miércoles, marzo 12, 2014

¡¡ Tuiteo… luego existo!!

Publicado en el diario El Longino de Iquique el 19 de enero de 2014
Siempre existirá algo nuevo a lo que debamos enfrentarnos pues es una constante y fase ineludible del desarrollo humano. En la actualidad el avance de la ciencia y la tecnología hace más evidente que enfrentar lo nuevo es inevitable e imprescindible. Y además, acelerado e interminable.  Antes, para asimilar un cambio,   había más tiempo para el proceso de aprendizaje y adaptación. Los cambios se sucedían entre lapsos mayores, había tiempo para internalizarlos, tomar conciencia de ellos y disfrutarlos. Hoy la inmediatez es una forma de vida la que gústenos o no, debemos enfrentar y aceptar pues el vertiginoso cambio  es una constante paradójica: llegó para quedarse.
Y siendo ésta, una característica de este fugaz presente, como asimismo la urgencia y el estar siempre en todo momento y lugar, cada día queremos estar más conectados, más informados, más comunicados, más involucrados de lo que pasa no solo en nuestro círculo más estrecho como la familia, sino de la familia expandida: todo el mundo.  
La tecnología ha venido a satisfacer esa necesidad del humano del siglo XXI. Ya existen los medios para estar conectamos en todo momento y  por cualquier circunstancia. Estamos a un solo “clik  o un enter” de lo que ayer no habríamos imaginado. Vivimos en un constante zapping, de aquí para allá y de allá para otro lugar, saltando por la red con un solo toque en la superficie del aparato tecnológico. Este roce se conoce con el nombre técnico de touch, se pronuncia tach y es lo que en lenguaje popular podría ser una suerte de “pasadita a lo pintor”: suave, precisa, pero efectiva. 
Reconozco mi rebeldía pues me había mantenido bastante reticente de involucrarme al cambio tecnológico “duro”.  Me había quedado en lo básico: correo electrónico y aplicaciones (procesador de texto, excell, power point, etc.) Luego incursioné en Skype,   Blogs, y resistí con éxito los cantos de sirenas del  Youtube, Twitter,  Face time, “guasap” y otros. Pero confieso que la carne es débil y ya soy uno más de esta monstruosa cofradía universal. Pero por cierto que soy un muy mal usuario, pero estoy.
Claro que esto ha tenido un costo. Mi libertad - el más preciado de mis principios. Como necesito seguir en el mundo, conversar con mis hijos, con mis nietos, con mis alumnos de la universidad, con mis asistidos de coaching, en fin. Si no lo hacía, podía quedar aislado y no ver el nuevo mundo pasar por mi lado. Así es que ahora hasta abrí una cuenta en Twitter y espero seguir a muy pocos y no tener seguidores. Estoy por estar, es para mi up grade personal. Perdón  por la franqueza, pero este año una vez más estoy comprometido con la verdad. Anticipo que no seré un buen comunicador por estos medios, no puedo exponer con medio mundo lo que hago, con quien lo hago y a qué hora lo hago.  Tengo que cuidarme, digo yo.   

Chao jefe...vuelva pronto

Publicado en el diario El Longino de Iquique, el 9 de marzo de 2014



En estos días,  no solo el Presidente de la República está preparando la entrega del cargo que ha desempeñado por cuatro años, sino que también se vive un frenético trabajo en todo el sector público donde miles de jefes de algo, están preparándose para traspasar sus respectivas “bandas presidenciales” . Y estos miles de funcionarios se despiden tras cuatro años de ocupar los principales cargos de autoridad del sector público, es una rutina periódica que corresponde al recambio de los equipos a causa del término de un gobierno y comienzo de otro. Esto se ha empezado a establecerse como una experiencia republicana. Me parece muy sano y saludable que se entregue la casa limpia, con todo en orden y los papeles al día. A pesar de eso, -lo que ya también parece una costumbre republicana- es que tras recibirse la morada, empieza de inmediato el período de las objeciones. Es una luna de miel brevísima. Faltan papeles, no cuadran las cifras y de inmediato la declaración …”haremos una auditoría”. No es que sea mal pensado pero para mí esto es el posible primer pituto para una empresa del nuevo grupo al poder.  
La misma rutina ocurre con la entrega del poder en  los niveles intermedios y bajos,  porque existen diversas categorías de jefes (jefes propiamente tal, jefazos, medios jefes, jefecillos y clase menores, donde se cumple el ritual del “chao jefe” pero sin tanto protocolo. La ceremonia no reviste las mismas solemnidades de la entrega como el de las altas esferas del poder.   Es más a veces los jefes se van antes y dejan todo para que un segundo asuma la responsabilidad. Hay de todo en la viña del señor Portales.
Algo anecdótico ocurre los días previos a la entrega del poder en los incluidos en el nivel C2 (jefes de divisiones, departamentos, secciones,  unidades,  oficinas). Se empiezan a advertir varias señales como la aparición por las dependencias públicas, gente desconocida, rostros no familiares, en actitud observadora. Mirando las oficinas, los muebles  y especialmente la calidad del sillón del escritorio. Caminan lento pero con trancos regulares sí como midiendo la superficie. Es como una vista a un depto. Piloto de un edificio. También es corriente notar que aquel funcionario del gobierno anterior que en los últimos cuatro años estuvo en la “huesera”, léase una oficinita oscura al final del pasillo, después del triunfo de la ex chica ONU, empezó a recibir muchas visitas (signo inequívoco que al tipo de marras, le vienen tiempos mejores). Ahora por el tipo de público que atiende, todas sus reuniones son a puerta cerrada. Estos signos son muy reveladores, además de que las visitas tienen una cara de operadores políticos que no se la pueden.
Yo creo que despedirse del jefe tiene su lado bueno y su lado malo. Y todo habrá dependido de cómo fue la relación entre jefe y subordinado. Hay muy buenos jefes qué duda cabe, comprensivos, saben mandar, integran, confían, delegan, conocen lo suyo, enseñan y respetan. Pero también hay otros muy malos que son  autoritarios, ofensivos, gritones, groseros, déspotas y hasta pueden ser odiados.  Es una lotería, yo espero que en esta pasada a todos les toque un excelente jefe. Independientemente de su pensamiento políticos, aún cuando es diferente en cada caso. Si le toca un  jefe del PPD (el dependiente debe pensar PPD) si es un DC (el subordinado debe ser ambiguo, poco claro, acomodaticio) Y si le llega a tocar un PC (el suche debe ser sumiso y acatar todo lo que le mande el jefe, no discutir nunca y  no pronunciar palabras como  empresa, mercado, consumo o educación privada.). Si es PS, (debe ser ofensivo, irónico y mala onda como Andrade).   
Afortunadamente yo soy mi propio jefe y no tengo que entregarle cargos a nadie.  Sin embargo  hoy le digo “chao jefe” a Piñera, ejefe de la Nación. Y le digo que su gobierno fue muy bueno, posiblemente el mejor de muchísimos años. La Historia será la encargada de hacerle justicia. Chao jefe y ojalá vuelva para el 2017, Chile lo necesita. Digo yo.       

