lunes, agosto 09, 2010

El doble Cien


(Publicado en la Estrella de Iquique el 8 de agosto de 2010)
Desde la antigüedad las sociedades han hecho celebraciones para recordar fechas especiales. Una de ellas es el cumpleaños de la Patria. Este evento suele tener significado mayor cuando se cumplen diez, cincuenta, cien o doscientos años.
Nosotros en septiembre haremos la gran celebración de los dos siglos de vida. Una nación jovencita tal como la mayoría de las vecinas. Los partos libertarios de aquellos tiempos en esta América morena fueron muy seguidos.
Las autoridades se encargan de organizar las celebraciones. La ciudadanía se deja querer (además de que no se le pregunta lo que le gustaría) y espera el programa para disfrutarlo. Yo pienso que las propuestas van a ir por cuatro caminos: 1. Las fiestas propiamente tales. Son las típicas celebraciones diciocheras, esto es, ramadas, chicha, empanadas, anticuchos, guasos, chinas, rodeo, palos ensebados, carreras de ensacados y todo lo que se ha estado haciendo por tradición durante los últimos dos siglos. Y para que el goce sea sin apuro, el parlamento regalará un par de días festivos adicionales. 2.- Los cortes de cinta. También siguiendo la tradición (sin descartar la rentabilidad política necesaria para evitar que las encuestas arrojen datos no deseados), se debieran incluir todo tipo de inauguraciones de servicios útiles para la ciudadanía. Para que la ciudad funcione bien y sea amable con sus residentes. Si bien son obras que deben hacerse siempre, ahora se juntan para que el moñito del regalo a la ciudad sea más grande y salga bien en la foto. Aquí debieran estar las ceremonias de inauguración de semáforos, reparación de hoyos (hay 437 plenamente identificados, pero un amigo me asegura que son 1.705). También podrían ser puestas en servicio instalaciones de uso comunitario, plazas de juegos, centros deportivos, áreas verdes, etc. 3.- Las obras monumentales. Aquí debieran estar presentes obras cototudas. No tengo pistas de si las haya. Talvez por falta de presupuesto o tiempo no se hicieron. Lo del tiempo no debiera ser la excusa ya que hace doscientos años ya se sabía que esta fiesta venía. Me imagino que solo las grandes ciudades (grandes en sentido cuantitativo) tendrán la posibilidad de inaugurar obras en esta categoría. 4.- El arte y la cultura. Esta puede ser la parte más entretenida. Me encantaría que hubiera cine arte, teatro, conciertos de todo tipo, exposiciones, ediciones especiales de diarios y revistas, bandas juveniles, humor, mimos y mucha cosa pública en las calles con gente vestida a la usanza de la época colonial. La ocasión es propicia para que vuelvan los bustos de Giordano Bruno y Pablo Neruda desaparecidos hace años del frontis de la UNAP. También el del llamado médico de los pobres Juan Marque.
Para nuestro bicentenario iquiqueño (en rigor debiera ser el 2079, pero ese es otro cuento) yo pediría un gran regalo: veredas y áreas verdes de país miembro de la OCDE. Digo yo.

No hay comentarios.: