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domingo, diciembre 19, 2010

Temporada de viajes



Publicado en la Estrella de Iquique diciembre 2010)

Con la llegada de los buenos tiempos (atmosféricos) se activan las ganas de viajar, tanto para venir a la ciudad de Iquique como para salir de ella. Eso, obviamente por nuestra conocida cultura y vocación para el turismo. Y tan pronto se compone el tiempo, quien primero prepara las maletas es el sector público. Es el que oficialmente abre la temporada de viajes. No es extraño entonces enterarse por los medios que inician periplos urbi et orbi, consejeros, seremis, autoridades y más de algún suertudo invitado calificado.
Este tema lo trato solo porque a la mayoría de las personas les da mucha rabia que todos estos personeros viajen financiados con las platas del Estado. La de todos los chilenos. Dicho así suena fuerte, pero es una forma de decirlo pues los gastos de pasajes, estadía, viáticos y a veces hasta los “engañitos” que se llevan de regalo, se pagan con fondos públicos, extraídos de los impuestos y otros ingresos que genera el esfuerzo de muchos chilenos que se quedan en casa trabajando.
A mí en cambio,no me da rabia ni me molesta que viajen. Lo que me da es envidia. Y no es la llamada envidia sana. La mía no goza de buena salud.Porque, seamos honestos ¿a quién no le gustaría viajar por Europa, Asia o USA, con todo pagado y hasta con plata para el bolsillo? No será alto el viático, ni un hotel cinco estrellas donde hospeden, ni un vuelo en primera clase…¡pero es gratis!
Sin embargo, entiendo que por la Patria hay que sacrificarse y alguien tiene que hacer el trabajo duro. Separarse por semanas de la señora, marido o hijos, dormir sentado por muchas horas, soportar comidas extrañas, beber licores raros, recorrer lugares exóticos, escuchar idiomas a veces ininteligibles, tener reuniones con gente desconocida, salir de noche, en fin, muchos riesgos y dificultades para un viático tan chico.
Pero por estos sacrificios,acepto los viajes de mis hermanos chilenos. No gustoso, pero resignado. Incluso “pienso positivo” cada año con la Operación Renta o cuando el Fisco con precisión quirúrgica cada mes le corta la cola a mi sueldo. Pero lo entiendo, hay que hacer caja para estas misiones. Cuando la Patria les pide a un puñado de sus hijos que vayan por el mundo a aprender las cosas buenas para luego aplicarlas en Chile, nadie podría negarse a tan excelso honor. Porque no es en beneficio propio, es por la Patria, por todos sus hijos. ¡Que hermoso gesto, que patriotismo, que arrojo, que temple! Me encantaría tener una foto del último grupo viajero para mantenerlo como recuerdo inspirativo.
Sin embargo tengo un reparo. Del cometido poco o nada se llega a saber. Por eso sugiero pedir lo que los gringos llaman “accountability”, una relación completa, clara, transparente de la misión. Un informe público con un formato estándar que rinda cuenta de las platas y que evalúe técnicamente el resultado y la utilidad del viaje. Porque estamos claros que trabajo es trabajo y paseo es paso. Digo yo.

La argentinian way

Publicado en La Estrella de Iquique)
Cada país tiene una forma propia de enfrentar y resolver sus asuntos y circunstancias. Esto da carácter y refleja la personalidad y el estilo de una nación. Y cuando esa forma de ser y hacer es exitosa, el resto del mundo puede copiarla.
Hace años,la forma de hacer bien las cosas era a la japonesa. Nadie olvidará, creo el prestigio del “made in Japan”. Ellos nos traspasaron ideas y prácticas que el mundo occidental aplicó: el mejoramiento continuo (kaysen) la calidad total, el error cero, la pirámide invertida, la puntualidad y el respeto a los compromisos (sagrados,como el honor samurái).
Tras el exitoso rescate de los mineros, Chile se ganó el reconocimiento mundial y por eso se habla de la Chilean way. Hacer las cosas a la chilena pasó a ser sinónimo de excelencia. Nosotros sabemos que eso está un poquitín exagerado, pero si el cuento es bueno ¿para qué echarlo perder con la verdad? Además hacer bien o mal algo es muy subjetivo. A lo mejor solo se trata de diferentes interpretaciones.Por ejemplo, con la muerte de Néstor Kirchner nos hemos enterado de algunas formas de actuar de los vecinos que nos sorprenden. Una vez la Bolocco y Menem intentaron crear una Archi way, una mezcla argentina-chilena, pero todo terminó en divorcio.También con la mamá de Kirchner que era chilena se pensó que podría intentarse un estilo común. Pero fue para peor. Sus adversarios políticos le sacaban la madre (el origen) a cada rato. Esto hizo que nunca mirara con buenos ojos a los chilenos.
Es que somos muy diferentes. Y de muestra un botón: Bielsa. Un tipo, raro, desatinado, etc., en Argentina pasa piola, porque hay cientos iguales. En Chile resulta un caso raro. Un chileno haciendo lo mismo en Argentina, imposible. Pero de Bielsa hablaré otro día. Por ahora solo le diré hasta la vista baby.No me gusta como persona.
Concluyo que jamás podrían resolverse los problemas de Argentina a la manera chilena ni viceversa. Nosotros no entendemos sus códigos, los liderazgos populistas,ni las tantas caras del justicialismo.Para ellos era súper natural el rol del finado Kirchner.La jefa del gobierno es mi mujer, decía, “pero yo tomo todas las decisiones”. Dueño y señor de una poderosa billetera pública, zar de todos los programas sociales y una hábil muñeca para manejar los poderosos sindicatos. Y los argentinos felices, más preocupados del Dios Maradona.
Lo que viene es un misterio. Muerto el rey, la viuda va a tener que diseñar el plan B para sacar a los argentinos del pozo. No llores por mí Argentina, no podemos ir a rescatarlos. Ese quilombo no es nuestro, arréglense a su manera.Digo yo.

