sábado, julio 12, 2014

Un buen lugar para crear

Publicado por el diario El Longino de Iquique el domingo 6 de abril de 2014

Leí un artículo de unos psicólogos gringos “Oda a lo positivo y constructivo del soñar despierto”, donde plantean que dejar que la mente divague libremente puede contribuir al proceso de "incubación creativa".

En cualquier lugar, circunstancia y momento, nuestra mente puede iniciar un proceso creativo y especialmente cuando estamos en instancias fuera de lo común.  Dicen que entre más estructurados estemos, más sistemático es el orden que adoptamos para ponernos a crear, por lo cual las posibilidades de ser un genio creativo se aleja.
Por eso, agregan, que para ser creativo hay que darle rienda libre a la mente y entrar en modo onírico. Pero no del sueño del dormido sino del despierto. Atentos, con  las antenas paradas y con las hormonas cerebrales adecuadas (ojala testosterona que activa la creatividad).   
Al respecto y siendo muy honesto, a mí me funciona bien la creatividad en la escritura  Y para hacerlo los momentos de inspiración creativa no son cuando me siento al computador  y tengo la pantalla en blanco  y me pregunto ¿ de qué miéchica escribo hoy? Los momentos de inspiración - y con mucha sinceridad lo digo -  se me ocurren preferentemente cuando estoy en el baño. Es en ese espacio aséptico, frío, habitualmente húmedo, donde gran parte de mi creación literaria ha tenido su génesis. 
He leído que esto es bastante habitual  y está probado empíricamente. Se cita al baño como uno de los lugares epicentro de la creatividad y la inventiva  y en particular cuando se está tomando una ducha, que es mi caso,  pero mucho más cuando se están haciendo otras necesidades básicas propias del lugar.  Es allí y en esas circunstancias cuando suelen surgir ideas brillantes y emerge todo lo que a veces está trancado entre los pliegues del cerebro a causa de una suerte de tránsito lento del proceso neuronal.
 Muchos famosos han recibido en ese privado recinto la musa inspiradora para parir una genialidad.  Por decoro, probablemente,   nunca han dicho que fue en ese íntimo espacio donde elaboraron  la teoría, obra literaria o descubrimiento que le condujo finalmente al Nobel. Ni menos contar qué hacían mientras  parían la creatura.  
Independiente del lugar y lo que se haga  allí, sea tomar una ducha, lavarse los dientes o vaciar el intestino o la vejiga, soñar despierto no es una actividad sin sentido. Enciende el cerebro. Soñar despierto activa los mismos procesos cerebrales que se asocian a la imaginación  y la creatividad. Yo suelo soñar mucho despierto y no solo mientras me ducho, camino o conduzco. Desde  niño lo hacía. Mi  papá me retaba porque siempre “andaba pajareando”.   Me pegaba unas voladas que ponían bajo sospecha mi sanidad mental. Hoy habría estado, a lo menos en la categoría de niño con déficit atencional. Con el tiempo me di  cuenta que en esto había una externalidad positiva y me puse fanático de la creatividad y de ir regularmente al baño. A pensar, a crear, a dar salida a algo.
En los últimos 50 años, sin embargo, al baño le salió competencia con otro lugar de la casa. En este último se han desarrollado las más extraordinarias creaciones tecnológicas del mundo moderno: los garajes. Prácticamente todos los inventos tecnológicos actuales han surgido en estos espacios, diseñados para guardar el auto.  
Pero en fin, sea el baño o el garaje, el mérito está no solo por su función natural, sino porque son lugares donde la soledad y alejamiento del mundanal ruido, permiten soñar despiertos y alcanzar momentos de paz, para poner a volar la mente y dejar  salir todo, todo. Digo yo.

Cambia todo cambia

Publicado en el diario El Longino de Iquique el domingo 6 de abril de 2014
 
“Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar,  cambia todo en este mundo,  cambia el clima con los años,  cambia el pastor su rebaño y así como todo cambia que yo cambie no es extraño”. Estas líneas introductorias de la famosa canción de Mercedes Sosa, me parecen pertinentes  ahora que estamos con tanto movimiento. Porque sin duda el movimiento es cambio.
Cambió el gobierno, cambió el estilo de gobernar, cambiaron los planes, cambian las caras, los énfasis,  las estrategias, las mayorías  y las minorías. Nadie podría negar que el cambio es una constante, aún cuando a veces se piense que en realidad nada cambia y lo único que ocurra, sea cambiar para que todo siga igual,  al más puro estilo gatopardiano.
Además, pareciera también que no tenemos absoluta conciencia de que estamos en un cambio eterno. Cambio de edad, de estado civil, emocional, de posición física, laboral, de partido, de sexo o  de casa.  Y en particular hay un cambio de gran magnitud en todos los seres humanos habitantes del planeta del cual ni nos damos cuenta. Es el de nuestra ubicación en el universo. Y no  me refiero a la posición como especie, sino de la ubicación física. 
Así es,  porque  los terrícolas somos unos desubicados permanentes, pues no tenemos ni idea dónde estamos  en cualquier momento del día. Y esto porque nos movemos demasiado rápido, cambiamos de posición en el universo a velocidades increíbles. Lo hacemos  a 30 kilómetros por segundo. Y no se nos mueve ni el pelo.  La información de especialistas  e investigadores nos ilustran sobre este cambio posicional del humano que se desplaza por el Universo a  30 kilómetros por segundo, en la llamada órbita elíptica alrededor del sol. Y además, girando como pirinola  cambiando permanentemente su ubicación como consecuencia de la rotación de la Tierra sobre su propio eje a una velocidad de 1.700 kilómetros por hora. O sea, vamos por el universo moviéndonos velozmente y girando como pirinolas además. A todo esto, debemos sumarle nuestros movimientos personales, cuando caminamos, corremos, bailamos, subimos cerros, surfeamos o volamos. Porque también volamos aunque sea en avión o parapente. Sin duda los humanos somos unos tipos muy movidos.
Movimiento es cambio y por eso los terrícolas debiéramos estar muy aclimatados a ello.  Sin embargo,  los cambios atmosféricos y los de la naturaleza en general,  nos dan pánico. Los sismos de estas semanas nos llevan a dimensionar nuestra pequeñez. Hace millones de años que la Tierra está en constantes cambios y expuesta a ellos y los seguirá teniendo. Lo importante es ser capaces de enfrentarlos bien.  Salirle al paso a la naturaleza implica hacerlo con inteligencia preventiva.
Sugiero uno poco clásico y de alta rentabilidad: la risa. Pasar de un estado emocional depresivo, molesto o exaltado, tiene una serie de buenos efectos. Nos brinda una mejor perspectiva de la vida, permitiéndonos afrontar los retos y dificultades con una mejor actitud.  Mejora la capacidad respiratoria y fortalece nuestro sistema inmunológico al aumentar el suministro de oxígeno a todas las células del organismo. Controla la hipertensión arterial, favorece la producción de endorfinas, cuya función también es combatir el dolor. Nos ubica en el presente, en el aquí y en el ahora, rompe el círculo vicioso de conectarnos con el pasado. Suaviza las emociones dolorosas, como el miedo, el enojo, la tristeza y el aburrimiento. Aumenta nuestras habilidades sociales y facilita la comunicación, lo que mejora nuestra autoestima.  No hay donde perderse, cambie y póngale al mal tiempo buena cara. Mejore el caracho y practique su mejor sonrisa, le hará muy bien, digo yo.  

