miércoles, enero 15, 2014

¡ Hoy vamos a hacer sopaipillas!


 
(Publicado en el diario El Longino de Iquique el domingo 26 de enero de 2014)
 

La actitud,  es a mi entender es el más poderoso de los combustibles de la acción humana. Es el detonante de todo acto que nos define como constructores y nos proyecta con sentido de futuro. A su vez, nos permite ver e interpretar el mundo presente que vivimos y transformarlo para nuestro beneficio.   

Yo aprendí y entendí lo que era la actitud a los 12 años. Fue en unas de mis vacaciones de invierno que impajaritablemente pasaba en la casa de mi abuela Clotilde, una veterana,  en esos años,  ya con orgullosas 85 primaveras. Ella vivía con mi tía Adriana, la única hija soltera que “había ido al sacrificio” quedándose en la casa familiar cuidando a su madre. Vivían en una casona de calle Lira cerca de la plaza Bogotá en Santiago. 

En esas vacaciones, mi primera y sagrada misión diaria al levantarme, era ir al dormitorio de mi abuela, despertarla con un beso,  abrir las cortinas de la ventana y contestarle su típica pregunta: ¿cómo está el día Patito?

En una oportunidad mi  respuesta fue un lacónico: “llueve torrencialmente abuela” . La madre de mi madre, expresó en ese momento una frase que nunca olvidaría: ¡Qué bueno…hoy vamos a hacer sopaipillas entonces!

En ese preciso instante entra al dormitorio mi tía,  la que me formula la misma pregunta ¿cómo está el día Patito? Doy la misma respuesta: “llueve torrencialmente tía” . Y ahí mi querida tía expresó otra frase que tampoco olvidaría: ¡ Que lata, se va a meter el agua con barro para la cocina”.

¿Cómo es posible que un mismo evento pueda generar en dos personas pensamientos y reacciones tan diferentes? Eso es la actitud. Una manifestación del ser humano que responde de manera positiva, negativa o a veces neutra, frente a estímulos externos. En el fondo lo que hacemos es interpretar el mundo que nos toca ver o vivir, de una determinada forma. Como consecuencia, cada persona construye el mundo que quiere o prefiere vivir. Y esta forma en que reaccionamos se denomina actitud. Y de la actitud dependemos toda la vida, para ser o no felices.

Esto ocurre así porque tenemos la posibilidad de ver las cosas, interpretarlas y sentirlas  desde una perspectiva personal y propia. Cada cual decide como quiere ver el día cuando se levanta. Si decide ponerse lentes oscuros, su mundo será oscuro. Puede ponerse lentes con cristales de colores y podrá ver el mundo de colores.  

Con la actitud, lo que hacemos es elegir la manera cómo queremos  enfrentar cada minuto de nuestras vidas. Y la felicidad tiene mucha conexión con esto.  Las personas con “buena actitud” son mucho más felices que los demás porque desarrollan un conjunto de estrategias especiales.

Como este año 2014 una vez más ando con muy buena actitud y como primera buena acción del año doy a conocer las estrategias de la actitud que ayudan a  las personas a ser mucho más felices: Expresar gratitud, evitar la comparación social, ser amable, mantener buenas relaciones interpersonales, perdonar, hacer cosas interesantes, saborear las alegrías de la vida,  comprometerse con objetivos personales de alto nivel, ser apasionados en lo que se hace, desarrollarse física y espiritualmente, juntarse con personas positivas, atreverse, no tener miedo y sacar de la mente todas las creencias erróneas.

Hágame caso estimado lector y cambie de actitud. ¿Qué importa que entre un poco de agua y barro a la cocina,  si son tan ricas las sopaipillas en un lluvioso día de invierno? Digo yo.

       

 

viernes, enero 10, 2014

Un saludo a mis ex


Soy de la época en que existía un cargo clásico y estratégico en los servicios públicos y en las empresas: la secretaria.
 
En la esfera del Estado, la labor de la secretaria estaba asociada a la férrea relación de confianza jefe-secretaria, ya que no se movía un solo papel si esta diligente funcionaria no comenzaba gestionando ante su jefe u otro empleado, un expediente o trámite. Esto dejaba en sus hombros muchas y grandes responsabilidades operativas.  

En el sector privado era más o menos  igual el poder fáctico de estas chiquillas. Tal vez  con una sutil diferencia en la cual rivalizaban los gerentes del sector. Era quién podía tener la secretaria que respondiera mejor el patrón clásico de la época: jóvenes, rubias y curvilíneas. Dicen que era porque querían “quebrarse” frente a otros gerentes de la competencia. Buscaban secretarias como la Yayita,  la novia de Condorito.  

Pero independientemente de aquello, lo importante era el rol y el poder que estas trabajadoras tenían, lo que todo el mundo reconocía. Por ello, los peticionarios usaban todos los medios lícitos posibles para conectarse bien con la persona que manejaba la barrera de entrada al sistema. Sonrisas, saludos, chocolates, lenguaje cordial, nada de sobrepasarse, etc. Los patudos, agresivos, violentos y “frescos”, caían en desgracia. Era fundamental enganchar bien de entrada. Si se lograba, miel sobre hojuelas. Si no, “sonatum est”.  El expediente podía pasar al último lugar del montón.

Sin perjuicio del sector de desempeño – fuere Estatuto Administrativo o Código del Trabajo- estas profesionales hacían una estupenda pega. Yo las recuerdo con mucho cariño, pero siempre se me olvida saludarlas para el Día de la Secretaria el 3 de diciembre. Y esta vez no fallé, no recordé llamar a “mis ex” y saludarlas como se lo merecen.        

Pensando en esto de las secretarias y con el cargo de conciencia por el olvido me pregunté ¿y cómo serán las secretarias de hoy? Ahí caí en cuenta que ya no existen. La  profesión de secretaria propiamente tal parece que murió definitivamente. Ya no existen los cargos de secretarias en su sentido clásico, natural y puro. Las secretarias de antaño, murieron de muerte natural cuando empezó la preocupación extrema por la rentabilidad, la productividad, las nuevas tecnologías y las exigencias del mercado.     