¡¡Qué rico, otra vez al trabajo!!

 Publicado en el diario El Longino el  2 de marzo de 2014

A modo de despedida del verano y las vacaciones y para poner en forma cuerpo, alma y espíritu,  y  enfrentar este 2014 que se nos vino encima con todo -  incluido cambio de gobierno - quiero ofrecer a los lectores la copa del estribo. Esta vez un copete dulce, con una pisca de humor. Con ese humor ingenioso que tienen los humoristas creativos, los que le agregan inteligencia al relato, los que sorprenden por su agudeza, los que hacen pensar. Particularmente me gustan las frases ingeniosas. Desde joven (hace ya muchísimos años) coleccionaba frases y pensamientos y me hice fan de Woody Allen.  No solo por el humor implícito sino que por el fondo y el contenido profundo de esos relatos de humor comprimido.
Definitivamente admiro la inteligencia creativa y especialmente a los humoristas que lo hacen desde el lenguaje. Revisando textos y documentos que dan  cuenta de este tipo de habilidades tan especiales del homo sapiens, no deja de sorprenderme lo grandioso de este proceso creativo. Hacer humor es algo serio y no a cualquiera le resulta. En el recién pasado Festival de Viña huvo de los dos tipos. Los triunfadores creativos y los que pasaron un  Viña un día sin pena ni gloria. Ni antorchas  ni gaviotas. Solo pifias, insultos o desprecios. Dignos de no imitar.  ¿Sería parte del humor negro de los organizadores?  Vaya uno a saber.    
Las frases creativas y con humor son el resultado de un proceso donde se necesita invertir millones de neuronas para su génesis. Algunas sorprenden por su lógica y profundidad, otras por su filosófica simpleza. Pero todas con un común denominador, derroche de inteligencia, perspicacia, observación, agudeza, imaginación, audacia y desafío a la lógica. Rescato acá varias de ellas: “A los niños no se les puede pegar salvo en defensa propia. Cada uno es como Dios lo hizo, y muchas veces peor. Cuando soy buena, soy buena; cuando soy mala, soy mejor... Dadme un punto de apoyo... y me beberé otro Whisky. De los placeres que no son pecados, el mejor es defecar. Dichoso  Adán, que no tuvo suegra. El hombre no ha nacido para trabajar, la prueba es que se cansa. El que ríe último... probablemente no ha entendido el chiste. Las ventajas del nudismo saltan a la vista. La marihuana causa amnesia y... otras cosas que no me acuerdo.  Morir es como dormir, pero sin levantarse a orinar. La inactividad sexual es peligrosa, produce cuernos. Hoy en día la fidelidad solo se ve en los equipos de sonido. El negocio más expuesto a la quiebra es el de la cristalería. Algunos matrimonios acaban bien, otros duran toda la vida. El matrimonio es como las libretas de ahorro: de tanto meter y sacar se pierde el interés. El diabético no puede ir de luna de miel. Cuando todo sube, lo único que baja es la ropa interior. Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas, ¡pero no las mismas! ¿Cuál es el animal que después de muerto da muchas vueltas?:el pollo asado. Cuando un médico se equivoca, lo mejor es echarle tierra al asunto. Le tengo envidia a los mosquitos: siempre mueren entre aplausos. Mi padre vendió la farmacia porque no había más remedio. Hazlo bien y no mires con quién. Es curioso que se le denomine sexo oral a la práctica sexual en la que no se puede hablar”.
Estimado lector, espero haberlo hecho a lo menos pensar y sonreír un poco para que se relaje. Es bueno empezar con una sonrisa el año de trabajo. Piense positivo… y si pertenece al grupo de los que ganó en la urnas, es decir forma parte del equipo de recambio político, póngase las pilas y a cumplir todo lo que prometió. ¿O era un chiste? Y si es del grupo perdedor, recuerde que no hay mal que dure mil años. En este caso pueden ser solo cuatro. Digo yo.   

Un año más, que más dá


Publicado por el diario El Longino de Iquique el 23 de febrero de 2104
Próximos a iniciar marzo, es difícil no tener la sensación de que ahora sí que comienza el año. Y a pesar de lo que dice  la cumbia de Tommy Rey  “Un año más  qué más da”, aquello depende de la edad que se tenga y según como pasen los años. Y de lo que ha ocurrido en estos lapsos se puede hablar mucho  y por cierto también escribirlo, privilegio que tenemos los que ya tenemos tribuna para aquello como también varias juventudes acumuladas en el cuerpo.
 
Y a propósito de acumulación, lo que yo he ido haciendo además de coleccionar años es reunir vivencias. Lo malo es que con los años, éstas empiezan a perder nitidez. Por ello que hace algunos meses decidí poner a trabajar el más importante músculo del ser humano: el cerebro.  

Coincidentemente con esto, un amigo me regaló un libro en inglés titulado Keep your brain alive  (debe haber notado algo además de mi pérdida de fluidez del inglés que se está pareciendo al del tipo del aviso de la TV) el que propone 83 ejercicios neurobióticos que ayudan a prevenir la pérdida de la memoria y que mantienen la mente en forma. Puso como dedicatoria: “Con mucho efecto para Patricio, espero que le sea útil para mantener su cerebro como el de un adolescente”. Nada personal por cierto, se trata bde un buen amigo. 
 
Por mi parte había estado intentando mantenerme en buen estado mental leyendo mucho más, resolviendo diariamente puzles y Sudokus a lo que agregué el Cubo de Rubik. Logré armarlo por primera vez después de tres semanas de práctica, incluyendo por cierto apoyo en la red.  Ahora lo puedo hacer solito y en 15 minutos. El record mundial lo tiene un chino de 10 años que lo resuelve en menos de 12 segundos.
 
Tomé la decisión de hacer algo en beneficio de mi cerebro tan pronto empecé a notar que ya no recordaba el significado de algunos términos que me habían acompañado en parte de mi vida, a olvidar el nombre de muchos conocidos, a tener que anotar las claves y las password de los equipos y a perder con mucha frecuencia las llaves.  Incluso me olvidé algunas veces de escribir esta columna con las 24 horas de antelación a las que me comprometí. Mi justificación a mi olvido solía ser “es que estoy metido en tantas cosas”. Una mentirilla piadosa desde luego.
 
