viernes, febrero 22, 2013

El lado bueno de Pinochet

Hace poco más de 3 años, la prensa local  me publicó este artículo y que causó gran connotación pública. Hoy me permito reeditarlo.      
    Es probable que nunca vaya a haber consenso sobre Pinochet. Pasarán miles de metros cúbicos de agua bajo los puentes y todo seguirá igual. Los que vivimos su época estaremos divididos entre los que le amaron y los que le odiaron.
Sin embargo, creo que para tener una opinión objetiva de cualquier sujeto, es indispensable considerar el punto de vista según sea la vereda desde la cual se mire. Y para tenerlo en la mira sin distorsiones, hay que haber estado en su tiempo, en su espacio y en sus circunstancias.
Este relato no es una apología a Pinochet. Sólo quiero hacer justicia a su memoria. En esta perspectiva, puedo asegurar que a pesar de lo que se diga, Pinochet tenía su lado bueno.
Me siento calificado para decirlo y es la primera vez que lo confieso. Pasé varios años de mi vida muy vinculado a él y por cierto afectado por sus decisiones, muchas veces injustas. Fue una persona muy decisiva e influyente durante parte importante de mi existencia.

Cuando con amigos de la época nos juntamos, la mayoría revive las imágenes que muestran al Pinochet autoritario, abusivo, sarcástico, indolente, dictador y cruel. Y esa imagen es la que predomina. Sin embargo, les aseguro que tenía su lado bueno.

Reconozco que era autoritario, mesiánico y dictatorial. Un emperador romano de la época dorada del imperio. Un semi dios al yo le tenía mucho miedo y cuando me preguntaba algo, me tiritaba la pera, me transpiraban las manos, me saltaba la guata, quedaba mudo, tartamudo y sin ninguna reserva de neuronas que vinieran en mi auxilio para hilvanar una respuesta sensata. No podía contestarle y un par de veces confieso que "se me corrieron los meados". Y el se reía. Lo disfrutaba cruelmente. Te metía el dedo en la herida hasta el fondo. Una respuesta equivocada y ¡cagaste te mandó saludos! Caías en la lista de los rojos (el rojo sangre le apasionaba). Te transformabas en su enemigo y te declaraba la guerra. A partir de ese momento eras un “comunacho” y quedabas plenamente identificado. En verdad era un gallo perverso y muy re vaca. Pero tenía su lado bueno.

Muchos -si hubieran podido - habrían asesinado a Pinochet. Ganas no les faltaban y los voluntarios sobraban. Algunos sugerían un atentado o algo así. Pero las posibilidades eran mínimas. En el territorio de su dominio, no se movía ni una hoja sin que él lo supiera. Una legión de esbirros le cuenteaba en la oreja (siempre en la derecha) todo lo que quería saber. Era siniestro para sus cosas. Pero tenía su lado bueno.
El perfil de Pinochet también incluía una personalidad muy exigente. No aceptaba errores. Y tolerancia cero a la desobediencia. Permanentemente te estaba calificando, evaluando, midiendo, poniendo nota de lo que hacías. Y sus decisiones eran invariables. Jamás las cambiaba. Ni medio punto, ni una milésima. ¡Viejo jodido este Pinochet. Lo odiábamos. Pero tenía su lado bueno.

Y lo bueno de Pinochet era precisamente la exigencia. No aceptaba la mediocridad. Nos obligaba a luchar por lo mejor. A mirar el futuro nuestro y el de la patria con mentalidad ganadora. Nos amaba a su manera y lo demostraba exigiéndonos al máximo. Quería que fuéramos chilenos de primera.

Venía seguido a Iquique.Yo lo acompañaba a Zofri. Compraba montones de cosas. La mayoría eran regalos “para sus chiquillos”. En el fondo nos quería mucho a su manera.
Después de cumplir 30 años de profesor en el liceo, alcanzó el cargo de director y una lapicera de oro. Se lo merecía don Pedro Pinochet Ramírez, mi viejo y querido profesor de Historia, Geografía y Educación Cívica.

Cuando Pinochet murió, varios de sus alumnos fuimos a su despedida. Pero también llegó un lote grande a proferirle los últimos merecidos garabatos porque según ellos, les amargó parte de sus vidas. Es entendible, ellos nunca conocieron ni comprendieron su lado bueno. Pinochet, descansa en Paz.

martes, febrero 05, 2013

El chicle de caca


Tengo un amigo que usa una expresión a mi juicio muy certera, muy gráfica, pero a la vez muy asquerosa. Me refiero por cierto a la frase que titula esta crónica: el chicle de caca.

Y el asunto me interesa no solo por la singularidad de la expresión, lo "exótico" del saborizante  o la constitución de este chicle, sino por los efectos  que produce en los seres humanos masticar esta singular “golosina”.

Mi amigo cree –y así he empezado también yo a coincidir- que por la vida cotidiana  circula un conjunto no despreciable de seres humanos que sus rostros reflejan desagrado, molestia, rabia contra el mundo, reclamo intrínseco, odio parido e incluso  hasta mal aliento pues de su boca no salen sino puras nauseabundas palabras, pésimas ideas, reclamos persistentes y escupitajos lingüísticos en forma de coprolalias repulsivas.  Eso es muy visible.  Representan una forma singular de andar por el mundo enojados  in extremus  por cualquier cosa que ocurra (en el mundo) o les ocurra (en su mundo) .  Están en la categoría de sujetos de “radiador  chico”, entiéndase que " se calientan muy rápido” y  que sus caras reflejan aquello pues jamás se les verá ni con una falsa sonrisa. Expresión del rostro que pendula entre “como comiendo limón o como tomándose una cerveza caliente (la cerveza) . 

La parte buena de la noticia es que los chicles de caca no están en el mercado, no se fabrican ni en China y que su principal mérito podría ser que se trata de un emprendimiento personal propio de cada país.  Es de autofabricación para su uso y goce.
Información calificada asegura también que probablemente sea uno de los emprendimiento humanos más antiguos.  Se presume además, que el hombre fabricó los chicles de caca para dar salida, libre expresión a estados emocionales de rabia, molestia, negativismo, odiosidades, hinchamiento de gónadas, reclamaciones múltiples, refunfuñamientos, pateos de perras, emputecimientos y otras malas ondas de similar y perversa naturaleza. Y lo peor, es que esto habría estado presente ya en los homos sapiens en las mismísimas e inhóspitas  cavernas del período jurásico.  

La mala noticia es que masticar chicles de caca es un pésimo hábito y para peor, adictivo y heredable. En cuanto al sabor, dicen que el chicle de caca es amargo, con aroma  ligeramente cítrico y con reminiscencias de ácido sulfúrico.  Y por lo mismo, tendría en general un insoportable olor a mierda. En cuanto a su constitución, en general sería pastoso, de consistencia gelatinosa, color parduzco y que habría variedad de texturas,  olores, aromas y sabores.  Pero independientemente de lo constitutivo,  el efecto es invariable. Pone de mal genio a las personas, les hace andar siempre enojados, negativos, molestos, criticando sin aportar nada y reclamando permanentemente sin encontrar nada bueno. En pocas palabras, conectados siempre al polo negativo de la batería. (Esto me recuerda a algunos políticos, doy como ejemplo a Andrade, el presidente del PS y a nuestra joyita local, el diputado barba- rojo).  Andan siempre como masticando el chicle de caca.         

Si usted ha tenido la buena suerte de no encontrarse nunca con masticadores de chicle de caca, dese con una piedra en los pechos, porque ya son legiones. Si quiere echarles un vistazo, métase en alguna red social  y lea lo que la gente opina. Allí podrá empezar a “cacharlos”. Son los que jamás dicen algo positivo, nunca agradecen  nada, nunca dan ideas positivas, siempre mostrando rencores, resentimientos sociales, hablando mal de los demás,  etc., etc. En verdad son unas verdaderas plastas que no aportan nada constructivo. Andan por la vida con su coprofagia. No hay salud, digo yo.