De esta forma las empresas y servicios se deshicieron de las “antiguas secretarias” y las cambiaron por “modernas asistentes”. Un cargo este último, poli funcional, multifacético, adaptivo y  moldeable.  Un descriptor para un cargo así seguramente debe ser muy difícil mantenerlo vivo ya que dura la nada misma. 

Confieso ser un romántico nostálgico de la época de las secretarias. Tuve varias y aprendí mucho de cada una de ellas. Debuté laboralmente con una alemana,  la señora Hildegard (me enseñó puntualidad, precisión y formalidad) y luego una seguidilla de chiquillas como Daisy Pong, Leonor Bagioli,  Patricia Contreras, Angélica Quiroz, Maira Chang, Fátima Rojas, Karen Quintana, María Araya y algunas más que seguro he omitido involuntariamente por problemas de memoria.  
 
Aunque sea súper atrasado y antes que me pille el Año Nuevo, a  todas mis “antiguas” secretarias (lo antiguo por la época en que trabajamos juntos) las  saludo con mucho cariño y aprecio. Para mi trabajo, mi desarrollo humano y mi vida, todas fueron muy importantes. Muchas gracias.     

 

 

Que tonta la lista


El pegamento escolar “silicona líquida” - hace pocos meses prohibida su venta  por ser mortal para la salud - fue retirado de la lista de útiles escolares.
Este evento, por extensión, me hizo pensar hasta cuándo seguirán existiendo las famosas y caras listas escolares (ahora se empiezan a promocionar en diciembre para evitar las aglomeraciones de marzo y para aprovechar precios con descuentos). Me suena a cuento chino.
Revisando las cantidades y lo que piden, estas “listas”, me parece que son muy “estúpidas” (perdonando el oxímoron),  son caras, excesivas y con muchos ítems  innecesarios. Y lo peor, creo, con muy poco control sobre su real uso. Se exige  por cada estudiante de la enseñanza parvularia, básica y media en todo colegio de Chile. Y esta exigencia que se nos hace creer que incidirá en que nuestros educandos puedan desempeñarse  adecuada y eficazmente en el aula y llegar a ser la generación de recambio con ciudadanos instruidos y competentes para vivir en una sociedad moderna, competitiva y pujante como la nuestra, con membrecía en la OCDE.  
Es decir hay una conexión directa entre "lista completa y exito académico". La lista de útiles estaría directamente relacionada con el éxito escolar,  la bullada calidad educacional, la excelencia académica  y el desarrollo nacional.  Así las cosas, nadie es tan insensato como para oponerse al altruista propósito de pedir las listas escolares. ¿Para qué arriesgarse a volver a ser un país tercermundista?  
Cumplir con el sagrado deber de presentar la lista escolar completa, oportunamente, sin errores, cambios u omisiones de ningún tipo (cantidad, calidad, marca o proveedor) puede ser un factor clave y a la vez un dato duro que permite a los padres y apoderados tener una buena aproximación de cómo le va a ir a su pupilo, en el año escolar. La no presentación oportuna y completa, puede ser una muy mala señal. El alumno aprenderá de chiquitito lo que es el bulling, y que en este caso se iniciará en el propio colegio, pasando por el profesor jefe, el encargado del área técnica, el  CEO y hasta el mismísimo sostenedor. Un estudiante que no ha cumplido con el deber de presentarse con su lista de útiles completa y oportuna, es lo peor de lo peor. Un paria, un renegado, un inconsciente. Casi un saboteador.  Y para colmo, la lista no tiene deducibles, interpretaciones, cambios, ni letra chica. Es clara, larga y cara.   
Como los ricos se cuidan solos y con los pobres apechuga papá Fisco, el  dramón está en el colchón del medio, los miles de hogares de clase media y con varios matriculados.  Aquí es donde la lista duele.
Y por otro lado, excusándome por ser tan metiche, me pregunto si alguien controlará  la cantidad increíble de material que se debe juntar en un colegio de esos de miles de  alumnos. Solo imagínese un establecimiento con 1. 500 alumnos. Serían 1.500 rollos de papel higiénico, 1.500 resmas de papel oficio, témperas, plumones, etc. etc. multiplicado por 1.500.  Es definitivo, me cargan estas listas tontas. Seguro que alguien se está pasando de listo. Digo yo.

 

Democracia a toda costa


Según un estudio que publicó hace algún tiempo el diario The Economist, Chile cayó mucho en el ranking  de reconocimiento como país democrático. Esto se conoce como “el descontento del progreso”. Una especie de movimiento de indignados pero dentro de un país de buen pasar.  

Esta situación es preocupante y quisiera que la comunidad también lo advirtiera. Me agradaría poder crear conciencia colectiva y ojalá con suficiente fuerza, hasta como para organizar una marcha.  Como hoy se ve a diario que se marcha por tantas razones, creo que cuidar la democracia es una muy buena causa. Cómo no vamos a ser capaces de manifestarnos públicamente por algo tan necesario como este valor,  definido básicamente como un derecho de los ciudadanos de un país libre a expresarse sin restricciones,  elegir a sus autoridades, decidir la religión o creencia que le parezca, vivir o desplazarse libremente por todo el territorio,  iniciar cualquier emprendimiento de su ocurrencia, desarrollar cualquier profesión lícita,  estar protegido por los sistemas públicos, etc. Larga sería la lista de las ventajas de un sistema democrático.

Y hoy me parece que hay mucha más conciencia de la democracia. Sin embargo  me parece también que es a un nivel más académico, más filosófico o más electoral (aunque solo un tercio de los ciudadanos con derecho a votar lo hizo la última vez).  Si ya tuvimos un quiebre a la democracia cuya recuperación tomó  casi 20 años, no es para nada despreciable poner más atención a las motivaciones  extremas de justicia social, defensa de derechos en su máxima expansión de buscar todo lo que el “pueblo” quiere y reclama, participación directa en las decisiones, justicia de verdad, libertades con alcance pleno, trato igualitario, educación para todos y ojalá en el modo: “papá Fisco pay”.   