Lo que la neurociencia nos dice es que afortunadamente las neuronas pueden expandirse. No se puede evitar que se mueran por millones  cada día, pero las que permanecen vivitas y coleando pueden engordar o mejor dicho, ponerse en buen estado atlético para los procesos de recordar, relacionar, pensar y sentir.

A modo de práctica con mis lectores, les propongo aquí algunos términos, palabras  que me fueron familiares en mi antigua niñez y adolescencia. Si algunos lectores no los entienden o les son desconocidos podría ser porque son muy jóvenes y nunca los tuvieron en la memoria o porque ya están viejos y se les borraron.  Si los recuerdan aún siendo “adultos mayores”,  significa que están súper bien chiquillos.  

Este es el test de la blancura: babieca, bicoca, biyuyo, botica, carcamán, cataplasma, armatoste, casquivana, cocoroca, churrines, copetín, chancleta, churro,  encamarse, escapulario,  farolero, galeno, gomina, gorila, himeneo, invertido, lenteja, mamarracho, mameluco,  ósculo,  pichicatero, pituco, refrigerio, soliviantado, paletó, pelafustán, pudiente, sopetón, sucucho, soponcio, tertulia, trompa, urguete, banlón, yapa, victrola, zangolotear, zarrapastroso.

Esta columna y el listado de palabras old fashion que les he propuesto, me han servido para tomar conciencia de mi edad, de muchos amigos y también de que he mejorado la memoria. porque recordé más del 90%.  Sigo bien, digo yo.      

Talán talán… se acabó el recreo

Publicado en el diario El Longino de Iquique el 16 de febrero de 2014
 
No es mi intención echarle a perder las vacaciones a nadie ni tampoco me gustaría que se me tildara de aguafiestas. Usted podrá hoy estar tirado de guata en la playa, disfrutando de sus merecidas vacaciones leyendo el diario y tan solo de ver el título de esta columna se le corte la leche. Que   tenga un aterrizaje forzoso con la realidad. En pocos días más, “los niños entran a clases”.
¡Oh my God! como dice una amiga, se acabó el recreo para los padres, comienza  un nuevo año escolar. Tan solo recordar que se viene la compra de las fatídicas y onerosas listas de útiles escolares,  las  levantadas temprano, los tacos de autos entre otras “dificultades citadinas", recién uno toma conciencia de que el año en rigor no comienza el 1 de enero de cada año, sino del día en que los chiquillos vuelven a clases.  
Este acontecimiento es un drama anual que ya con el correr de los años debiéramos tener mucho mejor asumido. Lo vivimos durante muchos años los que fuimos padres-apoderados  de la Básica a la Media y es una experiencia que se vive día a día por muchos años con pequeños break por vacaciones. Las de invierno un pequeño respiro y las del verano, un poco más holgadas. Por suerte en este país somos pródigos en fines de semanas festivos.
La situación tiene de dulce y de agraz. Para muchos es un alivio que los cabros reinicien su período escolar. ¡Por fin… ya no los soportaba más en la casa! Otros en cambio los echarán de menos y esperarán con ansias su regreso cada día. Todo depende de muchas variables: la edad del querubín, la cantidad de hijos estudiantes, la cercanía- lejanía del establecimiento, etc.
Cualquiera que sea la configuración familiar y sus características, hay sin embargo algunas manifestaciones típicas que en el día de inicio de las clases se presentan. Y hay una en particular que se gana el premio: el genio,  también conocido como carácter. Ese día y esa mañana del primer día de clases del año, extrañamente  la gente se levanta atrasada y por esa causa se enrabia fácilmente y por muchos motivos.  Imaginemos la escena de una familia con tres niños entre 8 y 12 años. En el lapso que media entre el “levántense que estamos atrasados” expresado con bastante vigor y subido de tono, y las preguntas impregnadas de incertidumbre como “pusieron las colaciones en la mochila”,  “se lavaron los dientes” el ambiente se pone tenso. Por otro lado están los retos. Estudios al respecto  han permitido advertir que antes que los niños salgan de la casa con rumbo al colegio, ya los papás los han retado a lo menos ocho veces. Verifíquelo.     
El inicio de clases es un ritual que con los años se automatiza y no produce traumas, salvo adicción. Dura hasta, no me consta si perdura en la universidad. En el caso de los que recién se inician, en los papás “virgenes” y que vivirán este año su primera experiencia, no deberían tener problemas porque la situación está llena de ternura: “amorcito despierte, hoy hay que ir al Jardín”. Luego serán recibidos por cálidas y amorosas tías, ambiente de puro amor solo roto a veces cuando el educando no quiere separarse de su madre y hace una pataleta memorable.  Algunas mamás han pasado su par de horas incrustadas en sillitas con medio trasero al aire, para permitir la adaptación social del divino tesoro. Qué duda cabe,  la educación merece nuestro mejor esfuerzo, digo yo.  

domingo, febrero 02, 2014

Encuentros cercanos


Publicado en el diario El Longino de Iquique, el domingo 2 de febrero de 2014

Por esas cosas de la vida (el azar o la metafísica)  estando yo muy solito en mi casa,  disfrutando de mi “veranito de San Juan”, léase una soltería temporal a causa del viaje de  mi media naranja a Santiago con el propósito de hacerse una revisión técnica,  cuando por razones que no es pertinente explicar ahora, llegaron a mi morada, voluntariamente, sin presiones,  sonrientes y  aparentemente cohibidas, tres damas jóvenes (muchísimo más jóvenes que yo) a toda vista de noble cuna y cultura. Todas, con muy buenos currículos y maestras las tres  en diferentes artes (aclaro este punto curricular para evitar que mentes perversas se vayan por el lado equivocado) las que gentilmente accedieron a compartir mi solitaria pero temporal viudez  por dos días (¿o fueron tres?).  
Sin entrar en detalles innecesarios que solo podrían confundir,  estimular la imaginación y hasta la fantasía de los lectores, me referiré a este encuentro que podría calificar como del tercer tipo, pero sin extraterrestres. Voy  directo a los concretos hechos y circunstancias vividas en estos dos (¿tres?) días tan especiales que ni me preocupe del asunto de la Haya.   
Como una vez más este año estoy comprometido con la verdad, debo reconocer que sí tuve relaciones muy satisfactorias con las tres chiquillas que durmieron en mi casa. Fueron encuentros sinceros, íntimos  y sin límites. Para facilitar su comprensión y alcance, las divido en “relaciones emocionales” y  “de los cinco sentidos”.  
Las relaciones emocionales con las referidas chiquillas - todas ellas profesionales, educadas, cultas y muy pati´perras - fueron muy ricas. Las chicas se fueron abriendo de a poco a medida que yo escarbaba,  profundizaba y metía el dedo en algunos rincones o lugares ocultos de sus vidas y de un pasado no lejano. Se emocionaron al recordar circunstancias de la vida (me emocioné con sus emociones)  y con sus experiencias viajeras. Como las chicas estaban bastante carreteadas en esto de visitar ciudades y países del mundo, tenían un montón de aventuras y vivencias acumuladas en sus maletas. Les hablé de mi parienta trota mundo, mi recordada tía Fide  y una de ellas incluso leyó el libro que escribí sobre su verdadera historia.
Las segundas relaciones fueron más largas e intensas. Fueron un prologado disfrute con los cinco sentidos: el olfato (la casa estuvo esos 2 ó 3 días  perfumada y con olor a limpio; la vista (todo ordenado, la presentación de los platos en la mesa, todo muy profesional,los pisos brillantes y perfumados. La audición (música de Sinatra y Bubblé ) acompañando un buen tinto al momento del disfrute del paladar, las empanadas de horno, hechas con manos de monja, las dobladitas y un rico kuchen de frambuesas. El expertise de estas chicas en asuntos de casa-cocina-hogar  era de clase mundial. Respecto del sentido del tacto, tal vez éste fue lo más carente, solo  nos abrazamos y besamos en la mejilla tanto cuando llegaron como cuando se fueron. Pudo haber sido mucho más intenso y gozoso , pero para ser mi primera experiencia de relaciones en grupo, creo que estuve muy bien. No sé qué nota me habrán puesto las profes. Pero yo le hice empeño.
En resumen, lo pasé estupendo, comí rico, me regalonearon de lo lindo, nos contamos historias mutuas y nos reímos como locos. Incluso una noche nos reinos tanto que casi nos caímos la cama. Sobre esto, no comentaré nada, porque los caballeros no tienen memoria. Y, qué duda cabe, yo soy un caballero. Digo yo.