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Y déle con el pescado...otra vez

Publicado por el diario El Longino de Iqujique el domingo 13 de abril de 2014
 
En abril de 1996, un diario local publicó un artículo mío que titulé “Y déle con el pescado”. Revisándolo veo que todo sigue igual. Me permitiré reeditar algunos párrafos de esa crónica.En la citada columna, partía reconociendo que en mi infancia yo asociaba la Semana Santa con pescados y mariscos y que en esa edad odiaba comer  dichas especies. Por ello, me caía muy mal esa santa semana.  Los días previos ya se empezaba a crear el ambiente en lo relativo a los pescados y mariscos. Las noticias  y  titulares de la prensa hablaban del tema del abastecimiento y los precios altos.   
A mí  me fascinaban las noticias cuando éstas hablaban de desabastecimiento. En esos casos mi mamá decidía cambiar el menú. Además, como no nos sobraba la plata –en verdad nos faltaba- durante  las semanas santas de mi niñez me comí las más ricas lentejas, porotos con rienda, tortillas, pejerreyes falsos y tallarines con queso, de toda mi vida.
Con cientos de semanas santas en el cuerpo, concluyo que siempre en estas pías fechas  opera la mano invisible del mercado con una sospechosa  tendencia al alza de los precios. Podría ser un poder fáctico de naturaleza metafísica, pero algo hay.  A nivel terrenal la explicación es más prosaica y lo expresa el proveedor cuando dice:  “es que llegó caro, caserito”.  Es  el mito gastronómico de la Semana Santa. Es milagrosamente sospechoso que siempre los pescados y mariscos estén caros aún cuando haya mucha oferta. Solo un milagro podría hacer bajar los precios, pero eso nunca ocurre. Un dato de última hora, el precio de los limones solo se puede pagar si tiene sueldo de parlamentario. 
Pero siempre hay gente que paga cualquier precio por darse el gustito. Lo más probable es que durante el año no lo haga mucho pero basta que vea el calendario,  para que se le haga agua la boca por comerse un lenguado, una corvina, un ceviche, un mariscal o unas empanaditas de mariscos.   
Esto de comer solo pescados y mariscos  en Semana Santa se debe a una confusión.  Se asocia con algún ritual de tipo religioso y se mal entiende la abstinencia de no comer carne con ingerir solo pescados y mariscos.  Antes, la abstinencia duraba toda la semana, ahora solo se limita al viernes.
Lo que también se está haciendo un hábito, es rematar esta pía y corta semana santa con un buen asado el domingo. Esto hace pensar que lo único que estaría motivando a una mayoría de  los observantes  de esta celebración de la iglesia católica, a una gran excusa para comer  entre viernes, sábado y domingo, pescados, mariscos y carne hasta la saciedad.  Pareciera entonces que estamos en presencia más de una semana gastronómica que de recogimiento espiritual.    
Hay otras alternativas que duda cabe. Me permito ofrecer el siguiente menú.  Entrada: Ensalada de porotitos granados con cebollita finita en cuadrito bien amortiguada (con puerros queda muy bien). Perejil picado, chorrito de aceite de oliva y sal a gusto. Puede agregarle quesito fresco picado en cubos o huevo duro. Segundo: sopa de cebolla con huevo cortado. Le puede añadir  pan frito al momento de servir. Plato de fondo: saltado de verduras con arroz. Aquí usted puede poner toda su imaginación. Porotitos verdes, apio, zanahorias, coliflor, zapallito italiano, repollo, etc. Todo bien picado, sazonado y con la correspondiente salsa de soja. Lo prepara en un sartén de buen fondo sólo unos minutos antes de servir.  Se acompaña con un buen vino blanco heladito  souvignon  frutoso. Postre: fruta natural o helados.
Pero si usted es porfiado e insiste con los frutos del mar, bueno, hágalo. Pero mi pregunta es ¿por qué insistir en comer pescados y mariscos  ese viernes  en particular,  si puede hacerlo los otros 364 días del año? No hay salud, digo yo.

 

Ya no habrá luna de miel

Publicado en el diario el Longino de Iquique el domingo 30 de marzo de 2014

En Chile la historia y la tradición dicen que cuando asume un nuevo gobierno del tipo “democráticamente elegido”, las relaciones con la oposición en los primeros meses,  son una suerte de luna de miel. Un período de buenas relaciones, trato cariñoso, amurracos por aquí y por allá, complicidad, lenguaje cuidadoso y visible respeto mutuo. Un perfecto y tierno primer round del himeneo a pesar de que cada cual está consciente que duerme con el enemigo. Esas son las reglas.
 
Rectifico... eran las reglas. Eso ocurría antes, porque por lo visto  y escuchado durante la semana,  parece que este break de buenas prácticas, salió del mercado.  Consecuentemente,  lo ocurrido puede marcar un antes y un después  de una práctica que tiraba para republicana.    
Se desconocen las razones de lo que ocurrió en el gobierno entrante a causa de lo que pudo haber dicho alguien del gobierno saliente. Pero lo concreto es que un vocero no autorizado, el senador PPD y presidente de la colectividad, se salió de madre y rompió el protocolo tácito del período de luna de miel y literalmente “quedó la zorra”, si se me permite este alcance zoológico.    
Lo curioso es que esta salida de madre ocurrió cuando los esponsales,  parientes e invitados aún estaban con los disfraces del cotillón y el sabor de la torta en la boca a solo días de la gran fiesta de acceso al poder. Se abrió el fuego, se sacaron las máscaras, las pelucas y comenzaron a tirarse los platos. Algo que antes sólo ocurría tras varios meses de pacífica convivencia.
Lo peor de todo esto fue lo inesperado, pues no se advertían nubarrones en el cielo. No había ninguna razón para las amenazas. Llegó de sopetón. Fue como si un día cualquiera Ud. estuviera en el living de su casa y de repente entrara una aplanadora o una retroexcavadora. Maquinarias pesadas que no solo extraen material superficial sino que entierran sus garras metálicas para remover todo desde los cimientos.  En este caso, los cimientos del modelo neoliberal, según se dijo.
De esta forma, prácticamente de la ceremonia nupcial se pasó  a la guerra y con maquinaria pesada incluida por lo cual y apremiado por las circunstancias,  el bisoño ministro del Interior  tuvo que poner la cara y el pecho y colocó las cosas en perspectiva y llamó a sus huestes a aplicar la estrategia del arte de la guerra de  Sun Tzu: ganar sin pelear. 