Los Cien años del sostén



Yo sostengo que la Revolución Francesa es a la Libertad, como el sostén es a la opresión.  Esto lo digo con motivo de los 100 años de vida que cumplió el sostén el año 2012, indumentaria femenina por excelencia que a través de la historia ha tenido detractores y defensores. Una lucha sórdida  por conciliar, entre otras variables, la necesidad práctica, la moda y la sensualidad femenina.  
El asunto comenzó con la muy deseada liberación. El tirano,  duro, inflexible y opresor corsé,  que si bien es cierto no apuntaba solo a contrarrestar y a la vez desafiar a Newton  intentando impedir a toda costa que los cuerpos menores fueran atraídos por la Tierra, tenía el loable propósito de contribuir a  mejorar la figura femenina, acentuando sus sensuales sinuosidades y vericuetos.  
Pasar del  corsé al sostén fue un atrevido acto revolucionario.  Tanto como lo  ocurrido en los  años del hippismo y la época de la revolución de las flores, cuando las féminas  se sacaban sus sostenes, los enarbolaban  y los lanzaban al aire como expresión de más libertad. De esta manera,  los pechos al descubierto han expresado de manera visible el principio universal de la libertad. Por eso es que también sostengo (valga la redundancia), que  el sostén y la Revolución Francesa se conectan  mediante un denominador común que es la libertad. El clásico cuadro  “La Libertad guiando al pueblo”  de Eugene Delacroix, muestra a una mujer con los pechos al aire conduciendo al pueblo francés hacia la libertad. Jamás podría haberse logrado el mismo efecto con una mujer con los pechos atrapados en un sostén. ¿Qué mejor testimonio de libertad que  mostrar libremente  los senos?
Pese a todo, el mundo femenino, en su gran mayoría, ha cedido estos espacios de libertad y los 100 años de opresión que cumple el sostén, así lo demuestran. Pero la historia en rigor  es más que centenaria. Hay una narración de un poeta latino que en una de sus obras se refiere al “strophium”, variante  del actual sostén usado por las cortesanas de la antigua Roma. Era  un trozo de lino que se cruzaba sobre el busto. El poeta lo definía  como "trampa de la que ningún hombre puede escapar. Cebo que reenciende la llama del amor". Una variante sensual del adminículo que estuvo de centenario cumpleaños.
Por otra parte, el brassiere (en francés suena más sexy) , símbolo de feminidad por excelencia, es una compleja obra de ingeniería, cuya construcción   no solo comprende más de una docena de piezas ensambladas a la perfección sino que también, debe garantizar que  sirve de soporte calificado, seguro y funcional, ante diferentes desafíos al que se le somete. Sean éstos una contienda deportiva, una riña o un tórrido encuentro entre amantes furibundos.
El sostén, forma parte de un conjunto de ropa que los hombres valoramos inmensamente: la lencería. Junto a los sostenes clásicos en blanco, negro o color piel aparece la nueva lencería colorida, con flores y estampas. También a través de los años, el diseño, material y funcionalidad ha cambiado para mejor. Desde los 70 el soutien (sigo con el francés)  es más ligero, menos constrictivo, más desafiante, más pequeño, incluso con detalles prácticos, como el broche al frente (variante funcional de las madres que amamantan, detallito  muy apreciado por  los varones con poca o nula motricidad fina). Así el hedonismo y el culto al cuerpo, a la exacerbación de la sexualidad, van promoviendo cada vez más  el boom por la lingerie  y aparecen el encaje, el tul y los bordados. Ya desde los 90 el corpiño (suena poco sensual en el habla hispánica) adquiere una dimensión fashion, con franjas de encaje, colores vibrantes, aros y copas reforzadas.   
En moda y gustos hay para todos. A algunas mujeres les gusta mostrar el busto para lo cual un buen sostén es indispensable. A otras a ocultarlo. Pero algo irrumpió en los últimos 15 años que le puso un plus (más bien dos) a este asunto del sostén. La llegada de la silicona. 
La silicona ayudó a la transformación de un accesorio principalmente práctico en un objeto de seducción, revolucionando la industria. La antigua expresión  “más contento que homosexual con senos” quedó fuera de contexto. Con solo 120 ml de silicona el asunto está resuelto por partida doble. Y también si se tiene pechuga en exceso,  la cirugía aporta lo suyo. Newton y su famosa ley de gravedad, no tenía idea que un polímero inerte le iba a boicotear su famosa teoría.
De lo expuesto podría llegar a varias conclusiones:
1. Que mujer con senos al aire simboliza  libertad.
2. Que mujer con los senos en sostén sugiere opresión.
3. Que el sostén moderno es el que tiene 100 años, pero que la opresión viene desde mucho antes. 
4. Que es una pieza vital en la lencería femenina  y un adminículo de seducción incomparable.
5. Que a la mayoría de los hombres les gusta  ver a las mujeres en, con o sin sostén.
6. Que igual que en los contratos de seguros hay deducibles que aplicar (peso específico de la glándula mamaria, resistencia a la gravedad, diámetro,  edad de la sostenedora,  tumefacción del pezón,  certificación de origen (si  venía de cuna o es un constructo de la ingeniería, etc.)
7. Que en la intimidad a los hombres les gusta tanto sacárselo como ponérselo a sus parejas.
En mi caso, no soy regodeón, pero en una encrucijada así, prefiero ponérselo. Digo yo.

lunes, febrero 04, 2013

Aulas virtuales

"No creo que aprendan de mi charla. Quizás algo los estimule, pero estoy seguro de que olvidarán la mayor parte", dice Roger Schank al comienzo de su presentación. No será lo único que llame la atención entre quienes lo escuchan. Más tarde dirá que leer El Quijote es una idea ridícula, que en clases de Historia sólo se enseña lo que a cada país le conviene y que las pruebas de selección múltiple "son algo muy estúpido".
Interesante invitado se consiguió Inacap para promocionar sus instituciones de todo Chile  para reforzar su lema "aprender haciendo". El académico tiene sus méritos, ha sido profesor de las universiades Stanford, Yale y Northwestern. Ahora trabaja en la idea de dejar las escuelas físicas y potenciar las comunidades en línea, donde los profesores  cumplan el rol de asesores virtuales. 
De las cosas que dijo me llamaron la atención  las premisas del aprendizaje eficaz, esto es bajo el supuesto que se aprende más: si se hace de  forma voluntaria, cuando existe interés por las materias, cuando se acepta el fracaso como parte del proceso, y finalmente si el contenido se considera entretenido.  Ninguna de estas caracteríticas está presente en el sistema actual.  Desde luego,  porque en los establecimientos hay nulas opciones de elegir los ramos que se prefieran, porque las metas son impuestas y porque hay un constante miedo al fracaso. Entre otras cosas.
Me gusta en algo la idea, especialmente en lo que dice relación a que  el rol de  los profesores  se entienda como la de un mentor y no como una persona que dicta cátedras. Un facilitador para conectarte con los que verdaderamente saben. Por ejemplo, si te interesan las misiones espaciales, ¿por qué no conectarte y pedirle a un investigador de la Nasa que te ayude?    
La pregunta del millón: ¿como  evitar que el ser humano, una entidad definitivamente social, pierda el contacto con sus semejantes?  Dice Schank que hay muchas otras actividades para el contacto. No necesariamente el proceso de aprender sería un método para asegurar el contacto humano.  A lo mejor tiene razón este gringo especialista en ciencias  cognitivas con su teoría disociadora.  Digo yo.  

jueves, noviembre 01, 2012

¿Hablar, decir o vociferar?



Hace tiempo que no me sentaba frente al computador para practicar mi ocio favorito. Escribir sobre lo humano y lo divino de la cotidianidad. En verdad había estado voluntariamente “submarineado”, metido en mis cavilaciones singulares. En mi mundillo propio. No puedo negar que estuve un tiempo achacado por el affaire que tuve con los israelitas, por un asunto que yo califico de meramente “lingüístico”. No tuve derecho “al debido proceso”, algo que hasta los delincuentes, terroristas, pedófilos y demases tienen garantizado.

Pero en fin, se entendió mal lo que dije, se interpretó peor y se reaccionó fatal. Eso es una muestra más de las fallas que presenta la comunicación humana, especialmente en la parte relativa a la comprensión. Esto me inspira a conversar hoy sobre el lenguaje.

Los humanos somos seres lingüísticos. Todo lo que hacemos es mediante el lenguaje. Nada ocurre en la humanidad sin que esté presente esta expresión del hombre. Todo lo hecho es producto del lenguaje. Todo lo que se hará y surja del constructo humano, será por el lenguaje, entendiéndolo por cierto en su sentido más amplio: verbal, no verbal y emocional.

¿No será como mucho, Lucho? Me he convencido que no es mucho Lucho. Y trataré de explicarlo bien consciente de que los chilenos somos bastante malos para entender lo que leemos. Lo explicaré con peras y manzanas, porque en asuntos de frutas, los chilenos calificamos dentro de América del sur.

Somos lo que decimos. Esto significa que según sea lo que expresemos, entregamos el perfil de lo que somos. Nos construimos a través de lo que decimos y hacemos. Si digo que soy honesto, justo y tolerante, la gente filtra el dato, lo procesa y lo valida o no. Si lo aprueba, el perfil vale. Si no pasa, reconstruimos otra imagen, la que nos puede a llevar a definirlo como mentiroso, imaginativo o abusivo. En ambos casos es la misma persona pero con dos imágenes. La que se tiene de sí mismo y la que ven los demás. La que predomina es la que construyen los otros. Ergo, nunca somos lo que mostramos, sino lo que los demás interpretan según actuamos.

Espero que hayan funcionado las peras. Paso ahora a explicar con manzanas -que ya es para más avezados- lo que nuestro lenguaje expresa verdaderamente cuando hablamos. Esto es lo que se puede leer entrelíneas, como la letra chica de los contratos de las Isapres. Aquí es cuando aquello de que “el lenguaje no es inocente” alcanza su clímax. Para comprenderlo, usted debe saber que la comunicación humana puede tener a lo menos cinco tipos de manifestaciones: afirmaciones, promesas, peticiones, declaraciones y ofrecimientos. Ese es el camino que transitan todas nuestras comunicaciones. En eso nos pasamos todo el día… y la vida.

El lenguaje verbal no es inocente significa que cuando lo hacemos nos comprometemos de una forma u otra y que toda expresión tiene eficacia en la medida que modifica la realidad. Si digo “Zofri es un instrumento de desarrollo regional” y “ Zofri es el instrumento de desarrollo regional más importante de últimos 40 años”. Se ven parecidas. Ambas atribuyen propiedades a Zofri, la única diferencia es de contenido. La primera la define : instrumento de desarrollo regional”. La segunda la califica: el instrumento más importante. Lo mismo sucede cuando hablamos de las personas: Fulano de Tal “es candidato a Alcalde” y Fulano de Tal “es un muy buen candidato a Alcalde”. Parecieran lo mismo, pero no es así, pues en la primera solo nos remitimos a hechos y en la segunda a juicios de valor. Durante siglos hemos tratado estos enunciados de manera similar y es por eso que se arma el conflicto interpretativo.

Esto se traspasa a nuestra vida diaria y está presente en todo los dominios, en las relaciones laborales, en la forma en que escuchamos las noticias, en la interpretación de los discursos políticos, en las ofertas electorales, en las promesas de cambios estructurales a la educación a la justicia, a la discriminación, al modelo económico y así suma y sigue.