domingo, noviembre 28, 2010

¡Seminario de mierda!



(Publicado en la Estrella de Iquique el domingo 28 de noviembre de 2010)

Fue publicado con el título " Seminario", no me explico la censura
Sorprendente es lo primero que se me ocurrió decir cuando me enteré del nombre del más importante encuentro empresarial de Chile (ENADE) cuyo organizador ICARE, cambió la tradicional costumbre de ponerle un nombre en latín a sus seminarios anuales como lo fueron el “Sine Qua Non de 2007, el Sursum Corda de 2008 o el Ducenti Anniversarium del 2009” y se decide por el chilenísimo “grito de guerra nacional” ¡Viva Chile Mierda!
Yo, que no peco de cartuchismo, confieso que me sorprendí. ¿Cómo era posible que la creme de la creme de los empresarios del país, exitosos, bien vestidos, educados, finos, pulcros al hablar y con calificados currículos dieran esa señal tan…confusa? Me sorprendió, reitero. A pesar de mi liberalismo y tolerancia, no puedo negar que me golpearon la cátedra. Sin embargo, con el correr de las semanas fui asimilando mejor el exabrupto empresarial y descubrí que la frase con la coprolalia incluida, tenía un contenido más profundo. Deseo compartir algunas de mis reflexiones: a) La frase invoca los valores patrios, la historia y el sentido nacional. b) La frase es aguerrida, tiene potencia, es épica, motivadora y puede sacar lo mejor de nosotros en momentos de flaqueza. c) La frase une y representa a todos los chilenos sin distinciones. d) La frase expresa sentimientos de alegría, de optimismo y de sanos anhelos. Le dejo la pega a mi vecino columnista del frente para que siga investigando el alcance de esta frase. Los sociólogos son expertos y entienden de estas cosas.
El evento tuvo además otras novedades. Durante el coffee break, que obviamente incluye café pero también té, jugos y agüitas perras, hubo un cambio trascendental. Fue reemplazado por ¡mote con huesillos! Y las infaltables galletitas que siempre acompañan, fueron cambiadas por ¡churros! Y lo mejor en cuanto a invitados, el más inolvidable no fue ningún panelista (incluido el presidente Piñera) sino un pordiosero, un indigente que se “coló” (autorizado por el ministro de Planificación) y que se paseó como Pedro por su casa (de Piedra), causando risas nerviosas, sorpresa, molestia, asco, displicencia y otras de las tantas manifestaciones del ser humano cuando se le acerca otro ser humano, pero que no es de su tribu, no habla su idioma, ni viste las ropas de la membresía. Y esa era la idea del Ministro Kast, mandarles un recordatorio a los empresarios. Decirles que a pesar de que estamos viviendo un “círculo virtuoso” en la economía y tenemos un futuro promisorio, la vida de quienes no tienen ningún privilegio ni oportunidades, es una tarea pendiente y urgente en nuestra sociedad. Y ese pordiosero, metido entre el jet set empresarial, el más exitoso de todos los tiempos -producen el 80% del PIB del país - estaba allí para recordárselos. Su presencia explicaba también el inicio de una campaña del gobierno para asumir el drama de quienes no tienen ni donde caerse muertos, esto es, que viven “en situación de calle”, un eufemismo menos patético.
No puedo negar que este seminario fue diferente y con grandes cambios. Propongo que sigan así, creativos, positivos y optimistas sin escuchar a quienes creen que no hay que irse al chancho con el optimismo. Esto me da una idea, sugiero para el ENADE 2011: ¡Vayámonos al chancho no más! Digo yo.