Lo que me preocupa como ciudadano político (en el sentido griego)  es si hay garantías.  No puedo olvidar el famoso “estatuto de garantías “que firmó el candidato Salvador  Allende el año 70 para asegurarle al Congreso que no haría cosas indebidas (política y republicanamente hablando).  El resto es historia, don Chicho usó la estrategia del alcalde de la Pérgola de las Flores. A todos les decía que sí,  pero al final “hacía lo que le convenía más.”

Espero que excesos democráticos no ocurran en un eventual gobierno de la Michelle a causa de tantos temas súper discutibles del programa elaborado por la nueva concertación que la apoya. Me preocupa el momento de la verdad  de un gobierno que ofrece hacer tantos y tan profundos cambios en tan poco tiempo. La recomendación y la experiencia política indica que en democracia los cambios deben ser los adecuados, seguros y necesarios.  Si el cambio es brusco,  innecesario y acelerado,  el riesgo es alto y puede generar incidentes y accidentes, especialmente si se gira siempre o mucho hacia a la izquierda. Yo le recomendaría a la eventual candidata,  usar la misma estrategia del alcalde. Me refiero al de La Pérgola de las Flores desde luego. Digo yo.                 

 

 

No importa el color del gato


No tengo la menor duda que la próxima contienda electoral  nos deparará muchas sorpresas. Desde la elección de los Cores,  hasta  del ciudadano que tendrá su domicilio laboral en la Moneda por los siguientes cuatro años.
Son varias las diferencias posibles que harán que esto ocurra: el voto voluntario, los pactos nuevos (si no son nuevos a lo menos con nombres y socios cambiados) la cantidad de cargos que se eligen, y la forma de confrontación que se ha instalado por primera vez en Chile al más puro estilo norteamericano en donde las descalificaciones personales, el hurgueteo en las vidas privadas, el juego sucio, las acusaciones cruzadas, etc. se pusieron de moda. Los expertos le echan la culpa al controvertido voto voluntario y a la presencia masiva de una juventud, que antes decía “no estar ni ahí” y que el 17 de noviembre probablemente podría  seguir en la misma.   
Y por cierto los nueve candidatos a la presidencia que le pone color y sabor a la cosa, un condumio para todos los paladares. Aunque son diferentes las cartas unas de otras, en contenido, énfasis e  intenciones, al final son programas parecidos. Y si no lo son,  lo probable es que lleguen a diferenciarse muy poco.     
Esto lo menciono porque creo que al final las cosas no cambiarán mucho. Las estructuras fundamentales sobre las cuales está construido el modelo chileno actual,  se debería modificar poco.  Por esta causa,  objetivamente, ya no complica tanto quién sea el presidente, porque al final y al más puro estilo gatopardiano, “todo debe cambiar para que siga igual”. Por eso es que ya no asusta tampoco ni que los comunistas y su mala fama, puedan llegar a compartir democráticamente el poder, algo poco usual en los países donde están instalados y en los que "democracia" es una palabra bastante ambigua.     
Mi impresión es que el próximo gobierno será muy parecido al actual y que los grandes cambios que se prometen, se van a morigerar terminando por desarrollarse  un programa similar al  de los últimos 25 años. Con ciertas sutilezas claro está.
Se va a pelear harto seguramente,  pero al final todo se hará “en la medida de lo posible”. La sensatez primará  por sobre los políticos termo céfalos  y los gobernantes entenderán  lo que el pueblo piensa y cree y  que se expresa en  la célebre frase  “no importa de qué color sea el gato, lo importante es que cace ratones”, cita atribuible al dirigente político comunista Deng Xiaoping , que con gran pragmatismo y visión de Estado , hizo el cambio necesario y oportuno para que la China Popular pasara de nación tercermundista  a ser hoy la segunda economía del mundo.  Aunque ya haya pasado agosto,  al momento de votar,  sugiero no olvidar esto del felino, digo yo.  

 

 

Derecha versus izquierda


A una de mis tías abuelas siempre le escuché decir que ella “no comulgaba” con la izquierda. Su segundo marido opinaba que en la vida había que tener habilidades para manejarse bien con la derecha y también con la izquierda.
En el barrio de mi infancia santiaguina y popular,  había puros Soto, Pérez, González o Muñoz.  Jamás un Izquierdo se asomó por allí, ni a varias cuadras a la redonda. Desde ese lejano pasado, confieso que esto de la izquierda y la derecha siempre me han generado confusiones. Mi explicación primaria es porque  pueden representar varias cosas al mismo tiempo y por el sentido de lo opuesto que está implícito.  Y para colmo,  también existe esa tendencia irresistible de calificar a una u otra condición, de buena o mala, de aceptable o perversa, de libertaria o tiránica.
Creo por eso, que tanto la derecha como la izquierda,  son posiciones dicotómicas por el lado que se les mire y ésta podría ser una aceptable y ecléctica explicación, pero no necesariamente la correcta, pues también en esta materia  nada es definitivo, nadie puede asegurar nada. En la elección del sentido y alcance que tiene “derecha o izquierda”,  no se puede decir qué es lo bueno, lo verdadero   o lo políticamente correcto. Todo es tortuosamente relativo.
En este contexto, todo es muy ambiguo y para colmo han surgido innumerables  derivadas que identificadas con ciertos apellidos,  conforman una familia virtualmente interminable: centro derecha, centro izquierda, centro centro, izquierda clásica, izquierda  radical, derecha tradicional, derecha republicana, derecha liberal,  etc.
Hay una explicación a todo esto que descubrí hace poco leyendo sobre la neurociencia.  De acuerdo con esta disciplina, todo podría ser a causa de que nuestro cerebro está dividido en dos hemisferios. El derecho y el izquierdo y en cada uno de ellos se generan funciones, comportamientos, pensamientos y emociones diferentes.  Son, en rigor,  dos medio cerebros tratando de ejercer dominio o influencia sobre el otro. Aún cuando son complementarios y se necesitan. Esta sería entonces la madre del cordero , la causa basal del conflicto derecha-izquierda que divide al mundo contemporáneo en el cual cada lado o sector, trata de ser hegemónico y está convencido que está en la razón.  
Por lo tanto, el asunto de ser de izquierda o de derecha ya no sería una simple decisión consciente sino que vendría desde “adentro”, de una sinapsis dominante por razones que aún se desconocen. Sin embargo, la buena noticia es que a través de la vida podemos cambiar y reconstruir un comportamiento diferente. En política se ve mucho y se conoce como “vuelta de carnero”.   Muchos le hacen este cargo a Piñera, un hombre de derecha, y zurdo, que gobernó con partidos de derecha pero que aplicó muchos cambios propios de la izquierda. Como señalizaba para la derecha pero viraba para la izquierda, esto confundió a varios de sus seguidores.    
Sea por una vuelta de carnero u otro malabarismo político-circense,  lo concreto es que siempre se puede cambiar. Basta con practicar. Los expertos aseguran por ejemplo, que cualquier persona diestra podría aprender a escribir con la izquierda, en solo dos semanas.  Igual en el uso de la tijera, los cubiertos, etc. La buena noticia es por lo tanto, que con un proceso de aprendizaje adecuado y sistemático, una persona de izquierda podría terminar siendo de derecha y viceversa sin dolor ni remordimientos.   Lo dramático sería si el ser humano nunca cambiara. Cito a Blake" quien nunca cambia sus opiniones, vive en aguas estancadas donde crecen los reptiles".