miércoles, enero 15, 2014

¡ Hoy vamos a hacer sopaipillas!


 
(Publicado en el diario El Longino de Iquique el domingo 26 de enero de 2014)
 

La actitud,  es a mi entender es el más poderoso de los combustibles de la acción humana. Es el detonante de todo acto que nos define como constructores y nos proyecta con sentido de futuro. A su vez, nos permite ver e interpretar el mundo presente que vivimos y transformarlo para nuestro beneficio.   

Yo aprendí y entendí lo que era la actitud a los 12 años. Fue en unas de mis vacaciones de invierno que impajaritablemente pasaba en la casa de mi abuela Clotilde, una veterana,  en esos años,  ya con orgullosas 85 primaveras. Ella vivía con mi tía Adriana, la única hija soltera que “había ido al sacrificio” quedándose en la casa familiar cuidando a su madre. Vivían en una casona de calle Lira cerca de la plaza Bogotá en Santiago. 

En esas vacaciones, mi primera y sagrada misión diaria al levantarme, era ir al dormitorio de mi abuela, despertarla con un beso,  abrir las cortinas de la ventana y contestarle su típica pregunta: ¿cómo está el día Patito?

En una oportunidad mi  respuesta fue un lacónico: “llueve torrencialmente abuela” . La madre de mi madre, expresó en ese momento una frase que nunca olvidaría: ¡Qué bueno…hoy vamos a hacer sopaipillas entonces!

En ese preciso instante entra al dormitorio mi tía,  la que me formula la misma pregunta ¿cómo está el día Patito? Doy la misma respuesta: “llueve torrencialmente tía” . Y ahí mi querida tía expresó otra frase que tampoco olvidaría: ¡ Que lata, se va a meter el agua con barro para la cocina”.

¿Cómo es posible que un mismo evento pueda generar en dos personas pensamientos y reacciones tan diferentes? Eso es la actitud. Una manifestación del ser humano que responde de manera positiva, negativa o a veces neutra, frente a estímulos externos. En el fondo lo que hacemos es interpretar el mundo que nos toca ver o vivir, de una determinada forma. Como consecuencia, cada persona construye el mundo que quiere o prefiere vivir. Y esta forma en que reaccionamos se denomina actitud. Y de la actitud dependemos toda la vida, para ser o no felices.

Esto ocurre así porque tenemos la posibilidad de ver las cosas, interpretarlas y sentirlas  desde una perspectiva personal y propia. Cada cual decide como quiere ver el día cuando se levanta. Si decide ponerse lentes oscuros, su mundo será oscuro. Puede ponerse lentes con cristales de colores y podrá ver el mundo de colores.  

Con la actitud, lo que hacemos es elegir la manera cómo queremos  enfrentar cada minuto de nuestras vidas. Y la felicidad tiene mucha conexión con esto.  Las personas con “buena actitud” son mucho más felices que los demás porque desarrollan un conjunto de estrategias especiales.

Como este año 2014 una vez más ando con muy buena actitud y como primera buena acción del año doy a conocer las estrategias de la actitud que ayudan a  las personas a ser mucho más felices: Expresar gratitud, evitar la comparación social, ser amable, mantener buenas relaciones interpersonales, perdonar, hacer cosas interesantes, saborear las alegrías de la vida,  comprometerse con objetivos personales de alto nivel, ser apasionados en lo que se hace, desarrollarse física y espiritualmente, juntarse con personas positivas, atreverse, no tener miedo y sacar de la mente todas las creencias erróneas.

Hágame caso estimado lector y cambie de actitud. ¿Qué importa que entre un poco de agua y barro a la cocina,  si son tan ricas las sopaipillas en un lluvioso día de invierno? Digo yo.

       

 

viernes, enero 10, 2014

Un saludo a mis ex


Soy de la época en que existía un cargo clásico y estratégico en los servicios públicos y en las empresas: la secretaria.
 
En la esfera del Estado, la labor de la secretaria estaba asociada a la férrea relación de confianza jefe-secretaria, ya que no se movía un solo papel si esta diligente funcionaria no comenzaba gestionando ante su jefe u otro empleado, un expediente o trámite. Esto dejaba en sus hombros muchas y grandes responsabilidades operativas.  

En el sector privado era más o menos  igual el poder fáctico de estas chiquillas. Tal vez  con una sutil diferencia en la cual rivalizaban los gerentes del sector. Era quién podía tener la secretaria que respondiera mejor el patrón clásico de la época: jóvenes, rubias y curvilíneas. Dicen que era porque querían “quebrarse” frente a otros gerentes de la competencia. Buscaban secretarias como la Yayita,  la novia de Condorito.  

Pero independientemente de aquello, lo importante era el rol y el poder que estas trabajadoras tenían, lo que todo el mundo reconocía. Por ello, los peticionarios usaban todos los medios lícitos posibles para conectarse bien con la persona que manejaba la barrera de entrada al sistema. Sonrisas, saludos, chocolates, lenguaje cordial, nada de sobrepasarse, etc. Los patudos, agresivos, violentos y “frescos”, caían en desgracia. Era fundamental enganchar bien de entrada. Si se lograba, miel sobre hojuelas. Si no, “sonatum est”.  El expediente podía pasar al último lugar del montón.