lunes, septiembre 20, 2010

Se hacen milagros. Llame ya


(Publicado en la Revista Puerto Mayor, edición de septiembre 2010)

La macroeconomía, es una rama de la Ciencia Económica que estudia los resultados a nivel agregado, es decir, en magnitudes que pueden abarcar continentes, grupos de países o amplias zonas geográficas. Y en este contexto suele hablarse de “milagro económico” cuando un país logra que sus indicadores de crecimiento o desarrollo, superen lo razonablemente esperado.
Más de alguna vez, la economía de este flaco y largo país, con una hermosa vista al mar, ha sido calificada como un milagro. Y como esto no es invento nuestro, sino de organismos internacionales calificados, habrá que creerles que efectivamente el milagro chileno si ha existido. Chile, entonces, sería un país de milagros o en vías de ser milagroso.
Aceptando esta visión y lo que nos pasa, podríamos conjeturar que en verdad en este país los milagros están por doquier. Me permitiré comentar algunos. Vivir con un sueldo mínimo es un milagro. Que una familia de clase media puede pagar la colegiatura de dos hijos universitarios, es un milagro. Que miles de mujeres sean jefas de hogar y mantengan viva esa institución de rango constitucional llamada familia, es un milagro. Que la Bachelet haya terminado con un 75% de aprobación a pesar del Transantiago, es un milagro. Que la selección chilena hubiera llegado a octavos de final en Sudáfrica, fue un milagro. Que al negro Piñera el choque no le hubiese salido ni por curado, es un milagro. Y así suma y sigue.
Mi madre hacía milagros con la poca y nada plata que le dejaba mi progenitor para “parar la olla”. Yo la encontraba milagrosa. Un día casi le prendo una vela a su foto. Esto me ha llevado siempre a diferenciar el milagro de los hombres del de las creencias religiosas. Los milagros humanos ocurren a cada raro. Los otros, es un milagro que ocurran. A algunos el milagro se les manifiesta en un logro ansiosamente esperado. ¡Mamá, mamá, encontré pega! Me contrataron en la minera. Milagro dirá la mamá porque está tan difícil. Agregará, gracias a Dios, o a la chinita o a San Expedito que hizo el milagrito¡ Es la natural y espontánea reacción de la mayoría de los creyentes.
Sin embargo, este milagro amerita una pequeña reflexión. Resulta que el muchacho de marras fue el mejor alumno de su promoción. Egresó de la universidad con distinción máxima. Fue ayudante de cátedra, hizo prácticas no remuneradas, sacrificó fiestas, viajes y paseos por el estudio. Pasó cientos de horas de trasnoche para agregar inglés a su currículo. En resumen, se sacó la cresta muchos años estudiando y preparando el “milagro”. Yo no creo en milagros, dependo de ellos. Pero en los milagros humanos que son el resultado de nuestro esfuerzo personal. La guinda del postre que premia el esfuerzo, el sacrificio y la dedicación.
Un milagro es por definición un evento extraordinario en donde se presume intervención divina. Lo ocurrido en la mina San José de Copiapó una vez verificado que los 33 mineros estaban vivos fue calificado inmediatamente de milagro, es decir, una intervención divina. Sin embargo rindo un tributo a los hombres, a esos cientos de trabajadores, expertos, técnicos e ingenieros que hicieron posible el milagro. Y un reconocimiento también a la inteligencia humana que construyó las herramientas y las tecnologías para el proceso que viene, el rescate.
Sin duda que nunca es malo contar con un poco de ayuda divina. Pero no podemos cargarle la mata al gran hacedor, algo debe aportar también el hombre. Hay que ayudarle a Dios para que haga los milagros que necesitamos. Digo yo.

El Plan B


(Artículo no publicado por la Estrella. No pasó el corte... por ordinario)