El cambio es posible porque a mi juicio la diferencia entre derecha o izquierda es una dimensión relativa. Con práctica, un comunista puede llegar a ser un demócrata, un conservador votar a favor del matrimonio homosexual y hasta un demócrata cristiano   volver a sus raíces. El hombre es un animal de costumbres, digo yo.

 

Apostar a futuro


Todo está consumado (Lucas 12:49-51) Ya está hecho, el recambio gubernamental y el de los principales estamentos del poder del Estado político se han establecido para los próximos cuatro años. Por cierto que para contabilizar los  sucesos que ocurran de aquí en adelante, este lapso es y será insuficiente. Se me ocurre que la lectura histórica de las naciones  debe ser medida en  “tiempo países”, un conteo que para cualquier análisis completo y honesto  debería abarcar a lo menos 30 años o más.
Las reformas estructurales que plantea realizar el nuevo gobierno muy difícilmente verá la luz legislativa en el período de la nueva presidenta y su congreso. Y aunque se lograra, la implementación y su necesaria gradualidad solo pueden dar señales en un mediano plazo. Ver en régimen los proyectos  emblemáticos como salud y educación, probablemente se logre en las 3 décadas siguientes.

Mi visión es que el efecto de los cambios de las ofertas de campaña yo solo podría verlas reflejadas en la sociedad chilena para mi centenario. Y probablemente una fracción pequeña de los chilenos que hoy peinan las canas de los 50, estará vivo para contarlo.
Pero hay que hacerlo, lo prometido es deuda, aunque en política se puede borrar con el codo… y Ud. sabe como sigue el cuento. Además, si la ciudadanía votó mayoritariamente esta propuesta electoral, sin perjuicio de que haya sido una minoría de los chilenos los que se manifestaron o aunque la nueva mayoría sea en verdad una pequeña mayoría.   

¿Qué posibilidades habrá de concretar todo prometido? En la construcción de las propuestas, los técnicos y en particular los economistas, se basan en los resultados económicos de los últimos 23 años. Este me parece que es un muy autocomplaciente resultado pues Chile creció a más del 5% anual, se redujo la pobreza en dos tercios y el consumo aumentó 300%. Pero la pregunta es si hoy podrá sostenerse esa buena tendencia en los próximos 5, 10 ó 15 años. Lograrlo implicará dar un gran salto hacia una economía avanzada, pero también la consolidación de una sociedad madura y una democracia muy estable.

¿Qué podría impedirlo? Uno de los impedimentos podría ser caer en lo que los técnicos llaman “la trampa de los países de ingreso medio". Otra razón, el comportamiento de la calle. Hay una tendencia muy proclive a escuchar a los llamados “movimientos sociales” una suerte de bolsillo de payaso ciudadano en el cual caben todas las reclamaciones imaginables y algo más. En estas circunstancias, solo un prestidigitador podría sacar de su sombrero algunos conejos a modo de sorprendentes soluciones. Pero ya a esas alturas del partido tendríamos a Chile convertido en un circo y a todos los chilenos trabajando como en uno pobre. No hay salud, digo yo.

 

viernes, diciembre 27, 2013

Ganar o perder , ese es el problema

Iquique, 17 de diciembre de 2013
 
Para muchos, posiblemente para la mayoría - sea  Nueva o Vieja -  como también para las minorías -nóveles o momias – lo que hoy se juega en las urnas podría ser un “ganar o un perder”. Sí,  porque en esta vuelta no es posible empatar, aún cuando, curiosamente, tanto lo que la academia como los centros de investigación y estudios recomiendan, es que en toda confrontación, debe intentarse llegar siempre al deseado win - win . Incluso se recuerda casi con nostalgia los buenos tiempos “de la política de los  acuerdos”, basada en esa misma filosofía. Es lo más deseable, dicen,  como forma de resolver posturas, visiones o ideas contrapuestas.
Por eso que plantear el tema eleccionario de hoy como ganar o perder no es una simple frase inspirada en el to be or not to be  shakesperiano, sino que es la legítima pregunta-inquietud  tal vez del chileno medio, cuando  frente a la cédula electoral, en la soledad de su conciencia y de la urna de cholguán, con la cortina cerrada para garantizar el secreto de su voto, con su lápiz Faber N° 2 en ristre,   y tiene que hacer una raya vertical sobre la línea horizontal impresa  en el lado izquierdo donde hay  dos nombres femeninos (incluidos los dos apellidos)  y completar una cruz frente al de una de ellas y con este acto, de alguna manera,  definir los destinos del Chile del 2014 al 2017.  
Puede hacerlo por la rubia N°7 o por la rubia N° 8. ¿Pero cómo podría decidir bien  sin que su voto eventualmente perjudique a su querido Chile?  ¿Y si la cago? Podría ser su coprolálica pero válida pregunta.
La opción neutral sería votar en blanco. Pero esto puede no satisfacerle pues mejor se habría quedado en la casa Y si ya está ahí,  tiene que votar. Aquí le afloran sus  creencias algunas muy perturbadoras contra los políticos. Piensa de ellos que son todos unos frescos de nalgas; prometen y no cumplen; no asisten a las sesiones pero igual cobran; se suben los sueldos a cada rato; se la pasan viajando.  Y este es el tipo de caraduras que acompañarán a alguna de las blondas en la Moneda. Se le erizan los pelos de solo pensarlo. Y una de las rubias además, se encontró sin querer queriendo con socios “comunachos”.  Pa´pior.  
En este caso, yo recomiendo tener fe y esperanza. Hoy lo que debemos hacer es poner en las manos de una ilustre y capaz mujer chilena los destinos de Chile. Pero no le pidamos  ni a la rubia N° 7 ó  N° 8, qué es lo que ellan pueden hacer por nosotros, preguntémonos que podemos hacer nosotros por Chile (esta es una referencia de inspiración  kennediana) válida en las actuales circunstancias. La gente en general siempre piensa que lo que le pasa (lo bueno o malo) es por causa ajena. Yo creo que con nuestros actos nos construimos y por tanto somos lo  que pensamos. Todo depende de nosotros. No podemos siempre echarle la culpa al empedrado. Así que vote tranquilo, vote confiado, vote con fe. Y si teme equivocarse, cierre los ojos y repita conmigo. “Padre nuestro que estás en … “ Digo yo.   

