miércoles, noviembre 05, 2014

Pájaros de mal agüero

Cada vez creo más en las ventajas de la selección (no como el ministro de Educación). Por eso estoy dejando fuera de mi vida - en la medida de lo posible - a la gente negativa, pesimista,  fome,  lesa  y actualmente a  toda esa cáfila de pitonisos, profetas del Apocalipsis y agoreros de pacotilla que en los últimos tiempos se han ensañado con Iquique  vaticinando,  no uno,  sino varios terremotos que no dejarán parado nada… pero nada,  de nuestra querida ciudad.  ¿Qué se habrán creído estos pájaros de mal agüero?  Con qué derecho y tan sueltos de cuerpo se arrogan la autoridad para predecir “científicamente”  que se viene un terremoto del tipo película de Hollywood.    
A esos pajarracos propongo declararlos personas non gratas  y  negarles el acceso a la ciudad.  Y en el caso de que esto no sea posible - a causa del estado de derecho o los derechos humanos -  no darles tribuna en ningún medio de comunicación local. Y si las declaraciones las hicieran desde una fuente cita en otras latitudes, desenchufarlos, apagarlos o simplemente prestarles oídos sordos.  O sea, cortarles  todas las fuentes comunicaciones derechamente; por ejemplo,  no invitarlos a las radios, no hacerles entrevistas, apagarles las cámaras de la televisión, en fin, dejarlos off side de los mass media.  
Si alguien cree que esto podría ser un boicot comunicacional  y atentatorio a los derechos humanos, tiene toda la razón. Sería un acto deliberado. La razón es porque creo que si a estos pájaros de mal agüero no se les presta ropa,  caen en un anonimato y rápidamente morirían en el olvido.  De esto estoy convencido pues la culpa no la tiene el chancho,  sino del que le da el afrecho. Y los medios son en este caso, los que alimentan al chancho o a los chanchos, porque andan varios. Por eso, a lo menos en este diario, seremos consecuentes y a estos pajarracos desde ahora les tiramos la cadena porque nadie puede saber con anticipación y asegurar cuándo ocurrirá un terremoto de gran magnitud. Tampoco tienen derecho a asustar a la población con información pseudo científica y menos asegurar que lo que ocurrió hace millones de años tenga necesariamente que repetirse ahora. A lo mejor faltan solo unos 2 millones de años no más. ¿Qué sentido tiene asustarnos con tanta anticipación?
Decía, al inicio de esta crónica, que a mí me gusta la gente positiva. Por eso es que abomino de los negativos y pesimistas, porque aportan cero. Para deshacerme de ellos, aplico precisamente la tabla del Cero. Sus opiniones, lo que digan o lo que piensan lo multiplico por el aporte que me hacen,  o sea “cero”. Me explico: Idea, pensamiento o actitud negativa multiplicada por Cero es igual a Cero. Y de la gente  fome tampoco me es difícil deshacerme. Basta con no reírme ni siquiera sonreírme con lo que dicen. Se aburren y se van a hinchar a otro lado.
A la gente lesa  me más complicado  eliminarla ya que casi todo lo que se les dice no lo entienden.  Con ellos a  veces  funciona el viejo truco aquel de “dile al tonto que es bueno pa´l hacha y te  tendrá leña pa´ todo el invierno”. Acá se le podría decir: Puchas que eres bueno y rápido para caminar. ¿Cuánto te demorarías en ir y volver unas dos veces al Marinero Desconocido?  
Volviendo de nuevo al inicio de esta crónica, que cada vez estoy más proclive a la selección.  A mí desde siempre me ha gustado elegir mi ropa, la comida, los vinos, las corbatas, las mujeres y los amigos.  Por eso discrepo con el ministro Eyzaguirre que quiere eliminar la selección.  Me parece un error, sin selección  no podríamos siquiera haber ido al mundial de Brasil. Digo yo.       

Mordisco de clase mundial

En agosto de 1997, cuando yo era columnista de un diario de la competencia, dicho medio me publicó un artículo que titulé “Muérdame la oreja mi negro”. En esa crónica  me referí in extenso al tema de los mordiscos. Y esto se me viene hoy a la memoria, con motivo del canibalismo deportivo que mostró el iracundo Luisito Suárez, en el campeonato mundial de fútbol en  Brasil. Aparentemente el destacado jugador  de la selección uruguaya,  se quiso llevar de suvenir, un pedazo del hombro del hombre de  la escuadra azul, porque - dicen las malas lenguas - le gustaría la comida italiana.      

Esto de morderse y otras cosas más no es nuevo en el fútbol. Aunque poco se comenta, en las refriegas futboleras  no solo está la cruenta lucha por dominar la caprichosa (la pelota), llevarla en velocidad, hacer piruetas, bicicletas, cachañas, rabonas y acrobacias con ella, intentando meterla en el arco rival. En ese tránsito vertiginoso, pasan muchas cosas. Hay roce constante,  apretones, choques, golpes, codazos, gritos, tironeos, escupitajos, agarrones de trasero, insultos, ofensas a las madres,  las hermanas de los contrarios y algo más. En efecto también hay besos,  abrazos y caricias en las celebraciones y llanto desgarrador en las derrotas.  

En la euforia colectiva, que baja también desde las graderías, no es difícil advertir otras emociones  críticas. Risas histéricas, llantos compulsivos, coprolalias de grueso calibre, emisiones involuntarias de  gases gástricos,  persignaciones - conocidas como  “señales de la santa cruz” - gestos de elevación de manos y brazos hacia el cielo, probablemente a un Dios personal  al que ese día se le pide estar hinchando por sus colores. Por  esto y por mucho más, lo del mordisco de Suárez es un detalle ínfimo en este convulsionado nuevo “circo romano”, físico y emocional.  

Aún cuando el jugador Suárez ya tenía historial como mordisqueador profesional, mucho debe haber pesado el sino ancestral de esta primaria expresión humana. Se cree que esto de andar mordiéndose entre los humanos es instintivo  y muy anterior incluso a su época cavernaria. Algunos lo datan en la paradisíaca época de la pizpireta Eva cuando convenció al cándido Adán, que  debía darle un mordisco a la manzana  para saber lo que era bueno. Y el gil, le pegó el tarascón no más y bueno… el resto es historia.  

Hay otros hitos, como la costumbre en los cumpleaños de darle el “mordisco a la torta”; también  las involuntarias mordidas de lengua o los mordiscos del ámbito íntimo que van desde el “cómeme perro” hasta la  frase de un bolero de Lucho Gatica cuando musita un “te morderé los labios”. 

Párrafo aparte es el tema de los caníbales  que no solo muerden sino que comen carne humana. Y también el de sus medio primos-hermanos, los vampiros, que por cierto son más proclives a chupar que a comer.

Recuerdo en el deporte del box, cuando el negro Mike Tyson le mordió la oreja (y le sacó un buen pedazo) a su contendor. Al no poder ganarlo a los combos,  parece que optó por comérselo.   