No deseo, en medio de estas fiestas, molestar a mis coterráneos, pero me veo obligado a hablar de un pecado bicentenario. Los chilenos somos muy poco previsores y casi nunca tenemos un Plan B para la contingencia. Siempre decimos “después veremos cómo lo arreglamos o, caminando se arregla la carga”.
Hacer un Plan B es un proceso creativo y de la inteligencia. No es azar, ya que debe tener el mismo o mejor resultado y satisfacción que el Plan A que es lo normal. Para entender bien esto, lo primero es saber que el Plan B siempre surge ante una emergencia, una crisis, cuando el Plan A colapsa. Daré un ejemplo que espero sea inolvidable.
Imagínese que a causa de los excesos alimentarios propios de estas gloriosas fechas patrias, incluida la ingesta excesiva de brebajes espirituosos o de fantasía, usted está - tras un ingreso urgente a un baño público- "haciendo sus necesidades". Y digamos también, que son de la clase 2 y en cantidades superiores a su normal promedio kilogramo/día, e incluso con otra consistencia. Explosiva y continua (intermitente tras la fase explosiva). Y justo , justo en ese preciso momento, se da cuenta con horror…que…¡No hay papel! Ha surgido la urgencia, la necesidad imperiosa de implementar un Plan B.
 ¡Houston, Houston, tenemos un problema! Hay que parir rápidamente una solución. A mí se me ocurren los siguientes planes que deseo compartir:
Plan B1. Sacrificar los calzoncillos. Total, andar a lo gringo unas horas no es grave.
Plan B2. Echarse los calcetines. Con una ventaja adicional pues son dos unidades. Una para la limpieza preliminar y la otra para un aseo prolijo. Si hay agua en el estanque del WC es lo óptimo.
Plan B3. Echar mano a un billete. Debe evaluarse no solo el costo sino también la eficacia. No es lo mismo usar un billete de luca, que de 5,10 ó 20 mil. No solo por el valor monetario, sino por la fabricación. Algunos son de papel y otros de polímeros, por lo tanto, con diferentes propiedades de absorción, adherencia, textura  y suavidad.
Plan B4. Idem al anterior pero con un cheque. Por seguridad, extendido a nombre ficticio, nominativo, cruzado y borrado al portador, sin incluir Rut ni teléfono al reverso, con firma ilegible y por 000 pesos.
Plan B5. Lavarse con el agua del estanque. Tiene riesgos por la acrobacia implícita y depende del estado físico.
Plan B6. Similar al anterior pero ejecutado en la zona de lavamanos. Arriesga ser detenido asqueroso y por ofensas a la moral.
Plan B7. Variante de la anterior, aplicando a la zona sucia, el aire caliente del secador de manos. Esta maniobra requiere acrobacias y destrezas mayores. Además, hay una limitación adicional. Seca pero no limpia.
Como podrá apreciar estimado lector, usted puede imaginarse muchos otros planes B, todo depende de su creatividad.
Lo que me interesa que todos hayan quedado capacitados o a lo menos orientados en el diseño de Planes de Contingencia. Debo aclarar eso sí, que el ejemplo usado es válido solo para varones. Las damas son mucho más precavidas y jamás se verían expuestas a un bochorno similar. En sus carteras suelen haber artilugios para resolver cualquier emergencia. Digo yo.

La Música y Adam Smith

(Publicado en La Estrella de Iquique el 11 de septiembre de 2010)
El llamado padre de la Economía moderna, Adam Smith aportó mucho a lo que el mundo globalizado de hoy conoce muy bien: el mercado. Asimismo sugirió que el Estado no debía intervenir en las decisiones económicas del hombre. Una suerte de “mano invisible” se encargaría de regular todo. Las personas libremente demandan o consumen lo que quieren y pueden adquirir en un abanico inmenso de productos, marcas, precios, calidades y orígenes. Nadie les impone, les obliga, ni les sanciona por comprar, por elegir o desechar lo que deseen. Incluyendo por cierto, escuchar por radio, la música y los cantantes favoritos que quieran.
Hoy se discute en el parlamento un proyecto de ley que fija una cuota mínima obligatoria de 20% de música chilena que debe emitirse en las radios en su programación diaria. Opino que esto va en la dirección opuesta al mercado y a la libertad de los individuos de elegir. La norma señala también lo que debe entenderse por música nacional y música folklórica. Su objetivo, es estimular y promover la música chilena y de rebote, fomentar la folklórica. Realmente no creo que ocurra.
Además, esta ley tiene el germen de algo grave, que puede ser “la puntita no más” de una tendencia proteccionista. Podría aparecer un legislador progresista que cayera en la tentación de propiciar que se incluyeran también los productos nacionales. Hace algunos años unos empresarios muy creativos, inventaron la frase chovinista ¡Si es chileno es bueno! Peligrosos como monos con navaja.
Otro riesgo con esta nueva Ley de Música Chilena Obligatoria es que luego exigiera a cada negocio del país vender un porcentaje determinado de productos chilenos. Es más, hasta podría exigir que se incluyeran solamente aquellos de una lista preseleccionada y con alta identidad nacional. En ese caso, el mix de productos chilenos tendría que incluir lo más típico de lo nuestro, las “sandías caladas” nacionales como lo son las sustancias de Chillán, las gredas de Pomaire, el indio pícaro de Temuco, las longanizas de San Carlos, la mimbrería de Chimbarongo, el mote con huesillos, el sánguche de potito o la revista Condorito. Nosotros, desde acá, podríamos aportar el chumbeque del chino Koo, el limón de Pica y los alfajores de Matilla.
Un riesgo aún mayor sería que esto luego se ampliara a los libros. La vuelta a la Inquisición por vía legislativa. Que horror. Que esto pueda ocurrir en tiempos de amplia libertad y democracia es retrógrado, abusivo y pernicioso.
Uno de los autores del proyecto es el actor, cantante y diputado, Ramón Farías, que en mi opinión, como actor era muy malo, como cantante peor y como diputado…¡uf! Si lo juzgara por esta joyita legislativa, diría que desentona y que además no tiene dedos para el piano. Espero que su iniciativa, cuando pase al Senado, suene como arpa vieja. Digo yo.

Salvemos al Planeta

(Publicado en La Estrella de Iquique, septiembre 2010)

Me opongo a sumarme a las corrientes ecologistas y defensoras a ultranza de las especies que habitan la Tierra y principalmente a aquellos que quieren salvar el planeta. Soy un convencido de que el Planeta se salva solo. Se cuida solo, como los ricos. Voy a explicar mi razonamiento y espero que quienes me lean puedan comprender mi lógica irrebatible.
Resulta que nuestro planeta ha estado aquí por aproximadamente unos 4.500 millones de años. Pueden ser más o pueden ser menos, no tiene importancia. No voy a discutir detalles. Si lo estiman, los lectores pueden libremente castigar la cifra en unos 10 millones de años. Quedaríamos entonces en 4.490 millones de años.
Si se le compara con la edad del planeta, el hombre ha estado una cantidad miserable de años aquí, en su supuesto afán perversamente destructivo. Son entre 40 y 50 mil años de la era vulgar, contando solamente desde que ya adquirió formas “decentes”, esto es, el evolucionado y ya aceptable homo sapiens. Del australopithecus de hace 4 millones de años mejor ni hablemos porque poca pinta de humano tenía, estaba más emparentado con los mamíferos primates de hace 7 millones de años. Todo este despliegue de datos solo pretende poner las cosas en su lugar. El destructivo y amenazador hombre moderno, está en este viejo planeta y en esta escala, hace solo… diez minutos. Pero sin embargo ya es capaz de ponerlo en riesgo y a todas sus especies.
Esta es una arrogancia, el planeta se terminará cuando lo decida. Lo que en verdad ocurre es que el hombre está más preocupado de si mismo que del estado de salud del planeta. El hombre tiene miedo porque se está auto eliminando y a la pasada todo lo que viene con él. La sociedad humana y por cierto las especies. Pero lo que el hombre moderno parece no percibir es que el planeta es autónomo y le bastaría pegarse un simple sacudón o enfriarse o calentarse o inundarse, tan solo un mes y medio (o para ser más bíblico, 40 días y 40 noches) para zafarse del odioso humano, y seguir vivito y coleando por otros 4 mil millones de años más.
El discurso no es entonces salvemos al planeta –que se salvará solo, como ya dije - sino salvemos al hombre (a las mujeres también) y no lo hagamos enojar. Nosotros como especie desapareceremos igual, a lo menos con las formas actuales. Tal como ocurrió con el 90% de las especies que han existido en el planeta que ya se extinguieron. Por cierto que los humanos no tuvimos nada que ver con esas extinciones. Lo hizo el planeta. No fue a causa del perverso ser humano. Cuando apareció el homo sapiens, todas esas miles de especies ya se habían ido.
Pero la preocupación por las especies vivas del planeta, sin duda es una muestra de razonable sensibilidad por el resto de las especies en un mundo tan hostil. Salvemos a las ballenas, salvemos a los pingüinos, salvemos a los pandas, los gusanos, las plantas, etc. etc. ¿Para qué, podría plantear un insensible? Si el propio planeta hace los ajustes. De hecho se calcula que todos los días se extinguen 25 especies. A lo mejor ayer pisé un bicho que era el último que quedaba en el planeta.
Por “siaca”, aclaro que no soy tan insensible frente a la preocupación humana por las especies y el planeta, por lo cual debo confesar que esta crónica está inspirada en las ideas, reflexiones y sin duda la “lógica irrebatible”- según sus propias palabras- del comediante norteamericano George Carlin, muerto en 2008, que de manera genial, analizaba las temáticas del mundo. Véanlo en Youtube, no solo para discrepar con sus planteamientos sino que principalmente para pensar en cómo rebatirle su lógica. Son de antología el sueño americano, la religión, las empresas. Lo óptimo es verlo y escucharlo en inglés, aún que la versión en español es pasable. Claro que escuchar a un gringo decir ¡joder! y no el potente ¡fuck you! es como si te pegaras un martillazo y exclamaras ¡cáspita! Digo yo.