martes, noviembre 19, 2013

A falta de pan...


(Publicado en el diario El Longino el 18 de noviembre de 2013)

Dicen que escribir no es tan difícil si se usan algunos trucos sencillos. Uno de ellos es apelar a las “frases hechas”. Aquellas que la costumbre y tradición las han universalizado. Para probar esto, haré en esta crónica un uso abusivo del idioma envasado.  Dios me pille confesado.  
Pero la verdad de la milanesa es que estaba  falto de tema para mi columna dominical, así es que pensé que a falta de pan, buenas son las tortas. Y si no resultaba…bueno, a otra cosa mariposa. Deseo que los lectores sean los jueces de esta experiencia. Me arriesgo por cierto a que alguno salga con su domingo siete y me haga pebre.  Pero a lo hecho pecho, ya estoy lanzado en picada y  no voy a tirar el poto para las moras, ni ahogarme en un vaso de agua.  Soy optimista, siempre lo veo medio lleno, nunca bajo la guardia y como además soy asertivo, digo las cosas por su nombre, llamo al pan,  pan y al  vino, vino.  Deseo que me conozcan bien y ser como un libro abierto, no dorarle la píldora a nadie y  claro como el agua. Cruzo los dedos para esta experiencia resulte.  
Manos a la obra. Les quiero contar sobre mi preocupación por el bolsillo de los chilenos. Estamos gastando mucho, casi como país rico. Vamos para allá, pero aún no lo somos. Espero que el nuevo gobierno no frustre las expectativas. Pero en fin,  como es previsible, en las próximas fiestas de fin de año se generará una  desenfrenada locura consumista que nos va a costar un ojo de la cara. El tema de los gasta por los regalos es espeluznante. Además no es solo el tema platas, sino que pocas veces damos en el blanco. No damos en el clavo, pues en gustos no hay nada escrito. Hay que tener  ojo de águila.  Y esto pasa hasta en las mejores familias. En todas partes se cuecen habas sin duda.
Entre pitos y flautas,  en diciembre uno se desangra financieramente. Las tres cuotas precio contado es una trampa mortal. El remedio resulta peor que la enfermedad y el Pascuero nos pasa la cuenta todo el verano. Salimos del calor de diciembre para caer en las brazas del fatídico marzo.
Luego, ya en modo reflexión, concluimos que parece que nos falta un tornillo, que hacemos las cosas a troche moche  y por eso, nos salen los tiros por la culata. Debimos haber hecho vista gorda a los cantos de sirena del retail.  
Y viene lo peor, escuchar como pulga en la oreja los reclamos  de la  media naranja (que lleva la voz cantante en casa). La estrategia es pasar piolita, poner cara de póker, no decir ni chus ni mus, hacer oídos sordos. Luego, jurar de guata que no volverá a meter la pata y que pondrá más ojo al charqui para el 2014. Por favor, póngase las pilas y no se golpee dos veces con la misma piedra, digo yo.     

 

 

domingo, noviembre 10, 2013

Para el bronce


           (Publicado en el diario El Longino de Iquique, el 10 de noviembre de 2013)

Recuerdo que cuando alguien decía palabras,  frases o ideas con elocuencia, bien expresadas  y además inteligentes - del tipo  radical de viejo cuño-  solía decirse que eran “para el bronce”. Merecían quedar grabadas en el metal,  para ser  recordadas y perdurar en el tiempo.
Con similar intención salí a  buscar en el variopinto escenario de la campaña electoral, palabras inteligentes,  frases ingeniosas o ideas potentes “para el bronce”. Confieso que no me fue como lo esperaba. Le tenía más fe a la creatividad criolla y al talento regional.  
Una causa probable, es la falta de fondos y la segunda, porque muchos se creen expertos en publicidad política y con ideas brillantes. Aún los con plata muchas veces prescinden de los especialistas. El resultado es lo que hay.   Particularmente los sin plata recurren al talento interno (familia y amigos).  Desde esta fuente primigenia están construidas la mayoría de las frases, slogans o ideas,  que acompañan la foto enchulada del candidato(a). Todo comienza post almuerzo dominical en familia y amigos donde opina hasta la nana. En estos brainstorming  de sobremesa  puede  pasar de todo. Y pasa. Eso explicaría muchas cosas. La mayoría cree que basta una cara, un nombre y dos palabras. Y como no hay espacio para una propuesta de nada, ni siquiera para decir de qué partido son, hay que parir una frase que sugiera algo potente e innovador.
Solo a modo de ejemplo citaré algunas expresiones y anticipadamente me disculpo. No hay nada personal Esto solo podría tener mérito como análisis  sociológico. Después del 17 nadie se acordará de ninguna cosa torpe  que se haya difundido.    