La duda que queda es ¿qué habrá querido decir y mayormente lograr, el senador con sus amenazas de tipo chavista?  
En este caso, la declaración de guerra fue abierta, frontal y reaccionó el animal político en su versión  más belicosa. Esto es curioso pues se sabe y es lo esperable, que siempre la oposición quiera “hincharle las gónadas” al gobierno de turno, no haciéndole para nada fáciles las cosas.  Es la habitual devolución de mano. A todos los gobiernos les pasa. Solo que siempre se había respetado la luna de miel.
Por eso un amigo político me asegura que a pesar de que se lucha tanto por llegar al gobierno, siempre es más fácil ser oposición. Es más entretenido me dice, se puede ser más irresponsable, no hay que poner la cara por nada ni nadie. Se duerme tranquilo y sin remordimientos. Se trabaja 5x8 y  con un poco de suerte y un buen contacto,  incluso hasta se puede pitutear en el gobierno enemigo  y pasar piola.  
Concluyendo, creo que no habrá luna de miel. Los votos matrimoniales – no los electorales- se han enfriado a causa de la calentura del senador. A partir de ahora por un lado estarán los que quieren defender la obra del gobierno anterior y otros pasarle la maquinaria pesada para que no quede vestigio. Parece que tras esta bravuconada, se acabó la guerra fría y la cosa se pondrá caliente. Espero que en algún momento se enfríe, llegue la cordura y volvamos a la política de los acuerdos, digo yo.

SELFIES

Publicado por diario El Longino de Iquique el domingo 23 de marzo de 2014
 
Está súper de moda esto de auto fotografiarse. Lo está haciendo mucha gente y en todo el mundo. Incluso se han sumado  a esta verdadera epidemia  personas muy serias, formales y  respetables, algunas  que incluso son “las  que conducen los destinos del mundo” o parte de él.  En efecto, al más breve descuido protocolar,  Barack Obama,  Angela Merkel , o el  mismísimo Papa Francisco I, sacan sus propios móviles , ponen su mejor sonrisa y se hacen un click, con un par de desconocidos al lado.  Y ya nadie se sorprende.  
El año pasado nació la moda de autorretratarse  y parece que  llegó para quedarse y multiplicarse  pues la inventaron los gringos y estos son muy hábiles descubriendo las virtudes comerciales  de las debilidades humanas, en este caso del insaciable ego,  transformándolas en necesidades críticas,  luego en productos, servicios y marcas.  Partieron por ponerle un nombre comercial  - que por supuesto ya está registrado en todo el mundo – la llamaron selfie . Un término anglosajón  a partir del prefijo self que se traduciría como “uno mismo”.    Las facilidades y la calidad de los teléfonos móviles con sus cada vez mejores y sofisticadas cámaras fotográficas permitieron la inmediata masificación. No hay que cargarle  toda la culpa al difunto Steve Job de la epidemia, pero más de alguna responsabilidad  tuvo al crear teléfonos inteligentes  para gente… supuestamente inteligente.    
Lo interesante de la moda del selfie no es la epidemia ególatra que recorre el mundo, sino lo que hay detrás del hábito. La pregunta que surge para los compatriotas es ¿se salió definitivamente del closet el homo sapiens  chileno y ahora se muestra cada vez más cómo es, con sus virtudes y defectos,   gustos y  preferencias?     Si fuera así, bien por ello, porque hasta  hace poco  nos calificaban de ser  bastante acomplejados, vergonzosos, tímidos, que teníamos una forma lastimera de hablar, que usábamos en exceso los diminutivos ( tecito, cafecito, pancito, empanadita , asadito, …) y que habíamos patentado el  ¡oiga jefe!  como la forma habitual de llamar al mozo en un restorán.    
Ser parte de una selfie posiblemente sea también  el deseo no asumido del hombre chileno versión 2014. Llegar a ser un best seller  pero en  versión fotografía,  esto es un best seen,  el más visto. Esta nueva imagen del chileno liberado ya está instalada y nos permite hacer a lo menos dos observaciones. La primera,  que también somos  ególatras cosa que no sabíamos y lo segundo, que se ha perdido el sentido del anonimato algo que tantos siglos mantuvimos  siendo  muchas veces catalogados de acomplejados.
Lo bueno del selfie para los chilenos es que esto nos puede servir para elevar nuestro ego bueno,  ese que nos hace querernos positivamente, auto valorarnos, sentirnos capaces, perder los miedos, atrevernos, hacernos cargo de nosotros y escribir y vivir nuestro libreto.   
Maslow , en su famosa pirámide de las necesidades del hombre coloca en la cúspide  la autorrealización, la trascendencia. Hacer las cosas que estimamos necesarias para nosotros mismos y que no son logros materiales. Satisfacer necesidades que no tienen otro propósito que hacernos sentir muy bien por nosotros mismos y querernos. Cumplir el sueño, el caprichito de artista. El selfie nos da esa oportunidad, vivir el minuto de gloria al lado de un famoso.
Ya estamos en la OCDE y seremos en esta década -si nada falla- un país del primer mundo. Hace años nos tildaban de acomplejados, indecisos,  irresponsables, informales, mal hablados,  sacadores de vuelta,  impuntuales y dejados. Había gente, no me van a creer  estimado lector,   que incluso sacaba el Permiso de Circulación…… el último día. Sí, sí, lo hacía. Pero hemos cambiado  y ahora ya nos merecemos una foto. Aunque sea una selfie, digo yo.

