lunes, septiembre 20, 2010

El Plan B


(Artículo no publicado por la Estrella. No pasó el corte... por ordinario)

No deseo, en medio de estas fiestas, molestar a mis coterráneos, pero me veo obligado a hablar de un pecado bicentenario. Los chilenos somos muy poco previsores y casi nunca tenemos un Plan B para la contingencia. Siempre decimos “después veremos cómo lo arreglamos o, caminando se arregla la carga”.
Hacer un Plan B es un proceso creativo y de la inteligencia. No es azar, ya que debe tener el mismo o mejor resultado y satisfacción que el Plan A que es lo normal. Para entender bien esto, lo primero es saber que el Plan B siempre surge ante una emergencia, una crisis, cuando el Plan A colapsa. Daré un ejemplo que espero sea inolvidable.
Imagínese que a causa de los excesos alimentarios propios de estas gloriosas fechas patrias, incluida la ingesta excesiva de brebajes espirituosos o de fantasía, usted está - tras un ingreso urgente a un baño público- "haciendo sus necesidades". Y digamos también, que son de la clase 2 y en cantidades superiores a su normal promedio kilogramo/día, e incluso con otra consistencia. Explosiva y continua (intermitente tras la fase explosiva). Y justo , justo en ese preciso momento, se da cuenta con horror…que…¡No hay papel! Ha surgido la urgencia, la necesidad imperiosa de implementar un Plan B.
 ¡Houston, Houston, tenemos un problema! Hay que parir rápidamente una solución. A mí se me ocurren los siguientes planes que deseo compartir:
Plan B1. Sacrificar los calzoncillos. Total, andar a lo gringo unas horas no es grave.
Plan B2. Echarse los calcetines. Con una ventaja adicional pues son dos unidades. Una para la limpieza preliminar y la otra para un aseo prolijo. Si hay agua en el estanque del WC es lo óptimo.
Plan B3. Echar mano a un billete. Debe evaluarse no solo el costo sino también la eficacia. No es lo mismo usar un billete de luca, que de 5,10 ó 20 mil. No solo por el valor monetario, sino por la fabricación. Algunos son de papel y otros de polímeros, por lo tanto, con diferentes propiedades de absorción, adherencia, textura  y suavidad.
Plan B4. Idem al anterior pero con un cheque. Por seguridad, extendido a nombre ficticio, nominativo, cruzado y borrado al portador, sin incluir Rut ni teléfono al reverso, con firma ilegible y por 000 pesos.
Plan B5. Lavarse con el agua del estanque. Tiene riesgos por la acrobacia implícita y depende del estado físico.
Plan B6. Similar al anterior pero ejecutado en la zona de lavamanos. Arriesga ser detenido asqueroso y por ofensas a la moral.
Plan B7. Variante de la anterior, aplicando a la zona sucia, el aire caliente del secador de manos. Esta maniobra requiere acrobacias y destrezas mayores. Además, hay una limitación adicional. Seca pero no limpia.
Como podrá apreciar estimado lector, usted puede imaginarse muchos otros planes B, todo depende de su creatividad.
Lo que me interesa que todos hayan quedado capacitados o a lo menos orientados en el diseño de Planes de Contingencia. Debo aclarar eso sí, que el ejemplo usado es válido solo para varones. Las damas son mucho más precavidas y jamás se verían expuestas a un bochorno similar. En sus carteras suelen haber artilugios para resolver cualquier emergencia. Digo yo.

La Música y Adam Smith

(Publicado en La Estrella de Iquique el 11 de septiembre de 2010)
El llamado padre de la Economía moderna, Adam Smith aportó mucho a lo que el mundo globalizado de hoy conoce muy bien: el mercado. Asimismo sugirió que el Estado no debía intervenir en las decisiones económicas del hombre. Una suerte de “mano invisible” se encargaría de regular todo. Las personas libremente demandan o consumen lo que quieren y pueden adquirir en un abanico inmenso de productos, marcas, precios, calidades y orígenes. Nadie les impone, les obliga, ni les sanciona por comprar, por elegir o desechar lo que deseen. Incluyendo por cierto, escuchar por radio, la música y los cantantes favoritos que quieran.
Hoy se discute en el parlamento un proyecto de ley que fija una cuota mínima obligatoria de 20% de música chilena que debe emitirse en las radios en su programación diaria. Opino que esto va en la dirección opuesta al mercado y a la libertad de los individuos de elegir. La norma señala también lo que debe entenderse por música nacional y música folklórica. Su objetivo, es estimular y promover la música chilena y de rebote, fomentar la folklórica. Realmente no creo que ocurra.
Además, esta ley tiene el germen de algo grave, que puede ser “la puntita no más” de una tendencia proteccionista. Podría aparecer un legislador progresista que cayera en la tentación de propiciar que se incluyeran también los productos nacionales. Hace algunos años unos empresarios muy creativos, inventaron la frase chovinista ¡Si es chileno es bueno! Peligrosos como monos con navaja.
Otro riesgo con esta nueva Ley de Música Chilena Obligatoria es que luego exigiera a cada negocio del país vender un porcentaje determinado de productos chilenos. Es más, hasta podría exigir que se incluyeran solamente aquellos de una lista preseleccionada y con alta identidad nacional. En ese caso, el mix de productos chilenos tendría que incluir lo más típico de lo nuestro, las “sandías caladas” nacionales como lo son las sustancias de Chillán, las gredas de Pomaire, el indio pícaro de Temuco, las longanizas de San Carlos, la mimbrería de Chimbarongo, el mote con huesillos, el sánguche de potito o la revista Condorito. Nosotros, desde acá, podríamos aportar el chumbeque del chino Koo, el limón de Pica y los alfajores de Matilla.
Un riesgo aún mayor sería que esto luego se ampliara a los libros. La vuelta a la Inquisición por vía legislativa. Que horror. Que esto pueda ocurrir en tiempos de amplia libertad y democracia es retrógrado, abusivo y pernicioso.
Uno de los autores del proyecto es el actor, cantante y diputado, Ramón Farías, que en mi opinión, como actor era muy malo, como cantante peor y como diputado…¡uf! Si lo juzgara por esta joyita legislativa, diría que desentona y que además no tiene dedos para el piano. Espero que su iniciativa, cuando pase al Senado, suene como arpa vieja. Digo yo.

Salvemos al Planeta

(Publicado en La Estrella de Iquique, septiembre 2010)

Me opongo a sumarme a las corrientes ecologistas y defensoras a ultranza de las especies que habitan la Tierra y principalmente a aquellos que quieren salvar el planeta. Soy un convencido de que el Planeta se salva solo. Se cuida solo, como los ricos. Voy a explicar mi razonamiento y espero que quienes me lean puedan comprender mi lógica irrebatible.
Resulta que nuestro planeta ha estado aquí por aproximadamente unos 4.500 millones de años. Pueden ser más o pueden ser menos, no tiene importancia. No voy a discutir detalles. Si lo estiman, los lectores pueden libremente castigar la cifra en unos 10 millones de años. Quedaríamos entonces en 4.490 millones de años.
Si se le compara con la edad del planeta, el hombre ha estado una cantidad miserable de años aquí, en su supuesto afán perversamente destructivo. Son entre 40 y 50 mil años de la era vulgar, contando solamente desde que ya adquirió formas “decentes”, esto es, el evolucionado y ya aceptable homo sapiens. Del australopithecus de hace 4 millones de años mejor ni hablemos porque poca pinta de humano tenía, estaba más emparentado con los mamíferos primates de hace 7 millones de años. Todo este despliegue de datos solo pretende poner las cosas en su lugar. El destructivo y amenazador hombre moderno, está en este viejo planeta y en esta escala, hace solo… diez minutos. Pero sin embargo ya es capaz de ponerlo en riesgo y a todas sus especies.
Esta es una arrogancia, el planeta se terminará cuando lo decida. Lo que en verdad ocurre es que el hombre está más preocupado de si mismo que del estado de salud del planeta. El hombre tiene miedo porque se está auto eliminando y a la pasada todo lo que viene con él. La sociedad humana y por cierto las especies. Pero lo que el hombre moderno parece no percibir es que el planeta es autónomo y le bastaría pegarse un simple sacudón o enfriarse o calentarse o inundarse, tan solo un mes y medio (o para ser más bíblico, 40 días y 40 noches) para zafarse del odioso humano, y seguir vivito y coleando por otros 4 mil millones de años más.
El discurso no es entonces salvemos al planeta –que se salvará solo, como ya dije - sino salvemos al hombre (a las mujeres también) y no lo hagamos enojar. Nosotros como especie desapareceremos igual, a lo menos con las formas actuales. Tal como ocurrió con el 90% de las especies que han existido en el planeta que ya se extinguieron. Por cierto que los humanos no tuvimos nada que ver con esas extinciones. Lo hizo el planeta. No fue a causa del perverso ser humano. Cuando apareció el homo sapiens, todas esas miles de especies ya se habían ido.
Pero la preocupación por las especies vivas del planeta, sin duda es una muestra de razonable sensibilidad por el resto de las especies en un mundo tan hostil. Salvemos a las ballenas, salvemos a los pingüinos, salvemos a los pandas, los gusanos, las plantas, etc. etc. ¿Para qué, podría plantear un insensible? Si el propio planeta hace los ajustes. De hecho se calcula que todos los días se extinguen 25 especies. A lo mejor ayer pisé un bicho que era el último que quedaba en el planeta.
Por “siaca”, aclaro que no soy tan insensible frente a la preocupación humana por las especies y el planeta, por lo cual debo confesar que esta crónica está inspirada en las ideas, reflexiones y sin duda la “lógica irrebatible”- según sus propias palabras- del comediante norteamericano George Carlin, muerto en 2008, que de manera genial, analizaba las temáticas del mundo. Véanlo en Youtube, no solo para discrepar con sus planteamientos sino que principalmente para pensar en cómo rebatirle su lógica. Son de antología el sueño americano, la religión, las empresas. Lo óptimo es verlo y escucharlo en inglés, aún que la versión en español es pasable. Claro que escuchar a un gringo decir ¡joder! y no el potente ¡fuck you! es como si te pegaras un martillazo y exclamaras ¡cáspita! Digo yo.

