.
Esto es lo que podría pensarse sin mayor cuestionamiento. Pero en verdad, esa no es la verdad. En este país a pesar de todo persisten muchas cosas feas y malas. No podría ser de otra manera. La trilogía de lo bueno, lo malo y lo feo es ineludible.
Es bueno Chile cuando está ordenado, cuando es democrático, económicamente activo, integrado al mundo, moderno y con sus finanzas en orden. Es malo cuando no se preocupa del medio ambiente, de la educación, de evitar que sus estructuras institucionales sean invadidas por la corrupción o que la droga y la delincuencia se apoderen de las sociedades más desvalidas. Es feo Chile cuando no muestra tolerancia, cuando las desigualdades son abismantes, cuando la educación está crisis, cuando las oportunidades para la gran mayoría no se presentan.
Igual que las personas, todo país tiene un lado bueno, uno malo y otro feo. Lo importante es hacer los esfuerzos para cambiar las proporciones. Que lo bueno pase a muy bueno, lo malo a bueno y lo feo a bello. Hoy, Chile puede hacer un esfuerzo adicional en materia de gasto e inversión social, debido al chorro de dólares que le ha llegado por las ventas de cobre y “sin moverse del escritorio”. Se estima que para este año el superávit sería del orden de los 12 mil millones de dólares. Para que usted lo dimensione, es como unas 10 veces la fortuna de Piñera. En un solo año. Se supone que esto será más o menos igual por dos o tres años.
Desde luego que aquí hay entonces que tomar una decisión de alto nivel y trascendental. Gastar e invertir ahora, arriesgando un poco o mucho el futuro (no se puede saber cómo vendrá la mano en los años siguientes e este veranito de San Juan), o meter la plata debajo del colchón, ponerla en inversiones rentables, achicar las deudas, pagar los intereses, en definitiva, ser cautelosos y previsores, a fin de garantizar que cuando retornen las vacas flacas, no nos pillen con los pantalones abajo. Especialmente porque junto a las vacas, suele venir un toro semental.
La decisión de qué hacer con las platas me motiva a sugerir que se haga una consulta a la ciudadanía, ofreciéndoles diversas opciones de uso, para que se pronuncie. La presidenta, que es muy buena para formar comisiones, podría hacer una con representantes de los diversos sectores políticos, empresariales, sociales y think tank que pululan por doquier, para que hicieran propuestas al respecto. Yo le he escuchado algunas ideas interesantes al gordo Sergio Melnick en Tolerancia Cero, relativas a poner en las regiones, fondos para inversión en desarrollo productivo. A nosotros nos vendría súper bien. Poquita plata pero segura, a la que habría que agregarle las provenientes del royalty minero, para investigación y tecnología. Con toda esa plata extra, podríamos hacer maravillas, especialmente ahora que seguramente seremos región aparte de Arica. Así no tendremos más que repartirnos la pobreza.
Ojalá algo favorable pase. No es grato vivir en un país sin esperanzas. Pero si nada resulta, me conformo pues yo estoy orgulloso con lo que tenemos, un país largo, flaco y con una hermosa vista al mar. Digo yo.

domingo, mayo 07, 2006


Hagamos un asado
(publicado en el semanario Iquiquexpress el 7 de mayo de 2006)
Los argentinos son buenazos para comer carne, especialmente de vacuno. Y tienen cuatro buenas razones. La primera, porque tienen millones de cabezas de ganado. En ese país la cantidad de bestias que hay (las reses) es increíble. La segunda razón es por la calidad del forraje, es decir, el pasto y otras hierbas que rumian todo el día las vacas, es muy bueno y las mantiene sanitas, tiernas y rubicundas. La tercera razón es porque estos animales se pasean por campos interminables y parejitos, sin depresiones geográficas. Argentina, a lo más tiene suaves colinas. Todo ese país es un verdadero campo de golf. En esas condiciones, las vacas y sus familiares, caminan y caminan sin esfuerzo, comiendo y defecando todo el santo día, sin exigirle a los músculos, por eso su carne es blanda y sin nervios. Y la cuarta razón, es que son unos expertos a la hora de preparar un asado.
Debemos reconocer a nuestro pesar, que los chilenitos no tenemos ninguna de las cuatro condiciones anteriores. En Chile hay pocos animales (me estoy refiriendo a las reses), las áreas de pastoreo son pocas, pequeñas y llenas de quebradas y cerros. Y finalmente, la gran mayoría no sabemos preparar un buen asado.
Sí, yo se que muchos lectores a estas alturas del cuento e inspirados en un sentimiento nacionalista o chauvinista talvez, estarán pensando en que soy antichileno, poco patriota, apocado, tirador para abajo, etc. Dirán que a la hora de preparar asados, los chilensis somos tanto o mejor que los argentinos.