Sin perjuicio del sector de desempeño – fuere Estatuto Administrativo o Código del Trabajo- estas profesionales hacían una estupenda pega. Yo las recuerdo con mucho cariño, pero siempre se me olvida saludarlas para el Día de la Secretaria el 3 de diciembre. Y esta vez no fallé, no recordé llamar a “mis ex” y saludarlas como se lo merecen.        

Pensando en esto de las secretarias y con el cargo de conciencia por el olvido me pregunté ¿y cómo serán las secretarias de hoy? Ahí caí en cuenta que ya no existen. La  profesión de secretaria propiamente tal parece que murió definitivamente. Ya no existen los cargos de secretarias en su sentido clásico, natural y puro. Las secretarias de antaño, murieron de muerte natural cuando empezó la preocupación extrema por la rentabilidad, la productividad, las nuevas tecnologías y las exigencias del mercado.     

De esta forma las empresas y servicios se deshicieron de las “antiguas secretarias” y las cambiaron por “modernas asistentes”. Un cargo este último, poli funcional, multifacético, adaptivo y  moldeable.  Un descriptor para un cargo así seguramente debe ser muy difícil mantenerlo vivo ya que dura la nada misma. 

Confieso ser un romántico nostálgico de la época de las secretarias. Tuve varias y aprendí mucho de cada una de ellas. Debuté laboralmente con una alemana,  la señora Hildegard (me enseñó puntualidad, precisión y formalidad) y luego una seguidilla de chiquillas como Daisy Pong, Leonor Bagioli,  Patricia Contreras, Angélica Quiroz, Maira Chang, Fátima Rojas, Karen Quintana, María Araya y algunas más que seguro he omitido involuntariamente por problemas de memoria.  
 
Aunque sea súper atrasado y antes que me pille el Año Nuevo, a  todas mis “antiguas” secretarias (lo antiguo por la época en que trabajamos juntos) las  saludo con mucho cariño y aprecio. Para mi trabajo, mi desarrollo humano y mi vida, todas fueron muy importantes. Muchas gracias.     

 

 

Que tonta la lista


El pegamento escolar “silicona líquida” - hace pocos meses prohibida su venta  por ser mortal para la salud - fue retirado de la lista de útiles escolares.
Este evento, por extensión, me hizo pensar hasta cuándo seguirán existiendo las famosas y caras listas escolares (ahora se empiezan a promocionar en diciembre para evitar las aglomeraciones de marzo y para aprovechar precios con descuentos). Me suena a cuento chino.
Revisando las cantidades y lo que piden, estas “listas”, me parece que son muy “estúpidas” (perdonando el oxímoron),  son caras, excesivas y con muchos ítems  innecesarios. Y lo peor, creo, con muy poco control sobre su real uso. Se exige  por cada estudiante de la enseñanza parvularia, básica y media en todo colegio de Chile. Y esta exigencia que se nos hace creer que incidirá en que nuestros educandos puedan desempeñarse  adecuada y eficazmente en el aula y llegar a ser la generación de recambio con ciudadanos instruidos y competentes para vivir en una sociedad moderna, competitiva y pujante como la nuestra, con membrecía en la OCDE.  
Es decir hay una conexión directa entre "lista completa y exito académico". La lista de útiles estaría directamente relacionada con el éxito escolar,  la bullada calidad educacional, la excelencia académica  y el desarrollo nacional.  Así las cosas, nadie es tan insensato como para oponerse al altruista propósito de pedir las listas escolares. ¿Para qué arriesgarse a volver a ser un país tercermundista?  
Cumplir con el sagrado deber de presentar la lista escolar completa, oportunamente, sin errores, cambios u omisiones de ningún tipo (cantidad, calidad, marca o proveedor) puede ser un factor clave y a la vez un dato duro que permite a los padres y apoderados tener una buena aproximación de cómo le va a ir a su pupilo, en el año escolar. La no presentación oportuna y completa, puede ser una muy mala señal. El alumno aprenderá de chiquitito lo que es el bulling, y que en este caso se iniciará en el propio colegio, pasando por el profesor jefe, el encargado del área técnica, el  CEO y hasta el mismísimo sostenedor. Un estudiante que no ha cumplido con el deber de presentarse con su lista de útiles completa y oportuna, es lo peor de lo peor. Un paria, un renegado, un inconsciente. Casi un saboteador.  Y para colmo, la lista no tiene deducibles, interpretaciones, cambios, ni letra chica. Es clara, larga y cara.   
Como los ricos se cuidan solos y con los pobres apechuga papá Fisco, el  dramón está en el colchón del medio, los miles de hogares de clase media y con varios matriculados.  Aquí es donde la lista duele.
Y por otro lado, excusándome por ser tan metiche, me pregunto si alguien controlará  la cantidad increíble de material que se debe juntar en un colegio de esos de miles de  alumnos. Solo imagínese un establecimiento con 1. 500 alumnos. Serían 1.500 rollos de papel higiénico, 1.500 resmas de papel oficio, témperas, plumones, etc. etc. multiplicado por 1.500.  Es definitivo, me cargan estas listas tontas. Seguro que alguien se está pasando de listo. Digo yo.

 

Democracia a toda costa


Según un estudio que publicó hace algún tiempo el diario The Economist, Chile cayó mucho en el ranking  de reconocimiento como país democrático. Esto se conoce como “el descontento del progreso”. Una especie de movimiento de indignados pero dentro de un país de buen pasar.  

Esta situación es preocupante y quisiera que la comunidad también lo advirtiera. Me agradaría poder crear conciencia colectiva y ojalá con suficiente fuerza, hasta como para organizar una marcha.  Como hoy se ve a diario que se marcha por tantas razones, creo que cuidar la democracia es una muy buena causa. Cómo no vamos a ser capaces de manifestarnos públicamente por algo tan necesario como este valor,  definido básicamente como un derecho de los ciudadanos de un país libre a expresarse sin restricciones,  elegir a sus autoridades, decidir la religión o creencia que le parezca, vivir o desplazarse libremente por todo el territorio,  iniciar cualquier emprendimiento de su ocurrencia, desarrollar cualquier profesión lícita,  estar protegido por los sistemas públicos, etc. Larga sería la lista de las ventajas de un sistema democrático.