Ahora que ya estamos en tierra derecha de la carrera electoral es bueno entender bien lo que dicen los políticos, para reconocer lo que su lenguaje expresa. Recomiendo afinar los sentidos. Si el candidato de sus amores dice por ejemplo, que luchará por un Chile seguro, Ud. tiene el legítimo derecho a preguntarle si es una promesa, una afirmación o un compromiso. Lo más probable es que sea una inocua declaración con menos respaldo que un puff. Digo yo.

La procrastina Michelle



Iquique, diciembre 2012

¡Ya poh Michelle! Córtela. Decídase luego. Tiene trancada la pelota. Lo único que liberó fueron fotos para la campaña municipal ayudando así  a los que querían salir elegidos no por méritos propios sino de rebote, a la sombra de su imagen.

A nosotros, los ciudadanos de a pié, que somos la gran mayoría, nos interesaría saber si seguirá ganando sueldo en devaluados dólares o en moneda dura, o sea en pesos chilenos. Nos da lo mismo, pero como circulan tantas versiones todo esto está resultando demasiado confuso, tirando para kafkiano.  Consecuente con este ambiente ambiguo y contradictorio, yo creo que es tiempo de que vuelva, se ponga un casco militar, ropa de camuflaje, se suba a un tanque y haga una arenga con retórica presidencialista. Como lo hizo la vez primera.
Michelle, córtela, tome una decisión. ¿Va o no va a la pelea? Puede contestarnos por escrito o llamar. Dicen que es buena mandando cartas y con el celu. 

Le cuento que esta incertidumbre tiene desorientados principalmente  a los políticos de su fronda. Y ninguno de los “presidenciables” aparecidos y reaparecidos sabe a qué atenerse mientras usted mantenga esa procrastina conducta. Pienso honestamente que una persona con su trayectoria no debiera andar mostrándose tan irresoluta. Impropio de líderes planetarios y ex jefes de estado de su alcurnia.

Como usted sin duda lo sabrá mi estimada ex presidenta (porque los de la ONU se las saben todas) la procrastinación es un mal hábito. Postergar y postergar una decisión o acciones frente al futuro, es un trastorno del comportamiento que se interpreta también como debilidad de carácter y cierto temor a realizar todo acto que puede ser percibido como abrumador , desafiante, inquietante, peligroso, difícil, o aburrido, por lo cual se chutea la decisión in eternum si es posible. A un futuro sine die como dirían los abogados. La procrastinación puede llegar a ser grave dependiendo de cada persona. Especialmente para aquellos que por su trabajo, deben tomar decisiones importantes, frecuentes, estratégicas, oportunas y rápidas. Es decir del tipo habituales para los residentes temporales de la Moneda. Por lo tanto es una mala señal. Es por eso que le dieron tan duro por su actitud en aquella fatídica madrugada del 27/F en la oficina de la Onemi, donde Ud. se veía tan indecisa. Daba la impresión que no podía comer chicle y decidir a la vez. Y eso no es bueno. Ni comer chicle ni ser indeciso. 

Los procrastinos tienen características que los hacen verse como incompetentes. El miedo al fracaso en situaciones donde no hay garantías de éxito les aterra. La dificultad para tomar decisiones y la búsqueda de garantías de éxito antes de iniciar una tarea les provoca finalmente sentimientos catastrofistas, y como resultado se sienten indefensos. Por eso se dejan querer hasta la exageración. Les encanta ser queridos y sufren si se les rechaza. La creencia que subyace es: «todos deberían seguir amándome y no olvidarse de mí”, pero por favor “no me apuren”.

Lo grave también - además del tránsito lento para decidir -  son las conductas adictivas que le podrían afectar e inducirla a comportamientos de evasión incurriendo en sublimaciones como: exceso de computación, sexo, chicle, chocolates o ver teleseries malas y realities peores. Todo lo anterior sin considerar el conocido “síndrome del estudiante” (dejar todo para el último día) como la entrega de trabajos, pagar los impuestos, sacar el permiso de circulación, cambiar el domicilio electoral, etc.

Ahora bien, me pregunto ¿de qué tipo de procrastinación padecerá Michelle? Será el por evasión, esto es, evitar todo por miedo al fracaso. Será por activación, es decir postergar hasta que ya no haya más remedio que decidir. O por agotamiento del tiempo. Intentando tomar la mejor - mejor - mejor-mejor - mejor decisión, finalmente se le pasa el plazo.

Estimada ex mandataria, no deje para mañana lo que pudo hacer ayer. Digo yo.


miércoles, octubre 31, 2012

Labbé y la divina Providencia


En una elección política siempre hay perdedores y ganadores. Lo raro es que muchas veces los que pierden pueden demostrar que ganaron (o que quedaron…casi iguales) y los que ganaron, en muchos sentidos perdieron. Si son perdedores optimistas dirán que ganaron… experiencia. Y si se trata de un ganador pesimista, podrá pensar que perdió, la cómoda vida familiar, los horarios de trabajo normales, y todas aquellas cosas que podía hacer cuando era un político anónimo.

Que alguien pierda y otro gane es lo esperable. En Iquique, por ejemplo, se sabía que habría un solo ganador. Era obvio, sólo un cargo había que llenar. Los ciudadanos pudieron elegir este domingo entre dos guisos: Pollo o Choro (conocido aquí en el norte también como Loco). Los demás participantes eran arroz graneado. Sólo acompañamiento. Partieron como looser y terminaron igual. Solo calificaban para profecía autocumplida.

Ahora bien, si usted pertenece al grupo de los ingenuos y bien pensados, seguro se preguntará ¿y para que se presentan entonces? La respuesta es obvia también: para ganar horas de vuelo y acumular millaje, para posicionar sus nombres en la memoria colectiva, para practicar oratoria, perderle el miedo a los flashes a los micrófonos y a las multitudes. También para practicar “mentiras piadosas”, perder plata, en fin, para múltiples propósitos, muchos de ellos a veces inconfesables o incomprensibles.

Pero no todos los candidatos tienen un viaje placentero. Uno que lo pasó muy mal durante todo el viaje fue el edil Cristian Labbé de la comuna de Providencia que además tuvo un aterrizaje fatal No captó nunca las señales de turbulencias ni leyó el aviso de ajustarse el cinturón, tampoco oyó las voces de la torre de control que le venían diciendo desde hacía rato que en este viaje el horno no estaba para bollos. Y así no más fue. Labbé no la vio venir (la derrota).

A mi juicio, su explicación del fracaso apunta a una causa equivocada. Le echa la culpa a un error comunicacional por no difundir bien lo que hizo: la gestión. Dice no haber controlado la variable comunicaciones, dedicándose solo a gestionar bien, lo que hasta le valió premios internacionales. Y eso no fue malo para los providencianos, por el contrario, un municipio moderno se mide por su gestión en beneficio de sus ciudadanos. Pero lo que no sabía Labbé, es que hacía más de 20 años que un tal Goleman ya había dicho que para ser exitoso no bastaba saber y hacer bien las cosas (capacidad + un alto CI) sino que fundamentalmente, había que tener destrezas sociales, habilidades comunicacionales y principalmente saber escuchar. La llamó Inteligencia Emocional (IE). Esta inteligencia es la que no tuvo Labbé y fue la culpable de su segundo retiro, por  su incapacidad para relacionarse con los seres humanos. Tiene sentido, pudo haber sido esto. Pero a mi me tinca más que fue obra de la Divina Providencia. Digo yo.

martes, octubre 30, 2012

El factor "S"


"Por ser un tema tan actual, con motivo de las elecciones municipales de este año 2012, invito a leer esta crónica que fue publicada por el Semanario Iquiquexpress el 18 de diciembre de 2005. Vale la pena, 
 analizarla  a la luz de los nuevos tiempos, digo yo. "


