miércoles, agosto 14, 2013

El mono Darwin



El célebre científico naturalista inglés Charles Darwin, está  súper de moda. Sus teorías están siendo revisadas, analizadas e incluso cuestionadas en múltiples foros internacionales.  Las razones son variadas  y una de ellas es porque se ha advertido que mucho de lo que planteó en sus textos, ha sido mal interpretado por la comunidad científica que analizó sus documentos.

Lo más transcendente ha sido la declaración reciente de la academia de investigadores,  al señalar  que los humanos no somos descendientes del mono. En efecto, se ha comprobado que el célebre inglés jamás dijo que el homo sapiens fuera un descendiente del primate. Lo que habría dicho,  es que todas las especies  van evolucionando en otras cada vez más desarrolladas y se van adaptando a los nuevos escenarios.
 
Por lo tanto y haciendo raya  para la suma, nosotros los humanos del mundo actual desde el año uno de nuestra categoría de sapiens,  no somos otra cosa sino que monos. Es decir, no somos una derivación de los monos, sino que seguimos siendo primates con todas las de la ley. Nos vemos probablemente menos peludos (o peludas), con una corteza cerebral versión 2.0,  más paraditos, socialmente menos agresivos a pesar de las manifestaciones que temporalmente expresamos como guerras, revoluciones o peleas por territorios, riquezas naturales, rutas comerciales, creencias en dioses diferentes, colores de la piel, etc., etc. Pero también somos más ordenados en nuestras formas de vida, inventores de múltiples  satisfactores  sociales, culturales espirituales, tecnológicos y un sinfín de maravillas más que nos hacen tener el mejor pasar de todos los tiempos de la humanidad transcurrida, pero monos al fin de cuentas.
 
Eventualmente podrían  aparecer – en varios millones de años más-  los verdaderos y genuinos humanos, una categoría total y absolutamente diferente al hombre –mono actual, que no provenga de nadie que no sea un igual.  Es probable por lo tanto que no tenga en su cerebro ninguna herencia genética de ningún tipo, ni el del reptil ni el de los mamíferos. Un humano neto, nacido de otro humano.    

Para evitar confusiones con la mención del hombre – mono, hay que aclarar que Tarzán el Hombre Mono, no es el eslabón perdido de la escala evolutiva, sino un humanoide perdido pero en la selva africana donde vivió por años de allegado en una manada de monos arriba de los árboles.  Este espécimen que convivió desde niño con los primates   no se mezcló y no tuvo pareja conocida por lo que puede colegirse que en este aspecto le fue como la mona. Y para colmo era  bastante raro porque siempre lucía muy afeitadito.

Independiente de esto, lo que la investigación nos entrega valida aquello de que por mucho que el mono o la mona se vista de seda, mona o mono queda. Digo yo.

 

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