Tips para políticos y jefes

Publicado por el diario El Longino de Iquique el domingo 16 de marzo de 2014
 
Durante la vida, los humanos realizamos miles de cosas. Y la mayoría  de ellas, siguiendo un libreto, una pauta de lo que debemos hacer y decir. Nuestra libertad en la práctica tiene mucho de ilusión. Generalmente estamos como en “el teatro de la vida” cumpliendo diversos roles   con  sus particularidades, exigencias  y resultados. Hay poca improvisación, siempre hay un plan , un guión como lo tiene un actor,  como lo es la partitura del músico,  el presupuesto del administrador, el plano del arquitecto, la carta Gantt de un nuevo gobierno  o el plan  de Sampaoli para ganar en Brasil. Así, el hombre y en sus diferentes roles, en ese teatro de la vida se encuentra con estrellas, actores avezados y también  principiantes. Los que son creyentes piensan que el autor del gran guión  es un Dios, otros,  que el libreto lo escribe un sujeto menor: el hombre.
Yo creo esto último, el hombre puede y debe escribir el libreto de la historia que quiere vivir. Es frustrante avanzar en la vida y descubrir tarde, que si bien ha subido por la escalera de la vida, ésta estaba apoyada en la pared equivocada. En una pared que no es la suya. Estimo de alta conveniencia que cada cual se haga cargo de su destino escribiendo el libreto. Me parece fundamental para sentirnos bien con nosotros mismos y de paso ser felices,  escribir y construir el futuro. Sin esperar que otros nos digan lo que debemos hacer. El mensaje es “escribe tu propia historia”, aún siendo parte de un libreto mayor,  parte de un gobierno, de una empresa o de un partido político. Lo fundamental es poner la impronta personal, nuestro estilo y nuestras convicciones, en el lugar y momento en que estemos. 
Esto se relaciona directamente con un atributo indispensable para estos tiempos: el liderazgo. Requisito fundamental para lograr que las cosas sucedan. Pero no es el liderazgo básico solo para conducir personas y formar a otros, sino que principalmente para conducirnos a nosotros mismos.  Este es el primer y gran aprendizaje, porque nadie puede entregar a los demás algo que no tiene.
Cualquier organización  está llena de personas que creen ser líderes. Piensan que ese atributo les llegó con el decreto de nombramiento o con la firma del contrato. Tan  pronto son investidos, se convencen que les llegó en forma divina una cuota de liderazgo. Craso y profundo error. El liderazgo se construye desde nuestro interior. El verdadero liderazgo es ponerse al servicio de los demás. Como lo hizo Mahatma Gandhi, Martin Luther King o Jesús el Cristo.  Y  hasta el ingenuo Forrest Gump, cuando un día cualquiera se puso a correr y luego vio que miles de personas le seguían. Eso es liderazgo en su expresión más profunda.  
Hoy,  con un millar de nuevos jefes, es el momento para reflexionar sobre el arte de conducir a las personas y cómo hacer de esta gestión  un éxito país. Para lograrlo se necesita mucho liderazgo. Consecuentemente daré algunos consejos  a los jefes-políticos que recién se instalan en el gobierno y para los desmemoriados que se repiten el plato. La vida siempre da una segunda oportunidad, alguien lo dijo últimamente. Aquí van algunos tips del verdadero liderazgo:
“Liderar es la capacidad de influir. No mande, no obligue, convenza a sus seguidores y hágalos  copropietarios de sus ideas. Quite su ego del medio. A la cima nunca llegará solo. Tome la decisión de creer en los demás. Nunca mate una idea. El éxito de sus dependientes es su éxito. Desate una epidemia de entusiasmo. No venda cifras, venda sueños. Trascienda como persona no como un representante del poder”.
Además de pagar mis impuestos y ser un buen ciudadano, ésta es mi contribución al nuevo régimen. Ayudemonos entre todos para que una nueva mayoría sea una buena mayoría. Digo yo.

sábado, junio 07, 2014

¡¡ GERONIMO !!

Publicado en el diario El Longino de Iquique el 11 de mayo de 2014

Seguramente muchos habrán escuchado o conocerán la expresión ¡Gerónimo! Es el nombre de un jefe de los apaches de Norteamérica  y su nombre en idioma nativo significa “el que bosteza”. Nadie sabe por qué en muchas películas y series de televisión los personajes que se lanzan en caída libre suelen gritar  ¡Gerónimo! como una forma de adquirir valentía ante el salto. La costumbre terminó trascendiendo para el lenguaje coloquial en general y para cualquier situación físicamente arriesgada, con o sin saltos. La expresión habría nacido en 1940 en un regimiento estadounidense de paracaidistas que estaba entrenando, los cuales habrían visto juntos una película sobre el apache de marras poco antes de realizar sus primeros saltos.

Relacionando esto a las costumbres chilenas,  yo diría que la expresión Gerónimo puede asimilarse a “tirarse el salto”, arriesgarse, acometer una hazaña, un logro, una meta, en general,   algo significativo en la vida. Es un acto de valentía, audacia y decisión que se hace cada vez que nos atrevemos a vivir una experiencia significativa.

En verdad la vida misma es un riesgo y es una audacia vivirla especialmente porque estamos siempre tomando decisiones. Y los resultados son variables. Desde niños escuchamos: “quien no se arriesga no cruza el río”.  Ejemplos hay muchos y a cada rato, en alguna parte,  alguien estará gritando ¡Gerónimo! … y se pegará el salto.

Algunos ejemplos de nuestra realidad reciente puede ser lo que hizo la  Matthei. Se pegó el salto y se aventuró en una carrera presidencial que había que afrontar desde una posición muy difícil,  tanto por la génesis de su candidatura, como por el favoritismo de su rival. Siendo hija de un comandante de la Fach, estaba familiarizada  en vuelos y saltos. La otra candidata también  venía de los mismos circuitos por lo cual aquella fue como una batalla aérea. Por la tenacidad de la primera, incluso es probable que quiera repetirse el salto en el futuro. Dicen que también el ex presidente Piñera, quiere gritar ¡Gerónimo! para el 2017. Al parecer estos saltos mortales son adictivos.

Sin embargo, seamos sinceros, no todos los saltos son exitosos. Esto hace pensar que llevarlos a cabo es riesgoso porque las posibilidades de salir maltrechos son muchas.  En el balance final, la relación entre éxito y fracaso es como 20/80 y Pareto nunca falla. Lo que ocurre es que de los porrazos o costalazos, como eufemismos de saltos fallidos, se habla poco. Basta recordar el caso del inefable Franco Parisi. Se tiró un salto increíble y gastó plata que no tenía (incluida la de su hermanito) y esto,  sin contar además con la cuchufleta de sus inscripciones notariales.    

En estas últimas semanas la presidenta ha gritado un par de veces ¡Gerónimo! La primera, con su propuesta legislativa para cambiar el  amado u odiado, pero nunca bien ponderado sistema binominal. El segundo salto, con el proyecto de reforma tributaria. Es de esperar que todo siga bien y que mientras viene en vuelo, no aparezcan vientos cruzados, se rompa el paracaídas y que nadie salga magullado. Se sabe que la presidenta está dispuesta a tirarse todos los saltos que sean necesarios para que  Chile sea un país inclusivo, igualitario, con educación gratuita (ojalá sea de calidad también), con justicia tributaria, respeto al medio ambiente, etc.etc.

Hay personas que cuando “se pegan el salto”, rezan, otros se confiesan en la misa del domingo, ofrecen alguna ofrenda o simplemente cierran los ojos. Si el propósito es bueno yo soy partidario de gritar regularmente ¡Gerónimo! Tengo una amiga que prefiere gritar “ viva Chile”, pero ese es otro cuento, digo yo.

sábado, mayo 10, 2014

Yo procrastino, tu procrastinas el procrastina ...