Diga 33

Es el número atómico del arsénico. Es el código telefónico de Francia. En medicina y para aprovechar las erres de su pronunciación, se usa en la auscultación de las vibraciones vocales trasmitidas. Es el conocido, “diga treinta y tres”.
El 33 es un número maestro y representa el ideal del amor en su más pura expresión, esto es, no sólo a las personas de su entorno, sino el que abarca a todos los seres humanos. El amor que significa entrega, sacrificio y compasión. El amor que genera los más altos ideales y que no vacila en sacrificar todo lo material o personal para defender sus sueños y ofrecerlos a sus semejantes. El 33 nos habla del equilibrio de las cualidades morales y espirituales y de hecho, la paz que emana de su persona atrae especialmente a los angustiados o desorientados.
Esto es lo que un poco dice del 33 la ciencia de la numerología. O sea, este numerito, tiene su cuento. Y ahora en Chile se ha transformado en un number one.
Hoy el número 33 es el que la lleva. Está de moda. A pocas horas de conocerse la noticia de que los mineros de Copiapó estaban vivos, apareció en poleras, llaveros, gorros y otros tantos artículos de merchandising. Pero la verdad de la milanesa es que este número siempre ha dado que hablar. Desde el “diga treinta y tres” de los médicos antiguos (esos que incluso hacían domicilio) hasta aquello de “la edad de Cristo”. Algo extraño porque pareciera que Jesús, siempre hubiese tenido solamente 33 años. También antiguas escuelas filosóficas como la masonería, marcan con el 33 el grado máximo al cual pueden ascender sus maestros, siendo éste, el nivel top one de la Orden.
Por todo esto, creo que el 33 es un número especial y es probablemente aún tiene mucho que dar. Por ejemplo, podría instituirse como el número de la suerte de los mineros. Ya tienen a San Lorenzo su propio patrono ¿por qué no tener también un numerito propio? Miles serán sin duda los números 33 que se van a vender en los juegos de azar desde aquí hasta la navidad. Pero sigo. Si jugamos un poco con los números del suceso minero podemos sorprendernos. Fíjese en lo siguiente: fecha del hallazgo 22 (el día) + 8 (el mes) + 2010 (el año). Raya para la suma 33 ¡Bingo! Todo esto sin considerar que el domingo 22 se cumplía la semana 33 del año. Y una última curiosidad, el ministro de minería, el proyect manager del proceso de búsqueda se llama Laurence, es decir Lorenzo. Curioso. Ya muchos hablan de milagros.
Como dijo el sociólogo y columnista Eugenio Tironi, ya se pueden ir desarmando los tinglados que se levantaban por todo Chile para celebrar el Bicentenario. Con lo ocurrido el domingo pasado, la celebración surgida en todo el país, de manera natural, espontánea, alegre y sin intereses, fue en verdad la más precisa y exacta forma de recibir el aniversario de los dos siglos de la patria libre.
La Virgen de los Treinta y Tres es la santa patrona de Uruguay. Si no hubiera sido así, no cabe duda que ya estaría instalada en un cerro de Copiapó. ¿Será posible gestionar un préstamo de uso del nombre? La idea no es mala, solo que hay que mejorarla. Digo yo.

domingo, agosto 22, 2010

La tontera de la semana

(Publicado en la Estrella de Iquique, domingo 22 de agosto de 2010)

Nota a mis lectores del blog: La dirección del diario títuló este artículo como "Desarrollo", por causa que desconozco)
¿Cuánto obliga un instructivo del tipo Intendencia de Coquimbo? Me refiero al documento interno de esa autoridad sobre situaciones o conductas de sus subordinados, que incluye aspectos no directamente relacionados con los deberes y obligaciones del cargo.
Por los posibles efectos en su aplicación, estimo que hay que aclararlo ahora y para no arriesgarse a que algún insensato pueda tentarse a repetir una estulticia similar.
Esta, que califico de la tontera de la semana, no puede pasar colada. La Contraloría debería rayar la cancha y decir si es una recomendación o una exigencia y si su incumplimiento amerita sanción. Mi espíritu libertario me obliga a pedir que todas las reminiscencias inquisitorias sean desterradas de la faz de la tierra.
El instructivo de marras en uno de sus párrafos dice: “Los funcionarios y las personas contratadas bajo la modalidad de honorarios, deberán utilizar chaqueta institucional, la cual podrá ser complementada con pantalones de tela, cotelé, algodón, gabardina o algún material similar, quedando prohibido tanto los días viernes como los demás días de la semana, la utilización de jeans, pantalones de buzo, short, zapatillas y poleras sin cuello". ¡Qué genialidad!
Lo primero es que mete en el mismo saco a los “funcionarios y a los “honorarios”. Todo el mundo sabe que el régimen contractual de estos últimos es diferente. Un documento así podría servirles para demostrar dependencia y subordinación y exigir otro tipo de contrato. Y de paso arremeter contra el Estado que como empleador, es el mayor infractor laboral del país. Pero ese es otro cuento.
La segunda frivolidad es cuando define el tipo de tela de los pantalones. Nada dice de las faldas, pero en fin. Ofrece pocas opciones. Pero lo peor es que excluye al jeans. La prenda ícono de los tiempos modernos. Si el jet set masculino lo luce con orgullo y elegancia en todas las alfombras roja del mundo por algo será. ¿Puede un funcionario público de Coquimbo vetar al jeans, el pantalón líder del planeta y confeccionado con la mundialmente y afamada tela, Demin? La otra torpeza es que prohíbe también los short. ¿Acaso los funcionarios (y honorarios) iban en short los días viernes “cashual”?
La tontera de marca mayor es cuando instruye, en el caso de las mujeres a “que no utilicen faldas demasiado cortas, ni calzas y poleras con pabilos o strapless”. Es decir, nada de mostrar los hombros ni la espalda.
Finalmente tres bonnus tracks: 1. Dejar de fumar en la puerta del edificio porque eso da una pésima imagen. 2. En el casino, “abstenerse de preparar alimentos cuyos olores sean fuertes". 3. Dar un uso correcto a los insumos de trabajo. El sitio más visitado en las horas de oficina era www.lun.cl.
Pero el seremi de gobierno de esa región cree que el instructivo está bien. ¡Joder! ¿Quién le dio atribuciones para instruir-obligar-sugerir que las chiquillas coquimbanas no usen mini falda? ¿Creerá que se pueden poner casquivanas? Sugiero revisar el sistema de selección de la Alta Dirección Pública, en la variable: sentido común.
Por suerte primó la cordura. El instructivo será cambiado. Todos los consultados, gobierno y oposición calificaron el documento como una torpeza. Miren que querer suprimir el strapless. ¿Y después seguir con el colaless? Que ni se les ocurra poner las manos ahí. Eso sería meterse en profundidades. Digo yo.

miércoles, agosto 18, 2010

La huella de la Vaca


(Publicado en la Estrella de Iquique el domingo 15 de agosto de 2010)
No comentaré un libro titulado “La Vaca” pero recomiendo leerlo.
No, en esta oportunidad a la vaca la usaré para culparla por ser uno de los animales más contaminadores del planeta. Si algo hay que hacer por ayudar a la Tierra, pensemos en las vacas.
Como se sabe, el planeta está muy caliente por el efecto invernadero y los culpables están identificados. Son las grandes industrias de los países desarrollados. Nosotros recién estamos haciendo la previa como emergentes, pero podríamos ser desarrollados el 2018. Ahí tendremos la membresía del selecto club con licencia para destruir el planeta. Un poquito que sea. Espero que no ocurra, porque pienso que jamás seremos una potencia industrial. Yo veo a Chile más por el lado del offshoring de servicios, exportando inteligencia.
Nuestra forma de vida deja una huella y es el resultado del auto que tenemos, la gasolina que usamos, la decisión de tomar colectivo o andar en bicicleta, de ir a comprar el pan en un todo terreno o hacerlo caminando y también de lo que comemos. Estos comportamientos dejan una marca. Se llama la huella de carbono. Es como la estela de humo de los tubos de escape. Mientras caminamos plácidos por la vida vamos echando gases desde niños. Entre más modernos y más ricos seamos, más gases emitimos. Hay datos duros que aseguran que la gente rica tira más gases que los pobres a la atmósfera. Especialmente porque come más carne de vaca.
La media mundial de esta huella es de 5 toneladas de CO2 por persona al año. Estados Unidos está sobre 20 y Chile en el promedio mundial. Los expertos dicen que lo óptimo es llegar a 2 per cápita para asegurar que el aumento de la temperatura media del planeta no supere los 2 grados Celsius, evitando las consecuencias más graves del cambio climático.
Argentina nos duplica y no solo porque tenga una actividad industrial mucho más amplia y diversificada que la nuestra, sino porque ese país está lleno de vacas. En efecto, las vacas son uno de los mayores emisores de CO2 debido a los gases y flatulencias que producen al digerir el pasto en sus múltiples estómagos. Como consecuencia, la carne de vacuno es el alimento más contaminante del planeta.
Nuestra misión como ciudadanos civilizados y concientes debiera ser reducir la huella de carbono sacando la carne de nuestras mesas. Podríamos partir por suprimir esa institución nacional del asado. No es el carbón de la parrilla el contaminante principal, sino ese trozo de carne proveniente de vacas poco recatadas que lanzaron al aire miles de kilogramos de gases CO2 mientras pastaban plácidas e inconcientes del daño que hacían.
Hay que dejar de comer carne de vacuno. Se que me odiarán los dueños de carnicerías, de las parrilladas, de los supermercados y sus ofertas de hamburguesas, los Mac Donalds o los vendedores de anticuchos. Y no es todo, también eliminaría de la dieta, las lentejas, los porotos y todos aquellos alimentos cuyo proceso digestivo favorezca la emisión de gases, más aún si son incontrolables y perturbadores. Colaboremos con el planeta, no seamos tan vacas. Digo yo.

lunes, agosto 09, 2010

El doble Cien


(Publicado en la Estrella de Iquique el 8 de agosto de 2010)
Desde la antigüedad las sociedades han hecho celebraciones para recordar fechas especiales. Una de ellas es el cumpleaños de la Patria. Este evento suele tener significado mayor cuando se cumplen diez, cincuenta, cien o doscientos años.
Nosotros en septiembre haremos la gran celebración de los dos siglos de vida. Una nación jovencita tal como la mayoría de las vecinas. Los partos libertarios de aquellos tiempos en esta América morena fueron muy seguidos.
Las autoridades se encargan de organizar las celebraciones. La ciudadanía se deja querer (además de que no se le pregunta lo que le gustaría) y espera el programa para disfrutarlo. Yo pienso que las propuestas van a ir por cuatro caminos: 1. Las fiestas propiamente tales. Son las típicas celebraciones diciocheras, esto es, ramadas, chicha, empanadas, anticuchos, guasos, chinas, rodeo, palos ensebados, carreras de ensacados y todo lo que se ha estado haciendo por tradición durante los últimos dos siglos. Y para que el goce sea sin apuro, el parlamento regalará un par de días festivos adicionales. 2.- Los cortes de cinta. También siguiendo la tradición (sin descartar la rentabilidad política necesaria para evitar que las encuestas arrojen datos no deseados), se debieran incluir todo tipo de inauguraciones de servicios útiles para la ciudadanía. Para que la ciudad funcione bien y sea amable con sus residentes. Si bien son obras que deben hacerse siempre, ahora se juntan para que el moñito del regalo a la ciudad sea más grande y salga bien en la foto. Aquí debieran estar las ceremonias de inauguración de semáforos, reparación de hoyos (hay 437 plenamente identificados, pero un amigo me asegura que son 1.705). También podrían ser puestas en servicio instalaciones de uso comunitario, plazas de juegos, centros deportivos, áreas verdes, etc. 3.- Las obras monumentales. Aquí debieran estar presentes obras cototudas. No tengo pistas de si las haya. Talvez por falta de presupuesto o tiempo no se hicieron. Lo del tiempo no debiera ser la excusa ya que hace doscientos años ya se sabía que esta fiesta venía. Me imagino que solo las grandes ciudades (grandes en sentido cuantitativo) tendrán la posibilidad de inaugurar obras en esta categoría. 4.- El arte y la cultura. Esta puede ser la parte más entretenida. Me encantaría que hubiera cine arte, teatro, conciertos de todo tipo, exposiciones, ediciones especiales de diarios y revistas, bandas juveniles, humor, mimos y mucha cosa pública en las calles con gente vestida a la usanza de la época colonial. La ocasión es propicia para que vuelvan los bustos de Giordano Bruno y Pablo Neruda desaparecidos hace años del frontis de la UNAP. También el del llamado médico de los pobres Juan Marque.
Para nuestro bicentenario iquiqueño (en rigor debiera ser el 2079, pero ese es otro cuento) yo pediría un gran regalo: veredas y áreas verdes de país miembro de la OCDE. Digo yo.