Diga 33

Es el número atómico del arsénico. Es el código telefónico de Francia. En medicina y para aprovechar las erres de su pronunciación, se usa en la auscultación de las vibraciones vocales trasmitidas. Es el conocido, “diga treinta y tres”.
El 33 es un número maestro y representa el ideal del amor en su más pura expresión, esto es, no sólo a las personas de su entorno, sino el que abarca a todos los seres humanos. El amor que significa entrega, sacrificio y compasión. El amor que genera los más altos ideales y que no vacila en sacrificar todo lo material o personal para defender sus sueños y ofrecerlos a sus semejantes. El 33 nos habla del equilibrio de las cualidades morales y espirituales y de hecho, la paz que emana de su persona atrae especialmente a los angustiados o desorientados.
Esto es lo que un poco dice del 33 la ciencia de la numerología. O sea, este numerito, tiene su cuento. Y ahora en Chile se ha transformado en un number one.
Hoy el número 33 es el que la lleva. Está de moda. A pocas horas de conocerse la noticia de que los mineros de Copiapó estaban vivos, apareció en poleras, llaveros, gorros y otros tantos artículos de merchandising. Pero la verdad de la milanesa es que este número siempre ha dado que hablar. Desde el “diga treinta y tres” de los médicos antiguos (esos que incluso hacían domicilio) hasta aquello de “la edad de Cristo”. Algo extraño porque pareciera que Jesús, siempre hubiese tenido solamente 33 años. También antiguas escuelas filosóficas como la masonería, marcan con el 33 el grado máximo al cual pueden ascender sus maestros, siendo éste, el nivel top one de la Orden.
Por todo esto, creo que el 33 es un número especial y es probablemente aún tiene mucho que dar. Por ejemplo, podría instituirse como el número de la suerte de los mineros. Ya tienen a San Lorenzo su propio patrono ¿por qué no tener también un numerito propio? Miles serán sin duda los números 33 que se van a vender en los juegos de azar desde aquí hasta la navidad. Pero sigo. Si jugamos un poco con los números del suceso minero podemos sorprendernos. Fíjese en lo siguiente: fecha del hallazgo 22 (el día) + 8 (el mes) + 2010 (el año). Raya para la suma 33 ¡Bingo! Todo esto sin considerar que el domingo 22 se cumplía la semana 33 del año. Y una última curiosidad, el ministro de minería, el proyect manager del proceso de búsqueda se llama Laurence, es decir Lorenzo. Curioso. Ya muchos hablan de milagros.
Como dijo el sociólogo y columnista Eugenio Tironi, ya se pueden ir desarmando los tinglados que se levantaban por todo Chile para celebrar el Bicentenario. Con lo ocurrido el domingo pasado, la celebración surgida en todo el país, de manera natural, espontánea, alegre y sin intereses, fue en verdad la más precisa y exacta forma de recibir el aniversario de los dos siglos de la patria libre.
La Virgen de los Treinta y Tres es la santa patrona de Uruguay. Si no hubiera sido así, no cabe duda que ya estaría instalada en un cerro de Copiapó. ¿Será posible gestionar un préstamo de uso del nombre? La idea no es mala, solo que hay que mejorarla. Digo yo.

domingo, agosto 22, 2010

La tontera de la semana

(Publicado en la Estrella de Iquique, domingo 22 de agosto de 2010)