      Publicado en el diario El Longino de Iquique el 27 de abril de 2014
 
Muchas personas consideran el recurso tiempo como un factor decisivo para lograr sueños, metas, e  incluso los pequeños logros del día a día. Hay personas también que tienen tiempo de sobra para todo y siempre les  alcanza. Son los menos, pues mayoritariamente la gente se queja de falta de tiempo. Es muy frecuente escuchar expresiones como "me resulta imposible administrar bien mi tiempo". Algo debo hacer mal. Planifico, me ordeno pero no me sirve de nada. Siempre acabo haciendo lo que era para ayer; siempre llego tarde a todos lados. Me falta tiempo.
Peter Drucker, el padre de la Administración moderna dijo que el  tiempo era el recurso más importante y quien no sabía administrarlo, "no sabría administrar absolutamente nada”.  Así de categórico fue don Peter, pero parece tener razón. Se dice que está comprobado que en el trabajo perdemos más de tres horas al día, a causa de rutinas inadecuadas, que repercuten directamente no solo en la calidad del trabajo, sino en la calidad de las vidas de los empleados, que se ven sometidos a urgencias permanentemente. Quizás el primer error que se comete es pensar que la eficacia es una cuestión de reloj, siendo más bien que se trata de una cuestión de brújula.
Me explico. Es muy frecuente darse cuenta que a menudo no se sabe bien hacia dónde se va. Y esto es grave pues saber bien a dónde ir se convierte en la dificultad más grande para cumplir con las “3e” clásicas: efectivo, eficaz y eficiente. Cuando un trabajador tiene perfectamente claro su puerto de llegada, es muy difícil que pierda el tiempo, pues hacerlo , implicará dejar de hacer cosas importantes necesarias para dar por cumplido el objetivo.
Sin embargo, la verdad de la milanesa podría estar por otro lado. Una sería la falta de delegación. Como si fuera un mandato inquebrantable, muchos actúan bajo la consigna “si lo quieres pronto y bien hecho, hazlo tú mismo” . Y así se cargan con gran cantidad de trabajo que podían y deberían hacer otros. Por otro lado está la dispersión. Sabemos que los chilenos somos lentejas para entrar en régimen. Alcanzar la velocidad de crucero nos cuesta mucho. Se nos reconoce como trabajólicos, esto es, que pasamos mucho tiempo en el trabajo, pero muy poco trabajando. Esto se mide y se le conoce como productividad. Lo contrario a esto se llama “sacar la vuelta”.  

La diaria y bien practicada dispersión nos hace saltar de tarea en tarea, como si no se fuera consciente de que uno sólo puede ocuparse eficazmente de una cosa. Y así, buscando la actividad por la actividad, se cambia de una tarea a otra, sin reparar en que esta actitud, encarece las dos, y no sólo eso, sino que las retrasa. El refrán aquel que dice que no cuenta lo que trabajas, sino lo que terminas, es muy pertinente aquí.
Pero lo más grave es la procrastinación, es decir el hábito de posponer una tarea por cualquier causa hasta por incomodidad. La costumbre es “chutear para adelante” para hacerlo “uno de estos días”, lo que no ocurre nunca. Hay un refrán que dice: “un día de estos, no es ninguno de estos días”.
Para peor, la procrastinación afecta por parejo a hombres y mujeres, a ejecutivos y a “suches”, a parvularios y a universitarios. Está democráticamente distribuida tanto en el sector del Estado como en las empresas privadas. Desde el almacén de la esquina hasta el Congreso Nacional. 
Ante esta evidencia hago un alcance con reminiscencias bíblicas: “El que esté libre de procrastinación que no lance la primera prórroga”. Digo yo.

 

Cambia todo cambia

Publicado en el diario El Longino de Iquique, el 20 de abril de 2014
Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar,  cambia todo en este mundo,  cambia el clima con los años,  cambia el pastor su rebaño y así como todo cambia que yo cambie no es extraño”. Estas líneas introductorias de la famosa canción de Mercedes Sosa, me parecen pertinentes  ahora que estamos con tanto movimiento. Porque sin duda el movimiento es cambio.
Cambió el gobierno, cambió el estilo de gobierno, cambiaron los planes, cambian las caras, los énfasis,  las estrategias, las mayorías  y las minorías. Nadie podría negar que el cambio es una constante, aún cuando a veces se piense que en realidad nada cambia y lo único que ocurra, sea cambiar para que todo siga igual,  al más puro estilo gatopardiano.
Además, pareciera también que no tenemos absoluta conciencia de que estamos en un cambio eterno. Cambio de edad, de estado civil, emocional, de posición física, laboral, de partido, de sexo o  de casa.  Y en particular hay un cambio de gran magnitud en todos los seres humanos del planeta del cual ni nos damos cuenta. Es el de nuestra ubicación en el universo. Y no  me refiero a la posición como especie, sino de la ubicación física. 
Así es,  porque  los terrícolas somos unos desubicados permanentes, pues no tenemos ni idea dónde estamos  en cualquier momento del día. Y esto porque nos movemos demasiado rápido, cambiamos de posición en el universo a velocidades increíbles. Lo hacemos  a 30 kilómetros por segundo. Y no se nos mueve ni el pelo. 
La información de especialistas  e investigadores nos ilustran sobre este cambio posicional del humano que se desplaza por el Universo a  30 kilómetros por segundo, en la llamada órbita elíptica alrededor del sol. Y además, girando como pirinola  cambiando permanentemente su ubicación como consecuencia de la rotación de la Tierra sobre su propio eje a una velocidad de 1.700 kilómetros por hora. O sea, vamos por el universo moviéndonos velozmente y girando como pirinolas además. A todo esto, debemos sumarle nuestros movimientos personales, cuando caminamos, corremos, bailamos, subimos cerros, escalas, escaleras, surfeamos o volamos. Porque también volamos,  aunque sea en avión o parapente. Sin duda los humanos somos unos tipos muy movidos.
Movimiento es cambio y por eso los terrícolas debiéramos estar muy aclimatados a ello.  Sin embargo,  los cambios atmosféricos y los de la naturaleza en general,  nos dan pánico. Los sismos de estas semanas nos llevan a dimensionar nuestra pequeñez. Hace millones de años que la Tierra está en constantes cambios y expuesta a ellos y los seguirá teniendo. Lo importante es ser capaces de enfrentarlos bien.  Salirle al paso a la naturaleza implica hacerlo con inteligencia  preventiva.
Sugiero una forma poco clásica y de alta rentabilidad: la risa. Pasar de un estado emocional depresivo, molesto o exaltado, tiene una serie de buenos efectos. Nos brinda una mejor perspectiva de la vida, permitiéndonos afrontar los retos y dificultades con una mejor actitud.  Mejora la capacidad respiratoria y fortalece nuestro sistema inmunológico, al aumentar el suministro de oxígeno a todas las células del organismo. Controla la hipertensión arterial, favorece la producción de endorfinas, cuya función también es combatir el dolor. Nos ubica en el presente, en el aquí y en el ahora, rompe el círculo vicioso de conectarnos con el pasado. Suaviza las emociones dolorosas, como el miedo, el enojo, la tristeza y el aburrimiento. Aumenta nuestras habilidades sociales y facilita la comunicación, lo que mejora nuestra autoestima.  No hay donde perderse, cambie y póngale al mal tiempo buena cara. Mejore el caracho y practique su mejor sonrisa, le hará muy bien, digo yo.  