Comienzo con un conocido mío de hace años, el candidato Saavedra. Sugiere “más obras y menos palabras”, frase que no le cuadra ya que  los que lo conocemos sabemos que si hay algo en lo que se excede es en hablar. Por su parte un conocido doctor   prescribe “remedios”.  Nada de original para un médico y menos si hay situaciones que ya ameritan cirugía. Otro candidato dice que “hace la pega”. Pero si es obvio que hay que hacer la pega. O creerá que las lucas se las va a ganar sin hacer nada.  Por su parte, mi amigo Luis Emilio,  nos dice que… realmente no sé lo que dice,  pero es mi amigo así que debe estar bien.   Otro evoca la frase “se la juega por Tarapacá”. Lo que es obvio si se presenta por esta región.  Una candidata incluye  a  Dios y a Jesús en la campaña. Me suena a sacrilegio.    
A esta campaña le faltó creatividad. Si yo hubiera sido candidato creo habría dicho: “Mi signo es  Geminis, conmigo su voto vale el doble”. Con mi gemelo trabajaremos dos  por el sueldo de uno”. Un candidato que vale por dos”. 
Siempre la gente quiere algo más y hay que darles un plus. No... si la idea no es mala, solo hay que perfeccionarla, digo yo. 

 

domingo, noviembre 03, 2013

Los muertos y sus dulces travesuras

(Publicado en el diario El Longino de Iquique, el 3 de noviembre de 2013)

A pesar de que Halloween es de origen gringo y rememora tradiciones celtas que aquí poco conocemos, lentamente  ha ido imponiéndose  como una de las fiestas  más celebradas a nivel nacional. Después de la Navidad y el día del Niño es posiblemente la que se gana las preferencias familiares.  
Primero fueron los niños y ahora son los adultos los que le han perdido el miedo a los muertos. Para la víspera del llamado Día de los Muertos o de Todos los Santos aparecen grupos de niños disfrazados que recorren sus barrios pidiendo golosinas.  Muchos, acompañados por adultos también disfrazados, a modo de guardianes para cuidarlos, no precisamente de otros niños evitando que les hagan “la mexicana” de los dulces, sino de los auténticos malvados que pueden aprovecharse de la fiesta para sus fechorías.
Lo interesante de esta fiesta es que cada vez es más participativa  y que a los muertos, vampiros, diablos, momias, esqueletos, ahorcados, etc.,  se han agregado ahora disfraces más convencionales: reinas, princesas, duendes, monos animados, figuras del cine y la televisión, como también otras que intentan poner el equilibrio entre lo malvado y lo bueno, lo santo y lo diabólico, lo feo y lo bello. Esto especialmente motivado por ciertas sensibilidades y creencias que ven en esta celebración algo pagano, diabólico  y hasta ofensivo a alguna divinidad.     
A pesar de los muertos, diablos, zombis, degollados y de la sangre que circula por las arterias de muchísimos barrios de todo Chile,  la jornada de la noche de Halloween es tranquila, segura, festiva, inocente, alegre y no se condice con la imagen tétrica que muchos podrían imaginar.  Por el contrario, la noche de Halloween es mucho más tranquila que una final de partido entre la U y  la Católica. Y muchísimo más plácida que noche de triunfo de la selección chilena. Que yo sepa, de la reciente noche de Halloween no hay constancia de muertos, heridos, destrozos ni choques a causa de los dulces ni menos de las travesuras A lo más alguna diarrea infantil por exceso de chocolate. Afortunadamente en las noches de Halloween solo hay sangre de utilería. 
La gente se divierte con esta fiesta y por eso veo que Halloween está derivando lenta pero segura a convertirse lo que antaño fueron las Fiestas de la Primavera y eso se debe, creo, a los humanos les gusta disfrazarse. Me han contado que muchos maridos, en la intimidad de sus alcobas, les piden a sus parejas que se disfracen de enfermeras, policías, gatúbelas, etc. Asimismo el Año Nuevo, también convoca cada vez más y más disfrazados y ya no hay fiesta de matrimonio que no termine con los invitados con antifaces, pelucas,  sombreros y cotillón.
Por eso y mucho más, pienso que hay que reivindicar las fiestas de disfraces. Y veo que ya estamos bien encaminados. En toda familia chilena siempre hay “un diablillo, una princesita, un vampiro (adolescente que duerme de día) y el diablo”. Ah… y por cierto está la malvada bruja, digo yo.

sábado, octubre 26, 2013

Juventud divino tesoro


(Publicado en revista  KILOMETROCERO de Iquique, edición de julio de 2013)

Desde la exasperante frase “no estoy ni ahí”, de la que nos tuvo muy acostumbrado el  Chino Ríos, al actual grito de guerra   “estoy en todas” de la juventud de hoy, la verdad es    que no ha pasado mucho tiempo. Muchos datan el cambio en  la llamada Revolución de los Pingüinos. A partir de ese hito, los jóvenes habrían entrado en  “modo” activo. Y aparentemente ya no saldrán de ahí, hasta que alguien apriete la tecla y los ponga en modo “Pausa.”
Para entender el comportamiento de la juventud actual, hay que comprender los cambios  generados por la globalización, la irrupción de la tecnología y el avance en las comunicaciones, que provocan nuevos escenarios en los distintos ámbitos de la vida. Quienes acumulamos varias juventudes, somos  individuos que crecimos y nos desarrollamos en un entorno significativamente distinto. De ahí que cada grupo –según el período- comparta valores y prioridades, entienda su misión de forma distinta, mantenga actitudes diferentes ante la autoridad y viva la responsabilidad también… a su manera, como Frank Sinatra.  

Sin perjuicio de ello, hay que aceptar que el traspaso es ineludible. Los jóvenes son la generación del recambio. La propia naturaleza nos enseña -Darwin de por medio-  lo que hacen los animales cuando perciben que la situación está en caos. La manada decide alejar a los viejos y le entrega la misión de sobrevivencia a los más jóvenes. Lo único malo y lo digo con gran preocupación, es que según la neurociencia, la conformación completa del cerebro humano solo se logra aproximadamente entre los 24 ó 26 años. Antes, la corteza cerebral no está  completa. Ergo, hasta antes de esos años, los jóvenes podrían estar pensando, diciendo  o haciendo algo,  sin sus totales capacidades neuronales.
En este contexto -el de la neurociencia- el pensamiento de los jóvenes con edades inferiores a los 24 años, estaría por aquello cuestionado. Dicho en simple, estarían opinando de temas muy importantes, trascendentes y serios pero que desde su desarrollo cerebral podría haber dudas de su calificación. ¿Será por eso que suele decirse que los jóvenes son inmaduros?  
Reitero, esta es una apreciación desde la neurociencia. Los ciudadanos de a pié  podemos coincidir o discrepar, pero llama la atención que después del paso de los jóvenes, las ciudades quedan tan sucias, dolidas, con sus vidrios rotos, los muros rayados y  con la visible destrucción del lugar  donde se vive,  se trabaja y se estudia. Pienso que irresponsablemente la Patria está siendo tratada con poco cariño y hasta con desprecio por las nuevas generaciones. El discurso político, los cambios estratégicos, solo se expresan en 140 caracteres. Los mismos necesarios para convocar a una marcha cuyo propósito esencial nadie conoce. Cada joven lleva en su mochila su propio proyecto. Esto me desconcierta. Debe ser por culpa del hipotálamo. Digo yo.   

 

Los chilenos las prefieren rubias




(Publicado en el diario El Longino de Iquique, el 20 de octubre de 2013) 

Según las estadísticas – elaboradas con datos duros de mis propias fuentes de información y por tanto de dudosa confiabilidad -  puedo asegurar que casi en un 85 % las chilenas no son rubias. A  pesar de que en una vista panorámica nacional se vean muchas cabelleras blondas, “no todo lo que brilla es oro”.  Desde luego que necesariamente debo hacer una precisión: hay rubias naturales y rubias no naturales. Hay originales y copias.  En esto del pelo femenino, también están los productos “alternativos”.   
Sabido es por todos,  que tras el paso de los años, las respetables representantes del género femenino tienen la tendencia y sienten las ganas,  de quitarle años a la vida y optan voluntariamente por derivar hacia una cabellera “menos oscura” que su color de cabello original-joven para pasar a un tono tirando a rubio. El objetivo es evitar lucir algunos tonitos blanquecinos indiscretos que empiezan a aflorar con los años de experiencia vital.  Esto hace que la población femenina de Chile desde los 35 ó 40 años de edad, en una gran mayoría, comience casi súbitamente a ponerse rubia. Consecuente con lo anterior, se puede inferir que las chilenas de  esa edad hacia arriba, construye la muestra de la población de mujeres mayoritariamente rubias, de tonos rubios, o tirando para rubias. Si se pusiera toda la población de chilenas adultas en un gráfico de torta, solo veríamos  un pedacito muy pequeño de pelitos negros.    
Pero lo de rubia, morena, trigueña o güerita como dirían en el Caribe,  también tiene otra connotación. El tema más peludo valga la coincidencia, se sostiene en  la creencia popular que  asocia la histórica relación “rubia con tonta”. Los Caballeros las Prefieren Rubias fue una película musical estadounidense de 1953, interpretada por la famosa Marilyn Monroe y su reconocimiento mundial en el papel de la rubia superficial. Consecuentemente, se ha popularizado la creencia de que las rubias son tontas y esto ha quedado grabado en el inconsciente colectivo.  Lo curioso es que si se dice que las rubias son  tontas ¿por qué las morenas se tiñen?

Pero que sea negro, castaño, colorín o rubio finalmente da lo mismo, lo importante es que nunca aparezcan las indeseables raíces blancas. Otro detalle no despreciable a la hora de las precisiones  es el color de las cejas. ¿Debe ser igual al cabello? Puede no coincidir. Finalmente la pregunta del millón. ¿Michelle o Evelyn? ¿Estarán certificadas como rubias? ¿Serán tontas? ¿Pasarían la prueba de la blancura? ¿Tendremos en la Moneda una rubia natural o una pirateada?
Lo que sí puedo asegurar es que cuando una mujer es rubia natural, es rubia por todas partes. Digo yo.   

Hay minas y minas



(Publicado en la revista de la Asociación de Industriales  de Iquique, edición de septiembre de 2013)

Chile,  qué duda cabe,  es un país de minas.  Y de buenas minas. Yo diría que de minas top que han permitido a los chilenos a pasarlo súper bien, para que  vamos a negarlo.  Eso se sabe en el mundo entero. Tenemos las  mejores minas del  mundo. Y afortunadamente también de todo tipo. O sea además de guenas minas, le tenimos variedad. Algunas son cerradas,  a rajo abierto, subterráneas, viejas,  en plena juventud, en proyecto, en declinación,  en fin, toda una amplia variedad para regodearnos.
Confieso que personalmente no he sido muy conocedor de minas,  ni menos un experto. A lo más un pirquinero en mi juventud. Pero me gustan mucho aún cuando desde mi adolescencia les tengo si no miedo,  a lo menos respeto.  Tuve varias oportunidad de conocer  y conectarme con algunas de  Copiapó,  Antofagasta y por cierto  en esta región de Tarapacá.
Lo que yo sé, es  que hay minas que son muy ricas, de buena ley algunas y que han estado dándole y dándole duro estos últimos años  para que los chilenos la pasemos  bien,  seamos felices y estemos sonrientes. Porque en verdad es eso lo que finalmente nos producen las minas chilenas,  una vida mejor, más  alegre, más dichosa. Y por qué no decirlo,  a  los suertudos chilenos las  minas  nos llevan al clímax de la felicidad cada día.
Por eso no deberíamos olvidarlas nunca, ya que en rigor somos mina-dependientes totales. Porque  verdaderamente ellas son las que nos traen el sueldo a la casa.  Y aunque no todas son minas de oro, cada minita  tiene su lado bueno.
Los que vivimos en esta parte del país somos unos privilegiados, poseemos  una concentración de minas increíbles. Tenemos  un índice  de minas por habitante envidiable en el mundo entero. Los chilenos del norte (población adulta entre 20 y 40 años) debe tener yo creo,  unas  tres minas per cápita a lo menos. Con este dato a la vista un amigo me preguntó ¿Y cuáles serían las minas que me corresponden? ¿Serán de buena ley? ¿Estarán muy carreteadas? No hay salud.
Otra cosa es que cada mina tiene sus propias particularidades. Algunas son profundas, silenciosas, abiertas, acogedoras, lúgubres,  brillantes, fuertes, ruidosas, inacabables. Y capaces de despertar en los chilenos sentimientos de la más diversa naturaleza: amor, cariño, pasión, miedo, soledad, recogimiento, llanto, alegría, angustias.