Nota a mis lectores del blog: La dirección del diario títuló este artículo como "Desarrollo", por causa que desconozco)
¿Cuánto obliga un instructivo del tipo Intendencia de Coquimbo? Me refiero al documento interno de esa autoridad sobre situaciones o conductas de sus subordinados, que incluye aspectos no directamente relacionados con los deberes y obligaciones del cargo.
Por los posibles efectos en su aplicación, estimo que hay que aclararlo ahora y para no arriesgarse a que algún insensato pueda tentarse a repetir una estulticia similar.
Esta, que califico de la tontera de la semana, no puede pasar colada. La Contraloría debería rayar la cancha y decir si es una recomendación o una exigencia y si su incumplimiento amerita sanción. Mi espíritu libertario me obliga a pedir que todas las reminiscencias inquisitorias sean desterradas de la faz de la tierra.
El instructivo de marras en uno de sus párrafos dice: “Los funcionarios y las personas contratadas bajo la modalidad de honorarios, deberán utilizar chaqueta institucional, la cual podrá ser complementada con pantalones de tela, cotelé, algodón, gabardina o algún material similar, quedando prohibido tanto los días viernes como los demás días de la semana, la utilización de jeans, pantalones de buzo, short, zapatillas y poleras sin cuello". ¡Qué genialidad!
Lo primero es que mete en el mismo saco a los “funcionarios y a los “honorarios”. Todo el mundo sabe que el régimen contractual de estos últimos es diferente. Un documento así podría servirles para demostrar dependencia y subordinación y exigir otro tipo de contrato. Y de paso arremeter contra el Estado que como empleador, es el mayor infractor laboral del país. Pero ese es otro cuento.
La segunda frivolidad es cuando define el tipo de tela de los pantalones. Nada dice de las faldas, pero en fin. Ofrece pocas opciones. Pero lo peor es que excluye al jeans. La prenda ícono de los tiempos modernos. Si el jet set masculino lo luce con orgullo y elegancia en todas las alfombras roja del mundo por algo será. ¿Puede un funcionario público de Coquimbo vetar al jeans, el pantalón líder del planeta y confeccionado con la mundialmente y afamada tela, Demin? La otra torpeza es que prohíbe también los short. ¿Acaso los funcionarios (y honorarios) iban en short los días viernes “cashual”?
La tontera de marca mayor es cuando instruye, en el caso de las mujeres a “que no utilicen faldas demasiado cortas, ni calzas y poleras con pabilos o strapless”. Es decir, nada de mostrar los hombros ni la espalda.
Finalmente tres bonnus tracks: 1. Dejar de fumar en la puerta del edificio porque eso da una pésima imagen. 2. En el casino, “abstenerse de preparar alimentos cuyos olores sean fuertes". 3. Dar un uso correcto a los insumos de trabajo. El sitio más visitado en las horas de oficina era www.lun.cl.
Pero el seremi de gobierno de esa región cree que el instructivo está bien. ¡Joder! ¿Quién le dio atribuciones para instruir-obligar-sugerir que las chiquillas coquimbanas no usen mini falda? ¿Creerá que se pueden poner casquivanas? Sugiero revisar el sistema de selección de la Alta Dirección Pública, en la variable: sentido común.
Por suerte primó la cordura. El instructivo será cambiado. Todos los consultados, gobierno y oposición calificaron el documento como una torpeza. Miren que querer suprimir el strapless. ¿Y después seguir con el colaless? Que ni se les ocurra poner las manos ahí. Eso sería meterse en profundidades. Digo yo.

miércoles, agosto 18, 2010

La huella de la Vaca


(Publicado en la Estrella de Iquique el domingo 15 de agosto de 2010)
No comentaré un libro titulado “La Vaca” pero recomiendo leerlo.
No, en esta oportunidad a la vaca la usaré para culparla por ser uno de los animales más contaminadores del planeta. Si algo hay que hacer por ayudar a la Tierra, pensemos en las vacas.
Como se sabe, el planeta está muy caliente por el efecto invernadero y los culpables están identificados. Son las grandes industrias de los países desarrollados. Nosotros recién estamos haciendo la previa como emergentes, pero podríamos ser desarrollados el 2018. Ahí tendremos la membresía del selecto club con licencia para destruir el planeta. Un poquito que sea. Espero que no ocurra, porque pienso que jamás seremos una potencia industrial. Yo veo a Chile más por el lado del offshoring de servicios, exportando inteligencia.
Nuestra forma de vida deja una huella y es el resultado del auto que tenemos, la gasolina que usamos, la decisión de tomar colectivo o andar en bicicleta, de ir a comprar el pan en un todo terreno o hacerlo caminando y también de lo que comemos. Estos comportamientos dejan una marca. Se llama la huella de carbono. Es como la estela de humo de los tubos de escape. Mientras caminamos plácidos por la vida vamos echando gases desde niños. Entre más modernos y más ricos seamos, más gases emitimos. Hay datos duros que aseguran que la gente rica tira más gases que los pobres a la atmósfera. Especialmente porque come más carne de vaca.
La media mundial de esta huella es de 5 toneladas de CO2 por persona al año. Estados Unidos está sobre 20 y Chile en el promedio mundial. Los expertos dicen que lo óptimo es llegar a 2 per cápita para asegurar que el aumento de la temperatura media del planeta no supere los 2 grados Celsius, evitando las consecuencias más graves del cambio climático.
Argentina nos duplica y no solo porque tenga una actividad industrial mucho más amplia y diversificada que la nuestra, sino porque ese país está lleno de vacas. En efecto, las vacas son uno de los mayores emisores de CO2 debido a los gases y flatulencias que producen al digerir el pasto en sus múltiples estómagos. Como consecuencia, la carne de vacuno es el alimento más contaminante del planeta.
Nuestra misión como ciudadanos civilizados y concientes debiera ser reducir la huella de carbono sacando la carne de nuestras mesas. Podríamos partir por suprimir esa institución nacional del asado. No es el carbón de la parrilla el contaminante principal, sino ese trozo de carne proveniente de vacas poco recatadas que lanzaron al aire miles de kilogramos de gases CO2 mientras pastaban plácidas e inconcientes del daño que hacían.
Hay que dejar de comer carne de vacuno. Se que me odiarán los dueños de carnicerías, de las parrilladas, de los supermercados y sus ofertas de hamburguesas, los Mac Donalds o los vendedores de anticuchos. Y no es todo, también eliminaría de la dieta, las lentejas, los porotos y todos aquellos alimentos cuyo proceso digestivo favorezca la emisión de gases, más aún si son incontrolables y perturbadores. Colaboremos con el planeta, no seamos tan vacas. Digo yo.