Ya no habrá luna de miel

Publcado en el diario El Longino de Iquique el 30 de marzo de 2014
 
En Chile la historia y la tradición dicen que cuando asume un nuevo gobierno del tipo “democráticamente elegido”, las relaciones con la oposición de los primeros meses son una suerte de luna de miel. Un período de buenas y ricas relaciones, trato cariñoso, amurracos por aquí y por allá, complicidad, lenguaje cuidadoso y visible respeto mutuo. Un perfecto y tierno primer round del himeneo a pesar de que cada cual está muy consciente que duerme con el enemigo. Esas son las reglas.
Rectifico... eran las reglas. Eso ocurría antes, porque por lo visto  y escuchado durante la semana,  parece que este break de buenas prácticas, este sano fair play se salió del mercado.  Consecuentemente,  lo ocurrido puede marcar un antes y un después  de una práctica que tiraba para republicana.    
Se desconocen las razones de lo que ocurrió en el gobierno entrante a causa de lo que pudo haber dicho alguien del gobierno saliente. Pero lo concreto es que un vocero no autorizado, el senador PPD y presidente de la colectividad, se salió de madre y rompió el protocolo tácito del período de luna de miel y literalmente “quedó la zorra”, si se me permite este alcance zoológico.    
Lo curioso es que esta salida de madre ocurrió cuando los esponsales,  parientes e invitados aún estaban con los disfraces del cotillón y el sabor de la torta en la boca a solo días de la gran fiesta de acceso al poder. Se abrió el fuego, se sacaron las máscaras, las pelucas y comenzaron a tirarse los platos. Algo que antes sólo ocurría tras varios meses de pacífica convivencia.
Lo peor de todo esto fue lo inesperado,  pues no se advertían nubarrones en el cielo. No había ninguna razón para las amenazas. Llegó de sopetón. Fue como si un día cualquiera Ud. estuviera en el living de su casa y de repente entrara una aplanadora o una retroexcavadora. Maquinarias pesadas que no solo extraen material superficial sino que entierran sus garras metálicas para remover todo desde los cimientos.  
Prácticamente de la ceremonia nupcial se pasó  a la guerra y con maquinaria pesada incluida. Apremiado por las circunstancias  el bisoño ministro del Interior  tuvo que poner la cara y el pecho y colocó las cosas en perspectiva  llamando a sus huestes a aplicar la estrategia del arte de la guerra de  Sun Tzu: ganar sin pelear. 
La duda que queda es ¿qué habrá querido decir y mayormente lograr,  el senador PPD con sus amenazas del tipo chavista?    
En este caso, la declaración de guerra fue abierta, frontal y reaccionó el animal político en su versión  más belicosa. Esto es curioso pues se sabe y es lo esperable, que la oposición siempre quiera “hincharle las gónadas” al gobierno, no haciéndole para nada fáciles las cosas.  Es la habitual devolución de mano. A todos los gobiernos les pasa. Solo que siempre se había respetado la luna de miel.
Por eso un amigo político me asegura que a pesar de que se lucha tanto por llegar al gobierno, siempre es más fácil ser oposición. Es más entretenido me dice, se puede ser más irresponsable, no hay que poner la cara por nada ni nadie. Se duerme tranquilo y sin remordimientos. Y con un poco de suerte y un buen contacto,  incluso hasta se puede pitutear en el gobierno enemigo  y pasar piola.  
Concluyendo, creo que no habrá luna de miel. Los votos matrimoniales – no los electorales- se han enfriado a causa de la calentura del senador. A partir de ahora por un lado estarán los que quieren defender la obra del gobierno anterior y otros pasarle la maquinaria pesada para que no quede vestigio. Parece que tras esta bravuconada al más puto estilo venezolano, se acabó la guerra fría y la cosa se pondrá caliente, digo yo.

 

De límites, patos cojos y botines

Publicado en el diario El Longino de Iquique, el 19 de enero de 2014
 
Aun teniendo varios temas  sobre los que podía escribir la columna de hoy, no sabía cuál podía ser el de mayor interés para los lectores. Cada semana que vivo este proceso de “parir” una crónica, lo hago pensando en los lectores y sus motivaciones y no como un acto de autocomplacencia.  Tengo mi ego por cierto,  pero he llegado a dominarlo razonablemente.
Los temas de mi memoria, archivados posiblemente en algún vericueto de la corteza cerebral, me mostraban que podía referirme, entre otros,  a los temas que estaban más calientes,  más en la epidermis y la conciencia ciudadana.  Eran varios y para evitar demorar la causa, me  concentré en tres que a mi entender eran los que tenían más peso específico. En lenguaje moderno una suerte de topic tend: Asuntos limítrofes; Piñera y el síndrome del Pato Cojo; Gabinete variopinto.  
Confieso que no me fue fácil tomar la decisión de qué tema tratar o lo que es lo mismo, cuáles dejar fuera. Por eso evalué el alcance y grado de interés que podría tener en cada caso la ciudadanía lectora de este medio.
El primer tema “asuntos limítrofes” (que no tiene nada que ver con el asunto de la Haya) me pareció pertinente  porque indudablemente todo lo ocurrido en las últimas semanas en el partido Renovación Nacional, es una manifestación prístina de cómo los políticos se pasaron del límite con esto de las acusaciones mutuas, las descalificaciones, las renuncias, las arremetidas incluso contra un  militante que llegó a la Presidencia de la República,  del mal trato que la directiva le dio a las mujeres, las discriminaciones de género, por creencias religiosas, por origen étnico, etc. etc. Sin duda que ese conglomerado político… estas últimas semanas, traspasó el límite.   
El otro tema, es la decisión del actual primer mandatario, que, contrario a lo que hace la gran mayoría los presidentes cuando deben entregar el poder por el término de su mandato, empiezan a dejar de hacer la pega, tanto por cuanto no quieren hacer cosas (tomar decisiones) porque ya nadie quiere que siga haciéndolo o porque los  resultados ya no caerán en la contabilidad de su gestión sino del próximo. Se denomina síndrome del pato cojo. Pero lo diferente aquí es que Piñera es obstinado y decidió estar y mandar hasta el último día, minuto y segundo de su gobierno. Estará haciendo todas las tareas que se propuso y que prometió en su campaña. Quiere que su período pase a la historia como el mejor de toda la historia  de Chile y desde luego, con las mejores notas.  Virtualmente habrá que desalojarlo. Ama tanto lo que hace que incluso no niega  que quiere volver el 2017.
El tercer tema es el “variopinto gabinete”. Es el gran tema que se desencadenará a partir de los próximos días y que de alguna manera se hace cargo de esa frase que grafica lo que representa la nominación de las principales autoridades políticas y administrativas en las instituciones del Estado “el botín de los vencedores”. Una suerte de reparto del poder. Una vez hecha la nominación, todos se irán un par de semanas de vacaciones. Pero al margen de eso que es obvio, en esta oportunidad  hay algunos “villanos invitados”, compromisos programáticos - aparentemente obligatorios - ofertas al por mayor, plazos  perentorios y un largo listado de compromisos  Un escenario variopinto de figuras, ideas, tendencias, visiones y expectativas que tendrá también como invitado de piedra, a una empoderada ciudadanía. El poder de la calle, digo yo.       

miércoles, marzo 12, 2014

¡¡ Tuiteo… luego existo!!