De la modernidad no puedo olvidar el símbolo de la manzana mordida de Steve Job, la que en verdad fue un buen tarascón que le dio a la torta que se comía solito Bill Gates. Debo mencionar asimismo, la mordida de la araña que tuvo mi bisabuelo el papá de mi tía Fide, que le produjo un priapismo que le mantuvo en posición firme “el espantapájaros”, hasta que Dios lo quiso. 

Finalmente, la idea que se me viene  a la mente  tras todo este asunto de Suárez, es lo bueno que sería darle un mordisco aunque sea leve, a las platas que la FIFA se echará al bolsillo con este mundial de fútbol. Digo yo. 

¿Impuestos o voluntarios?

Con motivo del proyecto de reforma tributaria consensuada en el Parlamento tras un largo camino de análisis, acuerdos y gallitos, me he sentido impelido a reflexionar sobre los tributos que los ciudadanos pagamos prácticamente por todo lo que hacemos, por lo que tenemos y para colmo,  hasta el fin de nuestros días y más allá, puesto que nos aplican un tributo si dejamos algo a los herederos.
Desde luego que entiendo que el Estado nos pida  - más bien nos cobre- mediante los impuestos, la plata que necesita para proporcionarnos las cosas fundamentales para vivir en una sociedad organizada: infraestructura, servicios públicos, justicia, defensa y otras. En esto no cabe discusión, lo que  se cuestiona casi siempre son los montos, los tramos impositivos, las tasas,  la frecuencia o la naturaleza del impuesto. Y en este sentido ya la propia palabra “impuesto” implica una obligación,  algo que se impone. Y como es natural a la conducta humana, en este caso al  humano contribuyente, éste se siente acosado por el poder del Estado que lo invita/obliga a contribuir con su granito de arena a formar los fondos suficientes y necesarios para  mantener al país vivito y funcionando lo mejor posible, no solo ahora,  sino para secula seculorum.
Entendido así el asunto, los serios y honestos ciudadanos contribuyentes, debiéramos entender bien la  gloriosa misión que cada año nos recuerda la Ley de la Renta y otras de similar naturaleza y propósitos aún cuando a veces nos parezcan turbios y contrarios a nuestro sentido de la libertad. En verdad, debiéramos sentirnos orgullosos de construir la Patria de las generaciones que vienen. La de nuestros hijos, nietos, bisnietos y todos los que se integren.  
Pero la realidad no es tan idílica para muchos. Sobre todo en el día a día o mejor dicho, en el año a año, cuando hacemos la declaración de impuestos y debemos pasarle una tajadita adicional a papá Fisco, fuera de lo que mensualmente nos descuentan por servicios que contratamos como salud o previsión, lo que siempre consideramos abusivo. Pero ese es otro cuento.
Un aspecto que me inquieta en particular es el asunto de conciencia involucrado. Si los impuestos no fueran “impuestos”, sino voluntarios, creo que definitivamente el país quebraría en treinta días. No pasaría ni por un default del tipo argentino. Por eso, la filosofía de los impuestos es que sean obligatorios, regulares y permanentes. Y respecto de esto último, vale recordar que cada vez que se han establecido impuestos transitorios, siempre terminan siendo definitivos.     
En cuanto al tema de responsabilidad y conciencia tributaria ¿en qué categoría estarían los que eluden el pago de  impuestos? Y en esto no me refiero solo a los que se citan como los mayores evasores, los expertos en elusión - grandes empresas y capitales- sino hasta la persona que en un local de una feria agropecuaria, no entrega la boleta de compraventa al comprador. No solo deja de recaudar por encargo del Estado el 19% del IVA, sino que a la vez se queda con ese diferencial que el comprador ya pagó en el precio. O sea,  capicúa, como se dice en el dominó.  Gana por los dos lados.
Por donde se mire hay impuestos, nada prácticamente está libre de estas contribuciones no voluntarias. Y por más que no nos guste entendemos que son ineludibles, desagradables y que nos dejan la sensación de que nos sacaran el dinero del bolsillo. Pero qué le vamos a hacer, todavía nadie ha inventado una fórmula diferente de financiar al Estado.  Salvo que estemos pensando en fórmulas tipo  Corea del  Norte que me imagino debe ser muy especial. Digo yo.   

La educación y las manzanas

Qué duda cabe,  la educación es un área crítica en cada país. Y esto obviamente porque la educación es una variable que finalmente refleja el nivel de desarrollo y cómo vive una nación.  Hay muchos países pobres en educación pero “ricos” en  recursos naturales, como la africana Angola,  con una producción de 1 millón de barriles de petróleos diarios. Sin embargo, es uno de los países más pobres del orbe a causa de su muy mala educación.     El estándar de educación convencionalmente marca  la gran diferencia entre los países, entendiéndola en su más amplio sentido pues  comprende entre otros  ámbitos como cultura, investigación, tecnología, desarrollo industrial,  desarrollo humano, salud, servicios, etc.
En Chile, la calidad de la educación es muy mala según los indicadores internacionales. Nos costó más de 20 años ingresar a la OCDE. La razón principal de la demora dicen que fue porque en el ítem educación estábamos al nivel de la citada Angola, compartiendo las últimas posiciones del  ranking .  
Alguien bautizó a la actividad económica exportadora solamente de recursos naturales como “la maldición de los commodities”. Esto es, economías que viven fundamentalmente de lo que la naturaleza les entrega, sin agregarle nada o muy poco procesamiento. Cito como ejemplo sacar los peces del mar, molerlos y venderlos como harina de pescado. Talar los bosques,  cortar los troncos  y venderlos como tablas. Sacar  minerales de las montañas, moler las rocas y venderlos como  trozos más pequeños. Esto termina siendo a la larga una verdadera maldición. No se aprende nada y se sigue siendo por siempre un país subdesarrollado. O a lo más en vías de desarrollo en un incierto largo plazo.  Desde luego que esto es una caricatura y un reduccionismo, pero que no es muy lejano de la realidad en muchos países. Los chilenos alguna experiencia tenemos en esto.  El empresario Angel Fantuzi suele decir que “no fabricamos ni palitos para la ropa”.
¿Y entonces,  por qué no liberarnos de la “maldición” y empezar a  fabricar algo significativo? No es fácil. No sabemos cómo, no tenemos la tecnología, no hacemos investigación y no tenemos los  fondos suficientes. En el presupuesto de la nación, el ítem I+D es un mero “saludos a la bandera”. Además,  esto de querer ser desarrollado hay que iniciarlo en la educación más primaria, en los jardines infantiles. Aquello de que el viaje alrededor del mundo siempre comienza con un primer paso es muy pertinente. Parecería lógico que  donde hay que poner todo el énfasis, las platas y la decisión es en la base. Hay que regar las raíces.
Nuestra educación seguirá siendo mala si adoptamos soluciones equivocadas. Una de ellas a mi entender es creer que la educación mejorará haciéndola universalmente gratuita. Parece obvio que eso no tiene nada que ver con la calidad. Es un enfoque económico, de otra naturaleza y muy propia de  las políticas y los políticos con visión de corto plazo.     
Seguiremos teniendo mala educación y seguiremos vendiendo materias primas o a lo más semi elaboradas (cuando tengamos ventajas) si aplicamos soluciones que no apunten en la dirección correcta.  Para ser exitosos, hay que hacer lo que se sabe hacer y mejor que los demás. En Economía se conoce como competencia. Ganarles a los demás,  haciendo mejor las cosas. Y para hacer bien y mejor las cosas hay que ser “muy bien educados”.    
Se nos ha hecho creer que la calidad de la educación se logrará con la gratuidad. Esto me parece es sumar peras con manzanas. Y ya que hablamos de manzanas y nuestra vocación exportadora de frutas,  cabe recordar que no solo hay que venderlas,  éstas deben ser sabrosas,  jugosas, lucir bien  y estar disponibles en el momento oportuno en los mercados mundiales. Así debiera ser nuestra educación, de buena calidad y venderse bien, como las manzanas chilenas. Digo yo.  