lunes, agosto 02, 2010

Diccionario Corrupto



Publicado en la Estrella de Iquique el 11 de junio de 2010)
Seguramente usted esté familiarizado con términos como arreglarse los bigotes, hacer la vista gorda, irse a la cochiguagua, cortar la cola, hacer cantar la rana y muchísimas otras expresiones que son parte del léxico que usamos para referirnos en general a hechos corruptos.
La semana pasada, la entidad Chile Transparente, tras un año de trabajo puso en el mercado el Diccionario del Corrupto de la Lengua. Una recopilación de cien expresiones sobre el tema y que apunta a evitar prácticas deshonestas y a fortalecer una cultura basada en la transparencia. Es un llamado a reprobar socialmente los pitutos, arreglines, chanchullos, pecadillos y tantas otras chuecuras que finalmente causan un gran daño a la sociedad. Es una invitación a revisar críticamente si la pillería es un elemento constitutivo de la cultura nacional.
Ahí estimado lector, usted podrá encontrar toda la nomenclatura de la corrupción que busque o que necesite. Que necesite para conocer su significado, aplicación y circunstancias, se entiende, no para practicarla, sino para evitarla.
Esta obra cuasi-literaria hay que leerla con seriedad y con cierto grado de complicidad. Porque, seamos honestos ¿quién alguna vez en su vida no cometió un acto corrupto? ¿Quién no hizo alguna vez una cuchufleta en el dominó o no acusó su “renuncio” en la brisca? ¿Quién no presentó en el colegio un “falsificativo? ¿Quién no tiró una licencia médica trucha? El que esté libre de pecados que lance la primera piedra. No le parece sintomático que en la misa dominical de las 12 haya filas tan largas de feligreses pidiendo la expiación de sus pecadillos. El índice de pecados per cápita debe ser muy alto en esta ciudad. ¡Vade retro Satanás!
A veces pienso que las manzanas que enviamos con nuestros niños a las tías del jardín desde una temprana edad, podrían estar incubando el germen de una futura conducta corrupta ¿Será la manzana el símbolo inocente e iniciático de esta nueva forma de conseguir las cosas en la vida?
Espero que el diccionario no se corrompa y derive en un Manual. Sería pernicioso que llegara a ser texto de consulta para ganar experticia en corrupción. Pero no quiero ser pesimista, el diccionario debiera ayudar a evitar que en nuestro lenguaje aparezcan estos términos y principalmente no sean acciones en las cuales participemos. Por eso, recomendaría alejarse de inmediato de las personas que en su pega mencionen conceptos como: sobresueldo, pituto, santos en la corte, favor político, paleteada, vista gorda, aceitar la máquina, chancho que no da manteca, solo los pajaritos cantan por amor. O las inocentes preguntas: ¿Cómo voy ahí? ¿Y si lo cargamos a caja chica? ¿Va a necesitar la boleta?
Si está rodeado de personas que se expresan así, apriete cachete. Lo mejor es la verdad, nada de santos tapados, viva la transparencia. A mi me encanta la transparencia, especialmente si es en lencería. En eso soy incorruptible. Digo yo

domingo, agosto 01, 2010

El cuento del hot dog


(Artículo no publicado el domingo 1 de agosto de 2010 en La Estrella de Iquique)

Había una vez un perro callejero llamado Clinton que solía hurguetear alrededor de un conocido restaurante en busca de comida para poner algo en sus escuálidas tripas. A veces encontraba trozos de pescado, restos de pollo, patas de jaibas, pulpo, arroz chaufa y wantanes con salsa de tamarindo. Su vida era una mezcla de hambre y pobreza. Todo lo que tenía era “el equipaje del perro”. Para peor, la autoridad había declarado que su vagancia era un peligro para la sociedad.
Un día -de doloroso recuerdo- y mientras buscaba entre las basuras del restaurante algo para sobrevivir, vio a la Mimí otra vez. La perrita del negocio que desde la distancia siempre lo había mirado con desprecio. Pero esa vez notó algo especial. El Clinton sabía que esa beldad de pelo suave, paladar negro, colita parada, baño semanal y con todas sus vacunas al día, era un manjar imposible. Sin embargo, la sabia naturaleza hizo su tarea y ese día con el sol del oriente en el cenit, el sensible olfato del Clinton - calibrado para oler de lejos cualquier cosa comible – recibió los aromas íntimos de la Mimí, que ya estaba en edad de merecer y que para su infortunio, esa tarde estaba en el clímax de su celo.
La carne es débil y Paris bien vale una misa, filosofó el Clinton y oyendo el mandato divino de perpetuar la especie, desvainó, y con su arma en ristre y antes que Mimí dijera ni guau, ya estaba a lo perrito portándose como animal.
Así estaban, olvidando raza, estirpe y condición, cuando apareció el dueño del estipendio de comidas y amo de la señorita, quien al ver a su mascota regalona, cubierta por un pulgoso quiltro del último quintil, entró en extrema cólera intentando separarlos de esa unión injuriosa y obscena. Pero los amantes rehusaban tomar caminos independientes.
Ante esto, el iracundo amo, buscó el filoso cuchillo que en la cocina blandía con la destreza de cirujano plástico y se abalanzó sobre los canes logrando destrabarlos. Luego, cogiendo al aterrado Clinton lo llevó al patio para hacer santa justicia sobre una piedra plana - donde solía golpear los locos- para limpiar en esa ara el honor mancillado de Mimí que hasta minutos antes no la habían picado ni las pulgas. El Clinton ya delirante de pavor recordó lo que había oído sobre el debido proceso y la presunción de inocencia, pero su “suegro” no creía en la justicia humana sino en aquello de “por donde pecas pagas”. Y cegado por la ira… zaz… con un certero corte, dejó al Clinton sin su apéndice reproductor. Privado de parte de su equipaje”.
Antes de contar el final, compartiré algunos alcances: El Clinton era inocente. La culpable fue la naturaleza. La Mimí también era inocente, sus movimientos de cola fueron instintivos. Lo censurable sería su actitud. ¿Qué explica que una perrita ABC1quiera sexo con un pulgoso perro C2? Pero el final es feliz.
“El Clinton recuperó la salud. Está bastante bien, medio raro para orinar pero es superable. La Mimí vive con él en una parcela de Alto Hospicio y sus seis cachorros. El victimario fue puesto a la sombra unos días y obligado a entregar alimento de por vida a la familia del Clinton. También debe ir durante 56 semanas a la comisaría del cuadrante a ver La Dama y el Vagabundo”. Un final de película. Digo yo.

jueves, julio 15, 2010

Se acabó la luna de miel


(Publicado en la Estrella de Iquique, domingo 11 de julio de 2010)

Con el término del Mundial el planeta vuelve a orbitar con normalidad. A la normalidad de sus crisis, de sus guerras agendadas o de su estulticia in extremis con la madre natura. Pero en verdad nunca estuvo fuera de norma, solo tuvimos la sensación de haber estado las ultimas semanas, como en una sedante burbuja.
Hoy finalmente, todo se habrá consumado. Esto es bíblico. Mañana empezaremos a olvidar este campeonato exótico no solo por el continente y país organizador, sino por las curiosidades ocurridas tanto en lo deportivo como en lo extra deportivo.
Cómo olvidar las bulliciosas vuvuzelas, la pelota Javulani (supuesta culpable de tantos goles raros) al pulpo Paul y sus aciertos, los comentarios filosóficos de Zamorano, el safari de la ex presidenta, il giro piú piccolo de Italia, el au revoir de Francia, la trompada de Alí a Argentina, el show de Maradona, la garra charrúa, los penales estilo Caszely, los “horrores” referiles, el recibimiento de héroes a la roja de todos, con medallas bicentenario incluidas, el juego sucio de Bielsa en la Moneda, la genialidad de Kramer. Recuerdos inolvidables y otros, francamente para olvidar, como el festín del entrenador de Alemania comiéndose sus “loros” ante el mundo. Claro que, como decía mi abuela, en gustos no hay nada escrito.
Pero ahora viene la dura realidad. La luna de miel en Chile se acabó. El remanso post terremoto y Mundial, es pasado. Ahora comienza el otro partido de la competencia interna entre el gobierno y la oposición. El pito sonará pronto. Con un posible medio tiempo de descanso para el bicentenario. Pero de ahí para adelante, “afírmate cabrito que vamos a galopiar”. Seguro habrá penales y juego brusco. La oposición querrá darse el gustito y le sacará lustre a los chuteadores, porque patadas habrán. El gobierno a tu turno, preparará una defensa tipo cerrojo suizo. Con el foul del royalty ya se vio como viene la mano.
Los políticos, los gremios, el gobierno, la oposición, todos los actores en sus puestos, estudiando al rival, revisando la cancha, reordenándose, blindando a sus figuras, definiendo estrategias, nombrando a los capitanes, sacando cuentas. Los gremios por su parte, cuan severos hinchas, en lista de espera para tirarse con todo si el resultado del encuentro no les gusta. En la galera, las barras bravas, mirando las reaparecidas del juego sucio, como en los mejores tiempos del MOP-Gate.
Con este mundial aprendí mucho y además saqué estas conclusiones: Que Zamorano no debe ir por ningún motivo al Mundial de Brasil. Que las vuvuzelas hinchan partes sensibles de la anatomía masculina. Que una reina no puede meterse en los camarines sin avisar porque la imagen hay que cuidarla (si no, pregúntenle a Piñera). Que se abre un nicho para el mercado de los pulpos (merchandising, publicidad, pronósticos del tiempo, etc.). Que en un Mundial, el fútbol de verdad comienza en octavos de final, y Que seguimos siendo malos para la pelota. Digo yo.

sábado, junio 26, 2010

La cuestión mundial

(Publicado en la Estrella de Iquique, domingo 27 de junio de 2010)
No voy a hablar de la cuestión mundial, cuya salud no es buena. Los residentes del planeta con sus malos hábitos, perversas intenciones y pésimas decisiones, vivimos cada día con los nervios de punta. Guerras en proceso o preparándose, crisis financieras, calentamiento global, delincuencia, terrorismo, mafias de la droga, en fin un panorama desalentador. Por eso, la otra cuestión mundial, la que se desarrolla en Sudáfrica, es un verdadero bálsamo necesario e importante en esto momentos.
Habría por esto que agradecer al país organizador. Por lo mismo fue bastante inadecuado haber eliminado al anfitrión. Me pareció de pésimo gusto. Esto podría tener dos efectos. El primero, que asista menos gente a los estadios, lo que es muy malo. Lo segundo, es que ya no se escucharán tanto las vuvuzelas, lo que es muy bueno. Al respecto, tengo una excelente idea de lo que los sudafricanos pueden hacer con estas cornetas. Lamentablemente no lo puedo decir en público.
Pero en fin, con sus pros y contra este mundial nos ha hecho olvidar mucho de lo malo.
Y a propósito de lo malo, seamos sinceros, este mundial como expresión de fútbol ha estado ahí no más. Con buena voluntad le pondría nota cuatro. Ni buen fútbol, ni estrellas, ni nada espectacular. Podría concluir que hasta lo avanzado del campeonato, ha sido un mundial como la waka. Salvo excepciones por cierto y Chile es un ejemplo.
Pero los que saben, dentro de los que no me incluyo, dicen que el verdadero mundial comienza en los octavos de final. Lo previo habría sido casi un entrenamiento, calculadora, mucha especulación, sin mostrar todo. Salvo los chicos como Chile, que se la jugaron desde el minuto uno. Los llamados grandes –algunos ya en casa - deberían aparecer en la segunda vuelta.
En esa, se supone que todos querrán ganar. Tengo serias dudas. De lo que no tengo dudas es que el único equipo que siempre juega a ganar es la Fifa. Creo que al fútbol le da poca pelota y su interés está en el negocio de la publicidad, las trasmisiones, las apuestas y el merchandising.
Como datos freak del Mundial menciono la presencia de la Bachelet (le gusta mucho el fútbol y también Bielsa) de Bam Bam como comentarista, de autoridades del gobierno que andan con permiso sin goce de sueldo (solo pueden tener otros goces pero no pecuniarios), de la hinchada chilena, proveniente de todo el país y del resto del mundo, muchos de Europa (curioso porque en la zona euro la cosa está como la vuvuzela).
Un párrafo final para la roja de todos. Heroico, sobresaliente. Con lo logrado se inicia un antes y un después. Lo mejor en medio siglo. Con Bielsa (ya se estará pensando en nacionalizarlo o talvez canonizarlo) se inicia el año 0 del fútbol nacional. Un nuevo amanecer. Viva Chile…miéchica. Digo yo.