Publicado en el diario El Longino de Iquique el 19 de enero de 2014
Siempre existirá algo nuevo a lo que debamos enfrentarnos pues es una constante y fase ineludible del desarrollo humano. En la actualidad el avance de la ciencia y la tecnología hace más evidente que enfrentar lo nuevo es inevitable e imprescindible. Y además, acelerado e interminable.  Antes, para asimilar un cambio,   había más tiempo para el proceso de aprendizaje y adaptación. Los cambios se sucedían entre lapsos mayores, había tiempo para internalizarlos, tomar conciencia de ellos y disfrutarlos. Hoy la inmediatez es una forma de vida la que gústenos o no, debemos enfrentar y aceptar pues el vertiginoso cambio  es una constante paradójica: llegó para quedarse.
Y siendo ésta, una característica de este fugaz presente, como asimismo la urgencia y el estar siempre en todo momento y lugar, cada día queremos estar más conectados, más informados, más comunicados, más involucrados de lo que pasa no solo en nuestro círculo más estrecho como la familia, sino de la familia expandida: todo el mundo.  
La tecnología ha venido a satisfacer esa necesidad del humano del siglo XXI. Ya existen los medios para estar conectamos en todo momento y  por cualquier circunstancia. Estamos a un solo “clik  o un enter” de lo que ayer no habríamos imaginado. Vivimos en un constante zapping, de aquí para allá y de allá para otro lugar, saltando por la red con un solo toque en la superficie del aparato tecnológico. Este roce se conoce con el nombre técnico de touch, se pronuncia tach y es lo que en lenguaje popular podría ser una suerte de “pasadita a lo pintor”: suave, precisa, pero efectiva. 
Reconozco mi rebeldía pues me había mantenido bastante reticente de involucrarme al cambio tecnológico “duro”.  Me había quedado en lo básico: correo electrónico y aplicaciones (procesador de texto, excell, power point, etc.) Luego incursioné en Skype,   Blogs, y resistí con éxito los cantos de sirenas del  Youtube, Twitter,  Face time, “guasap” y otros. Pero confieso que la carne es débil y ya soy uno más de esta monstruosa cofradía universal. Pero por cierto que soy un muy mal usuario, pero estoy.
Claro que esto ha tenido un costo. Mi libertad - el más preciado de mis principios. Como necesito seguir en el mundo, conversar con mis hijos, con mis nietos, con mis alumnos de la universidad, con mis asistidos de coaching, en fin. Si no lo hacía, podía quedar aislado y no ver el nuevo mundo pasar por mi lado. Así es que ahora hasta abrí una cuenta en Twitter y espero seguir a muy pocos y no tener seguidores. Estoy por estar, es para mi up grade personal. Perdón  por la franqueza, pero este año una vez más estoy comprometido con la verdad. Anticipo que no seré un buen comunicador por estos medios, no puedo exponer con medio mundo lo que hago, con quien lo hago y a qué hora lo hago.  Tengo que cuidarme, digo yo.   

Chao jefe...vuelva pronto

Publicado en el diario El Longino de Iquique, el 9 de marzo de 2014



En estos días,  no solo el Presidente de la República está preparando la entrega del cargo que ha desempeñado por cuatro años, sino que también se vive un frenético trabajo en todo el sector público donde miles de jefes de algo, están preparándose para traspasar sus respectivas “bandas presidenciales” . Y estos miles de funcionarios se despiden tras cuatro años de ocupar los principales cargos de autoridad del sector público, es una rutina periódica que corresponde al recambio de los equipos a causa del término de un gobierno y comienzo de otro. Esto se ha empezado a establecerse como una experiencia republicana. Me parece muy sano y saludable que se entregue la casa limpia, con todo en orden y los papeles al día. A pesar de eso, -lo que ya también parece una costumbre republicana- es que tras recibirse la morada, empieza de inmediato el período de las objeciones. Es una luna de miel brevísima. Faltan papeles, no cuadran las cifras y de inmediato la declaración …”haremos una auditoría”. No es que sea mal pensado pero para mí esto es el posible primer pituto para una empresa del nuevo grupo al poder.  
La misma rutina ocurre con la entrega del poder en  los niveles intermedios y bajos,  porque existen diversas categorías de jefes (jefes propiamente tal, jefazos, medios jefes, jefecillos y clase menores, donde se cumple el ritual del “chao jefe” pero sin tanto protocolo. La ceremonia no reviste las mismas solemnidades de la entrega como el de las altas esferas del poder.   Es más a veces los jefes se van antes y dejan todo para que un segundo asuma la responsabilidad. Hay de todo en la viña del señor Portales.
Algo anecdótico ocurre los días previos a la entrega del poder en los incluidos en el nivel C2 (jefes de divisiones, departamentos, secciones,  unidades,  oficinas). Se empiezan a advertir varias señales como la aparición por las dependencias públicas, gente desconocida, rostros no familiares, en actitud observadora. Mirando las oficinas, los muebles  y especialmente la calidad del sillón del escritorio. Caminan lento pero con trancos regulares sí como midiendo la superficie. Es como una vista a un depto. Piloto de un edificio. También es corriente notar que aquel funcionario del gobierno anterior que en los últimos cuatro años estuvo en la “huesera”, léase una oficinita oscura al final del pasillo, después del triunfo de la ex chica ONU, empezó a recibir muchas visitas (signo inequívoco que al tipo de marras, le vienen tiempos mejores). Ahora por el tipo de público que atiende, todas sus reuniones son a puerta cerrada. Estos signos son muy reveladores, además de que las visitas tienen una cara de operadores políticos que no se la pueden.
Yo creo que despedirse del jefe tiene su lado bueno y su lado malo. Y todo habrá dependido de cómo fue la relación entre jefe y subordinado. Hay muy buenos jefes qué duda cabe, comprensivos, saben mandar, integran, confían, delegan, conocen lo suyo, enseñan y respetan. Pero también hay otros muy malos que son  autoritarios, ofensivos, gritones, groseros, déspotas y hasta pueden ser odiados.  Es una lotería, yo espero que en esta pasada a todos les toque un excelente jefe. Independientemente de su pensamiento políticos, aún cuando es diferente en cada caso. Si le toca un  jefe del PPD (el dependiente debe pensar PPD) si es un DC (el subordinado debe ser ambiguo, poco claro, acomodaticio) Y si le llega a tocar un PC (el suche debe ser sumiso y acatar todo lo que le mande el jefe, no discutir nunca y  no pronunciar palabras como  empresa, mercado, consumo o educación privada.). Si es PS, (debe ser ofensivo, irónico y mala onda como Andrade).   
Afortunadamente yo soy mi propio jefe y no tengo que entregarle cargos a nadie.  Sin embargo  hoy le digo “chao jefe” a Piñera, ejefe de la Nación. Y le digo que su gobierno fue muy bueno, posiblemente el mejor de muchísimos años. La Historia será la encargada de hacerle justicia. Chao jefe y ojalá vuelva para el 2017, Chile lo necesita. Digo yo.       

¡¡Qué rico, otra vez al trabajo!!