La química y la felicidad

La felicidad y por cierto su antítesis, la infelicidad, ha sido un tema de singular interés desde los viejos tiempos de la historia humana. Probablemente en las sociedades primitivas no haya existido una preocupación particular sobre esto, por estar más concentrados en asuntos de sobrevivencia. Pero cuando el hombre subió de nivel de desarrollo, tuvo más tiempo para pensar. Y probablemente descubrió muchas cosas y se cuestionó otras tantas. Se hizo preguntas complejas y profundas como  ¿Cuál es la razón de mi existencia?
Aristóteles (400 años AC) intentó responder dando una singular explicación, simplemente dijo que la razón de ser del hombre en la vida era alcanzar la felicidad y que a ésta se llegaba mediante la práctica de las virtudes. Ergo,  todos los infelices no serían virtuosos o viceversa. Desde esa fecha hasta hoy,  ha pasado mucha agua bajo los puentes y sin menoscabar al griego,  son pocas las personas que creen que las virtudes humanas son suficientes para ser felices.
Saltándonos unos 20 siglos, la búsqueda de la felicidad en estos días nuevos  ya no es preocupación de la Filosofía, sino de la  Ciencia. Y siendo así, ésta podría ser la que nos de la fórmula ganadora de cómo ser felices.
Esto suena raro, pero  la Neurociencia ha podido demostrar  que nuestras subidas y bajadas en el felicidómetro, nuestro medidor interno de la felicidad para asuntos de amor,  éxito, o recompensa y que son las motivaciones que las personas siempre estamos buscando,  ahora se sabe que están relacionadas  con "sustancias" que se producen en el cerebro.  Por lo tanto, la causa de que los humanos seamos felices no estaría en una fuente externa sino interna. Y lo interesante además, es que se han podido identificar y se sabe exactamente qué sustancias sirven  para generar tal o cual reacción en particular.
Mente sana en cuerpo sano suele decirse y esto  hoy adquiere  gran certeza, pues desde nuestra mente salen las susodichas sustancias que son consecuencia de determinadas actividades placenteras como la actividad física, la ingesta de determinados alimentos o el sexo y que ayudan a la liberación de sorprendentes neuroquímicos.  
Y como todos buscamos la felicidad, muchos en el dinero, bastantes en la comida, cada vez más en el deporte y la actividad física o en las relaciones familiares afectivas, lo interesante es que con ello generamos  sensaciones subjetivas de bienestar físico y emocional. Eso lo recoge el cerebro y produce las sustancias “mágicas”. Por eso,  si queremos ser genuinamente felices tenemos que aprender a usar nuestro cerebro, porque es ahí donde se generan la sensación primaria de felicidad y los estados placenteros.
Emociones positivas como el optimismo, la satisfacción, la alegría, el humor  y el placer, están en esta categoría.  Todo ello en  definitiva, determinan nuestro estado de bienestar, porque producen placer, alivian el dolor y las consecuencias emocionales del estrés, como lo son la ansiedad o depresión.
Lo bueno es que diversos laboratorios han logrado producir estas  sustancias  llamadas "los químicos de la felicidad, como por ejemplo la oxitocina,  que  se conoce como "la hormona del amor".
Asimismo, la comida, la bebida y el sexo actúan como estímulos naturales  y motivan conductas que provocan un aumento de la dopamina y  con ello  la sensación de placer. Cumplir una tarea o alcanzar una meta nos provoca placer y mientras mayores son los obstáculos a vencer, mayor será la satisfacción.
En todo este asunto,  a mí lo que más me preocupa es que no me falte una sustancia química cerebral  cuyo nombre ahora no recuerdo y que evita el envejecimiento prematuro y la pérdida de la memoria. Sería terrible, digo yo.  

Junio...julio...septiembre


Con el nombre Agosto, se rindió homenaje al emperador romano Augusto. Un mes de 30 días al que el emperador Pompilio le quitó un día  y posteriormente Julio César le añadió dos. Así aparecieron por decisión imperial, las  48 horas adicionales de  Agosto, período que llegó a ser de alto riesgo para los “veteranos de guerra” actuales  esto es,  los modelitos humanos armados en fechas cercanas al término de la II Guerra Mundial.
En Agosto del  98  publiqué una columna en un diario local donde ayudaba a aumentar el tiraje los domingos  y hacerle ganar unas moneditas extras a don Agustín. Recordaré algunas ideas que expresé allí, por seguir vigentes  aún cuando más viejas.  
Sabido es que Agosto es el mes de los gatos, denominación que tiene una explicación científica. Las gatas presentan un tipo de ciclo llamado poliéstrico estacional, es decir, sus celos se presentan en una determinada época del año. Esto tiene que ver con el grado de luz de la temporada. Agosto es el mes cuando empiezan a aumentan las horas luz y por eso a las gatas se les suben las hormonas, se ponen cachondas y desordenadas, afectándonos nuestras noches de sueño.
Pero en realidad los más afectados con la llegada de Agosto son los ancianos, la llamada tercera edad. En rigor en este mes se abre la temporada de “caza de viejos”. Período de alto riesgo para los humanos que exceden las seis décadas o más de vida,  modelitos que cada vez en más número,  circulan por los caminos de nuestra loca geografía.
El riesgo es mayor  donde las condiciones climáticas ponen en peligro la sobrevivencia de estos modelitos antiguos. Santiago  es un ejemplo típico. Para mi gusto el peor lugar de Chile para estar (no digo vivir). Es muy difícil  para la tercera edad soportar el frío, la lluvia, el precio de los remedios, las amanecidas para conseguir atención en los hospitales y principalmente, la falta de algo tan básico: oxígeno.
Por eso los viejitos con CI iniciado en  4, 5 y hasta 6 están con restricción. Dependiendo de la revisión técnica, podría ser solo el mes de los gatos pero en otros casos, también el mes del mar, de los  santos, de los volantines y hasta en el mes de María.
En Iquique los fríos no son extremos, aunque he sentido harto este mes. No creo que sea la edad, solo fallas esporádicas del termostato. Pero hay mucho de psicológico. Hasta el lenguaje influye. Antes nos despedíamos con un chao o  un adiós, ahora se dice: cuídate. Surgen preguntas capciosas: mira el carnet.  Sugerencias: este mes  mejor que no salgas de noche. Preocupación: esa tos es muy sospechosa. Te noto pálido. 
Cuando se pone viejo el cacharro, hay que aceptar que se producirán dificultades de arranque, bajo rendimiento, problemas en el tubo de escape, fallas en el encendido (lento y esporádico) pérdidas de energía, suspensión trasera caída, suspensión delantera por los suelos, poca lubricación y crujidera en el chasis. Hay que recordar también que para estos modelitos, todas las garantías están vencidas, así que no hay que exceder los límites de velocidad. Los modelitos “antiguos”, suelen caminar lentamente por la vida. Se recomienda viajar a velocidad de crucero sin forzar la máquina. Al equipo hay que ponerlo en movimiento lentamente por las mañanas y nunca exigirlo de noche. Ni menos tratar de hacerlo partir en frío. A los modelitos antiguos hay que tratarlos con cariño no solo en agosto, pues son piezas de colección. Digo yo.