jueves, junio 24, 2010

A mi vecino

(Publicado en la Estrella de Iquique el 20 de junio de 2010)
Hoy me levanté con la idea de hacerle preguntas de fútbol a mi vecino del frente. No al que vive frente a mi casa, sino al que tiene domicilio conocido desde años en la página del frente. A Bernardo Guerrero, un tipo que sabe un montón de muchas cosas y si no las sabe…las investiga.
¡Vecinooooo! No me oye, debe ser porque siempre está mirando para la izquierda, le gusta mirar para ese lado. Pero bueno, la idea era pedirle que explicara desde la perspectiva de su profesión, este fenómeno social conocido, entre tantos nombres, como “la pasión del fútbol”. A mí lo de pasión desde ya me suena medio freudiano, es como cuando alguien se declara “amante de la música”. Lo que quisiera saber, entre otras, es si el amor y la pasión de las masas fanatizadas por el fútbol es todo lo que justifica su comportamiento. También saber qué es lo que realmente aman y disfrutan: la filosofía intrínseca del juego y su desarrollo; los cuerpos atléticos y viriles de los jugadores; el éxtasis del triunfo, la agonía de la derrota o la insulsez del empate.
Aclaro que mi vecino está calificado para opinar porque en esto tiene doble militancia. Por un lado es sociólogo (por lo tanto puede explicar el comportamiento de las masas futbolizadas); y por otro, como “buen iquiqueño” lleva la camiseta celeste del Municipal como segunda piel y el estadio y sus fans son como su hogar familiar.
Necesitaría que me explicara lo que hay detrás del peloteo mundial que estamos viviendo, que a mi modesto entender, excede con holgura lo estrictamente deportivo. Se estarían buscando otros satisfactores, teniendo al fútbol como excusa. Cuál sería el deseo oculto de estas tribus urbanas pintarrajeadas, disfrazadas y ahora corneteras (sopladores de la vuvuzela sudafricana) Me gustaría saber qué son y que expresan estos comportamientos. Nacionalismo, chauvinismo, supremacía deportiva, egos supranacionales, rankings de alegría, felicidad ciudadana, competencia de cánticos. ¿Qué busca la masa viajera hoy sentada en la galería de un estadio sudafricano. Simple diversión, turismo en un país exótico, aprovechar un crédito barato, el tipo de cambio favorable, una escapada de casa, darse el gustito de sus vidas, juntarse con sus amigotes?
¿Será ésta una terapia planetaria necesaria para la sanidad global? Con el Mundial todos se olvidan del mundo. A la hora de nuestro fútbol, oficinas, colegios, universidades, empresas, gobierno, todos están “metidos” en el fútbol. Parece una epidemia sin vacuna conocida que dejará varios países muertos o a lo menos heridos. Claro que en 24 meses más comenzarán las eliminatorias del próximo mundial. Para otra chance.
Fútbol, fútbol. ¿Una fiesta, un deporte, un sucedáneo de la guerra convencional, una pasión loca por una amante díscola? ¿Qué cresta es todo esto Berny? Si me lees aclárame esto, porque de fútbol solo sé que nada sé. Digo yo.

¡Waka Waka!


(Publicado en la Estrella de Iquique el 6 de junio de 2010)

Ya no puedo eludir más el tema, salvo que quiera convertirme en un sujeto atípico y repudiable, por no prestar atención a lo que el mundo tiene en el primer lugar de sus preocupaciones. No es por cierto la crítica situación de la Euro Zona, ni la franja de Gaza o el petróleo derramado en el golfo de México. Esas son menudencias, pequeñeces del diario vivir. La verdadera noticia, la que la lleva ahora y que permanecerá por más de un mes en la cartelera planetaria, es el Campeonato Mundial de Fútbol.
Confieso que había estado eludiendo el tema por varias razones. Una de ellas es porque no soy muy aficionado a este deporte. En verdad esta es una forma de decirlo, un eufemismo para no contar que cuando niño era malito para este juego y que nunca me invitaban por segunda vez. Además porque no leo no escucho ni veo muchas noticias o comentarios de fútbol, salvo ver contados partidos europeos. Tampoco voy a los estadios. Y básicamente, porque pensé que durante las próximas seis semanas habría mucho tiempo para referirse a este peloteo multinacional.
Pero reculé a tiempo al percatarme que le estaba faltando el respeto nada menos que a la FIFA, la institución administradora y dueña de toda la industria del futbol profesional del orbe. Ninguna pelota del mundo se mueve, ni un solo árbitro hace sonar su pito, ni ningún medio publica aviso alguno del evento, sin que la entidad autorice. A ello le agrego un dato no menor, la entidad maneja un negocio que es cinco veces el PIB de nuestro país. Aquí apliqué el sabio consejo: “si el enemigo es más, súmate al enemigo”.
Para evitar opiniones maliciosas, pero especialmente por el peso específico de la Fifa , entré al tema y espero decir algo que pueda ser diferente a lo que miles de periodistas, comentaristas y profesionales afines, no hayan dicho o vayan a decir. Espero que no se note demasiado que de fútbol se muy poco. No creo que le pueda meter goles a nadie, pero seguro que haré más de algún foul.
Para comenzar diré que el campeonato se juega en Sudáfrica y que para llegar hasta allá hay que gastarse, en el caso de los chilenos, a los menos cinco guatones por nuca. Salvo por cierto que se tenga la cuevita de mi amigo Julián que se ganó dos pasajes all inclusive. Otra cosa que también hay que saber, es que todos los partidos se jugarán con una pelota nueva (siempre son nuevas, dirá usted) pero no es eso, sino que se trata de un modelo que por material y características de fabricación, es más resbaladiza, más jabonosa, más loca y díscola. Esto se le ocurrió a la Fifa, obviamente, porque quiere que los scores sean más abultados y que se viva la emoción de los goles. Y tiene lógica, porque ir al continente africano, gastarse una porrada de millones, volar un día completo y después ver partidos que terminen cero a cero, es frustrante. Espero que con estas crónicas mis lectores vayan aprendiendo más de este deporte y sus vericuetos. Por mi parte estoy seguro que finalmente entenderé por qué cuando un jugador le pega a otro una cachetadita, este cae como fulminado por un rayo, es retirado casi en estado catatónico de la cancha, desde donde se levanta en un par de segundos completamente recuperado. Con este mundial sin duda que aprenderemos mucho de fútbol. ¡Waka waka la pirinaca! Digo yo.

Nos robaron el libreto

(Publicado en La Estrella de Iquique el domingo 28 de mayo de 2010)
Muchos pensaban que la frase “una nueva forma de gobierno” de la publicidad de Piñera era un eslogan más en un universo de muchas promesas que los candidatos suelen hacer en períodos de elecciones. Profundo y craso error. Era cierto. El terremoto había impedido dar a conocer el programa pero el 21 de mayo el gobernante rayó la cancha, trazó la línea de su mandato, explicó el plan y un conjunto de ideas que dejaron asombrados a muchos conciudadanos. Especialmente a la oposición.
“Al término de esta década, Chile habrá superado la pobreza y será un país desarrollado”. Así comenzó la cuenta a la Nación. A su término, todo el país pudo ver sonrisas, escuchar aplausos y expresiones de buenos augurios, pero también, las caras de incredulidad, pánico, confusión, incertidumbre y posiblemente ganas de ir, con suma urgencia a las casitas, a connotadas figuras de la oposición. No podían creer lo que oían. El asombro no se les pasó rápido. Algunos próceres como Escalona y otros conocidos nuestros, después de varios días, todavía seguían atontados con los anuncios, lo que explicaría las frases para el bronce que expresaron. Esto me recordó aquello de: “si no puedes ser inteligente, a lo menos se confuso”.
Si los gringos tuvieron su “jueves negro” el 24 de octubre de 1929, cuando comenzó la caída de la Bolsa de Nueva York y con ella el crack y la Gran Depresión, la oposición tuvo su “viernes negro” el 21 de mayo. Sin embargo para la gran mayoría, el macizo discurso generó una sensación de optimismo que recorrió el territorio nacional. Por fin algo concreto y no meras promesas. Y lo más importante, creíble, con énfasis en la gestión, en el hacer bien.
Con esta propuesta a la oposición les sonó la alarma. Sienten que les robaron el libreto, sus ideas o que le tomaron las banderas del progresismo. El ultra derechista Hermógenes Pérez de Arce en su blog identifica a Piñera como el IV presidente demócrata cristiano. Los más audaces, hablan del quinto gobierno de la Concertación. Otros reiteran que será el gobierno de los empresarios. Pero Piñera insiste, será el gobierno de todos, con todos y para todos y especialmente de los pobres y de la clase media.
Ahora comenzarán las peleas por ganarse el centro político. El espacio donde el presidente puso sus banderas. Esto implica que la oposición deberá rearticularse porque el adversario es diferente, tiene una visión diferente, cuenta con gente diferente y el país es diferente. Un espacio donde hasta los comunistas pueden participar. Estos están contentos con esta nueva forma de gobernar. Podrían lograr resultados que ni en el gobierno de Allende soñaron cumplir.
Es desafiante y motivador un mensaje que dice que Chile al término de la década habrá derrotado a la pobreza y será un país desarrollado. Me parece más aterrizado que los eslogan de campañas pasadas que nos decían “Crecer con Igualdad, La Alegría ya Viene, Estoy Contigo, Gana la Gente”. Mucho ruido y pocas nueces. Exceso de parafernalia política. Espero que la nueva oposición se porte a la altura y sus integrantes piensen en Chile más que en sus intereses políticos y electoralistas. Digo yo.

miércoles, mayo 26, 2010

Los "quedaos"

(Publicado el 24 de mayo de 2010)

Algunos conocidos, no digo amigos porque desde que dejé de tener cargos importantes la mayoría de ellos me sacó de sus redes, me han dicho que nunca se habrían imaginado que en el gobierno del cambio, iban a haber tan pocos cambios.
Por eso, varios me han recitado un cuento como este: “Esperé 20 años para el cambio y todo está igual, incluso dejaron al mismo jefe, un sujeto que hasta el día anterior a la segunda vuelta, hacía sus máximos esfuerzos para evitar que Piñera llegara a la Moneda”.
Estos conocidos míos consideran que hay demasiados tipos y tipas “quedaos” que debieron haberse ido. A muchos les ha sorprendido este new deal. Lo concreto es que existe una legión no despreciable de opositores al gobierno, que sigue estando donde siempre estuvo, haciendo lo mismo y ganando lo mismo. Bueno, en esto último hay una diferencia, muchos de ellos ahora ganan más porque antes de terminar el período, un mecenas caritativo y visionario les arregló la renta, los subió de grado, los pasó a la planta o los hizo hacerse dirigente para asegurarse con el fuero sindical. Y todo, sin moverse del escritorio, ni de partido. Es lo que me dicen.
Este nuevo trato luce innovador y solidario, pero ingenuo, frustrante y políticamente incorrecto, según mis informantes. No es lógico tener en la propia casa quintacolumnistas que en cualquier momento puedan tener una recaída ideológica y poner minas antipersonales en el dormitorio. Agregan.
Reflexionando sobre lo que me contaron, creo haber descubierto las reasons why, las causas del porqué quedaron tantos opositores metidos en el gobierno, Esas razones serían las siguientes: 1. A varios, por la urgencia, hubo simplemente que dejarlos porque tenían la experiencia, la capacidad y los conocimientos. 2. El mercado local no fue muy pródigo para proveer de inteligencias esclarecidas para los reemplazos 3. Varios se apernaron legal y oportunamente copando las plazas económicamente más atractivas. 4. Otros integran equipos formados hace muchos años o están en un área estratégica (donde está la chequera o el soporte administrativo crítico) lo que los transforma en los dueños de la pelota.
Anoche me dormí muy preocupado pensando cómo solucionar esto y tuve un sueño. Me contrataban para asesorar al gobierno local para resolver cada una de las situaciones planteadas. Después de un profundo y concienzudo análisis hice, en el mismo orden, las siguientes sugerencias:
1. Evaluarlos, el tiempo trascurrido ya es suficiente como para saber si son los indicados. Dejar solo a los más competentes, leales, trabajadores, eficientes y con Inteligencia Emocional.
2. No buscar más en el mercado local. El pie forzado de lo regional, es un cuento perverso.
3. Crear una “huesera” y mandarlos allí por un tiempo prudente.
4. Deshacer el nudo, cambiar de uno en uno a los que trancan el juego. Poner jugadores nuevos.
5.- Bonus tracks. Como el Presidente Piñera exige resultados y no explicaciones, pedir al tiro más lucas para sueldos porque va a ser necesario formar una planta paralela. Y desde luego, solicitar también fondos adicionales para pagar los honorarios de algún asesor senior. Digo yo.