De las más de diez acepciones que nos ofrece el diccionario para definir la palabra factor, tomo las pertinentes para desarrollar el tema de hoy: El que hace o causa una cosa. Causa determinante o condición necesaria de una cosa.
Entender el concepto me parece fundamental para esta crónica, en la cual me introduciré en asuntos complejos de la mente humana y del comportamiento social.
Para hacerlo, seguiré un método que inventé y que sin razón válida alguna le llamo “manifestaciones psico-socio egocéntricas de efecto múltiple”, lo que no es otra cosa que intentar explicar lo inexplicable de los efectos que producen las acciones de ciertos sujetos (autoridades públicas) en una comunidad, la que reacciona de una determinada forma, asaz extraña.
En Iquique desde hace más de 30 años, existe el “factor S”, el que ha demostrado ser causa decisiva, por acción u omisión, de la mayoría de las cosas que le suceden a esta comunidad, generando una determinada reacción.
Para entender esto de los factores, se pueden mencionar ejemplos conocidos como el factor Kirchner (factor K en Argentina) el factor Lagos, el factor Pinochet, el factor Zaldívar, el factor Alvear, el factor DC, etc. En otro ámbito de cosas, están el factor dinero, el factor político, el factor género, el factor geográfico, el factor tiempo, etc.
Pero en este caso, me quiero referir a ese factor local que usted sabe cual es y que está internalizado en nuestra sociedad y que ante su sola mención genera efectos sorprendentes, lo que ya estamos asimilando como una constante.
La sociedad iquiqueña, con los iquiqueños propiamente tales (natos) y todos los que han venido a vivir a esta ciudad, han sufrido los efectos del factor S. Para muchos estos efectos han sido positivos y para otros, catastróficos. A pesar del tiempo, el factor S ha dado muestras claras durante las elecciones del reciente domingo 11 de diciembre, que sigue vivito y coleando, a pesar de que el recién matrimoniado diputado Rossi, asegure que es el comienzo del fin.
Durante mucho tiempo una masa ciudadana importante, ha creído que el factor S ha sido fundamental en la vida pública y que por lo tanto, responsable directo de lo bueno del estado actual. Pero por otro lado también están quienes creen lo contrario. Sin embargo lo concreto es que los efectos del factor son cosa cierta. El reclamo y la molestia transitoria de los contrarios, es solo testimonial.
El factor es tan poderoso que cambia las tendencias y rompe los equilibrios. Y a causa de esto, sigue administrando el poder, aún cuando a veces tiene una tenue e inicial oposición la que al poco tiempo se ve morigerada. El factor S es tan fuerte, que arrasa con cualquier oposición.
Es por eso que hoy, a causa de su poder, a solo treinta días de la segunda vuelta electoral para elegir Presidente, no cabe duda que su fuerza ciclónica (en época de elecciones se autocarbura) puede producir efectos más allá de los límites geográficos.
En efecto, en una contienda estrecha por la presidencia, como se prevé, el factor S podría ser decisivo. No debe olvidarse que el año 1999 la diferencia entre Lagos y Lavín fue de solo 30 mil votos. En el escenario actual, los candidatos Bachellet y Piñera tendrán que intentar que los vientos del factor S soplen hacia sus respectivos molinos. Quien asegure apertura de los hitos cordilleranos y medidas concretas de apoyo a la ciudad y a Zofri, entre otras, sin duda será beneficiado con el efecto S.
Si se me permite la analogía, podría decirse que el efecto S es igual a lo que se conoce como el Efecto Mariposa, un asunto que hoy se investiga dentro de la llamada teoría del Caos. Ambos elementos están presentes en el factor S. El Efecto Mariposa (un pequeño aleteo en Iquique, puede producir una tormenta en la Moneda) y el Caos (la situación de la ciudad, donde nada funciona bien, todo está en un perfecto desorden, todo está pendiente, etc. etc.).
Por otra parte, la génesis del factor puede analizarse desde múltiples ángulos. Desde la perspectiva del caudillismo, del liderazgo populista, del mesianismo, de la creatividad, de la imaginación desbordada, del cálculo político (ingeniería política innata) de las técnicas motivacionales, del encantamiento de las muchedumbres, de la generación de esperanzas, de la ingenuidad de la masa social, etc. etc.
Pero no solo eso. El factor S, es también un conjunto de síntomas y consecuencias que coexisten simultáneamente, lo que lo transforma en un síndrome. También para muchos es más que eso. Es como un karma de los iquiqueños y que como tal, las posibilidades de superarlo, prácticamente no existen. Se transmite de generación en generación. Se hereda tal cual las mandas a la virgen de la Tirana.
A causa del factor S, los ciudadanos tienen diversas reacciones. Para una mayoría “es la causa determinante o condición necesaria de todas las cosas”. Esta fracción ciudadana cree en consecuencia, que el factor es ineludible y que siempre debe estar, para que las cosas sucedan. Por lo tanto, sin mediar su participación, en Iquique nunca habrían existido la Zofri, el Aeropuerto Internacional, el Mall Las Américas, el Puerto, la infraestructura turística e inmobiliaria, las empresas mineras o los caminos. Sin el factor S, aún estaríamos con banderas negras. Iquique sería una caleta de pescadores artesanales.
Para otros, sin embargo, el resultado es diametralmente opuesto. Opinan que “a pesar del factor S”, se ha podido sacar adelante esta ciudad y ha crecido mucho. Literalmente "se ha ido para arriba".  Pero lo curioso es que aún discrepando, hay conformidad y aceptación. Los iquiqueños (especialmente los avecindados) dejaron de luchar y en verdad solo se han dedicado a quejarse y nunca han hecho nada serio y definitivo para liberarse del factor. Aceptan que esté ahí. Ya dejaron de cuestionar si debe o no estar. Se acepta que esté, se acepta su influencia, se aceptan sus efectos y defectos. Es parte del paisaje, es como un elemento más de un parque temático. Se terminó por aceptarlo como un síndrome o como un karma. La ciudadanía terminó por darle si no su bendición, por lo menos un cheque en blanco para que lo gire cuando lo estime conveniente.
Finalmente y volviendo a la definición de factor, en donde se indica que tiene una naturaleza “determinante y necesaria” esto hace que sea imposible prescindir de él. Así, gústenos o no nos guste, el factor S permanecerá entre nosotros secula seculorum, hasta que Dios quiera. Digo yo.

lunes, diciembre 05, 2011

La vuelta a la manzana

Publicado en Iquique, en el Diario Electrónico Boyaldía
15/11/2011
La conocida y sabrosa manzana es una fruta que goza de las mayores preferencias en el mundo. Y también ostenta el título de la más cultivada del planeta. Pero además, ha tenido un rol trascendental en la historia universal del hombre.
La santa Biblia da cuenta de su influencia desde los primeros días de la creación. Se dice que nuestro padre Adán cayó en tentación primero con la manzana - y le dio su buen mordisco - y luego hizo lo mismo con la coqueta Eva. La gracia les costó el desalojo del Paraíso. El resto es historia. Hasta nuestros días pagamos la farra de nuestros primeros padres.
Otro hito memorable es el episodio del joven Isaac Newton. Recostado bajo un árbol leyendo tranquilamente, se vio interrumpido por la caída de una manzana que le golpeó en lo que es mate, envase en el cual se conservaba unos de los cerebros más destacados del historial humano. El golpe, le despertó las neuronas –que eran a decir verdad, una millonada poco usual- y se puso como loco a escribir sus teorías y principalmente la ley de la gravitación universal, llegando a ser el científico más importante de la era moderna.
Otra manzana famosa y de nuestros tiempos, es la que sembró, cosechó y le dio un buen mordisco, Steve Jobs. El ícono de la manzana mordida representa en el tecnologizado mundo actual la modernidad, la creatividad, la audacia y la conexión con el futuro. En su momento, cuando Jobs creó el computador Macintoch (que pocos saben que es una variedad de manzana) cambió el mundo de los computadores. Fue el momento mágico de esos ordenadores. Esa manzana fue mágica.
Y relacionada con la magia, al parecer las manzanas suelen estar presentes en las fantasías y particularmente en cuentos de brujas, hadas y princesas desaparecidas, dormidas o embrujadas. Así, las manzanas son frutas decisivas en la trama y en el desenlace de las historias. Con brujas y manzanas envenenadas, las historias suelen ser muy peligrosas. Y como botón de muestra, cito el cuento de la tierna Blanca Nieves.
Y además de manzanas envenenadas, también las hay algunas que gozan de mala reputación. Son las que están pasadas de maduras, en proceso de pudrición. Ser la manzana podrida es una expresión que sugiere “mala influencia”. Ergo, que nunca le digan que usted es la manzana podrida del cajón.
Mens sana in corpore sano no es “manzana en cuerpo sano” como algunos creen, pero algo de sentido tiene pues la manzana es una de las frutas que más atributos positivos posee como alimento humano. Desde sus condiciones como afrodisíaco (se debe consumir cocida, con cáscaras y hojitas de canela por tres noches de luna nueva y antes de dormirse). También como suave laxante (se mezcla el jugo de la cocción con miel de abeja de ulmo).Esto lo dejará funcionado como relojito) y de paso le quitará ese molesto lagrimeo cada vez que realiza el proceso biológico del vaciamiento estomacal. Podría seguir estableciendo conexiones pero no quiero juntar peras con manzanas. Digo yo.

viernes, mayo 13, 2011

La carta del perdón

La publicación del artículo Perdón Perdón, desató las iras de la Comunidad Judía de Chile por la mención que hago de un muy amigo judío que me hizo un préstamo y que yo siempre le reclamaba por la tasa que me cobraba. Esto no le agradó a la Comunidad la que mandó una sentida carta al diario manifestando su molestia. Yo les encontré toda la razón así es que le pedí al director que publicara mi carta de respuesta pidiéndoles perdón. Esta es mi carta publicada:

Iquique, 7 de mayo de 2011

Señor
Caupolicán Márquez Vergara
Director
Diario La Estrella de Iquique
Presente

Agradeceré la publicación de la presente respuesta a la carta del Presidente de la Comunidad Judía de Chile, señor Shai Agosín W. mediante la cual expresó su molestia por la columna de mi autoría, “Perdón , perdón“ publicada en ese diario el día sábado 30 de abril. Al respecto, debo señalar lo siguiente:
1.- Tiene toda la razón el señor presidente de la comunidad Judía al manifestar su molestia, porque desafortunadamente usé expresiones y di ejemplos indebidos. Le pido mis disculpas y por su intermedio a toda la comunidad judía de Chile por este lamentable episodio.
2. Nada más ajeno a mis deseos, interés y forma de pensar que manifestar alguna forma de antisemitismo. Por el contrario, tengo un respeto y un reconocimiento muy profundo por el pueblo judío. Admiro lo que han hecho en las más variadas disciplinas del saber humano. Podría asegurar que debe ser el pueblo que más talentos e inteligencia ha aportado al desarrollo de la sociedad humana. Todas las artes, la investigación científica y tecnológica, las ciencias y en general cualquier área del saber del hombre, siempre tiene un denominador común: un judío está a la cabeza.
3.- Tengo grandes amigos y conocidos entre la colonia judía de la ciudad de Iquique los que pueden dar testimonio de mi aprecio y buenas relaciones con ellos.
4. Mi estilo como columnista, siempre incluye cierto grado de ironía y un poco de humor. Llevo más de 20 años en esto y mis lectores lo conocen y lo entienden. No hay nada personal. Acepto todas las convicciones, las formas de pensar diferentes y soy amante de la libertad y el respeto al ser humano, sin distinción de origen, raza o religión.