S.O.S ...llamen a Keynes

Se siente… se siente… la economía de Chile no está caliente. Los principales indicadores macroeconómicos como inversión, ahorro, empleo, inflación y consumo, se encuentran deprimidos y eso se siente.  
Esto a puesto nerviosos a los nuevos gobernantes. Ya agotaron la fase de las explicaciones, como la clásica fórmula de echarle la culpa al gobierno anterior o que ya habían advertido durante la campaña,  que se veía venir un proceso depresivo.  Decían saber que la economía chilena desde el 2014 hacia adelante, se pegaría un “frenazo” importante, situación que costaría mucho recuperar  pues también había causas externas inmanejables.   
Agotada  esta primera fase, que ya ha terminado siendo una suerte de tradición republicana en cada cambio de gobierno, ahora se ha comenzado a elaborar la estrategia para resolver lo más urgente: generar empleo, hacer inversiones y fomentar el consumo.
Una comisión amplia de expertos trabaja duro para encontrar una fórmula salvadora. Se comenta que ya estaban en estado crítico porque no sabían cómo resolver el puzze pues los resultados económicos seguían sin dar tregua cuando afortunadamente  uno de ellos tuvo una idea genial. Fue un  S.O.S. salvador ¡ Hay que invocar a Keynes!
Se refería por cierto a John Maynard Keynes (1883-1946)  un economista inglés que desarrolló una interesante teoría en su libro “Teoría general del empleo, el interés y el dinero”.  La máxima validación que logró su teoría fue cuando ésta inspiró al presidente Franklin Délano Roosevelt en el programa de recuperación económica  de los  Estados Unidos tras la Gran Depresión del año 30, el famoso New Deal  (Nuevo Trato). Keynes desafió el paradigma económico dominante al señalar que el ingreso total del país está definido por la suma del consumo y la inversión y en una situación de desempleo y capacidad productiva deprimida, solamente pueden aumentarse el empleo y el ingreso total incrementando primero los gastos, sea esto en consumo o en inversión. Para eso, abogaba por políticas económicas muy dinámicas por parte del Estado, por ejemplo,  a través de fuertes gastos en obras públicas.
Eureka…Eureka…dicen que dijeron varios en el gobierno. Olvidarse un poco del sector privado y del principio de la subsidiariedad  y hacer crecer a Chile con obras públicas. Al más puro estilo keynesiano, lo que sea necesario para poner de pié a Chile (como la Teletón) para que no falte el empleo y no baje el consumo. Hay que desarrollar la Aplicación Papa Fisco Pay.
Realmente esto sorprende, no porque se haya adoptado la fórmula de Keynes,  sino porque no cuadra mucho con lo que dijo el gobierno al asumir, en el sentido que sabía perfectamente bien que el país había entrando en un proceso recesivo desde fines del año 2013.  Pero a pesar de eso, igual insistieron en  proyectos confrontacionales y difíciles como una amplísima reforma educacional, una confusa reforma tributaria y una reforma constitucional de dudosa utilidad práctica. Era la oportunidad de armonizar y no confrontar. Crear seguridades y no incertidumbres. Crear consensos y no pasar aplanadoras.  Coordinarse - como recién lo está haciendo-  con el sector privado, que son los que verdaderamente arriesgan su capital, dan el empleo y hacen las inversiones. Un sector que aporta  muchísimo más al PIB que todo el Estado. 
En un clima de incertidumbre económica,  era el peor momento para cambios estructurales profundos. Lo razonable era  esperar o bajar la intensidad y el alcance de las reformas. Por ejemplo en Educación, pudieron haber concentrado toda la energía solo en mejorar la calidad de la Educación Pública y nada más. En Economía hay que disparar con rifle no con escopeta. Digo yo.

viernes, septiembre 05, 2014

Duro de matar


No cabe la menor duda que el ex senador Camilo Escalona es uno de los políticos que cumple con dos requisitos indispensables para estar siempre en el centro de la noticia: controversial e influyente. Y esto quedó demostrado en el lanzamiento de su libro “Duro de matar”, ocasión en que se rodeó de célebres figuras de peso,  que pudieron validar su historia y construir el contexto adecuado al evento.  

Por allí estuvo el ex Presidente Eduardo Frei, el jefe de la OEA José Miguel Insulza, el senador  Jorge Pizarro y su eterno camarada-rival Gutenberg Martínez, Sergio Bitar, José Antonio Viera-Gallo, más otros connotados y que por cierto opinaron y apoyaron a Escalona. Y esa era una de las ideas, además de promocionar el libro, que al día siguiente algunos titulares dieran luces de lo que allí se dijo,  No fue una reunión más, era una revisión a la historia, la validación y compromiso con ella y de paso, subir un poco  a Camilo Escalona al pódium tras un breve tiempo de bajo perfil,  haciendo clases de algo parecido a lo que antes  se llamaba Educación Cívica.     

Emulando a Bruce Willis y su personaje el policía John McClane  de la saga Duro de Matar, don Camilo  demostró que ha corrido muchos riesgos y ha tenido fuego cruzado con varios  blancos en las últimas décadas y de eso da cuenta en su libro.  Y también son muchas las  cosas que ha dicho en épocas más recientes que a veces han sido muy mal entendidas y a consecuencia de esto,  le han cerrado puertas y ventanas incluso de la Moneda.

Nuestro John McClane criollo, en verdad es duro de matar - alegóricamente hablando – y eliminarlo definitivamente del escenario político. Y cuando muchos creen que ya está abatido, olvidado, sumergido, inventa algo y renace cual Ave Fénix.  A veces queda muy deteriorado, chamuscado, aislado, pero vivito y coleando. Este libro que edita, da un poco cuenta de su idea en el sentido que siempre un político debe estar con  opiniones, reflexiones e ideas nuevas.

A esta habilidad de don Camilo yo le agregaría algo muy complementario. Su capacidad de adaptación. Un sujeto que es capaz de hacer una muy buena lectura de los tiempos, tener una lógica a veces irrebatible, oportunismo y elección del contexto adecuado. Un sujeto  creador de escenarios  como el del lanzamiento de su libro. Eventos donde muchos contertulios top, le dan el marco preciso para reivindicar su figura y aprovechar así de soslayo, referirse a la contingencia y como enfrentar el futuro.  