Lo bueno y lo malo de ser rico

(Publicado en La Estrella de Iquique el 9 de mayo de 2010)

¿Le han dicho alguna vez…rico o rica? Si así hubiera sido, estoy seguro que se habrá sentido muy bien, porque no podría haber nada malo en ser rico. Por el contrario, pienso que debe ser muy bueno. A mi me encantaría serlo. Un día a lo menos. Solo para salir de la curiosidad. Me imagino que debe producirse una sensación placentera, tranquilizadora, de optimismo, de seguridad. Se debe ver el mundo de otro tono, posiblemente color de rosa.
Pero en fin, como se que trabajando nunca llegaré a estar en el ranking de la revista Forbes, seguiré intentando con los juegos de azar cada semana. A lo mejor algún día la diosa fortuna golpea mi puerta. Por eso estoy saliendo poco. No quiero no estar si es que llega.
Curiosamente mucha gente es contraria a los ricos y mira mal la riqueza. Yo considero bueno que haya muchos ricos en el mundo y ojala la mayoría estuviera en Chile. Encuentro excelente que cada día pueda haber más gente rica o que sean cada vez más ricas. Y en un sentido más amplio, me encanta comer rico, beber rico, tener amigos ricos y especialmente, amigas ricas.
Lo que me molesta es la pobreza, que haya gente pobre. La riqueza no tiene nada de malo. Y aquí es cuando la gente se confunde y al sentirse pobre, esto abomina de los ricos.
Pero el quid del asunto no está en la riqueza propiamente tal, sino en el comportamiento de los ricos. La riqueza empobrece, suele decirse, pues cuando el ser humano la alcanza, comienza a cambiar… “para peor”. Se pone abusivo, indulgente, despreciativo, orgulloso, poco solidario y esa conducta, como no puede manifestarla con sus pares (otros ricos como él) las emprende con los más humildes. Y esa es la imagen que de los ricos tienen los pobres.
Al parecer el rico, al igual que Jano el dios de la mitología romana, tiene dos caras. La fea, truculenta y deshumanizada ya descrita y la buena, aquella que muestra cuando crea empresas, invierte, da trabajo y practica la caridad sin ostentación ni publicidad.
Un aspecto complicado de la riqueza es determinar su límite inferior (el superior no existiría) ¿Cuánto hay que tener o ganar para ser considerado rico? ¿Habrá que tener un patrimonio mínimo de un palo verde? ¿Ingresos mensuales de 30, 50, 80 millones de pesos?
Pienso que la odiosidad contra el rico es cuando es demasiado rico. Si es un rico “normal” no habría problema. Pero si es muy rico, es imperdonable. Es lo que le pasa a Piñera. Sus detractores (especialmente los políticos) le pueden soportar muchas cosas, menos que sea Tatán rico. Si tuviera solo un 10% de su fortuna, se quedarían tranquilos y no le darían bola. El drama del presidente es entonces ser muy rico, demasiado rico, casi exquisito.
Así las cosas, hay que hacerse rico pero moderadamente. Cuando vea que le está yendo muy bien y está ganado mercado, prestigio y mucha plata, deje de invertir, no cree más empresas, venda todo, despida al personal y gaste todo lo ahorrado hasta que vuelva a ser pobre. Recién allí volverá a tener el respeto de sus conciudadanos. Digo yo.

Du yu espic inglis?

(Publicado en La Estrella de Iquique el 16 de mayo de 2010)

Con la globalización, los habitantes del planeta casi sin darnos cuenta hemos estado participando en un curso intensivo de inglés, el idioma elegido para las comunicaciones en la aldea global. La práctica de esta lengua, llegada principalmente desde el mundo de la tecnología, las comunicaciones, los negocios y las ciencias, también se nos metió a los chilenos por todos los vericuetos del diario vivir.
El resultado no es malo. La gran mayoría ya hemos superado el nivel Tarzán Básico I con el que egresamos de la enseñanza media. Ahora, sin mucha dificultad, ya podemos salir del reiterativo bread and butter y pedir algo más sabroso y casi con acento oxfordiano, en el Kentucky Fried Chickens.
Lo bueno es que esta capacitación está siendo impartida de manera subliminal, indolora, sin tests periódicos ni teachers hincha balls. Hemos ido aprendiendo leyendo los diarios, viendo la televisión, usando Internet, pidiendo algún bocadillo en las plazas de comida, comprando equipos electrónicos en los malls, o jugando play station.
El presente hace un mix del idioma nativo con este nuevo Esperanto lo que las nuevas generaciones ya lo han hecho suyo, como algo natural. Es parte de la llamada modernidad,en la cual hay que estar up day en todo momento.
Lo interesante es la forma como se ha ido haciendo el reemplazo a partir del nombre de las cosas. Yo tengo recuerdos que abarcan desde la época en que las insignias se empezaron a llamar pins y las calcomanías stickers, hasta hoy en que los homosexuales son gays, las comidas frías lunchs y las pruebas de TV, cine o radio, castings.
Con la modernidad, murieron los monitos animados y aparecieron los comics. Los posters reemplazaron a los afiches. Los empresarios hacen business, management, downzising, benchmarking, balanced score card, empowerment y muchas veces sin saber exactamente que cresta son estas cosas. Una amiga estaba convencida que había tomado un simple curso de gimnasia, sin saber que en realidad era “aerobic and step”. Las cosas, dichas en otro idioma, nos suenan mucho mejor. ¿O acaso no suena más rico un brunch que un tentempié? Además nos hemos puesto snob.
En nuestra vida diaria sacamos tickets, compramos compacs, comemos sandwichs, vamos al pub, a los affter hours, los save off de las grandes tiendas de los malls y en el caso local, tenemos nuestra propia Free Zone. Y para el fin de semana, jeepeo off road, camping, footing, squash o pint ball.
Los cambios de lenguaje han influido en nuestras costumbres y de paso han mejorado nuestro aspecto. Las damas dejaron hace año de usan medias, sino panties y nosotros cambiamos los calzoncillos, por slips o boxer. Y como hay que prepararse, los masters están de moda y los Ph.D muy apreciados (especialmente si son de Harvard) porque la competencia es heavy y quien no esté calificado, difícil es que llegue a ser exitoso si no domina el management profesional para ascender hasta ser el CEO de un holding.
Y en el trabajo de oficina, los papers, el brainstorming, el benchmarking, el downsigzing, el head hunter o el balance score card. En los colegios, la vieja y agresiva “peladilla” da paso al bulling, la lucha en los patios pasó a ser full contac y la huelga puede terminar siendo un sitting. Y en las comunicaciones, partiendo por los mass media, todo es on line, el ya antiguo mail da a paso al Twitter y el PC convencional al IPAD 3G de Apple. El jet set preocupado del liftings, las top-models, los productos light, las apariciones en los show, en los reality y en los spots. Y así nos pasamos haciendo zapping hasta dar con una sitcom atractiva como Friends o un talk show.
Tengo montones de palabras más, algunas muy heavy, incluso dirty words. Los interesados me pueden postear al blog, o hacerme un ring. Face Book no tengo porque no quiero que me ataque un hacker. Bye. bye.

miércoles, abril 28, 2010

¿Quo vadis 2009?

(Publicado en revista Puerto Mayor-2009)

Si solo nos guiáramos por las señales económicas y financieras que provienen de todos los rincones del planeta, no cabe duda que muchos decidirían encerrarse en sus casas durante todo el 2009 y asomar levemente la cabeza para otear el ambiente por allá por el otoño del 2010. Algunos - los más pesimistas seguramente - saldrían solo para cumplir con los deberes cívicos de diciembre del bicentenario (del bamba porque el verdadero es el del 2018).
Así están las cosas de complicadas. No solo para los chilenos, que según nos dicen las autoridades, los políticos, los economistas y los garúes en diversas disciplinas, será bastante más suave que para el resto del mundo. ¿Irá a ser cierto? Que nos va a doler no hay duda pero aparentemente la magnitud del padecimiento será tolerable. Que Dios nos pille confesados.
Frente a un panorama adornado de pronósticos pesimistas hay a lo menos dos soluciones. La primera, seguir la recomendación de un político de viejo cuño que decía que hay cosas se solucionan solas y otras que no tienen solución. Esta sería una postura cómoda, egoísta y sin ganas de involucrarse en las soluciones. La otra fórmula es la de jugarse con alguna propuesta y llevarla a cabo sin claudicar. Esta ha sido la forma que en todo el mundo se está comenzando a aplicar. Las empresas, los gobiernos y las personas comunes y corrientes lo hacen. Todos están buscando la mejor forma de navegar en mar gruesa a partir…yo diría…desde que los cabros vuelvan a clases. Es decir, marzo. En ese mes pueden aparecer los primeros vientos arremolinados que anticipan la tormenta. Como dicen los huasos del sur “afirmarse bien que vamos a galopiar”.
Afortunadamente hay dos cosas favorables para los chilenos. La billetera del Estado está con fondos suficientes para atender este período de vacas flacas (por suerte nadie le hizo caso al senador Frei cuando dijo que había que gastarse los ahorros para no dejarle plata a un gobierno de la derecha). Por lo tanto, puede gastar hasta que le duela en obras de infraestructura, apoyo a las pequeñas y medianas empresas, en investigación y desarrollo y si es necesario, prescindir de algunos impuestos molestos para el desarrollo. Y lo segundo es - aunque esto no tenga mucho rigor técnico- que los tarotistas, videntes, brujos y oficios afines, coinciden en que a pesar de que el futuro inmediato será duro, por más o menos año y medio, después las cosas mejorarán una barbaridad y volverán las vacas a ponerse obesas, tetonas y productivas.
No obstante, lo más importante de todo, en mi opinión, es la conducta que adopte el hombre (y la mujer) para enfrentar esta situación de crisis. Al respecto sin embargo, cabe hacer una distinción. Una gran mayoría de los chilenos, la llamada “clase media” y “los pobres”, forman en conjunto algo así como del 95% de la población nacional y este inmenso segmento, tiene o ha tenido experiencia con las crisis económicas y sociales a lo largo de su vida. Es decir, son personas que tienen gran experticia en apretarse el cinturón, vivir endeudados, comer mal y poco, sufrir con la inflación, perder regularmente el empleo y en soportar los rigores más extremos que le afectan a causa de la macroeconomía, aún cuando su mundo real y verdadero es el de la microeconomía.
Frente a situaciones tan concretas y dramáticas es difícil dar recetas. Sin embargo, existe algo en el ser humano que lo hace especial y que en este caso creo que será fundamental. La actitud. Y particularmente la actitud positiva.
Mantener una actitud positiva, como forma de enfrentar la vida (lo bueno y lo malo) a lo largo de nuestra vida nos ayuda a llenarnos de energía positiva y a resolver los problemas que se nos presentan. Y esto también nos ayuda en nuestras relaciones con los demás. Y esta forma de comportarnos será particularmente esencial del 2009 al 2010
Con crisis o sin crisis la vida sigue. Lo importante es cómo la enfrentamos y qué hacemos para que el barco llegue a destino. Una buena actitud positiva hace posible que seamos exitosos en nuestras misiones. Nos da energía lograr los propósitos, hace crecer nuestro potencial. Hace que el viaje sea más agradable.
La experiencia que tengo me ha permitido reconocer en las personas con actitud positiva un conjunto de atributos dignos de copiar y que comparto con mis lectores:
• Creen en sí mismos
• Están dispuestos a ver lo mejor en los otros
• Ayudan a los demás
• Pueden ver oportunidades en todas partes y circunstancias
• Se enfocan en las soluciones y no en los problemas
• Son persistentes y se niegan al desánimo
• Asumen plena responsabilidad por sus pensamientos y acciones.
Ser positivo es una actitud que marca la diferencia. Es simplemente la capacidad de ver el vaso medio lleno cuando los demás lo ven medio vacío. Es, en verdad, una forma de vida que cambia nuestras vidas. Es lo que necesitaremos tan pronto termine el verano.