Patricio Muñoz Pinto

Perdón Perdón

Publicado en la Estrella de Iquique el 30 de abril de 2011
Los amantes de la música romántica popular coincidirán conmigo en que “perdón”, es una palabra muy utilizada en los boleros. Entre estrofa y estrofa siempre alguien pide perdón por algo que hizo o dejó de hacer. Pero ahora es más frecuente que la petición de perdón venga desde el mundo político, económico, deportivo, social, empresarial o institucional. Surge de todos lados como una epidemia que cada día gana más contagiados. Cada día se suma alguien que necesita pedir perdón por algo.
Lo curioso es que para que exista la necesidad de pedir perdón, antes debió haberse cometido una falta, un pecado, una acción u omisión que produjo daño. Porque el perdón es la fase final de algo anterior. Por lo tanto, mientras más peticiones de perdón hagamos, es porque harto mal, nos habremos portado antes. Porque “amor es nunca tener que pedir perdón”. Sin embargo la proporción de peticiones de perdón y la comisión de pecados es asimétrica. Es mínimo el número de quienes lo hacen y menos públicamente. Que alguien pida perdón es tanto una curiosidad como una noticia, porque la gran mayoría de las faltas no se confiesan y menos se pide perdón por ellas.
La lógica indicaría que entre más grande sea la falta, más “contundente” debiera ser la petición de perdón. Se esperaría una relación equilibrada del perdón y el daño ocasionado. También debiera ser pública y expresada por quien tenga rango calificado. Un perdón de clase mundial, como los del Papa Juan Pablo II. Lo hizo cuando se refirió a los "errores de exceso" condenando la intolerancia y hasta la violencia de la Inquisición. Sobre el Holocausto pidió perdón por las conciencias adormecidas de los cristianos durante el nazismo y la inadecuada resistencia espiritual ante la persecución de los judíos. Pidió disculpas por las Cruzadas las que calificó de erróneas expediciones armadas. También pidió perdón a los pueblos nativos africanos y de los Estados Unidos por los excesos de los misioneros y reconoció que los cristianos estuvieron entre los que más destruyeron la forma de vida de las razas originarias.
En Chile hemos escuchado mucho la palabra perdón en estos días. Lo hizo el cardenal Errázuriz, Ezzati, la ex ministra de Vivienda y la ex intendenta de Concepción. Esto contagia sin duda porque hasta Ollanta Humala se infectó y quería que Chile le pidiera perdón a Perú. También es posible visualizar posibles “perdones” en el horizonte. El de Borgi por ejemplo, si nos va mal en la Copa América y no clasificamos al Mundial. El de la ANFP que pediría perdón por lo de Bielsa.
Para mí el perdón más esperado es el de multas e intereses del SII. Una vez le pedí a un amigo judío que me perdonara la comisión usurera que me cobraba por un escuálido préstamo. Le di razones e incluso le hablé del Yom Kippur (Día del Perdón), por si lo convencía. Fue para peor, me retó y luego me subió la tasa. Mi amigo no tiene perdón de Dios. Ni perdón ni olvido. Digo yo.

Super ocho al banquillo

Publicado en la Estrella de Iquique el 9 de abril de 2011
Desde hace mucho he notado que la legislación chilena tiene un marcado afán normativo y regulatorio. Un propósito de dirigismo estatal que no me agrada porque por convicción y doctrina me declaro un libertario. No me gusta cuando el Estado quiere resolverlo todo, metiéndose en todo y prohibiendo todo.
Pero he advertido también que es cierto que los chilenos somos muy legalistas y nos gusta el control. Estamos convencidos que para poder funcionar bien, todo debe estar en la ley. Siempre se requiere una norma y si no está hay que sacar una ley rápidamente. Luego nos percatamos que aún con ley las cosas no funcionan. Ahí promovemos una nueva ley. Y en eso nos pasamos. Con la tinta aún húmeda del Diario Oficial donde se publicó la nueva ley, ya un grupo de parlamentario está presentando una nueva para los ajustes.
Finalmente nos vamos habituando a cumplir un libreto ciudadano que nos dice lo qué hay que hacer, cuándo y dónde. Desde cómo comportarnos en el estadio, por cuál puerta subir a un bus del Transantiago, en que horario no debemos sacar la basura domiciliaria o qué deben comer los cabros chicos en los colegios en los recreos.
Córtenla señores legisladores. El año pasado algunos tuvieron la ocurrencia de proponer una ley que quería obligarnos a escuchar un porcentaje determinado de música chilena diario, exigiendo a su vez a las radioemisoras un tiempo obligado de emisión. No sé si esta pesadilla prosperó. Si ya fuera ley sería infractor pues no he escuchado ni una tonada.
Todo está o debe estar regulado. Y regular es sinónimo de limitar. Esto me preocupa pues de esta forma no hay espacio para la creatividad y las nuevas ideas. Una verdadera castración de la iniciativa privada. Días pasados un amigo muy católico me decía en el café que hábito de confesión y comunión dominical lo tenía abrumado Había perdido la iniciativa. Se estaba poniendo rutinario, siempre cometiendo los mismos pecados y con la misma persona. El curita ya no le estaba creyendo. ¡Qué lata!
La ley que regula la venta de “comida chatarra” en los colegios, es otra clara muestra de esta tendencia de cercenar la libertad. La norma no va en el sentido correcto, porque si el producto es malo, nocivo o peligroso para la salud, no habría que prohibir su venta sino su fabricación. Si la comida chatarra en general es mala, para qué autorizan las franquicias de MacDonald, Kentuky Fried Chicken , Pizza Huts, y tantas otras. En una sociedad libre, democrática y madura, el ciudadano puede elegir y decidir. Si desea ser gordo o flaco, fumador o no. Soltero o casado, católico, protestante o ateo. Bueno para el copete o abstemio. Macho recio o gay. El Estado no puede prohibir que se venda la comida basura, si antes ya autorizó que se fabrique se importe o distribuya.
Lo peor es que con la nueva ley lo único que se logra, además de castrar la libertad, es que los cabros se inicien en el micro tráfico del superocho y las papas fritas. Claro que lo bueno es que desarrollarían desde chiquititos el espíritu empresarial. Pero hay que reconocer que los niños están obesos y debemos cuidar su salud. Pero no prohibiendo sino con la fórmula de la educación. La culpa no es del lomito de chancho, sino del que le da el afrecho. Digo yo.

viernes, abril 22, 2011

De mal en "pior"

(Publicado en la Estrella de Iquique el 3 de abril de 2011)
Como se sabe, desde hace poco más de un año somos miembros de la OCDE, el selecto Club de los países más desarrollados del mundo. Después de diez años haciendo la previa, al final nos dieron la membrecía. Pero esto a mí no me huele bien. Me baso, no en el olfato, sino en los datos duros de la calidad de nuestra educación.
Las mediciones oficiales dicen que estamos entre los países más porros del mundo, peleándonos los últimos lugares de la tabla con unos países africanos. No damos el ancho ni el largo. Los dos últimos botones de muestra: los Simce de Gimnasia e Inglés que resultaron un desastre. Esto se sumó a lo malo que somos en Lenguaje, Matemáticas y Ciencias. Ahora resultamos pencas para la Gimnasia y estamos off side en Inglés. Y “pa´ pior” los English teachers salieron la mayoría reprobados en la última evaluación. Sospecho que hicimos alguna cuchufleta para entrar a la OCDE.
Lo de la Gimnasia se veía venir porque - seamos honestos - los chilenos desde hace años estamos en engorda y en estado de reposo. Comemos mucho y excepcionalmente o por obligación, no caminamos más de cinco cuadras diarias. Por otro lado está la maldita comida chatarra, que también se metió a los colegios a través de esos kioscos que en los recreos venden pura grasa y colesterol con disfraz de “alimentos sanos”, en atractivos envoltorios y con engañadores mensajes de propiedades nutricionales, energéticas, light, colesterol bueno, vitaminas de la A a la Z , con Omega del número que le pidan, etc. Mentiras, puras mentiras (usted sabe que todo el mundo miente, incluso los sostenedores de colegios y los concesionarios de los kioscos). Si a esto le sumamos los hábitos sedentarios en la casa, donde niños y jóvenes se pasan días enteros en cama viendo tele o jugando videos -y de paso comiendo chatarra- el resultado del Simce en Gimnasia, no podía sino dejarnos en la banca.
Pero donde nos fuimos al pork fue en el inglés. Con la invasión gringa actual, nunca pensé este desastre idiomático. Porque jamás antes nuestros jóvenes habían escuchado tanto inglés. Nunca habían pasado días enteros conectados a los audífonos escuchando a cantantes en inglés, ni llenado los estadios para escuchar a sus ídolos cantar en inglés. Ni viendo tantas películas subtituladas pero habladas en inglés. O estando en las redes y en el mundo de las comunicaciones y la tecnología donde todo es en inglés. Aún así, no saben un carajo de ese idioma.
Hoy el inglés es una necesidad y es indispensable para emplearse y ejercer profesionalmente. Hay que saberlo yes or yes. Por eso sugiero a todo el mundo a meterse en un instituto, estudiar por Internet o como sea. No importa que al comienzo lo hable como Tarzán. Muy pronto pasará al nivel de Lucho Jara y terminará con la fluidez de Cristián de Fuente. O hágalo como yo, contraté a una profesora de lenguas y me dio clases privadas. Aprendí harto y lo pasé bien. It´s a good idea. Digo yo.