En este sentido, una opinión interesante fue la de Frei cuando dijo que había que tener cuidado con creerse dueños de la verdad, con los intentos hegemónicos y con los afanes refundacionales. Dijo que había que cuidar las formas, las palabras y fortalecer las instituciones. Insulza apeló a la unidad recordando que la única forma de construir coaliciones era haciendo cosas juntos. El “Panzer” advirtió que los cambios no pueden partir de cero, porque sería un retroceso. Al final,  Escalona remató con la idea que en democracia las mayorías son dinámicas, no rígidas.

Escuchando con detención y leyendo entre líneas, infiero que los “viejos políticos” tienen más sabiduría que los actuales. Ojalá esto prospere pues hay un montón de proyectos en carpeta que son críticos. Esta vez Escalona me cayó bien. Hay una gran diferencia con el que antes trataba a los empresarios de “chupasangre”. Se renovó, digo yo.    

Recetas para la vieja tercera edad

(Publicado en el diario El Longino de Iquique, domingo 15 de junio 2014 )
El tiempo pasa y algunos se van poniendo viejos. Es mi reflexión a días de alcanzar  14 lustros. Maduro, según estos tiempos,  edad en la que uno no se cuece en un solo hervor. Pero ¿viejo yo? Jamás. Hay  que vencer a la mente. Al cerebro nunca hay que dejarlo que piense por sí solo. 
Tengo consciencia que este estado no llegó de  repente, lo viví año tras año, década tras década. Fui notando detallitos: canas, arrugas, fallas en las  “bisagras”,  cliente frecuente del baño,  y otros “males” que los AM (Adultos Mayores) reconocen bien.
Los primeros avisos son los hijos, ¡Qué manera increíble de envejecer rápido los cabros! Van como dando saltos. De la niñez a la pubertad, de ésta a la adultez y al menor descuido,  ya son padres con hijos adolescentes.  Y en el mundo laboral lo mismo. De repente somos el más antiguo de la empresa, no nos incluyen en el equipo de fútbol, ni en los happy hours de los viernes.
Y es cuando también aparecen amigos, parientes, vecinos y el infalible Dr. Oz,  que nos bombardean con recetas, fórmulas y secretos para estar bien,  sanitos y felices.  Para eso, deberíamos comernos todos los días una manzana, por el hierro y un plátano, por el potasio. Beber un vaso de jugo de naranja, por la vitamina C, medio melón para la digestión y  té verde sin azúcar, para prevenir la diabetes. Esto sin considerar los dos litros de agua, para hidratar la piel y mejorar el tránsito del intestino. El drama es que después todo el líquido hay que orinarlo y eso a los AM nos  toma el triple de tiempo que ingerirlos. También una Activia o un yogurt neutro con sabor a nada, para crear defensas y evitar el rush hour intestinal o  el cáncer.  
Imposible no considerar la famosa pastillita Aspirina. Una al día, para el corazón. Y por ningún motivo la otra pastillita famosa, la azulita, la  de la felicidad, porque puede mandarnos cortado. Moriríamos felices, sí, pero igual nos iríamos de este mundo. Y el vasito de vino tinto al día, con más propiedades que Tompkins. Y el de vino blanco para el sistema nervioso. Y el de cerveza para mejorar la cabeza. Y el de chicha cruda con naranja, para los resfríos. Pero  nunca los cuatro brebajes juntos  pues una  colitis volcánica nos tendría viviendo en el baño tres días. Virtualmente nos iríamos a la mierda o en mierda. Lo bueno es que se bajaría de peso.     

Y no olvidar ingerir diariamente Omega 3 y comer semillas, nueces  y pasas para la memoria que si se  pierde, olvidaríamos todo esto y el futuro sería incierto. Y desde luego, comer mucha, pero muchísima fibra, tener unas cuatro a seis comidas diarias y masticar todo muy bien y lentamente.

Y como los dientes tienen que durar hasta que uno muera, nunca, dejar de  lavárselos muy bien después de “cada comida”, es decir  después del yogurt…los dientes, de la manzana…los dientes…del plátano…los dientes,  las nueces…los dientes y así… mientras tenga dientes. También, luchar contra el insomnio. Dormir ocho horas y trabajar ocho. Dejar cinco para comer. Las tres restantes para ver tele (documentales, películas clásicas del oeste, musicales, los tres chiflados, etc.) y  desde luego, caminar por lo menos media hora.
Cuidar las amistades; hay que regarlas a diario como a las plantas. Informarse con un buen diario y algún artículo de revista. Leer un libro al mes y practicar pasatiempos que hagan pensar. Hacerse adicto a los puzles, sudoku, cubo de Rubik, y a todo aquello que expanda las neuronas y aleje del Alzheimer.

Y lo más importante.  Tener sexo todos los días, pero sin caer en la rutina. Ser innovador, creativo y pícaro. Sugiero el sublime sexo tántrico. Pero nunca olvidar que tras cada comida hay que cepillarse bien los dientes. Digo yo.  

sábado, julio 12, 2014

Un buen lugar para crear

Publicado por el diario El Longino de Iquique el domingo 6 de abril de 2014

Leí un artículo de unos psicólogos gringos “Oda a lo positivo y constructivo del soñar despierto”, donde plantean que dejar que la mente divague libremente puede contribuir al proceso de "incubación creativa".

En cualquier lugar, circunstancia y momento, nuestra mente puede iniciar un proceso creativo y especialmente cuando estamos en instancias fuera de lo común.  Dicen que entre más estructurados estemos, más sistemático es el orden que adoptamos para ponernos a crear, por lo cual las posibilidades de ser un genio creativo se aleja.
Por eso, agregan, que para ser creativo hay que darle rienda libre a la mente y entrar en modo onírico. Pero no del sueño del dormido sino del despierto. Atentos, con  las antenas paradas y con las hormonas cerebrales adecuadas (ojala testosterona que activa la creatividad).   
Al respecto y siendo muy honesto, a mí me funciona bien la creatividad en la escritura  Y para hacerlo los momentos de inspiración creativa no son cuando me siento al computador  y tengo la pantalla en blanco  y me pregunto ¿ de qué miéchica escribo hoy? Los momentos de inspiración - y con mucha sinceridad lo digo -  se me ocurren preferentemente cuando estoy en el baño. Es en ese espacio aséptico, frío, habitualmente húmedo, donde gran parte de mi creación literaria ha tenido su génesis. 
He leído que esto es bastante habitual  y está probado empíricamente. Se cita al baño como uno de los lugares epicentro de la creatividad y la inventiva  y en particular cuando se está tomando una ducha, que es mi caso,  pero mucho más cuando se están haciendo otras necesidades básicas propias del lugar.  Es allí y en esas circunstancias cuando suelen surgir ideas brillantes y emerge todo lo que a veces está trancado entre los pliegues del cerebro a causa de una suerte de tránsito lento del proceso neuronal.
 Muchos famosos han recibido en ese privado recinto la musa inspiradora para parir una genialidad.  Por decoro, probablemente,   nunca han dicho que fue en ese íntimo espacio donde elaboraron  la teoría, obra literaria o descubrimiento que le condujo finalmente al Nobel. Ni menos contar qué hacían mientras  parían la creatura.  
Independiente del lugar y lo que se haga  allí, sea tomar una ducha, lavarse los dientes o vaciar el intestino o la vejiga, soñar despierto no es una actividad sin sentido. Enciende el cerebro. Soñar despierto activa los mismos procesos cerebrales que se asocian a la imaginación  y la creatividad. Yo suelo soñar mucho despierto y no solo mientras me ducho, camino o conduzco. Desde  niño lo hacía. Mi  papá me retaba porque siempre “andaba pajareando”.   Me pegaba unas voladas que ponían bajo sospecha mi sanidad mental. Hoy habría estado, a lo menos en la categoría de niño con déficit atencional. Con el tiempo me di  cuenta que en esto había una externalidad positiva y me puse fanático de la creatividad y de ir regularmente al baño. A pensar, a crear, a dar salida a algo.
En los últimos 50 años, sin embargo, al baño le salió competencia con otro lugar de la casa. En este último se han desarrollado las más extraordinarias creaciones tecnológicas del mundo moderno: los garajes. Prácticamente todos los inventos tecnológicos actuales han surgido en estos espacios, diseñados para guardar el auto.  
Pero en fin, sea el baño o el garaje, el mérito está no solo por su función natural, sino porque son lugares donde la soledad y alejamiento del mundanal ruido, permiten soñar despiertos y alcanzar momentos de paz, para poner a volar la mente y dejar  salir todo, todo. Digo yo.