Y hoy me parece que hay mucha más conciencia de la democracia. Sin embargo  me parece también que es a un nivel más académico, más filosófico o más electoral (aunque solo un tercio de los ciudadanos con derecho a votar lo hizo la última vez).  Si ya tuvimos un quiebre a la democracia cuya recuperación tomó  casi 20 años, no es para nada despreciable poner más atención a las motivaciones  extremas de justicia social, defensa de derechos en su máxima expansión de buscar todo lo que el “pueblo” quiere y reclama, participación directa en las decisiones, justicia de verdad, libertades con alcance pleno, trato igualitario, educación para todos y ojalá en el modo: “papá Fisco pay”.   

Lo que me preocupa como ciudadano político (en el sentido griego)  es si hay garantías.  No puedo olvidar el famoso “estatuto de garantías “que firmó el candidato Salvador  Allende el año 70 para asegurarle al Congreso que no haría cosas indebidas (política y republicanamente hablando).  El resto es historia, don Chicho usó la estrategia del alcalde de la Pérgola de las Flores. A todos les decía que sí,  pero al final “hacía lo que le convenía más.”

Espero que excesos democráticos no ocurran en un eventual gobierno de la Michelle a causa de tantos temas súper discutibles del programa elaborado por la nueva concertación que la apoya. Me preocupa el momento de la verdad  de un gobierno que ofrece hacer tantos y tan profundos cambios en tan poco tiempo. La recomendación y la experiencia política indica que en democracia los cambios deben ser los adecuados, seguros y necesarios.  Si el cambio es brusco,  innecesario y acelerado,  el riesgo es alto y puede generar incidentes y accidentes, especialmente si se gira siempre o mucho hacia a la izquierda. Yo le recomendaría a la eventual candidata,  usar la misma estrategia del alcalde. Me refiero al de La Pérgola de las Flores desde luego. Digo yo.                 

 

 

No importa el color del gato


No tengo la menor duda que la próxima contienda electoral  nos deparará muchas sorpresas. Desde la elección de los Cores,  hasta  del ciudadano que tendrá su domicilio laboral en la Moneda por los siguientes cuatro años.
Son varias las diferencias posibles que harán que esto ocurra: el voto voluntario, los pactos nuevos (si no son nuevos a lo menos con nombres y socios cambiados) la cantidad de cargos que se eligen, y la forma de confrontación que se ha instalado por primera vez en Chile al más puro estilo norteamericano en donde las descalificaciones personales, el hurgueteo en las vidas privadas, el juego sucio, las acusaciones cruzadas, etc. se pusieron de moda. Los expertos le echan la culpa al controvertido voto voluntario y a la presencia masiva de una juventud, que antes decía “no estar ni ahí” y que el 17 de noviembre probablemente podría  seguir en la misma.   
Y por cierto los nueve candidatos a la presidencia que le pone color y sabor a la cosa, un condumio para todos los paladares. Aunque son diferentes las cartas unas de otras, en contenido, énfasis e  intenciones, al final son programas parecidos. Y si no lo son,  lo probable es que lleguen a diferenciarse muy poco.     
Esto lo menciono porque creo que al final las cosas no cambiarán mucho. Las estructuras fundamentales sobre las cuales está construido el modelo chileno actual,  se debería modificar poco.  Por esta causa,  objetivamente, ya no complica tanto quién sea el presidente, porque al final y al más puro estilo gatopardiano, “todo debe cambiar para que siga igual”. Por eso es que ya no asusta tampoco ni que los comunistas y su mala fama, puedan llegar a compartir democráticamente el poder, algo poco usual en los países donde están instalados y en los que "democracia" es una palabra bastante ambigua.     
Mi impresión es que el próximo gobierno será muy parecido al actual y que los grandes cambios que se prometen, se van a morigerar terminando por desarrollarse  un programa similar al  de los últimos 25 años. Con ciertas sutilezas claro está.
Se va a pelear harto seguramente,  pero al final todo se hará “en la medida de lo posible”. La sensatez primará  por sobre los políticos termo céfalos  y los gobernantes entenderán  lo que el pueblo piensa y cree y  que se expresa en  la célebre frase  “no importa de qué color sea el gato, lo importante es que cace ratones”, cita atribuible al dirigente político comunista Deng Xiaoping , que con gran pragmatismo y visión de Estado , hizo el cambio necesario y oportuno para que la China Popular pasara de nación tercermundista  a ser hoy la segunda economía del mundo.  Aunque ya haya pasado agosto,  al momento de votar,  sugiero no olvidar esto del felino, digo yo.  

 

 

Derecha versus izquierda


A una de mis tías abuelas siempre le escuché decir que ella “no comulgaba” con la izquierda. Su segundo marido opinaba que en la vida había que tener habilidades para manejarse bien con la derecha y también con la izquierda.
En el barrio de mi infancia santiaguina y popular,  había puros Soto, Pérez, González o Muñoz.  Jamás un Izquierdo se asomó por allí, ni a varias cuadras a la redonda. Desde ese lejano pasado, confieso que esto de la izquierda y la derecha siempre me han generado confusiones. Mi explicación primaria es porque  pueden representar varias cosas al mismo tiempo y por el sentido de lo opuesto que está implícito.  Y para colmo,  también existe esa tendencia irresistible de calificar a una u otra condición, de buena o mala, de aceptable o perversa, de libertaria o tiránica.
Creo por eso, que tanto la derecha como la izquierda,  son posiciones dicotómicas por el lado que se les mire y ésta podría ser una aceptable y ecléctica explicación, pero no necesariamente la correcta, pues también en esta materia  nada es definitivo, nadie puede asegurar nada. En la elección del sentido y alcance que tiene “derecha o izquierda”,  no se puede decir qué es lo bueno, lo verdadero   o lo políticamente correcto. Todo es tortuosamente relativo.
En este contexto, todo es muy ambiguo y para colmo han surgido innumerables  derivadas que identificadas con ciertos apellidos,  conforman una familia virtualmente interminable: centro derecha, centro izquierda, centro centro, izquierda clásica, izquierda  radical, derecha tradicional, derecha republicana, derecha liberal,  etc.
Hay una explicación a todo esto que descubrí hace poco leyendo sobre la neurociencia.  De acuerdo con esta disciplina, todo podría ser a causa de que nuestro cerebro está dividido en dos hemisferios. El derecho y el izquierdo y en cada uno de ellos se generan funciones, comportamientos, pensamientos y emociones diferentes.  Son, en rigor,  dos medio cerebros tratando de ejercer dominio o influencia sobre el otro. Aún cuando son complementarios y se necesitan. Esta sería entonces la madre del cordero , la causa basal del conflicto derecha-izquierda que divide al mundo contemporáneo en el cual cada lado o sector, trata de ser hegemónico y está convencido que está en la razón.  
Por lo tanto, el asunto de ser de izquierda o de derecha ya no sería una simple decisión consciente sino que vendría desde “adentro”, de una sinapsis dominante por razones que aún se desconocen. Sin embargo, la buena noticia es que a través de la vida podemos cambiar y reconstruir un comportamiento diferente. En política se ve mucho y se conoce como “vuelta de carnero”.   Muchos le hacen este cargo a Piñera, un hombre de derecha, y zurdo, que gobernó con partidos de derecha pero que aplicó muchos cambios propios de la izquierda. Como señalizaba para la derecha pero viraba para la izquierda, esto confundió a varios de sus seguidores.    
Sea por una vuelta de carnero u otro malabarismo político-circense,  lo concreto es que siempre se puede cambiar. Basta con practicar. Los expertos aseguran por ejemplo, que cualquier persona diestra podría aprender a escribir con la izquierda, en solo dos semanas.  Igual en el uso de la tijera, los cubiertos, etc. La buena noticia es por lo tanto, que con un proceso de aprendizaje adecuado y sistemático, una persona de izquierda podría terminar siendo de derecha y viceversa sin dolor ni remordimientos.   Lo dramático sería si el ser humano nunca cambiara. Cito a Blake" quien nunca cambia sus opiniones, vive en aguas estancadas donde crecen los reptiles".