El Aprendiz (II)

(Publicado en la Estrella de Iquique el 17 de abril de 2011)
Para entender esta segunda parte, es necesario haber leído la columna anterior. Consígase el diario del pasado domingo, léalo en la versión electrónica o visite mi blog.
Para aclarar lo de los tics del Aprendiz SPE 11249, diré que los científicos suizos amigos de mi tía Fide creen que son causa de una falla en el proceso de transfusión neuronal del potente lado izquierdo del cerebro de mi parienta. Ella lo vio desvanecerse unos 10 segundos y luego que empezó con las movidas típicas que hasta hoy lo acompañan parecidas a una picazón. Sin embargo mi tía piensa que podría ser una secuela que algunos aprendices mantienen de por vida por la vacuna experimental contra el dengue aplicada cuando los inscribió como voluntarios en Fiji.
La relación del aprendiz y mi tía es similar a la de Aristóteles con Alejandro Magno. Ella le traspasó todo su conocimiento, sabiduría, habilidades, destrezas y filosofía de vida durante 8 meses continuos (el más rápido proceso de aprendizaje en la historia de la Academia). Y esto ocurría las 24 horas del día los 7 días de la semana. Fuera entre las ruinas de la ciudad amurallada de Kaowloom haciendo salvataje indómito, en las prácticas de sobrevivencia extrema en el pantano maldito de Bagunyá o lanzándose en parapente desde la torre Eiffel.
El resultado fue similar al del personaje Kal- El, aquel niño que al llegar del planeta Kripton a la Tierra se convirtió en un superhombre. Un terrícola que cuando se pone la capa roja (también puede ser una casaca roja) se convierte en un SPE (Súper Poderoso Ejemplar). Esta sigla la acuñó mi tía desde ese momento para nominar a los egresados, tal como lo fue el modelo 11249, que hoy podría ser quien está en Chile haciendo un postgrado como CEO nacional.
La Academia le desarrolló todo su potencial. Eso explica memoria extraordinaria, imaginación sin límites y rapidez mental y física (súper velocidad) visión de largo plazo (súper visión), habilidad para descubrir los buenos negocios (súper olfato) capacidad para volar alto, resistencia a los golpes duros y destrezas para enfrentar con éxito terremotos, tsunamis, rescates de mineros, fusiones, saltos al vacío, aterrizajes forzosos y muchas otras situaciones. Un sujeto de mucha acción y muchas acciones (tanto benéficas como bursátiles).
En la Academia le llamaban Cabydam, que representa dos piezas del ajedrez que juntas tienen todo el poder. Así, de la mano de mi tía Fide, lo aprendió todo, desde domesticar al antílope tibetano, montar Yak, tocar el ceníbalo, la ikebana rusa, resolver el cubo de Rubik en 12 movidas, lucha greco romana, poesía filosófica, mil citas y biografías célebres y mucho, mucho más. Algo especial fueron los tips sobre Economía que luego difundió en Harvard. Uno de ellos fue “Cómo ganarse los segundos 100 millones de dólares antes de los 50 años”. Pero por cierto el aprendiz tenía mucho potencial. De hecho, a los 9 años, cambió las reglas del famoso juego de esos años, el  Metrópoli. Reemplazó los billetes por tarjetas. El resto es historia.
Mi tía Fide y el Aprendiz, ¡qué parcito!  Digo yo.

El Aprendiz ( I )


(Publicado en la Estrella de Iquique el 10 de abril de 2011)
Este artículo solo podrán entenderlo bien quienes conozcan la sorprendente vida de mi tía Fide. Es un requisito previo fundamental. Lamentablemente el libro en que conté su verdadera historia está agotado. Pero los interesados podrían conseguirlo con algún amigo, o solicitarle una versión digital al suscrito y en pocos minutos tenerla en su computador. Pero esto por supuesto, no es gratis.
No obstante ello, contaré ciertos hechos ocurridos en el pasado, porque están estrechamente relacionados con el único chileno graduado de la prestigiosa FIDE´s Academy, entidad donde mi tía, preparó, a los principales políticos, empresarios, líderes y gurús del mundo actual.
Todo comenzó cuando un amigo, en esos años embajador de Chile en Francia, le solicitó que aceptara en la Academia a su joven hijo, un destacado estudiante que perfilaba según él, para “cosas grandes”. Mi tía accedió, incluso becó al muchacho (porque su familia era de la esforzada clase media de esos años) y lo sometió al examen de ingreso que pasó con nota máxima. Cuento corto, un día de primavera en la época del monzón, llegó a la Academia de mi tía Fide ubicada en la provincia de Yangtsé en el Tíbet, un muchacho no muy alto, de mirada profunda, ceño fruncido y escrutador. El registro consigna solo lo siguiente: Aprendiz SPE-11249.
La Academia de mi tía Fide, fue lo más top del mundo y su método de enseñanza - más secreto que la fórmula de la Coca Cola- es en rigor un algoritmo holístico de estudios, prácticas, experimentaciones científicas, viajes (ninguno de placer), lectura y preparación física intensiva, solo por dar ejemplos. Los participantes deben superar un programa de aprendizaje que suele durar tres años y más. Las secretas estadísticas son dramáticas. Un 45% no pasa las pruebas de admisión. El 85% no se gradúa. Y un 2% de los reprobados en el examen final, se suicida. En cuanto al método de enseñanza, es de su propia invención y lo diseño a partir de estudios que hizo sobre los niños índigos, la resiliencia, el súper hombre de Nietzche, las escuelas de misterios, el coaching ontológico para la gobernanza, la búsqueda de Dios con el Eneagrama y otros tópicos de similar calibre.
Pero antes de todo,  le pido a mi tía que me de algunas pistas para saber quién es y que hace hoy este soberbio personaje graduado en su templo del saber. Me sopló algunas : tiene más de 60 años, perfecto estado de salud,  hiperkinético, duerme solo 6 horas, es poli funcional, competitivo, políglota, calificado orador, buzo profesional y amante de volar alto, entre tantas otras competencias. Un rasgo visible son sus tics, que no son la picazón a causa del roce con la ropa, lo que le obliga a usar dos tallas más grandes sino que, es por una leve presencia del síndrome de Tourette.  Ella me contará la "firme" y cientos de detalles de este SPE (Súper Poderoso Ejemplar). Y a mí, seguro que se me caerá el pendrive. Digo yo.

martes, marzo 29, 2011

El arte de mentir


Publicado en la Estrella de Iquique el 27 de marzo de 2011)
Miento, luego existo. Esta expresión podría ser tan válida como el “pienso luego existo” de Descartes. Si el filósofo francés decía que con solo pensar se probaba la existencia, ¿por qué no - cambiando el verbo existir por mentir - podría demostrarse lo mismo?
Me permití crear este silogismo: “Los hombres son humanos. Mentir es humano. Ergo, el hombre miente”. Yo creo que mentir es innato al ser humano y que ese rasgo está grabado en sus genes. Si nos remitimos al origen del hombre, basados en el relato bíblico, verificaríamos que en el Paraíso el detonante del desastre fue una mentira. La pérfida serpiente le mintió a Eva; la coqueta Eva le mintió a Adán; el impúdico Adán le mintió a Dios. El resto es historia. Mentira tras mentira se ha edificado el mundo. Este mismo relato de los primeros padres, dicen que es una mentira. Otros, una verdad revelada.
Mi conclusión es dramática y categórica: todos mienten. Mienten los políticos, mienten los médicos, los abogados, los bomberos y los alcaldes. Mienten los árbitros, los jueces, los obispos, los vendedores de AFPs y los tarotistas. Mienten los periodistas, los testigos de Notarías, los conserjes, los contratistas, los profesores, los maridos, las esposas, los Rotarios, los Leones, los agnósticos, los artistas, los senadores, los colectiveros y los ejecutivos de cuentas. Mienten las gitanas, las secretarias, las tías, los católicos, los protestantes, los testigos de Jehová, los dentistas, los tasadores, los entrenadores y los mecánicos. Mienten los farmacéuticos, los sociólogos, los miembros de los directorios, los jugadores de póker, de dudo y de brisca, los locutores, los empresarios, los gerentes, los hombres y las mujeres…todo el mundo miente y el que diga que no lo hace, es un mentiroso.
No quiero hacer una apología a la mentira pero le reconozco sus méritos. Los mentirosos - o sea todos - mentimos pero por buenas razones. Una, evitar que la verdad produzca daños múltiples, mayores e irreversibles. Otra, para mantener las aguas calmadas y evitar la tormenta. A veces, saber la verdad es peor. En algunas religiones las mentiras son pecados y pueden ser mortales y veniales. O sea mentiras “cabronas” y mentiras “piadosas”, estas últimas, casi un mero ejercicio de imaginación. Y en esto me apoyo, en la imaginación, para sustentar mi teoría: la mentira no es más que una genuina expresión de la inteligencia humana. En efecto, para mentir hay que tener razón, imaginación, creatividad, rapidez metal y muy buena memoria. Los mentirosos (creativos) tienen un CI más alto que los que siempre dicen la verdad. ¿Será cierto o será ésta otra mentira ?
Los incapaces de inventar de vez en cuando una buena “chiva”,  en estos tiempos lo más probable es que estén cesantes. Las empresas prefieren a los creativos, ingeniosos, innovadores y audaces. Que dominen el arte de mentir (crear) una competencia hoy indispensable. Por eso, invito a mentir con toda confianza no más. Sirve hasta para encontrar una buena pega. Digo yo.