Aunque estar siempre con las minas dándole y dándole es cansador, nadie quiere cambiar de oficio. En Chile estamos felices y muy agradecidos con las minas que Dios nos puso a  nuestra explotación uso y goce.  Seguramente él quería que los chilenos la pasáramos bien y por muchos años. A pesar  de eso - no pretendo oponerme al mandato divino – pero  no me parece muy bien que estemos tantos años explotando a las minas y dispuestos a sacarles el jugo hasta que  mueran.  Parecemos verdaderos y  vulgares … mejor no lo digo. Pero me incomoda este verdadero proxenetismo minero. Ayer les dimos duro a la blanquita,  hoy a la cobriza y cuando ya no las tengamos en edad de producir dejaremos  a nuestras minas abandonadas. Que malos machos que somos. Digo yo.     

 

¿ Eres feliz ?


(Publicado por la revista KILOMETROCERO , edición de septiembre de 2013) 

Si ya eras un ciudadano adulto y sobreviviste la crisis del gobierno de la Unidad Popular, luego pasaste las restricciones del  gobierno militar, posteriormente reaprendiste a estar en democracia durante los cuatro lustros de la Concertación y ahora vives el  diestro gobierno  del zurdo Piñera, tienes la edad suficiente como para entender esta crónica. Los menores de ese rango de edad poco podrían entenderla pues no tienen todo tu carrete vivencial.  
Pero antes de seguir, confesaré un secreto.  Esta introducción no fue más que un truco para de llamar la atención  sobre otro tema y que dice relación con la motivación que las personas de este tiempo pueden  tener  para sentirse que “están”, que se sienten presentes y vivos. Capaces de recargarse, de reinventarse,  como se dice ahora. Esa capacidad de ponerle algo especial a sus vidas, independientemente de los gobiernos, las circunstancias y las alineaciones planetarias. En definitiva, las motivaciones y acciones de las  personas para sentirse o no felices. A pesar de todo lo malo que se diga del momento actual, sea o no verdadero,  hay mucha gente en el aquí y el ahora, que sabe ser feliz y muy feliz. Esto me ha estimulado a escribir al respecto.
Hace poco tiempo, a un grupo numeroso de personas en un uditorio le pedí que levantaran la mano (el brazo en realidad) si se declaraban felices. Me pareció que todos levantaron la mano, pero para verificarlo, pedí que se pusieran de pie los “infelices”. Nadie, absolutamente nadie se paró. El 100% de los asistentes se reconocían felices.

Creo que si hiciéramos este ejercicio en cualquier auditorio de Chile  probablemente el resultado sería el mismo. Los chilenos nos declaramos felices. Pero en público, porque en privado o en círculos más pequeños,  decimos lo que posiblemente sea la dura verdad: que somos “no tan felices e incluso infelices”.

Lo que he observado también es que los felices se muestran poco. Creo que nunca he visto marchas de este tipo. La gente prefiere no decir que es feliz. Como que le da vergüenza mostrarse como felices. Es más propio y frecuente ver los no felices por algo. Estos se expresan a cada rato, por cualquier rincón del país y multitudinariamente.  

No se si sea por masoquismo, pero cuando se juntan los “no felices”  lloran sus desgracias y rápidamente aparece la larga lista de causas o culpables de sus desdichas: el gobierno, el modelo económico, la dictadura, el mercado, los empresarios, la educación, la mala suerte, el precio del cobre, el lucro de la educación, los políticos, el sueldo mínimo, la centralización, la colusión de las farmacias, la letra chica, las Isapres y AFP´s la contaminación, la selección de fútbol, Obama, el rey de España, o la economía griega. Siempre debe haber un culpable o una causa culpable. Por cierto nunca lo es quien ven todos los días en el espejo.  

Afortunadamente estos “infelices” tienen el derecho por cierto a llegar a ser felices. Sin embargo la inmensa mayoría, por no decir todos, creen que esto ocurrirá cuando sucedan eventos salvadores tales como: se ganen el Kino, cambie el gobierno, se reemplace el modelo económico, se nacionalicen las riquezas naturales, la educación sea gratuita,  Chile sea finalista en el mundial de Brasil, no se construyan represas, el sueldo mínimo iguale  al ético, etc., etc. O cuando logre expectativas personales como: cuando me titule, cuando haga ese esperado viaje, cuando tenga mi propia casa, cuando nazca mi hijo, cuando me case, cuando consiga ese empleo, cuando sea mayor de edad, cuando me asciendan, cuando salga de Dicom, etc. etc.
Lo que pueden no saber los infelices y que saben los felices,  es que la ansiada felicidad no está es desear cosas o logros como metas o objetivos finales. La felicidad no está al final del recorrido como la olla de oro al final del arcoíris. La felicidad para los felices es en rigor un estado emocional independiente de lo que pase fuera de cada cual. Está dentro de uno y gran parte de la capacidad de ser feliz pasa por un cambio de actitud, por tener una mirada y un comportamiento diferente, una sensibilidad frente a lo importante y sobre todo darse cuenta que las cosas que más felices hacen a los seres humanos no están a la venta. ¡¡Son gratis!!

Es gratis un amanecer, una puesta de sol, una playa con gaviotas, la sonrisa de los padres por nuestra visita, un encuentro entre amigos, un abrazo de año nuevo, una palabra de apoyo, soplar las velas de una torta. Felicidad es el camino que se recorre día a día con la mirada atenta, con una sonrisa en el rostro y los brazos abiertos.  

Si puede ver el mundo así, sentirlo y vivirlo, tiene la membrecía del club de clase mundial de los humanos que son felices. Y siendo así, se termina siendo adicto a la felicidad y se crea un círculo virtuoso.

Sin duda la felicidad es el camino, digo yo (bueno…también lo dijo Buda hace 2.500 años).