Cambia todo cambia

Publicado en el diario El Longino de Iquique el domingo 6 de abril de 2014
 
“Cambia lo superficial, cambia también lo profundo, cambia el modo de pensar,  cambia todo en este mundo,  cambia el clima con los años,  cambia el pastor su rebaño y así como todo cambia que yo cambie no es extraño”. Estas líneas introductorias de la famosa canción de Mercedes Sosa, me parecen pertinentes  ahora que estamos con tanto movimiento. Porque sin duda el movimiento es cambio.
Cambió el gobierno, cambió el estilo de gobernar, cambiaron los planes, cambian las caras, los énfasis,  las estrategias, las mayorías  y las minorías. Nadie podría negar que el cambio es una constante, aún cuando a veces se piense que en realidad nada cambia y lo único que ocurra, sea cambiar para que todo siga igual,  al más puro estilo gatopardiano.
Además, pareciera también que no tenemos absoluta conciencia de que estamos en un cambio eterno. Cambio de edad, de estado civil, emocional, de posición física, laboral, de partido, de sexo o  de casa.  Y en particular hay un cambio de gran magnitud en todos los seres humanos habitantes del planeta del cual ni nos damos cuenta. Es el de nuestra ubicación en el universo. Y no  me refiero a la posición como especie, sino de la ubicación física. 
Así es,  porque  los terrícolas somos unos desubicados permanentes, pues no tenemos ni idea dónde estamos  en cualquier momento del día. Y esto porque nos movemos demasiado rápido, cambiamos de posición en el universo a velocidades increíbles. Lo hacemos  a 30 kilómetros por segundo. Y no se nos mueve ni el pelo.  La información de especialistas  e investigadores nos ilustran sobre este cambio posicional del humano que se desplaza por el Universo a  30 kilómetros por segundo, en la llamada órbita elíptica alrededor del sol. Y además, girando como pirinola  cambiando permanentemente su ubicación como consecuencia de la rotación de la Tierra sobre su propio eje a una velocidad de 1.700 kilómetros por hora. O sea, vamos por el universo moviéndonos velozmente y girando como pirinolas además. A todo esto, debemos sumarle nuestros movimientos personales, cuando caminamos, corremos, bailamos, subimos cerros, surfeamos o volamos. Porque también volamos aunque sea en avión o parapente. Sin duda los humanos somos unos tipos muy movidos.
Movimiento es cambio y por eso los terrícolas debiéramos estar muy aclimatados a ello.  Sin embargo,  los cambios atmosféricos y los de la naturaleza en general,  nos dan pánico. Los sismos de estas semanas nos llevan a dimensionar nuestra pequeñez. Hace millones de años que la Tierra está en constantes cambios y expuesta a ellos y los seguirá teniendo. Lo importante es ser capaces de enfrentarlos bien.  Salirle al paso a la naturaleza implica hacerlo con inteligencia preventiva.
Sugiero uno poco clásico y de alta rentabilidad: la risa. Pasar de un estado emocional depresivo, molesto o exaltado, tiene una serie de buenos efectos. Nos brinda una mejor perspectiva de la vida, permitiéndonos afrontar los retos y dificultades con una mejor actitud.  Mejora la capacidad respiratoria y fortalece nuestro sistema inmunológico al aumentar el suministro de oxígeno a todas las células del organismo. Controla la hipertensión arterial, favorece la producción de endorfinas, cuya función también es combatir el dolor. Nos ubica en el presente, en el aquí y en el ahora, rompe el círculo vicioso de conectarnos con el pasado. Suaviza las emociones dolorosas, como el miedo, el enojo, la tristeza y el aburrimiento. Aumenta nuestras habilidades sociales y facilita la comunicación, lo que mejora nuestra autoestima.  No hay donde perderse, cambie y póngale al mal tiempo buena cara. Mejore el caracho y practique su mejor sonrisa, le hará muy bien, digo yo.  

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Y déle con el pescado...otra vez