 Publicado en el diario El Longino el  2 de marzo de 2014

A modo de despedida del verano y las vacaciones y para poner en forma cuerpo, alma y espíritu,  y  enfrentar este 2014 que se nos vino encima con todo -  incluido cambio de gobierno - quiero ofrecer a los lectores la copa del estribo. Esta vez un copete dulce, con una pisca de humor. Con ese humor ingenioso que tienen los humoristas creativos, los que le agregan inteligencia al relato, los que sorprenden por su agudeza, los que hacen pensar. Particularmente me gustan las frases ingeniosas. Desde joven (hace ya muchísimos años) coleccionaba frases y pensamientos y me hice fan de Woody Allen.  No solo por el humor implícito sino que por el fondo y el contenido profundo de esos relatos de humor comprimido.
Definitivamente admiro la inteligencia creativa y especialmente a los humoristas que lo hacen desde el lenguaje. Revisando textos y documentos que dan  cuenta de este tipo de habilidades tan especiales del homo sapiens, no deja de sorprenderme lo grandioso de este proceso creativo. Hacer humor es algo serio y no a cualquiera le resulta. En el recién pasado Festival de Viña huvo de los dos tipos. Los triunfadores creativos y los que pasaron un  Viña un día sin pena ni gloria. Ni antorchas  ni gaviotas. Solo pifias, insultos o desprecios. Dignos de no imitar.  ¿Sería parte del humor negro de los organizadores?  Vaya uno a saber.    
Las frases creativas y con humor son el resultado de un proceso donde se necesita invertir millones de neuronas para su génesis. Algunas sorprenden por su lógica y profundidad, otras por su filosófica simpleza. Pero todas con un común denominador, derroche de inteligencia, perspicacia, observación, agudeza, imaginación, audacia y desafío a la lógica. Rescato acá varias de ellas: “A los niños no se les puede pegar salvo en defensa propia. Cada uno es como Dios lo hizo, y muchas veces peor. Cuando soy buena, soy buena; cuando soy mala, soy mejor... Dadme un punto de apoyo... y me beberé otro Whisky. De los placeres que no son pecados, el mejor es defecar. Dichoso  Adán, que no tuvo suegra. El hombre no ha nacido para trabajar, la prueba es que se cansa. El que ríe último... probablemente no ha entendido el chiste. Las ventajas del nudismo saltan a la vista. La marihuana causa amnesia y... otras cosas que no me acuerdo.  Morir es como dormir, pero sin levantarse a orinar. La inactividad sexual es peligrosa, produce cuernos. Hoy en día la fidelidad solo se ve en los equipos de sonido. El negocio más expuesto a la quiebra es el de la cristalería. Algunos matrimonios acaban bien, otros duran toda la vida. El matrimonio es como las libretas de ahorro: de tanto meter y sacar se pierde el interés. El diabético no puede ir de luna de miel. Cuando todo sube, lo único que baja es la ropa interior. Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas, ¡pero no las mismas! ¿Cuál es el animal que después de muerto da muchas vueltas?:el pollo asado. Cuando un médico se equivoca, lo mejor es echarle tierra al asunto. Le tengo envidia a los mosquitos: siempre mueren entre aplausos. Mi padre vendió la farmacia porque no había más remedio. Hazlo bien y no mires con quién. Es curioso que se le denomine sexo oral a la práctica sexual en la que no se puede hablar”.
Estimado lector, espero haberlo hecho a lo menos pensar y sonreír un poco para que se relaje. Es bueno empezar con una sonrisa el año de trabajo. Piense positivo… y si pertenece al grupo de los que ganó en la urnas, es decir forma parte del equipo de recambio político, póngase las pilas y a cumplir todo lo que prometió. ¿O era un chiste? Y si es del grupo perdedor, recuerde que no hay mal que dure mil años. En este caso pueden ser solo cuatro. Digo yo.   

Un año más, que más dá


Publicado por el diario El Longino de Iquique el 23 de febrero de 2104
Próximos a iniciar marzo, es difícil no tener la sensación de que ahora sí que comienza el año. Y a pesar de lo que dice  la cumbia de Tommy Rey  “Un año más  qué más da”, aquello depende de la edad que se tenga y según como pasen los años. Y de lo que ha ocurrido en estos lapsos se puede hablar mucho  y por cierto también escribirlo, privilegio que tenemos los que ya tenemos tribuna para aquello como también varias juventudes acumuladas en el cuerpo.
 
Y a propósito de acumulación, lo que yo he ido haciendo además de coleccionar años es reunir vivencias. Lo malo es que con los años, éstas empiezan a perder nitidez. Por ello que hace algunos meses decidí poner a trabajar el más importante músculo del ser humano: el cerebro.  

Coincidentemente con esto, un amigo me regaló un libro en inglés titulado Keep your brain alive  (debe haber notado algo además de mi pérdida de fluidez del inglés que se está pareciendo al del tipo del aviso de la TV) el que propone 83 ejercicios neurobióticos que ayudan a prevenir la pérdida de la memoria y que mantienen la mente en forma. Puso como dedicatoria: “Con mucho efecto para Patricio, espero que le sea útil para mantener su cerebro como el de un adolescente”. Nada personal por cierto, se trata bde un buen amigo. 
 
Por mi parte había estado intentando mantenerme en buen estado mental leyendo mucho más, resolviendo diariamente puzles y Sudokus a lo que agregué el Cubo de Rubik. Logré armarlo por primera vez después de tres semanas de práctica, incluyendo por cierto apoyo en la red.  Ahora lo puedo hacer solito y en 15 minutos. El record mundial lo tiene un chino de 10 años que lo resuelve en menos de 12 segundos.
 
Tomé la decisión de hacer algo en beneficio de mi cerebro tan pronto empecé a notar que ya no recordaba el significado de algunos términos que me habían acompañado en parte de mi vida, a olvidar el nombre de muchos conocidos, a tener que anotar las claves y las password de los equipos y a perder con mucha frecuencia las llaves.  Incluso me olvidé algunas veces de escribir esta columna con las 24 horas de antelación a las que me comprometí. Mi justificación a mi olvido solía ser “es que estoy metido en tantas cosas”. Una mentirilla piadosa desde luego.
 
Lo que la neurociencia nos dice es que afortunadamente las neuronas pueden expandirse. No se puede evitar que se mueran por millones  cada día, pero las que permanecen vivitas y coleando pueden engordar o mejor dicho, ponerse en buen estado atlético para los procesos de recordar, relacionar, pensar y sentir.

A modo de práctica con mis lectores, les propongo aquí algunos términos, palabras  que me fueron familiares en mi antigua niñez y adolescencia. Si algunos lectores no los entienden o les son desconocidos podría ser porque son muy jóvenes y nunca los tuvieron en la memoria o porque ya están viejos y se les borraron.  Si los recuerdan aún siendo “adultos mayores”,  significa que están súper bien chiquillos.  

Este es el test de la blancura: babieca, bicoca, biyuyo, botica, carcamán, cataplasma, armatoste, casquivana, cocoroca, churrines, copetín, chancleta, churro,  encamarse, escapulario,  farolero, galeno, gomina, gorila, himeneo, invertido, lenteja, mamarracho, mameluco,  ósculo,  pichicatero, pituco, refrigerio, soliviantado, paletó, pelafustán, pudiente, sopetón, sucucho, soponcio, tertulia, trompa, urguete, banlón, yapa, victrola, zangolotear, zarrapastroso.

Esta columna y el listado de palabras old fashion que les he propuesto, me han servido para tomar conciencia de mi edad, de muchos amigos y también de que he mejorado la memoria. porque recordé más del 90%.  Sigo bien, digo yo.