La letra Chica

(Publicado en la Estrella de Iquique el 11 de marzo de 2011)
Hay gente que tiene letra grande, clara, firme y caligráfica. Otros en cambio la tienen chica, fea e ilegible. La letra es una grafía, pero también un rasgo de nuestra personalidad. Con ella damos pistas de cómo somos, qué somos y hasta qué pretendemos ser. Con la letra manuscrita se desnuda el alma. Los psicólogos usan la grafología para seleccionar personal y se asegura que descubren más cosas que con el test de las manchitas.
Por eso que a la letra manuscrita se la investiga tanto. Se quiere descubrir cómo es el ser humano a través de lo que dice con su escritura. Su forma, tamaño, trazo, inclinación y los posibles mensajes ocultos. También hay algunas creencias como que la letra de las mujeres es mejor -más linda - que la de los hombres. Si un macho recio, feo, peludo y hediondo, tiene bonita letra, más de alguien diría que es “raro”. O sea, también podría servir para descubrir si hay pistas para salirse del closet.
Pero de todos los tipos de letras, la más perversa y menos confiable es la letra chica de los contratos. De solo escuchar la expresión “letra chica” a todo el mundo se le paran los pelos. Las letras chicas sugieren engaño, trampa, algo oculto y no revelado. El asunto se puso más de moda cuando los políticos de la nueva oposición, muchos de ellos cesantes, definieron como misión histórica de la Concertación - o lo que queda de ella – descubrir la letra chica de los proyectos del gobierno. Y en eso han estado con lupa intentando descifrar lo que no dicen, o dicen con letra chica, las iniciativas del ejecutivo. Han estado un año en esto y no en la reconstrucción de la estructura del holding político que se les vino al suelo, con su propio 27/F.
Lo que también está de moda es escribir cada vez menos a mano. El procesador de textos nos hace la pega. Hasta el viejito Pascual se quejó el año pasado. Yo añoro mi época escolar, cada día había que hacer una copia a mano para mejorar la letra y la ortografía. Las secretarias del antiguo Colegio Inglés se distinguían por su hermosa caligrafía con letra Palmer. Las notarías se las peleaban por contratarlas.
Finalmente y considerando esto de que los hombres tendrían peor letra que las mujeres, quise saber la opinión de ellas al respecto. Les hice una sola y categórica pregunta: ¿cómo la tiene su pareja? Las respuestas dieron los siguientes resultados: el 53,5% dijo que su hombre la tenía chica y redonda. El 20,2 % que la tenía grande y firme. El 12,4% dijo que era grande abajo pero terminaba chica. Un 10,7% dijo no saber, porque no se la mostraban nunca. Y un 3,2 % manifestó que era fea, chica, flaca y tembleque. Sin clasificación quedaron: tortuosa, caótica, horrorosa y “tierna”.
Y para los curiosos y curiosas, les diré que la mía es de tamaño estándar, delgada y al parecer demócrata cristiana. Siempre termina con una caída hacia la izquierda. Es lo que hay. Digo yo.

Nadie hace nada

(Publicado en la Esteella de Iquique el 15 de marzo de 2011)
Se ha fijado Ud. que cada vez que como ciudadanos contamos que hicimos una denuncia, planteamos una inquietud o formulamos un reclamo por algo que creemos requiere atención, siempre nuestro discurso terminará con la clásica y profética expresión: “pero al final nadie hace nada”, manifestación clara de nuestra convicción más absoluta de que las cosas no se harán, porque…nadie hace nada.
Los principales afectados de nuestras agrias manifestaciones de malestar, “por el no hacer”, son las personas o entidades que tienen el poder, las que representan la autoridad o los tienen un cargo y las competencias para resolver los problemas. Hacerse cargo o hacerse los lesos, decía un eslogan electoral de un senador regional que “andó” por estos lados hace algunos años. La comunidad ingenuamente cree que se harán las cosas que pide o sugiere, pero se da cuenta rápidamente que parece que se hacen los lesos, porque al final…nadie hace nada.
Para los ciudadanos de a pié, los más sordos (no digo los más lesos porque si han llegado donde están, es porque tienen méritos) son las autoridades, los que mandan en algo. Y en esta amplia categoría caen moros, judíos y cristianos. Desde quienes están en las cumbres del poder hasta, por ejemplo, abnegados y voluntarios directores de una comunidad de vecinos de cualquier edificio o condominio, que a pesar de los petitorios de sus moradores, no resuelven los graves problemas que afectan a los residentes, porque…nadie hace nada.
Esto me recuerda la historia de cuatro personas cuyos nombres eran: Todo el Mundo, Alguien, Cualquiera y Nadie. Cuando hubo que hacer un trabajo importante, Todo el Mundo estaba seguro de que Alguien lo haría. Aún cuando Cualquiera podría haberlo hecho, pero Nadie lo hizo. Alguien se enfadó porque era responsabilidad de Todo el Mundo. Pero Todo el Mundo pensó que Cualquiera podía hacerlo, pero Nadie se dio cuenta de que Nadie lo haría. Al final, Todo el mundo culpó a Alguien cuando Nadie hizo lo que Cualquiera podría haber hecho. Esto se parece al antiguo juego del compra huevos. Una forma lúdica para aprender desde niños a “sacarnos los pillos” y a quitarle el traste a la jeringa.
Estoy por creer que, cuando nadie hace nada, frente a nuestros pesares, reclamos y demases, es porque “el no hacer” está en el ADN nacional. Lo comprobé personalmente. Hace unas semanas comenté sobre las decenas de conductores infractores de calle Francisco Vergara (entre Los Molles y Chipana) que se estacionan todos los días en contra el tránsito. Yo pensé que la municipalidad, los carabineros y hasta mi amigo seremi del Transporte saldrían presurosos y decididos a resolver el problema. Pero al final…nadie hace nada. Digo yo.

Otra vez la estupidez

(Publicado por la Estrella de Iquique el 13 de marzo de 2011)
Lo dijo Alfred Einstein: “lo único infinito es el Universo y la estupidez humana. Y de lo primero no estoy seguro”. Cada año en estas fechas, cuando veo la forma como los universitarios celebran el mechoneo para recibir a los alumnos novatos, me acuerdo de este sabio y le encuentro toda la razón. Lo seres humanos somos muy estúpidos.
Pasan los años y los mechoneos siguen siendo tan tontos como lo han sido desde que alguien tuvo la estúpida idea de cambiar su idea original. Hoy son una mezcla de grosería, mal gusto, vejamen (especialmente de género), humillación, ordinariez, práctica del mendigaje callejero y por cierto, falta absoluta de innovación y creatividad. No imaginable en un segmento de la sociedad donde se supone llegan los mejores prospectos que el país necesita para construir el Chile desarrollado que - según los cálculos y planes del gobierno – debiera ser a partir del 2020.
Los miro con pena y vergüenza y no logro comprender cómo no se les ocurre algo mejor, más inteligente, más digno, más agradable, más sensato. Van descalzos, casi desnudos, dando lástima, tapados con bolsas de basura, sucios, manchados, embadurnados de pinturas, suciedades y posiblemente hasta…caca (espero sea de pájaros a lo menos) no creo que sean tan lesos como para preferir la humana. Claro que nunca hay que subestimar la cantidad de estúpidos que circulan por el mundo.
A pesar de todo, los mechones disfrutan con la actividad y la consideran una tradición irrenunciable. Sin duda que es así, hay que vivir la experiencia, pero no tiene porqué ser tan traumática (eufemismo de estúpida en este caso). Se supone que es una iniciación a una nueva forma de vida, un paso hacia la madurez. Las pruebas deben ser simbólicas y no deben producir menoscabo, humillación ni daño físico o moral. Me parece que este evento iniciático apunta hacia tres propósitos. Primero, para que los alumnos antiguos se “desquiten” del mechoneo del que fueron víctimas antes. Segundo, para dejar un “recuerdo imborrable” en los nuevos. Y tercero, para “financiar” la fiesta de recepción.
Es tiempo de salir del círculo vicioso del mechoneo degradante, reiterativo y estúpido. Si el propósito último fuera el financiamiento de la fiesta, el tema sería de otra naturaleza. Yo creo que las empresas, el municipio, entidades con visión de futuro y por cierto la comunidad toda, podrían ayudar. Pero eso pasa con una propuesta inteligente de los estudiantes. Un cambio sustantivo que todos recibiríamos complacidos. Una nueva imagen. Se ha dicho, y ya sería un avance, que podrían limpiar las playas, pintar sedes sociales, arreglar jardines, canchas deportivas, pintar murales artísticos, visitar enfermos en hospitales, sacar a pasear ancianos, plantar árboles, cantar, recitar, tocar instrumentos, barrer calles, etc., etc. Con acciones de este tipo, tanto mechoneadores (victimarios) como mechoneados (víctimas) se reivindican y se ganan las simpatías de la comunidad. La idea es iniciar de una buena vez, “una nueva forma de hacer el mechoneo”, sin actos vejatorios ni humillaciones.
Sin embargo, año tras año, una tras otra, igual que las hormiguitas, siguen la tradición de hacer las mismas estupideces. Digo yo.

Todo tiene su precio

(Publicado en la Estrella de Iquique el 3 de febrero de 2011)
Entre los tres y los siete años es frecuente que los niños sufran dolor en piernas y brazos que no son causa de ninguna enfermedad. Se trata de los llamados “dolores de crecimiento”, un conjunto de molestias causadas por el crecimiento de los huesos, el estiramiento de los músculos y con ellos, de los vasos sanguíneos y los nervios.
A los países, curiosamente les pasa lo mismo que a los niños. Crecer y desarrollarse tiene su precio. Las mujeres lo saben: “para ser bellas hay que ver estrellas”. Pasar de país subdesarrollado a desarrollado, sin saltarse la de emergente - si se está en esa categoría - no es gratis. A Chile y sus habitantes el bienestar, el buen vivir, librarse de la pobreza extrema y llegar a ser una nación desarrollada, tal como lo proyecta el gobierno para el 2018, le van a costar muchos “dolores de crecimiento”.
Your pain, your gain, dicen los letreros de los gringos en los gimnasios, lo que se traduciría como “su dolor es su ganancia”. Es decir, si le duele es porque está creciendo. No me gusta mucho la fórmula. Me suena a resignación. Mientras más sufres y te sacrificas ahora, más seguro será tu llegada a un mundo mejor.
Y también, al igual que los niños, los países suelen tener dolores temporales. Los dolores de “guata” por ejemplo, son típicos en Chile al inicio de la época escolar y a veces semanalmente, cuando el precio de la bencina sube, sube y sube y de repente baja… pero poco. Este es un padecimiento recurrente, molesto y doloroso, como las aftas bucales.
Las explicaciones están en todos los textos de Macroeconomía. En los países con economías más desarrollas y con capital humano más calificado, el costo de vida es mucho más caro. Entre más se moderniza una nación, mientras menos pobres hay, es más caro vivir. Los precios suben especialmente la mano de obra, los servicios, los bienes durables, la educación, los alimentos. Una taza de café en Suiza es hoy cuatro veces más cara que en Chile. En seis años más en Santiago costará no menos de dos lucas.
¿Y cómo aliviar los dolores del crecimiento? Algunos sugieren dar subsidios, crear fondos de estabilización, bajar impuestos, fijar precios. Otros, mayor productividad, exportar servicios o reducir el gasto fiscal. Lo concreto es que no existe país que haya llegado al desarrollo económico y terminado con la pobreza extrema, sin un sufrido embarazo y un doloroso parto. En un país “rico y desarrollado” como lo debiera ser Chile el 2018, con un ingreso per cápita de más de US$ 20.000 va a ser muy re´caro vivir por estos lados. Es el precio del desarrollo y no hay vuelta atrás. Pero, de todas maneras, yo creo que París bien vale una misa. Digo yo.