Publicado por el diario El Longino de Iqujique el domingo 13 de abril de 2014
 
En abril de 1996, un diario local publicó un artículo mío que titulé “Y déle con el pescado”. Revisándolo veo que todo sigue igual. Me permitiré reeditar algunos párrafos de esa crónica.En la citada columna, partía reconociendo que en mi infancia yo asociaba la Semana Santa con pescados y mariscos y que en esa edad odiaba comer  dichas especies. Por ello, me caía muy mal esa santa semana.  Los días previos ya se empezaba a crear el ambiente en lo relativo a los pescados y mariscos. Las noticias  y  titulares de la prensa hablaban del tema del abastecimiento y los precios altos.   
A mí  me fascinaban las noticias cuando éstas hablaban de desabastecimiento. En esos casos mi mamá decidía cambiar el menú. Además, como no nos sobraba la plata –en verdad nos faltaba- durante  las semanas santas de mi niñez me comí las más ricas lentejas, porotos con rienda, tortillas, pejerreyes falsos y tallarines con queso, de toda mi vida.
Con cientos de semanas santas en el cuerpo, concluyo que siempre en estas pías fechas  opera la mano invisible del mercado con una sospechosa  tendencia al alza de los precios. Podría ser un poder fáctico de naturaleza metafísica, pero algo hay.  A nivel terrenal la explicación es más prosaica y lo expresa el proveedor cuando dice:  “es que llegó caro, caserito”.  Es  el mito gastronómico de la Semana Santa. Es milagrosamente sospechoso que siempre los pescados y mariscos estén caros aún cuando haya mucha oferta. Solo un milagro podría hacer bajar los precios, pero eso nunca ocurre. Un dato de última hora, el precio de los limones solo se puede pagar si tiene sueldo de parlamentario. 
Pero siempre hay gente que paga cualquier precio por darse el gustito. Lo más probable es que durante el año no lo haga mucho pero basta que vea el calendario,  para que se le haga agua la boca por comerse un lenguado, una corvina, un ceviche, un mariscal o unas empanaditas de mariscos.   
Esto de comer solo pescados y mariscos  en Semana Santa se debe a una confusión.  Se asocia con algún ritual de tipo religioso y se mal entiende la abstinencia de no comer carne con ingerir solo pescados y mariscos.  Antes, la abstinencia duraba toda la semana, ahora solo se limita al viernes.
Lo que también se está haciendo un hábito, es rematar esta pía y corta semana santa con un buen asado el domingo. Esto hace pensar que lo único que estaría motivando a una mayoría de  los observantes  de esta celebración de la iglesia católica, a una gran excusa para comer  entre viernes, sábado y domingo, pescados, mariscos y carne hasta la saciedad.  Pareciera entonces que estamos en presencia más de una semana gastronómica que de recogimiento espiritual.    
Hay otras alternativas que duda cabe. Me permito ofrecer el siguiente menú.  Entrada: Ensalada de porotitos granados con cebollita finita en cuadrito bien amortiguada (con puerros queda muy bien). Perejil picado, chorrito de aceite de oliva y sal a gusto. Puede agregarle quesito fresco picado en cubos o huevo duro. Segundo: sopa de cebolla con huevo cortado. Le puede añadir  pan frito al momento de servir. Plato de fondo: saltado de verduras con arroz. Aquí usted puede poner toda su imaginación. Porotitos verdes, apio, zanahorias, coliflor, zapallito italiano, repollo, etc. Todo bien picado, sazonado y con la correspondiente salsa de soja. Lo prepara en un sartén de buen fondo sólo unos minutos antes de servir.  Se acompaña con un buen vino blanco heladito  souvignon  frutoso. Postre: fruta natural o helados.
Pero si usted es porfiado e insiste con los frutos del mar, bueno, hágalo. Pero mi pregunta es ¿por qué insistir en comer pescados y mariscos  ese viernes  en particular,  si puede hacerlo los otros 364 días del año? No hay salud, digo yo.

 

Ya no habrá luna de miel

Publicado en el diario el Longino de Iquique el domingo 30 de marzo de 2014

En Chile la historia y la tradición dicen que cuando asume un nuevo gobierno del tipo “democráticamente elegido”, las relaciones con la oposición en los primeros meses,  son una suerte de luna de miel. Un período de buenas relaciones, trato cariñoso, amurracos por aquí y por allá, complicidad, lenguaje cuidadoso y visible respeto mutuo. Un perfecto y tierno primer round del himeneo a pesar de que cada cual está consciente que duerme con el enemigo. Esas son las reglas.
 
Rectifico... eran las reglas. Eso ocurría antes, porque por lo visto  y escuchado durante la semana,  parece que este break de buenas prácticas, salió del mercado.  Consecuentemente,  lo ocurrido puede marcar un antes y un después  de una práctica que tiraba para republicana.    
Se desconocen las razones de lo que ocurrió en el gobierno entrante a causa de lo que pudo haber dicho alguien del gobierno saliente. Pero lo concreto es que un vocero no autorizado, el senador PPD y presidente de la colectividad, se salió de madre y rompió el protocolo tácito del período de luna de miel y literalmente “quedó la zorra”, si se me permite este alcance zoológico.    
Lo curioso es que esta salida de madre ocurrió cuando los esponsales,  parientes e invitados aún estaban con los disfraces del cotillón y el sabor de la torta en la boca a solo días de la gran fiesta de acceso al poder. Se abrió el fuego, se sacaron las máscaras, las pelucas y comenzaron a tirarse los platos. Algo que antes sólo ocurría tras varios meses de pacífica convivencia.
Lo peor de todo esto fue lo inesperado, pues no se advertían nubarrones en el cielo. No había ninguna razón para las amenazas. Llegó de sopetón. Fue como si un día cualquiera Ud. estuviera en el living de su casa y de repente entrara una aplanadora o una retroexcavadora. Maquinarias pesadas que no solo extraen material superficial sino que entierran sus garras metálicas para remover todo desde los cimientos.  En este caso, los cimientos del modelo neoliberal, según se dijo.
De esta forma, prácticamente de la ceremonia nupcial se pasó  a la guerra y con maquinaria pesada incluida por lo cual y apremiado por las circunstancias,  el bisoño ministro del Interior  tuvo que poner la cara y el pecho y colocó las cosas en perspectiva y llamó a sus huestes a aplicar la estrategia del arte de la guerra de  Sun Tzu: ganar sin pelear. 

La duda que queda es ¿qué habrá querido decir y mayormente lograr, el senador con sus amenazas de tipo chavista?  
En este caso, la declaración de guerra fue abierta, frontal y reaccionó el animal político en su versión  más belicosa. Esto es curioso pues se sabe y es lo esperable, que siempre la oposición quiera “hincharle las gónadas” al gobierno de turno, no haciéndole para nada fáciles las cosas.  Es la habitual devolución de mano. A todos los gobiernos les pasa. Solo que siempre se había respetado la luna de miel.
Por eso un amigo político me asegura que a pesar de que se lucha tanto por llegar al gobierno, siempre es más fácil ser oposición. Es más entretenido me dice, se puede ser más irresponsable, no hay que poner la cara por nada ni nadie. Se duerme tranquilo y sin remordimientos. Se trabaja 5x8 y  con un poco de suerte y un buen contacto,  incluso hasta se puede pitutear en el gobierno enemigo  y pasar piola.  
Concluyendo, creo que no habrá luna de miel. Los votos matrimoniales – no los electorales- se han enfriado a causa de la calentura del senador. A partir de ahora por un lado estarán los que quieren defender la obra del gobierno anterior y otros pasarle la maquinaria pesada para que no quede vestigio. Parece que tras esta bravuconada, se acabó la guerra fría y la cosa se pondrá caliente. Espero que en algún momento se enfríe, llegue la cordura y volvamos a la política de los acuerdos, digo yo.