No voy a entrar a hacer comparaciones odiosas que lo único que lograrían sería poner en duda las condiciones de “parrilleros” de los hombres de estos países hermanos. En consecuencia me declararé neutral en esta oportunidad.
Tampoco me quiero referir a que esta actividad de preparación del asado, sea una “misión de hombres”. Es de las pocas cosas en las cuales el poder femenino aún no ha llegado. El control remoto de la tele y la preparación del asado, sigue en nuestros dominios afortunadamente.
A pesar de que suele decirse que los porotos identifican a los chilenos, en verdad es el asado el que en mi opinión nos da nuestra identidad. A pesar de que los porotos suenan más y son habituales en las dietas de miles de hogares chilenos, el asado es más democrático y universal.
Es por eso que los chilenos hemos hecho del asado una institución. El asado ha pasado a ser como un símbolo nacional. Y como tal, expresa muchas cosas. De partida se asocia con la amistad. Claro, porque usted no hace asados con los enemigos. Salvo que ya dejen de serlo y se trasformen en amigos. En ese caso se celebra este acontecimiento con un asado por supuesto. De lo anterior se deduce que el asado cumple un papel “reconciliatorio” tras las crisis. Siempre que se hacen las pases, es menester un asado. Es el equivalente a fumar la pipa de la paz de los indios. O la cena de desagravio que se les hace a los políticos cuando los echan de alguna pega o no los reeligen. Esta es posiblemente una de las misiones más recurrentes del asado: celebrar algo.
En centro América y el Caribe cada vez que se quiere celebrar algo, lo principal es tener la música. En Chile, sin asado (y sin copete, socio infaltable) no es posible celebrar nada. Quienes hayan estado en Cuba sabrán que en la isla del Comandante se pueden pasar toda una noche “enfiestados”, solamente bailando y tomando agua con hielo. En nuestro país eso sería un pecado mortal impracticable.
La función celebradora del asado, no tiene límites. Se puede celebrar por un ascenso en la pega, un nombramiento, una pagada de piso, la formación de una sociedad, la compra de la casa, la inauguración de la piscina, el cambio del auto. Incluso la pérdida de la libertad. No me refiero a alguien que se vaya p´a dentro, al chucho, sino quien pierde su soltería.
Para los chilenos socialmente activos, alegres, buena onda, sin rollos (psicológicos) definitivamente los motivos para celebrar son interminables. Y en este campo de las celebraciones, la constante siempre es el asado. Hasta la ingenua y simple frase “anda para la casa para que conversemos” sigue siempre con un “y tiramos algo a la parrilla”.
Meterme en el mundo del fútbol o el tenis, ya sería una exageración. En ambos casos el infaltable asado viene con motivo del triunfo, de la derrota o por el durante el partido. ¿Le suena familiar la frase aquella de “juntémonos a ver el partido y comemos algo". Ese algo siempre es un asado.
Definitivamente la institución del asado es tradicional (todos los domingos, festivos y fiestas de guardar); reiterativo (aunque que se repita todas las semanas, siempre es igual); acomodaticio (se adecua a cualquier tipo de evento, triste o alegre, familiar o social, de término o inicio de algo, a cualquier clima); ritualístico ( hay que cumplir conciertos rituales como la forma de prender el carbón, el corte, la colocación de los aderezos, la colocación de la sal, etc, etc, lo que no está exento de discusiones pues nadie sabe cómo realmente se prepara bien, aún cuando algunos se crean expertos).
Hay que tener claro que la práctica de comer asado como malos de la cabeza cruza transversalmente a la sociedad toda, democráticamente. Comen asado los pobres, la clase media y por cierto los ricos. Como las carnes se clasifican según la calidad con las letras de la palabra V A C U N O, esto hace la diferencia. Los ricos comen asado tipo “V”, que es la buena. Los de clase media comen tipo “C” que es mahoma no más. Y los pobres comen tipo “O” que es como el Orto.
Cuando por causas religiosas, como semana santa, a los chilenos se les priva temporalmente de comer carne, la desesperación es increíble. Esperan con ansias el domingo de ramos para tirar algo a las brasas. He llegado a creer que ese domingo en Chile se come tanta carne como para el 18 de septiembre.
Personalmente en los últimos años he estado comiendo casi pura carne humana. Dejé de comer cadáveres de vacunos, sin embargo admiro un grupo de amigos que tienen todas las semanas un motivo diferente para comerse un asado. Son “los Guardianes de la Parrilla”. Es tanta la carne que comen que a uno se le está poniendo la cara de vaca. A otro le están creciendo excesivamente las pechugas y a un tercero, al más perjudicado, le están saliendo cuernos. Pero siguen comiendo como bestias. ¿Cómo pueden ser tan vacas? Digo yo?