El cambio es posible porque a mi juicio la diferencia entre derecha o izquierda es una dimensión relativa. Con práctica, un comunista puede llegar a ser un demócrata, un conservador votar a favor del matrimonio homosexual y hasta un demócrata cristiano   volver a sus raíces. El hombre es un animal de costumbres, digo yo.

 

Apostar a futuro


Todo está consumado (Lucas 12:49-51) Ya está hecho, el recambio gubernamental y el de los principales estamentos del poder del Estado político se han establecido para los próximos cuatro años. Por cierto que para contabilizar los  sucesos que ocurran de aquí en adelante, este lapso es y será insuficiente. Se me ocurre que la lectura histórica de las naciones  debe ser medida en  “tiempo países”, un conteo que para cualquier análisis completo y honesto  debería abarcar a lo menos 30 años o más.
Las reformas estructurales que plantea realizar el nuevo gobierno muy difícilmente verá la luz legislativa en el período de la nueva presidenta y su congreso. Y aunque se lograra, la implementación y su necesaria gradualidad solo pueden dar señales en un mediano plazo. Ver en régimen los proyectos  emblemáticos como salud y educación, probablemente se logre en las 3 décadas siguientes.

Mi visión es que el efecto de los cambios de las ofertas de campaña yo solo podría verlas reflejadas en la sociedad chilena para mi centenario. Y probablemente una fracción pequeña de los chilenos que hoy peinan las canas de los 50, estará vivo para contarlo.
Pero hay que hacerlo, lo prometido es deuda, aunque en política se puede borrar con el codo… y Ud. sabe como sigue el cuento. Además, si la ciudadanía votó mayoritariamente esta propuesta electoral, sin perjuicio de que haya sido una minoría de los chilenos los que se manifestaron o aunque la nueva mayoría sea en verdad una pequeña mayoría.   

¿Qué posibilidades habrá de concretar todo prometido? En la construcción de las propuestas, los técnicos y en particular los economistas, se basan en los resultados económicos de los últimos 23 años. Este me parece que es un muy autocomplaciente resultado pues Chile creció a más del 5% anual, se redujo la pobreza en dos tercios y el consumo aumentó 300%. Pero la pregunta es si hoy podrá sostenerse esa buena tendencia en los próximos 5, 10 ó 15 años. Lograrlo implicará dar un gran salto hacia una economía avanzada, pero también la consolidación de una sociedad madura y una democracia muy estable.

¿Qué podría impedirlo? Uno de los impedimentos podría ser caer en lo que los técnicos llaman “la trampa de los países de ingreso medio". Otra razón, el comportamiento de la calle. Hay una tendencia muy proclive a escuchar a los llamados “movimientos sociales” una suerte de bolsillo de payaso ciudadano en el cual caben todas las reclamaciones imaginables y algo más. En estas circunstancias, solo un prestidigitador podría sacar de su sombrero algunos conejos a modo de sorprendentes soluciones. Pero ya a esas alturas del partido tendríamos a Chile convertido en un circo y a todos los chilenos trabajando como en uno pobre. No hay salud, digo yo.

 

viernes, diciembre 27, 2013

Ganar o perder , ese es el problema

Iquique, 17 de diciembre de 2013
 
Para muchos, posiblemente para la mayoría - sea  Nueva o Vieja -  como también para las minorías -nóveles o momias – lo que hoy se juega en las urnas podría ser un “ganar o un perder”. Sí,  porque en esta vuelta no es posible empatar, aún cuando, curiosamente, tanto lo que la academia como los centros de investigación y estudios recomiendan, es que en toda confrontación, debe intentarse llegar siempre al deseado win - win . Incluso se recuerda casi con nostalgia los buenos tiempos “de la política de los  acuerdos”, basada en esa misma filosofía. Es lo más deseable, dicen,  como forma de resolver posturas, visiones o ideas contrapuestas.
Por eso que plantear el tema eleccionario de hoy como ganar o perder no es una simple frase inspirada en el to be or not to be  shakesperiano, sino que es la legítima pregunta-inquietud  tal vez del chileno medio, cuando  frente a la cédula electoral, en la soledad de su conciencia y de la urna de cholguán, con la cortina cerrada para garantizar el secreto de su voto, con su lápiz Faber N° 2 en ristre,   y tiene que hacer una raya vertical sobre la línea horizontal impresa  en el lado izquierdo donde hay  dos nombres femeninos (incluidos los dos apellidos)  y completar una cruz frente al de una de ellas y con este acto, de alguna manera,  definir los destinos del Chile del 2014 al 2017.  
Puede hacerlo por la rubia N°7 o por la rubia N° 8. ¿Pero cómo podría decidir bien  sin que su voto eventualmente perjudique a su querido Chile?  ¿Y si la cago? Podría ser su coprolálica pero válida pregunta.
La opción neutral sería votar en blanco. Pero esto puede no satisfacerle pues mejor se habría quedado en la casa Y si ya está ahí,  tiene que votar. Aquí le afloran sus  creencias algunas muy perturbadoras contra los políticos. Piensa de ellos que son todos unos frescos de nalgas; prometen y no cumplen; no asisten a las sesiones pero igual cobran; se suben los sueldos a cada rato; se la pasan viajando.  Y este es el tipo de caraduras que acompañarán a alguna de las blondas en la Moneda. Se le erizan los pelos de solo pensarlo. Y una de las rubias además, se encontró sin querer queriendo con socios “comunachos”.  Pa´pior.  
En este caso, yo recomiendo tener fe y esperanza. Hoy lo que debemos hacer es poner en las manos de una ilustre y capaz mujer chilena los destinos de Chile. Pero no le pidamos  ni a la rubia N° 7 ó  N° 8, qué es lo que ellan pueden hacer por nosotros, preguntémonos que podemos hacer nosotros por Chile (esta es una referencia de inspiración  kennediana) válida en las actuales circunstancias. La gente en general siempre piensa que lo que le pasa (lo bueno o malo) es por causa ajena. Yo creo que con nuestros actos nos construimos y por tanto somos lo  que pensamos. Todo depende de nosotros. No podemos siempre echarle la culpa al empedrado. Así que vote tranquilo, vote confiado, vote con fe. Y si teme equivocarse, cierre los ojos y repita conmigo. “Padre nuestro que estás en … “ Digo yo.   

martes, noviembre 19, 2013

A falta de pan...