Iquique abierto todo el año

Iquique, abierto todo el año
(Publicado en la revista Puerto Mayor diciembre 2010)

Al término del caluroso verano iquiqueño que se prolongó más de la cuenta, vale la pena reflexionar sobre cómo lo hizo la ciudad en su condición de anfitriona de miles de veraneantes, visitas o turistas que decidieron pasar algunos días entre nosotros. Seguramente que - con algunas experiencias no tan buenas y muy puntuales que nunca pueden faltar- podríamos asegurar que “todo el mundo” quedó encantado con su decisión de haber seleccionado a Iquique como su lugar para el merecido descanso de vacaciones. Nos sentimos orgullosos de haber hecho bien la pega y que hayan abandonado la ciudad con una amplia sonrisa y renovadas energías para enfrentar un año que se presagia crítico.
La segunda reflexión es que sin duda la oferta iquiqueña se vio muy fortalecida con los eventos de entretención dentro de los cuales el más destacado fue el Festival del Verano, que en esta segunda versión cada vez más profesionalizada, nos puso en los titulares de la prensa nacional. Hubo hasta odiosas comparaciones con el festival de Viña del Mar que este año celebró 50 años de vida. A pesar de la inmensa diferencia de presupuesto y de experticia en el mundo del show business principalmente, lo nuestro sacó fuertes aplausos al igual que los artistas invitados. Nada que envidiarle a los “monstruos” consagrados. Lo hicimos muy bien.
Consecuencia de lo anterior, hemos asumido - sin querer queriendo - una responsabilidad a la cual no podremos eludir de aquí a la eternidad. Todo viaje, aunque sea el de la vuelta al mundo o a la manzana del barrio, siempre comienza con un primer paso. Y ya llevamos dos.
Mi tercera reflexión es una duda casi filosófica ¿Debemos hacer turismo siempre pensando en los de afuera? ¿Acaso quienes estamos aquí siempre, no nos merecemos también que se nos considere “turistas puertas adentro”. El evento del Festival ¿fue para los locales o para los que nos visitan? Yo creo que el 90 % fue mercado interno. Y eso me parece grandioso.
Siguiendo con esta línea argumental, pienso que esta ciudad debe estar todo el año con el semáforo en verde. Le sugeriría a la alcaldesa un decreto declarando a Iquique siempre en temporada alta y abierto los 365 días del año. El consumo interno es fundamental, por lo cual debe haber una oferta permanente para los residentes. Especialmente cuando se presume menor crecimiento y crisis en la economía.
Hay que darle un trato especial a los citadinos. Hacerles “cariñitos y buenas ofertas” en precios y servicios, es indispensable aquello de “la caridad empieza por casa”. Los valores podrían ser diferentes para los turistas in door. Hay que sacar a las personas de sus casas con ofertas tipo El Padrino, imposibles de rechazar.
Seguro que muchos proveedores de servicios relacionados con el turismo dicen que aplican esta política. Pero, tengo algunos amigos expertos, consumidores compulsivos y hábiles descubridores de las mejores y más variadas “picadas” de la ciudad que me aseguran, por ejemplo, que un happy hours en el ardiente febrero tiene el mismo precio que en el frío agosto. A mi no me consta, pero puede ser. A lo mejor uno de estos días salgo a cotizar.

Chile 8.8 Reichter

(Publicado en revista Puerto Mayor, marzo 2010)

Chile es un país de contrastes y no solo a causa de su loca geografía, franqueada por desiertos, hielos, cordillera y mar. Sin embargo, el mayor contraste, creo yo, es la forma en que funcionamos los chilenos en circunstancias especiales, por ejemplo los terremotos.
Estos eventos, que han estado desde siempre en nuestras vidas, nos han transformado en expertos en movimientos sísmicos. Tenemos muchos grados telúricos acumulados en el cuerpo. A nosotros no nos cuentan cuentos sobre cómo son, cómo ocurren, cómo se sienten y particularmente, qué es lo que hay que hacer para ponerse de pie y seguir caminando.
El sábado durante la madrugada volvimos a ser probados, con un gran terremoto. Uno de los más fuertes registrados en la historia telúrica de la Tierra. Y bueno, aquí estamos otra vez, iniciando la reconstrucción, expresando nuestra solidaridad y disponiéndonos a enfrentar el futuro con optimismo.
Pero en esta oportunidad hubo diferencias importantes. Chile nunca había estado mejor preparado en todo sentido para enfrentar una situación como la vivida. Con una economía muy sólida, con fondos públicos suficientes y disponibles para enfrentar sin problemas gastos extras e inversiones de gran magnitud. Una infraestructura vial moderna y de primer nivel que nos une de manera rápida, fácil y segura por todo el país. Con tecnología de punta en donde Internet y comunicaciones telefónicas celulares están ampliamente masificadas. Con Fuerzas Armadas y de Orden altamente profesionalizadas, con tecnología y equipamiento moderno. Con sistemas logísticos, de transporte y de distribución de bienes y servicios a lo largo y ancho de todo el país. Con centros de distribución y cadenas de supermercados capaces de abastecer sin límites las principales comunidades del territorio nacional. En resumen, una nación moderna, eficiente, organizada y con un gran prestigio internacional por su orden, disciplina y eficiencia.
Sin embargo, todo, o casi todo falló la madrugada del sábado 27 de febrero. El ex presidente Lagos solía decir “hay que dejar que las instituciones funcionen”. Pues bien, las instituciones definitivamente no funcionaron. Fue patético ver un minúsculo grupo de funcionarios en la ONEMI - incluida la Presidenta - absolutamente sobrepasados por los acontecimientos. Se podía advertir que no sabían nada de lo que estaba ocurriendo en Chile. Ni siquiera a pocos kilómetros de Santiago (cito el caso de Llolleo). Y eso se prolongó por mucho tiempo. A más de 48 horas del terremoto y los tsunamis subsiguientes, se desconocía que hubieran ocurrido.
Este es un notorio contraste. Uno de los países más modernos y avanzados del continente sobrepasado por los acontecimientos. Luego se harán los análisis, por ahora hay que concentrarse en la reconstrucción y en la normalización del país. A lo más, dejar anotado lo que no funcionó. Yo identifico a lo menos lo siguiente: a) Las comunicaciones. Es indispensable contar con los sistemas y el equipamiento más moderno y seguro disponible del mundo moderno. b) La Oficina de Emergencias. El solo nombre de “oficina”, ya suena insuficiente y precario. Se debe crear un gran centro logístico descentralizado, moderno, altamente tecnificado y con autonomía de gestión y financiera. c) El centralismo. Suele decirse que “Dios está en todas partes pero que atiende en Santiago”. La concentración en Santiago de todas las decisiones, deja con las manos atadas a las autoridades regionales. No se puede ser eficiente con esta forma de organización. d) Las Fuerzas Armadas. No puede prescindirse de ellas en circunstancias de este tipo. Ni menos por razones ideológicas como se desprende de las palabras del ministro Sergio Bitar. Ellas son parte de la organización del Estado.

El escándalo del hoyo 19

(Publicado en la revista Puerto Mayor de Iquique, febrero 2010)

Para entender esta crónica algo hay que saber de golf. A lo menos lo teórico. Se trata de un deporte cuyo objetivo es introducir una bola en cada uno de los 18 hoyos distribuidos en un campo o cancha al aire libre. Gana el que lo hace en el menor número de golpes. Para cada golpe, se utiliza un palo diferente según el grado de dificultad, distancia y condiciones ambientales para llegar al hoyo respectivo
Lo segundo a saber es que hay un norteamericano de color llamado Tiger Woods que es el mejor del mundo y que ya ha amasado una fortuna de más de mil millones de dólares en este asunto de palos, hoyos y pelotas.
El asunto es que hace unas semanas fue sorprendido por su señora jugando en otras canchas, en canchas ilícitas, en campos prohibidos. Estaba feliz metiendo las bolas en otros hoyos. Lo podríamos denominar jugando en el hoyo 19. Es decir, en un hoyo anexo al reglamentario.
El, queriendo ser siempre el mejor, había tomado la costumbre de irse una vez a la semana con su palo y pelotas favoritas a practicar en otros campos, donde encontraba hierba más tierna en los fairways, los lomajes eran más pronunciados y donde podía darle duro más seguido y sin público.
Esto produjo un escándalo de proporciones pues T. Woods en USA es un ídolo indiscutido. Una figura mítica, casi sagrada. Un símbolo, un icono.
El affaire se desencadenó cuando la prensa dio a conocer que el jugador llegó a un centro médico tras un golpe ocasionado por su media naranja aparentemente con un bate de béisbol que casi hizo “jonron” con la cabeza.
A pesar que nuestro deportista estaba acostumbrado a los obstáculos (bunker en lenguaje del golf) que siempre hay en los fairway (por donde se hace correr la bola) y especialmente en los green (zona que rodea los hoyos) su bunker-cónyuge parece ser el más difícil de toda su carrera profesional. Los expertos opinan que es muy difícil que salga vivo pues ni el viento está soplando a su favor.
El error fatal de Tiger, al parecer fue no hacer los approach (acercamientos) previos prefiriendo irse con todo al hoyo anexo tan pronto la cancha le abrió los espacios.
La señora de Tiger se puso muy molesta al saber que su marido estaba golpeando en otras canchas y en hoyos que desconocía. Luego también se enteró que no era una, sino muchas las canchas que visitaba el tigre.
A pesar de eso Tiger no elegía fácilmente sus hoyos. Le gustaban los hoyos difíciles, con riesgos, con trampas, con pendientes pronunciadas, longitud adecuada, zonas ásperas, visibilidad, ángulo, etc. Además los prefería calientes, por eso practicaba a pleno sol, asegurando que así la metida en los hoyos era más expedita ya que el palo se dilataba y golpeaba más fuerte.
Pero estas argumentaciones técnicas no convencieron a la tigresa, la que insistió en exigirle a su marido no solo abandonar los circuitos externos de inmediato sino que pedirle el divorcio, lo que por extensión debe entenderse como pedirle la mitad de su cuantiosa fortuna.
El resultado final de este juego es impredecible. Lo que se supone es que Tiger Woods tiene mucho que perder (especialmente plata) la posible tutela de sus hijos, la imagen, en fin, todo ese mundo maravilloso que había formado. Y todo por un hoyo. Hay hoyos que matan o arruinan. Digo yo