viernes, marzo 11, 2011

Malas prácticas

(Publicado en la Estrella de Iquique en febrero de 2011)
La semana pasada me encontré con un viejo amigo. Tomaba un café y observaba el paisaje variopinto de la plaza Prat, la que calificó de “muy ruidosa”. Mi amigo es ingeniero civil y se especializó en logística y tiene varios post grados en transporte, vialidad y esas cosas. Me comentó que por deformación profesional, cada vez que visita una ciudad no puede dejar de analizar el tránsito, las señales, los flujos, la congestión vehicular, el tráfico peatonal y toda la problemática que genera el desarrollo urbano.
Mi amigo es un profesional muy exigente, crítico y “jodido”. Incluso más que el conocido y mediático Jaime Bravo, el experto en tránsito que aparece en la televisión y que en diciembre pasado encontró todo malo lo que se hacía en la Rotonda de la Mujer (QEPD).
“Esta ciudad es un caos” - me dice al minuto del encuentro. ¿Tan mal estamos ingeniero, le pregunto tímidamente? Me dice que el asunto es crítico y que se pondrá peor si no se interviene. Luego lanzó un rosario de improperios por las decisiones tomadas o no tomadas por las autoridades. Estuve tentado a sumarme, recordando las tantas veces que casi me he caído a causa del estado de las “vredeas” (léase veredas) pero mejor opté por justificar todo. Aludí a la Teoría del Caos, en cuanto a que en un caos, siempre hay un orden. Y en nuestro caso a pesar de todo, la ciudad funciona, los vehículos transitan, los peatones caminan, la locomoción pública da sus servicios y en casi un 100% de los casos, los ciudadanos llegan a sus casas a salvo. Choreados y sudorosos pero llegan.
Quedé intrigado con el asunto y me dediqué a observar las prácticas ciudadanas en este aspecto. Hay carencia de infraestructuras evidentes y faltan obras y regulaciones que implementar para tener una ciudad modelo. Pero gran parte de los problemas de tránsito y derivados, no son solo por el diseño de la ciudad, por un parque automotriz sobredimensionado o por el crecimiento explosivo de la población. Todo eso suma por cierto, pero concluí que somos las personas las que producimos el caos.
Para comprobar mi teoría hice un recorrido con ojo de inspector municipal o carabinero de Tránsito por la calle José Francisco Vergara desde Los Molles a Chipana. Primera constatación: los infractores detectados no fueron los colectiveros (que tienen una ganada pésima fama) sino ciudadanos supuestamente educados, profesionales, empresarios, algunas autoridades - no me consta, me lo dijeron unos vecinos - y “gente bien”, que vive o trabaja en el sector. Mi bitácora registra que el 15 de febrero a las 20:00 horas había en ese trayecto, doce vehículos estacionados en contra del tránsito, incluidos dos inmensos camiones. ¿Cómo entran y salen de esa posición sin riesgo a terceros? Yo creo que es flojera, o una pésima costumbre, o la “vista gorda” de las autoridades o… todas las anteriores. Digo yo.

Nuestros prejuicios

(Publicado por la Estrella de Iquique en febrero de 2011)

Leía que en Iquique había subido la discriminación sexual, concretamente con las minorías homosexuales. Se dice que éste y muchos otros temas son parte de un mismo conjunto de prejuicios que nos acompañan desde nuestros primeros pasos por la vida.
Hay asuntos que la familia y la sociedad nos inculcan desde pequeños. Pero también hay una condición innata que traemos desde antes de ser concebidos. Es la tendencia a clasificar, algo que empezamos a practicar desde el jardín infantil. Es una habilidad que debemos dominar tempranamente, so pena de ser declarados “retrasados” respecto de los “normales” que son capaces de clasificar y distinguir las rojas de las azules, las grandes de las pequeñas, las altas de las bajas o las de adentro y las de afuera.
Esta capacidad de discriminar (separar por diferencias o igualdades) luego transita hacia la sociedad y empezamos a agrupar a los individuos según lo que hagan, lo que ganen, lo que piensen, los cargos que tengan, lo que crean, si son altos, bajos, gordos o atléticos. Nacen los estereotipos, imágenes o ideas aceptadas con carácter inmutable. Les ponemos etiquetas a los grupos de personas o comportamientos. Se presume que si los estereotipos son los causantes de los prejuicios que existen a nivel social, serían los responsables de la mayoría de los conflictos que estudia la sociología actual. Sin querer queriendo la sociedad moderna inculca a todos sus integrantes, distintos prejuicios sociales.
Mi padre decía que las rubias eran tontas (la mayoría de todas las mujeres después de los 40 se ponen rubias, pero ese es otro cuento). Suele escucharse que los políticos son todos ladrones, que los hombres de raza negra están “mejor dotados” que los blancos (supongo que es para ciertos deportes), que los alemanes son inteligentes, los argentinos agrandados, los chicos peleadores, los gordos alegres y los pelados buenos maridos. La lista podría ser interminable. Lo importante es reconocer que somos responsables de que vivamos en una sociedad caracterizada por el prejuicio y en un marco de nefastos estereotipos.
Ya en la prehistoria, los grupos que no eran parte del propio grupo, eran vistos como extraños y potencialmente peligrosos. Esta herencia se expresa en la sociedad actual cuando la gente reacciona negativamente ante otros grupos y sujetos, incluso cuando estos no son amenazas reales. Por eso, la “etiqueta” que cada individuo posee (o le han asignado), es importante. Si ciertos grupos son vistos como una amenaza para la seguridad física, engendran miedo y acciones de autodefensa. Por ejemplo, los grupos considerados como un riesgo para la salud, despiertan rechazo y el deseo de evitar el contacto físico cercano. A muchos, la presencia de homosexuales les produce, miedo, rabia y hasta repulsión.
Pero así somos, a veces incapaces hasta de hacernos amigos hasta de los vecinos porque son extranjeros, comunistas, evangélicos, agnósticos, o colocolinos. Digo yo.

¿Reajuste o desajuste?

( Publicado en la Estrella de Iquique en febrero de 2011)
El asunto del reajuste de salarios en el sector público estuvo más peleado este año. Sin embargo esta “pelea” es bastante acotada. En primer lugar está en la agenda desde el año anterior. Todo está pauteado, incluso el ritual del “gallito”. El gobierno propone una cifra con datos duros (IPC, PIB, Productividad) y los trabajadores ponen la suya, una que pueda a lo menos recuperar la pérdida por inflación más un plus de mejora real. Con “tejo pasado” desde luego, para el muñequeo de los dirigentes y los políticos de coyuntura que siempre se suman. Mal que mal son como 400 mil empleados (léase votos).
Esa es una cara del asunto, ineludible pero previsible. Pero hay otra cara – esta es fea- que aparece si alguien hace la pregunta: ¿y merecerán un reajuste extraordinario? Este es un tema que nadie quiere enfrentar porque hiere sensibilidades y es políticamente incorrecto hasta pensarlo. Yo lo menciono aquí solo para que se tenga conciencia que también debe ser parte de la reflexión y el análisis.
Los empleados públicos no son precisamente el peor sector del país en términos de renta. Por el contrario, ganan un tercio más que el resto de los trabajadores. En los últimos 15 años los sueldos del sector privado aumentaron casi un 30% real. Los del sector fiscal un 21%. Pero el fisco ofrece sueldos menores que las empresas privadas, solamente en los segmentos profesionales. A los trabajadores sin calificación les paga por sobre el mercado.
Hoy tener educación secundaria es la nada misma. Sin un “cartón” que acredite que se sabe, solo se puede aspirar a un empleo precario, mal remunerado y “poco ético”. Salvo que, y aquí está la gran diferencia, tenga la suerte de trabajar para el Estado. En efecto, allí, muchas personas sin más calificación que la enseñanza media, pueden llegar a la cúspide de la jerarquía, dirigir grupos multi profesionales y contar con la autoridad para tomar decisiones de cómo, dónde y cuándo gastar los recursos de todos los chilenos. Según cifras de la Dirección de Presupuestos, en el Estado trabajan cerca de 1.500 directivos no profesionales, que tienen mando sobre más de 74 mil funcionarios con educación superior completa. Muchos con solo cuarto medio deben supervisar el trabajo de abogados, sociólogos e ingenieros.
Esta situación es una anomalía. No se condice con la preocupación por la formación del capital humano, ni la modernización del Estado. Se les echa la culpa a los políticos. A los que en los últimos años decidieron mejorar los sueldos de los grados más bajos de la administración pública, otorgando reajustes especiales, pero nunca fue pensado como mecanismo para traer a la mejor gente al Estado. Pienso que en la pelea actual, un punto porcentual más o uno menos, un bono más o uno menos, no resuelve el problema de fondo. Tal vez este reajuste incluso genere un desajuste. Digo yo.