(Publicado en el diario El Longino el 18 de noviembre de 2013)

Dicen que escribir no es tan difícil si se usan algunos trucos sencillos. Uno de ellos es apelar a las “frases hechas”. Aquellas que la costumbre y tradición las han universalizado. Para probar esto, haré en esta crónica un uso abusivo del idioma envasado.  Dios me pille confesado.  
Pero la verdad de la milanesa es que estaba  falto de tema para mi columna dominical, así es que pensé que a falta de pan, buenas son las tortas. Y si no resultaba…bueno, a otra cosa mariposa. Deseo que los lectores sean los jueces de esta experiencia. Me arriesgo por cierto a que alguno salga con su domingo siete y me haga pebre.  Pero a lo hecho pecho, ya estoy lanzado en picada y  no voy a tirar el poto para las moras, ni ahogarme en un vaso de agua.  Soy optimista, siempre lo veo medio lleno, nunca bajo la guardia y como además soy asertivo, digo las cosas por su nombre, llamo al pan,  pan y al  vino, vino.  Deseo que me conozcan bien y ser como un libro abierto, no dorarle la píldora a nadie y  claro como el agua. Cruzo los dedos para esta experiencia resulte.  
Manos a la obra. Les quiero contar sobre mi preocupación por el bolsillo de los chilenos. Estamos gastando mucho, casi como país rico. Vamos para allá, pero aún no lo somos. Espero que el nuevo gobierno no frustre las expectativas. Pero en fin,  como es previsible, en las próximas fiestas de fin de año se generará una  desenfrenada locura consumista que nos va a costar un ojo de la cara. El tema de los gasta por los regalos es espeluznante. Además no es solo el tema platas, sino que pocas veces damos en el blanco. No damos en el clavo, pues en gustos no hay nada escrito. Hay que tener  ojo de águila.  Y esto pasa hasta en las mejores familias. En todas partes se cuecen habas sin duda.
Entre pitos y flautas,  en diciembre uno se desangra financieramente. Las tres cuotas precio contado es una trampa mortal. El remedio resulta peor que la enfermedad y el Pascuero nos pasa la cuenta todo el verano. Salimos del calor de diciembre para caer en las brazas del fatídico marzo.
Luego, ya en modo reflexión, concluimos que parece que nos falta un tornillo, que hacemos las cosas a troche moche  y por eso, nos salen los tiros por la culata. Debimos haber hecho vista gorda a los cantos de sirena del retail.  
Y viene lo peor, escuchar como pulga en la oreja los reclamos  de la  media naranja (que lleva la voz cantante en casa). La estrategia es pasar piolita, poner cara de póker, no decir ni chus ni mus, hacer oídos sordos. Luego, jurar de guata que no volverá a meter la pata y que pondrá más ojo al charqui para el 2014. Por favor, póngase las pilas y no se golpee dos veces con la misma piedra, digo yo.     

 

 

domingo, noviembre 10, 2013

Para el bronce


           (Publicado en el diario El Longino de Iquique, el 10 de noviembre de 2013)

Recuerdo que cuando alguien decía palabras,  frases o ideas con elocuencia, bien expresadas  y además inteligentes - del tipo  radical de viejo cuño-  solía decirse que eran “para el bronce”. Merecían quedar grabadas en el metal,  para ser  recordadas y perdurar en el tiempo.
Con similar intención salí a  buscar en el variopinto escenario de la campaña electoral, palabras inteligentes,  frases ingeniosas o ideas potentes “para el bronce”. Confieso que no me fue como lo esperaba. Le tenía más fe a la creatividad criolla y al talento regional.  
Una causa probable, es la falta de fondos y la segunda, porque muchos se creen expertos en publicidad política y con ideas brillantes. Aún los con plata muchas veces prescinden de los especialistas. El resultado es lo que hay.   Particularmente los sin plata recurren al talento interno (familia y amigos).  Desde esta fuente primigenia están construidas la mayoría de las frases, slogans o ideas,  que acompañan la foto enchulada del candidato(a). Todo comienza post almuerzo dominical en familia y amigos donde opina hasta la nana. En estos brainstorming  de sobremesa  puede  pasar de todo. Y pasa. Eso explicaría muchas cosas. La mayoría cree que basta una cara, un nombre y dos palabras. Y como no hay espacio para una propuesta de nada, ni siquiera para decir de qué partido son, hay que parir una frase que sugiera algo potente e innovador.
Solo a modo de ejemplo citaré algunas expresiones y anticipadamente me disculpo. No hay nada personal Esto solo podría tener mérito como análisis  sociológico. Después del 17 nadie se acordará de ninguna cosa torpe  que se haya difundido.    

Comienzo con un conocido mío de hace años, el candidato Saavedra. Sugiere “más obras y menos palabras”, frase que no le cuadra ya que  los que lo conocemos sabemos que si hay algo en lo que se excede es en hablar. Por su parte un conocido doctor   prescribe “remedios”.  Nada de original para un médico y menos si hay situaciones que ya ameritan cirugía. Otro candidato dice que “hace la pega”. Pero si es obvio que hay que hacer la pega. O creerá que las lucas se las va a ganar sin hacer nada.  Por su parte, mi amigo Luis Emilio,  nos dice que… realmente no sé lo que dice,  pero es mi amigo así que debe estar bien.   Otro evoca la frase “se la juega por Tarapacá”. Lo que es obvio si se presenta por esta región.  Una candidata incluye  a  Dios y a Jesús en la campaña. Me suena a sacrilegio.    
A esta campaña le faltó creatividad. Si yo hubiera sido candidato creo habría dicho: “Mi signo es  Geminis, conmigo su voto vale el doble”. Con mi gemelo trabajaremos dos  por el sueldo de uno”. Un candidato que vale por dos”. 
Siempre la gente quiere algo más y hay que darles un plus. No... si la idea no es mala, solo hay que perfeccionarla, digo yo.