El negrito de Harvard

(Publicado en la Estrella de Iquique el 7 de marzo de 2010)

El gabinete del presidente electo me recordó mi ya lejano paso por la U de Chile, aún cuando todavía sigo vinculado a la enseñanza superior porque me gusta hacer clases y además, por la sabia frase esa que dice: los que saben hacen, los que no saben enseñan. Y en eso he estado en los últimos años, enseñando y aprendiendo. Por eso también pasé dos años en un Magíster en Educación, porque en estos tiempos, no basta saber, hay que demostrarlo cada cierto tiempo. Es el “kaysen” japonés aplicado a la enseñanza y el aprendizaje. La mejora continua.
Si yo en este momento buscara una posición laboral en el nuevo gobierno, sin duda que no daría el ancho ni el largo. Uno, porque ya he acumulado demasiados años y lo otro porque, aún cuando me gradué con un nivel de desempeño estacado (cum laude como se dice en latín) mi título profesional de Administrador Público y la Licenciatura en Ciencias Políticas, valen hongo. En la actualidad tener un título profesional, es un estándar. Es el comienzo del camino. De aquí para arriba se cuenta la cosa. Post grados, post títulos, ojala en universidades de clase mundial y si es Harvard, ya estamos hablando de palabras mayores, porque es la número uno a nivel planetario.
El gabinete de excelencia que eligió Piñera, tiene atragantado al gobierno que se va. Ellos estaban acostumbrados a poner el requisito de la “calidad” entre lo deseable, pero no como esencial a la hora de elegir los equipos. Una vez cumplidos los requisitos mínimos uno de los cuales era, temperatura corporal cercana a 37º C, ya se superaba la primera valla. Todo el resto era currículo político, contactos políticos y pensar 100% como político. Si era PPD por ejemplo, tenía que “pensar PPD”.
Los políticos y los partidos son importantes en todo gobierno y para el funcionamiento de la democracia. Pero otra cosa es tener toda la administración del Estado llena de políticos, lo que es absurdo porque también alguien tiene que trabajar. Los pájaros de mal agüero aseguran un futuro catastrófico porque el nuevo gabinete no tiene políticos. ¿Pero si ya hemos tenido tantos políticos en veinte años, para que queremos más? ¿Por qué no probamos ahora con gente que sepa y que además, quiera trabajar?
Superado el primer nivel – el nombramiento ministerial- ahora han llegado algunos políticos en las subsecretarías. Luego vendrán jefes de servicios, intendentes y gobernadores. En estos niveles habrían seguramente otros políticos.
Yo no pretendo objetar las decisiones que tome Piñera, pero si me pidieran mi opinión, yo diría: “ojala sean los menos”. Y es más, sugeriría para Tarapacá, un Intendente técnico y de afuera. No me importa que no tenga apellidos europeos ni pedigrí socio económico. Podría ser un negrito de Harvard cualquiera, un chilenito autóctono, un huaso de Harvard, pero que haya pasado la prueba de la blancura académica.
En esta región, la experiencia llenando los cargos con políticos fue un desastre agravado por las nominaciones a dedo, que entre paréntesis todos saben a quien pertenece la mano que movió los dedos. Pero ese es otro cuento. Digo yo.

La entrevista laboral

(Publicado en la Estrella de Iquique el 28 de marzo de 2010)

Si ha seguido mis últimas columnas sobre las vicisitudes del cesante a causa del cambio de actores en el aparato público, yo podría deducir que usted es una persona persistente, curiosa, motivada, proactiva, con buen sentido del humor, socialmente activo, imaginativo, evolucionado, asertivo y eventualmente masoquista (si es que está en la categoría de afectado por el despido).
Esto es más o menos lo que hacen los psicólogos a partir del conocimiento que adquieren de nosotros en una entrevista Nos sacan una foto (de nuestro ser inconsciente), construyen un perfil y proyectan ese comportamiento deduciendo cómo deberíamos ser en lo personal, social, adaptativo o relacional, en el futuro.
Hoy compartiré algunas ideas sobre la experiencia que podrían vivir los afectados, en una entrevista laboral con el psicólogo. En esa instancia, se estará solo frente al profesional jugándose por un futuro mejor al actual. Pero con una gran desventaja. El interlocutor sabe casi todo del cesante. Desde el día que nació hasta su último deceso laboral sin excluir sus visitas al Dicom. Tan pronto puso el RUT en el currículo, abrió su diario de vida de par en par. Y si algo no sabe, él lo interrogará hasta que confiese. Frente a su inquisidor, cualquier paso en falso (gesto, palabra, actitud) puede ser fatal y quedaría fuera de las estadísticas como fuerza laboral del país. Para ayudar, ofrezco tres tips básicos para mejorar la performance con el “loquero”:
1. Siéntese bien. La espalda firmemente apoyada en el respaldo de la silla. No al borde ni medio pupilo. El experto podría dar a esto varias lecturas: asustadizo, inseguro, tímido, ansioso, tendencia a la huida o con problemas digestivos.
2. La clave es el lenguaje. Use un tono de voz agradable y de volumen adecuado. Que se le escuche fuerte y claro. Si habla como Horacio de la Peña, es coloquial, vacilante o tiene muletillas persistentes, el fracaso llegará al primer set. En cuanto al lenguaje no verbal (gestos, movimientos, mirada, actitudes, forma de vestir) recordar que una imagen vale más que mil palabras. Si estuvo comiendo chicle, saludó de beso, miró a cada rato para el techo, se metió en dedo en la nariz, se pellizcó la espinilla, se peinó con los dedos, se mascó las uñas, tiene perforada la nariz por un fierro o tatuados símbolos tribales visibles, podrían declararlo “no recomendable” con solo mirarlo.
3. El testeo no es leseo. Las armas secretas del psicólogo son los tests. Pruebas que le dejarán desnuda hasta el alma. Con estos instrumentos le sacarán todo lo escondido en su inconciente. Con esa base de datos (desde su más tierna infancia), deducirán cómo debiera ser su desempeño futuro, sus defectos y sus virtudes. Por ejemplo, si a los dos años de edad aquel episodio de caerse sobre el chupete no tuvo mayor incidencia, después del test la interpretación podría sugerir que es un potencial acosador sexual. Sugiero prestarle mucha atención a los tests y contestarlos de manera relajada y sincera.
Al respecto, hay un test al cual le tengo mucho respeto: el Rorschach, más conocido como el test de las manchas. En otra oportunidad les contaré mi experiencia personal. Les anticipo que en todas las láminas siempre vi puras “cochinadas”. Creo que por eso soy como soy. Digo yo.

Manual para cesantes II

Manual para cesantes II

Siguiendo con la guía orientadora del domingo pasado, dirigida a quienes deben soportar el alejamiento involuntario de la administración del Estado y ya superada la fase de la rabia, la frustración, el lamento y el cuestionamiento del ¿por qué a mí?, agrego mis recomendaciones finales:
1) El verdadero “cambio” ocurrirá en territorio propio: su hogar. Todo comenzará cuando empiece a cooperar con algunas pequeños tareas voluntarias en la cocina; en el jardín (el jardinero será despedido casi simultáneamente con usted); en las compras semanales, o haciéndose el comedido secando la loza, poniendo la mesa o preparando los postres, que sospechosamente ahora a todos les encantan. Y de allí para delante, ni le cuento, su nueva pega ad honorem será exponencial. Acostúmbrese al cambio.
2) Durante un tiempo andará con las defensas muy bajas, sensible y vulnerable. Al comienzo se reirá con las bromas y chistes de sus “amigos”, pero pasadas algunas semanas empezará a odiarlos. Cruzará a la vereda del frente para no chocarse con esos ex amigos. Un tiempo querrá sumergirse y tratará de ocultarse al mundo, lo que es un error fatal del cesante público. Es precisamente lo que no debe hacer. Al revés, debe ponerse en vitrina y con su mejor cara. Salga del closet rápidamente.
3) Su imagen será fundamental en este período. Si nunca valorizó este aspecto (como buen funcionario público que fue) es tiempo de recordar que ese viejo slogan comercial “bien vestido bien recibido” tiene plena eficacia en estos tiempos. Si no sabe como hacerlo, una autoridad local que podría repetirse el plato, gustoso lo asesoraría. No espere que vuelva la moda de los 80. Deshágase de esa ropa old fashion que compró a precio contado, luego de pedir tres cotizaciones. Póngase pintas ganadoras.
4) Si cree que funcionará alguno de los 20 currículos que repartió a diestra (a sinistra no es recomendable en estos tiempos) olvídese de aquello. A usted que estuvo en el estrellato nadie le contratará por su pasado. Al contrario, podría perjudicarlo si lo cuenta con detalles. Lo único que podría funcionar es su nivel de contactos, simpatía personal o el pequeño fondo formado con pitutos extras que hizo, mientras profitó de su sostenedor el señor Fisco. Y lo que también suele funcionar es regalarles pasas para la memoria a todos aquellos tipos a los cuales favoreció cuando usted estaba entre los top ten locales.
5) La pesca es más eficiente con red. Para “pescar empleo”, hay que utilizar redes. ¿Armó las redes? ¿O ni siquiera eso hizo? Además, ahora usted es la carnada, el señuelo para el pescador, que puede ser una empresa o un head hunter (caza talentos, según una mala traducción). Debe desarrollar lo que se conoce como “empleabilidad”. Es cuando usted no sale a buscar empleo, sino que van a su casa a ofrecérselo. Pero esa capacidad tendría que habérsela ganado. Por lo tanto, si no logró seguir en el nuevo gobierno es porque es un político consecuente o fue un político incompetente.
La próxima semana les hablaré sobre la mejor forma de confeccionar un curriculum para no hacer el ridiculum y la manera óptima de enfrentar la entrevista con el psicólogo. Les prometo que revelaré los trucos más eficaces para convencer a los “loqueros” de que estamos cuerdos y hacer que algún cazador de talentos nos reclute a pesar de todas nuestras incompetencias. Será mi humilde contribución para crear el millón de empleos. Digo yo.