miércoles, mayo 26, 2010

Du yu espic inglis?

(Publicado en La Estrella de Iquique el 16 de mayo de 2010)

Con la globalización, los habitantes del planeta casi sin darnos cuenta hemos estado participando en un curso intensivo de inglés, el idioma elegido para las comunicaciones en la aldea global. La práctica de esta lengua, llegada principalmente desde el mundo de la tecnología, las comunicaciones, los negocios y las ciencias, también se nos metió a los chilenos por todos los vericuetos del diario vivir.
El resultado no es malo. La gran mayoría ya hemos superado el nivel Tarzán Básico I con el que egresamos de la enseñanza media. Ahora, sin mucha dificultad, ya podemos salir del reiterativo bread and butter y pedir algo más sabroso y casi con acento oxfordiano, en el Kentucky Fried Chickens.
Lo bueno es que esta capacitación está siendo impartida de manera subliminal, indolora, sin tests periódicos ni teachers hincha balls. Hemos ido aprendiendo leyendo los diarios, viendo la televisión, usando Internet, pidiendo algún bocadillo en las plazas de comida, comprando equipos electrónicos en los malls, o jugando play station.
El presente hace un mix del idioma nativo con este nuevo Esperanto lo que las nuevas generaciones ya lo han hecho suyo, como algo natural. Es parte de la llamada modernidad,en la cual hay que estar up day en todo momento.
Lo interesante es la forma como se ha ido haciendo el reemplazo a partir del nombre de las cosas. Yo tengo recuerdos que abarcan desde la época en que las insignias se empezaron a llamar pins y las calcomanías stickers, hasta hoy en que los homosexuales son gays, las comidas frías lunchs y las pruebas de TV, cine o radio, castings.
Con la modernidad, murieron los monitos animados y aparecieron los comics. Los posters reemplazaron a los afiches. Los empresarios hacen business, management, downzising, benchmarking, balanced score card, empowerment y muchas veces sin saber exactamente que cresta son estas cosas. Una amiga estaba convencida que había tomado un simple curso de gimnasia, sin saber que en realidad era “aerobic and step”. Las cosas, dichas en otro idioma, nos suenan mucho mejor. ¿O acaso no suena más rico un brunch que un tentempié? Además nos hemos puesto snob.
En nuestra vida diaria sacamos tickets, compramos compacs, comemos sandwichs, vamos al pub, a los affter hours, los save off de las grandes tiendas de los malls y en el caso local, tenemos nuestra propia Free Zone. Y para el fin de semana, jeepeo off road, camping, footing, squash o pint ball.
Los cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y de paso han mejorado nuestro aspecto. Las damas dejaron hace año de usan medias, sino panties y nosotros cambiamos los calzoncillos, por slips o boxer. Y como hay que prepararse, los masters están de moda y los Ph.D muy apreciados (especialmente si son de Harvard) porque la competencia es heavy y quien no esté calificado, difícil es que llegue a ser exitoso si no domina el management profesional para ascender hasta ser el CEO de un holding.
Y en el trabajo de oficina, los papers, el brainstorming, el benchmarking, el downsigzing, el head hunter o el balance score card. En los colegios, la vieja y agresiva “peladilla” da paso al bulling, la lucha en los patios pasó a ser full contac y la huelga puede terminar siendo un sitting. Y en las comunicaciones, partiendo por los mass media, todo es on line, el ya antiguo mail da a paso al Twitter y el PC convencional al IPAD 3G de Apple. El jet set preocupado del liftings, las top-models, los productos light, las apariciones en los show, en los reality y en los spots. Y así nos pasamos haciendo zapping hasta dar con una sitcom atractiva como Friends o un talk show.
Tengo montones de palabras más, algunas muy heavy, incluso dirty words. Los interesados me pueden postear al blog, o hacerme un ring. Face Book no tengo porque no quiero que me ataque un hacker. Bye. bye.