SELFIES

Publicado por diario El Longino de Iquique el domingo 23 de marzo de 2014
 
Está súper de moda esto de auto fotografiarse. Lo está haciendo mucha gente y en todo el mundo. Incluso se han sumado  a esta verdadera epidemia  personas muy serias, formales y  respetables, algunas  que incluso son “las  que conducen los destinos del mundo” o parte de él.  En efecto, al más breve descuido protocolar,  Barack Obama,  Angela Merkel , o el  mismísimo Papa Francisco I, sacan sus propios móviles , ponen su mejor sonrisa y se hacen un click, con un par de desconocidos al lado.  Y ya nadie se sorprende.  
El año pasado nació la moda de autorretratarse  y parece que  llegó para quedarse y multiplicarse  pues la inventaron los gringos y estos son muy hábiles descubriendo las virtudes comerciales  de las debilidades humanas, en este caso del insaciable ego,  transformándolas en necesidades críticas,  luego en productos, servicios y marcas.  Partieron por ponerle un nombre comercial  - que por supuesto ya está registrado en todo el mundo – la llamaron selfie . Un término anglosajón  a partir del prefijo self que se traduciría como “uno mismo”.    Las facilidades y la calidad de los teléfonos móviles con sus cada vez mejores y sofisticadas cámaras fotográficas permitieron la inmediata masificación. No hay que cargarle  toda la culpa al difunto Steve Job de la epidemia, pero más de alguna responsabilidad  tuvo al crear teléfonos inteligentes  para gente… supuestamente inteligente.    
Lo interesante de la moda del selfie no es la epidemia ególatra que recorre el mundo, sino lo que hay detrás del hábito. La pregunta que surge para los compatriotas es ¿se salió definitivamente del closet el homo sapiens  chileno y ahora se muestra cada vez más cómo es, con sus virtudes y defectos,   gustos y  preferencias?     Si fuera así, bien por ello, porque hasta  hace poco  nos calificaban de ser  bastante acomplejados, vergonzosos, tímidos, que teníamos una forma lastimera de hablar, que usábamos en exceso los diminutivos ( tecito, cafecito, pancito, empanadita , asadito, …) y que habíamos patentado el  ¡oiga jefe!  como la forma habitual de llamar al mozo en un restorán.    
Ser parte de una selfie posiblemente sea también  el deseo no asumido del hombre chileno versión 2014. Llegar a ser un best seller  pero en  versión fotografía,  esto es un best seen,  el más visto. Esta nueva imagen del chileno liberado ya está instalada y nos permite hacer a lo menos dos observaciones. La primera,  que también somos  ególatras cosa que no sabíamos y lo segundo, que se ha perdido el sentido del anonimato algo que tantos siglos mantuvimos  siendo  muchas veces catalogados de acomplejados.
Lo bueno del selfie para los chilenos es que esto nos puede servir para elevar nuestro ego bueno,  ese que nos hace querernos positivamente, auto valorarnos, sentirnos capaces, perder los miedos, atrevernos, hacernos cargo de nosotros y escribir y vivir nuestro libreto.   
Maslow , en su famosa pirámide de las necesidades del hombre coloca en la cúspide  la autorrealización, la trascendencia. Hacer las cosas que estimamos necesarias para nosotros mismos y que no son logros materiales. Satisfacer necesidades que no tienen otro propósito que hacernos sentir muy bien por nosotros mismos y querernos. Cumplir el sueño, el caprichito de artista. El selfie nos da esa oportunidad, vivir el minuto de gloria al lado de un famoso.
Ya estamos en la OCDE y seremos en esta década -si nada falla- un país del primer mundo. Hace años nos tildaban de acomplejados, indecisos,  irresponsables, informales, mal hablados,  sacadores de vuelta,  impuntuales y dejados. Había gente, no me van a creer  estimado lector,   que incluso sacaba el Permiso de Circulación…… el último día. Sí, sí, lo hacía. Pero hemos cambiado  y ahora ya nos merecemos una foto. Aunque sea una selfie, digo yo.

Tips para políticos y jefes

Publicado por el diario El Longino de Iquique el domingo 16 de marzo de 2014
 
Durante la vida, los humanos realizamos miles de cosas. Y la mayoría  de ellas, siguiendo un libreto, una pauta de lo que debemos hacer y decir. Nuestra libertad en la práctica tiene mucho de ilusión. Generalmente estamos como en “el teatro de la vida” cumpliendo diversos roles   con  sus particularidades, exigencias  y resultados. Hay poca improvisación, siempre hay un plan , un guión como lo tiene un actor,  como lo es la partitura del músico,  el presupuesto del administrador, el plano del arquitecto, la carta Gantt de un nuevo gobierno  o el plan  de Sampaoli para ganar en Brasil. Así, el hombre y en sus diferentes roles, en ese teatro de la vida se encuentra con estrellas, actores avezados y también  principiantes. Los que son creyentes piensan que el autor del gran guión  es un Dios, otros,  que el libreto lo escribe un sujeto menor: el hombre.
Yo creo esto último, el hombre puede y debe escribir el libreto de la historia que quiere vivir. Es frustrante avanzar en la vida y descubrir tarde, que si bien ha subido por la escalera de la vida, ésta estaba apoyada en la pared equivocada. En una pared que no es la suya. Estimo de alta conveniencia que cada cual se haga cargo de su destino escribiendo el libreto. Me parece fundamental para sentirnos bien con nosotros mismos y de paso ser felices,  escribir y construir el futuro. Sin esperar que otros nos digan lo que debemos hacer. El mensaje es “escribe tu propia historia”, aún siendo parte de un libreto mayor,  parte de un gobierno, de una empresa o de un partido político. Lo fundamental es poner la impronta personal, nuestro estilo y nuestras convicciones, en el lugar y momento en que estemos. 
Esto se relaciona directamente con un atributo indispensable para estos tiempos: el liderazgo. Requisito fundamental para lograr que las cosas sucedan. Pero no es el liderazgo básico solo para conducir personas y formar a otros, sino que principalmente para conducirnos a nosotros mismos.  Este es el primer y gran aprendizaje, porque nadie puede entregar a los demás algo que no tiene.
Cualquier organización  está llena de personas que creen ser líderes. Piensan que ese atributo les llegó con el decreto de nombramiento o con la firma del contrato. Tan  pronto son investidos, se convencen que les llegó en forma divina una cuota de liderazgo. Craso y profundo error. El liderazgo se construye desde nuestro interior. El verdadero liderazgo es ponerse al servicio de los demás. Como lo hizo Mahatma Gandhi, Martin Luther King o Jesús el Cristo.  Y  hasta el ingenuo Forrest Gump, cuando un día cualquiera se puso a correr y luego vio que miles de personas le seguían. Eso es liderazgo en su expresión más profunda.  
Hoy,  con un millar de nuevos jefes, es el momento para reflexionar sobre el arte de conducir a las personas y cómo hacer de esta gestión  un éxito país. Para lograrlo se necesita mucho liderazgo. Consecuentemente daré algunos consejos  a los jefes-políticos que recién se instalan en el gobierno y para los desmemoriados que se repiten el plato. La vida siempre da una segunda oportunidad, alguien lo dijo últimamente. Aquí van algunos tips del verdadero liderazgo:
“Liderar es la capacidad de influir. No mande, no obligue, convenza a sus seguidores y hágalos  copropietarios de sus ideas. Quite su ego del medio. A la cima nunca llegará solo. Tome la decisión de creer en los demás. Nunca mate una idea. El éxito de sus dependientes es su éxito. Desate una epidemia de entusiasmo. No venda cifras, venda sueños. Trascienda como persona no como un representante del poder”.
Además de pagar mis impuestos y ser un buen ciudadano, ésta es mi contribución al nuevo régimen. Ayudemonos entre todos para que una nueva mayoría sea una buena mayoría. Digo yo.