Manual para cesantes I

(Publicado en diario la estrella de Iquique el 14 de marzo de 2010)

Esta es una contribución a las personas que por el “cambio”, han debido o deberán alejarse de un cargo público. Yo he vivido varias veces el proceso de la “desvinculación”, un eufemismo técnico para la dolorosa PLR. La recibí varias veces en mi vida laboral. Aclaro que el dolor no es físico, es emocional. Un golpe al orgullo, al ego, pero igual duele. Siento una suerte de hermandad con los caídos, por eso entrego algunas recomendaciones para mis hermanos en dolor y también para prevenir a los que recién se incorporan:
a) La cesantía en la administración pública no llega de un día para otro. Si usted hubiese estado atento a las múltiples señales, habría tenido encendida la alerta roja (salvo que esperase que se lo informara la ONEMI). Hay que estar siempre “ojo al charqui”. Los cambios de gobierno, de parlamentarios o intendentes, son señales potentes. Despabílese.
b) Si es una persona natural con fines de lucro, esto es, que trabaja para un empleador aún cuando sea público, debe tener siempre presente que en algún momento de su vida (o en varios) le darán el fatídico sobre azul. Parodiando al cantante mexicano Pedro Vargas, “lo importante no es salir primero sino que hay que saber salir”. Muestre hidalguía, honorabilidad, nada de odios y menos tiritones de pera. Sea bien hombrecito (o mujercita) para sus cosas y váyase para la casa con la cabeza erguida. No de la apariencia de ser un hombre muerto caminando. Acuérdese que desde el día siguiente debe salir a buscar empleo y nadie le ofrece pega a un cadáver.
c) Ponga en ejecución el plan B, los pitutos. Esos que debería haber “precocido” cuando estaba con la información calificada en sus manos, las redes sociales a su disposición y las partidas presupuestarias abiertas. Si cree que encontrará empleo por los diarios, perdóneme que le llame ingenuo, por no decirle otra cosa. La palabra clave aquí es “contactos”. A futuro avívese y repare con tiempo su plan de evacuación y salvataje.
d) Piense positivo, es la ocasión para el gran cambio que siempre deseó hacer en su vida. Pasar de odiado burócrata a empresario. Aquellos hobbies que realizaba por placer los fines de semana (mueblería, repostería, cerámica en frío, pintura, chacrita hidropónica, etc.) pueden ser su tabla de salvación. Lo que está prohibido categóricamente es la socorrida compra del taxi. Descártelo de plano, también las asesorías, porque esas serán el coto de caza de los que llegan.
e) Si está conciente que la posibilidad de desempleo es directamente proporcional a la importancia del cargo desempeñado, asuma que entre más subió, la caída será más violenta. A eso agréguele que a diferencia de los fallecidos - que siempre serán bien recordados- los cesantes políticos deben resistir las múltiples versiones que circularán de su desempeño laboral, donde se pondrá en tela de juicio su honestidad, sus preferencias sexuales, las horas extras de su secretaria, el uso del vehículo fiscal o que le vieron el una disco gay. Por si las moscas, cuide la imagen siempre. Es y será su principal activo.
Por razones de espacio, esta guía seguirá la próxima semana incluyendo también recomendaciones para la fase de búsqueda de empleo (entrevista psicológica, elaboración de currículo, etc.). Será mi contribución al Presidente para el millón de nuevos empleos. Digo yo.

Los impuestos, impuestos

(Publicado en la Estrella de Iquique el 4 de abril de 2010)
La sola mención de la palabra “impuestos”, me molesta. Si fueran voluntarios los podría aceptar, pero cuando se trata de impuestos impuestos, los rechazo. Será porque llevan implícita esa idea de imponer, de obligar y principalmente de restar. Y yo, de las operaciones matemáticas siempre he preferido sumar y multiplicar. Me carga restar.
Cuando niño en Santiago, me pasé casi todo un verano en el subterráneo de una librería haciendo un inventario, para ganarme unas pocas lucas. Al final, me pagaron la cifra convenida y me restaron algo por alguna razón extraña para mí a esa altura de mi vida: descuentos legales. Ese descuento me resultó doloroso, oprobioso y lesivo, mucho más terrible que los interminables días que pasé en esa mazmorra subterránea, oscura, mal ventilada y estrecha. Confieso que desde esa época y edad, mi opinión sobre los impuestos no es buena.
Un impuesto es una exacción pecuniaria forzosa para los sujetos tributarios, lo entiendo, aún cuando la segunda acepción de la RAE refleja mejor mi sentimiento: cobro injusto y violento. Pero a propósito de justicia debo reconocer muy válido lo que en materia tributaria es llamado “la capacidad contributiva” de la sociedad, esto es, que quien más tiene (o gana) debe aportar más para consagrar los principios de la equidad y la solidaridad. A pesar de tan loables propósitos, (invito a mis lectores a tenerlos siempre presentes cuando paguen el IVA y puntualmente este mes cuando cancelen las contribuciones) a veces papá Fisco se engolosina y aumenta la recaudación para “hacer caja”, o para desalentar la compra de ciertos productos (impuestos al lujo recuerdo que hubo algunos cuando éramos subdesarrollados) o para fomentar o desalentar determinadas actividades económicas. ¡Cuidado! Un excesivo grado de pragmatismo puede ser asaz peligroso, según quien esté de turno en el gobierno.
Ahora que el Chile 8.8 ha puesto en la mesa el tema de subir impuestos – espero que sean razonablemente bajos, específicos y temporales – volverá la vieja polémica entre quienes creen que gravar las rentas y las utilidades con nuevas o mayores tasas es una buena idea para financiar la reconstrucción. Otros opinarán que es la más mala idea que podría ocurrírsela a alguien - aunque tenga un Ph.D de Harvard - pues es ilógico cargar con mayores impuestos a los empresarios, principales generadores de la riqueza (trabajo, inversión y producción) en el país.
El asunto tiene un fuerte componente ideológico. La oposición actual, siempre proclive a que los privados paguen más (“los ricos”, suelen decir a veces) y ojala hasta que les duela, aprovecharán el efecto terremoto para apoyar la subida de los impuesto, el royalty y demás medidas del mix para financiar la reconstrucción. Una vez que las iniciativas estén en el Congreso, dichos personeros se subirán por el chorro para que en vez de un 2% sea un 5% y que el royalty se aplique a otros sectores, en fin, meter su fijación anti empresa(o anti ricos) a ultranza. Siempre he creído que quienes piensan así, es porque cuando chicos los debe haber mordido un empresario
También la lucha ideológica estará presente cuando se sume la vieja pelea entre los partidarios de Adams Smith o de Maynard Keynes. ¿Empresas o Estado? Esto saltará a la palestra al tratar el tema de los gobiernos corporativos y por cierto cuando se proponga vender parte de la propiedad de las empresas públicas. Habrá que decidirse si es mejor vivir con desigualdad de riqueza o con igualdad de pobreza. Digo yo.

Rico,muy rico, exquisito

(Publicado en La Estrella de Iquique el 18 de abril de 2010)

Le han dicho alguna vez…rico o rica? Si así hubiera sido, estoy seguro que se habrá sentido muy bien, porque no podría haber nada malo en ser rico. Por el contrario, pienso que debe ser muy bueno. A mi me encantaría serlo. Un día a lo menos. Solo para salir de la curiosidad. Me imagino que debe producirse una sensación placentera, tranquilizadora, de optimismo, de seguridad. Se debe ver el mundo de otro tono, posiblemente color de rosa.
Pero en fin, como se que trabajando nunca llegaré a estar en el ranking de la revista Forbes, seguiré intentando con los juegos de azar cada semana. A lo mejor algún día la diosa fortuna golpea mi puerta. Por eso estoy saliendo poco. No quiero no estar si es que llega.
Curiosamente mucha gente es contraria a los ricos y mira mal la riqueza. Yo considero bueno que haya muchos ricos en el mundo y ojala la mayoría estuviera en Chile. Encuentro excelente que cada día pueda haber más gente rica o que sean cada vez más ricas. Y en un sentido más amplio, me encanta comer rico, beber rico, tener amigos ricos y especialmente, amigas ricas.
Lo que me molesta es la pobreza, que haya gente pobre. La riqueza no tiene nada de malo. Y aquí es cuando la gente se confunde y al sentirse pobre, esto abomina de los ricos.
Pero el quid del asunto no está en la riqueza propiamente tal, sino en el comportamiento de los ricos. La riqueza empobrece, suele decirse, pues cuando el ser humano la alcanza, comienza a cambiar… “para peor”. Se pone abusivo, indulgente, despreciativo, orgulloso, poco solidario y esa conducta, como no puede manifestarla con sus pares (otros ricos como él) las emprende con los más humildes. Y esa es la imagen que de los ricos tienen los pobres.
Al parecer el rico, al igual que Jano el dios de la mitología romana, tiene dos caras. La fea, truculenta y deshumanizada ya descrita y la buena, aquella que muestra cuando crea empresas, invierte, da trabajo y practica la caridad sin ostentación ni publicidad.
Un aspecto complicado de la riqueza es determinar su límite inferior (el superior no existiría) ¿Cuánto hay que tener o ganar para ser considerado rico? ¿Habrá que tener un patrimonio mínimo de un palo verde? ¿Ingresos mensuales de 30, 50, 80 millones de pesos?
Pienso que la odiosidad contra el rico es cuando es demasiado rico. Si es un rico “normal” no habría problema. Pero si es muy rico, es imperdonable. Es lo que le pasa a Piñera. Sus detractores (especialmente los políticos) le pueden soportar muchas cosas, menos que sea Tatán rico. Si tuviera solo un 10% de su fortuna, se quedarían tranquilos y no le darían bola. El drama del presidente es entonces ser muy rico, demasiado rico, casi exquisito.
Así las cosas, hay que hacerse rico pero moderadamente. Cuando vea que le está yendo muy bien y está ganado mercado, prestigio y mucha plata, deje de invertir, no cree más empresas, venda todo, despida al personal y gaste todo lo ahorrado hasta que vuelva a ser pobre. Recién allí volverá a tener el respeto de sus conciudadanos. Digo yo.

La política y el amor

(Publicado en La Estrella de Iquique el 12 de abril de 2010)
¿Mi amor… te bajas tú o me bajo yo?... A ti te corresponde flaquita porque, mal que mal yo soy senador y además, me subí primero y aquí se aplica el sistema Fifo (last in first out). El último en entrar es el primero en salir.
Mi gordo…yo te propongo el sistema Fifo, (firts in first out) el primero en entrar es el primero en salir, así es que bájate tu primero. Por ningún motivo Carito, eso sería muy poco progresista.
Algo así pudo haber sido parte del diálogo sostenido entre Fulvio y Carolina, la noche anterior al Cónclave de la Concertación, evento político- analítico-culposo que derivó en esta suerte de reality de la conocida y mediática pareja, que rompió todos los rating de audiencia del domingo.
Pero aclaremos algo. Ni la política ni el amor tienen nada de malo. Por el contrario, son indispensables en la vida de la sociedad humana. Pero cuando se juntan, la mezcla suele ser muy peligrosa. Meter en la coctelera el amor y la política no es recomendable. Generalmente el desenlace va de regular a muy malo. La historia nos ilustra de parejas célebres que entre caricias, arrumacos y otras prácticas más íntimas, decidieron muchas veces el destino de naciones enteras y posiblemente cambios importantes en la historia de la humanidad. Napoleón y Josefina, Marco Antonio y Cleopatra, Salomón y la reina de Saba, Hitler y Eva Braun, Mussolini y Clara Petacci, Perón y Evita. Y en tiempos más actuales Clinton con la Hillary, Sarkozi y Carla Bruni, los vecinos Kitchner … y si me apuran un poco agrego también a Allamand y la Cubillos, Moreira y su ex mujer, solo para dar ejemplos y además para precisar que también esto ocurre a niveles intermedios o de menor status”. De esos se sabe poco y se habla menos, salvo el caso actual de nuestro medio senador (la otra mitad es de Arica-Parinacota ) y la ex vocera de gobierno, que están todos los días en portada.
¿Pero qué es lo que no pega en la fórmula política-amor?. Tal vez la convicción de que ambos elementos no son objetivos, ni desinteresados, ni equilibrados, ni renunciativos. En el amor pocos dicen "pase usted primero" (como Humphrey Bogart en Casablanca). El amor y la política comparten esas características. Lo apasionadamente vicioso y a la vez lo tortuoso de sus consecuencias.
El amor y la política un negocio oscuro y peligroso, un asunto solo para especialistas. Parece que para ascender, hay que seguir el camino largo y no el by pass del amor. Quien sienta comezón participativa, devoción Adeénica por el servicio público o una sobreexcitación de sus hormonas democráticas, debe afiliarse a un partido sólido y serio, pasar varios largos y abnegados años haciendo el trabajo sucio, subir piano piano, nunca saltarse niveles en la jerarquía burocrática, obedecer a los líderes hasta llegar a ser uno de ellos y por cierto nunca comprometer el corazón. Como dicen los católicos, fuera de la Iglesia no hay salvación; Tampoco en el amor ni en la política. Digo yo.