jueves, septiembre 01, 2005

Empresas para la risa


Desde que el Estado dejó de responsabilizarse de la atención directa y total de las necesidades de la sociedad y le hizo un pase de taquito a las empresas privadas para que asumieran todo aquello que no fuera estratégico o inherente a la función superior del Estado, el quehacer y el desarrollo de la Nación, recayó en dichas organizaciones. Sin duda que también - por razones difíciles de entender por los profanos- se quedó con algunos ases bajo la manga. Una de ellas fue Codelco, cuya gestión ha sido tema de gran discusión en las últimas semanas. Pero mi intención no es hablar de esta compañía, sino de la seriedad de las empresas en general.
¿Es Codelco una empresa seria? Es ¿Collahuasi una empresa seria? ¿Es Cerro Colorado una empresa seria? ¿Es Zofri SA una empresa seria? ¿Es la EPI una empresa seria?
Me consta que hacen ingentes esfuerzos de Responsabilidad Social Empresarial en sus tres vertientes básicas. La buena relación interna con sus trabajadores, con la comunidad y con el medio ambiente. Yo creo que son empresas que toman las cosas muy en serio. Por lo tanto son empresas serias.
Es de la seriedad de las empresas de lo que voy a hablar, pero no para referirme a su comportamiento y responsabilidades frente a los clientes, los empleados o la comunidad. Lo que quiero poner en el tapete, es que en mi opinión nuestras empresas son muy serias, demasiado serias y graves. Carecen absolutamente de buen humor. Consecuentemente las invito a que le pongan un pichintún, una pizca de humor a su gestión. Y voy a dar las razones por qué esto es necesario y bueno para el éxito empresarial.
Lo primero es aceptar y reconocer que la distancia más corta entre dos personas es el humor, por lo que se podría colegir que una política de sonrisas y buena onda hacia los clientes y comunidad crea lazos imperecederos. Es lo que los técnicos llaman la fidelización.
La fidelidad generada por el humor se debe al placer que proporciona este intercambio. Se transforma en una ventaja competitiva para la empresa, que se traduce en una clientela leal lo que tendrá beneficios de largo plazo garantizados.
En segundo lugar y como no hay duda que toda empresa quiere contar con trabajadores sanos, la medicina convencional está comenzando a aceptar la idea de que la risa y el humor pueden proporcionar importantes beneficios para la salud. Cada vez hay más antecedentes sobre el humor terapéutico, payasos de hospitales y escuelas de "risoterapia"
Unas buenas y sonoras carcajadas movilizan gran parte de la musculatura corporal, favorecen la circulación sanguínea, refrescan de oxígeno los pulmones, relajan el sistema nervioso y favorecen la digestión con un masaje a los intestinos. ¿Acaso no ha escuchado nunca aquello de “cagarse de la risa”? Bueno, de aquí proviene.
Sin embargo, la auténtica clave del efecto terapéutico del humor es su capacidad para reducir el estrés. Es notoria la relación entre el estrés y un sinfín de enfermedades y condiciones: migrañas, hipertensión, depresión, cardiopatías, cáncer, úlceras, alopecia, reumatismos, diarreas e impotencia sexual.
Durante la risa se reduce el nivel de adrenalina, disminuyendo la ansiedad y la depresión. Al mismo tiempo se incrementa la producción de endorfinas, sustancias químicas que reducen el dolor y refuerzan el sistema inmunológico, mejorando la capacidad del cuerpo para combatir las amenazas externas. Esto sirve incluso para alejar la peor de todas las amenazas: la suegra. Tan pronto la vea llegar empiece a reírse como loco. Seguramente luego dirá: “no vengo más a esta casa, tu marido se ríe todo el día como idiota”
Un clima de buen humor es mucho más que una medicina para la oficina enferma, capaz de minimizar el ausentismo laboral y el bajo rendimiento que implica el trabajar en condiciones de salud pobres o de estrés elevado. Se trata de un auténtico elixir que potencia las capacidades plenas del empleado sano, aumentando la vitalidad y por lo tanto la energía disponible para cualquier tarea.
En tercer lugar hay que recordar el alcance de lo que dijo Edison:“No he trabajado ni un día en toda mi vida. Todo fue diversión". Esto significa hay que hacer del trabajo una distracción placentera. “Gracias a Dios mañana es lunes”.
Si más de un tercio de nuestra vida conciente la pasaremos trabajando, es de cretinos hacer de todo ese lapso un infierno. Es necesario entonces tener buen humor y reírse mucho, porque la risa es una de las experiencias más placenteras de la vida.
Numerosos estudios psicológicos demuestran también que el humor facilita la creatividad. En un experimento se comprobó que los trabajadores que veían una película cómica conseguían puntuaciones más altas en un test de creatividad y el efecto era menor si veían una película seria. Por lo tanto no es de loco que el jefe arriende una buena película cómica e invite a todos a verla a su oficina y que se ponga además con unas “chelas”. Sería una humorada, como el minuto de confianza.
Pero también hay detractores al humor en el trabajo. Se apoyen en mitos, miedos y paradigmas como “el negocio es por su naturaleza un tema muy serio; si permites que los empleados se diviertan, no trabajarán; el humor es arriesgado, se pierde el respeto y la autoridad”.
Estados Unidos, ha vendido al mundo su modelo del "serious business". Sin embargo, allí ya ha comenzado un movimiento que se opone a la solemnidad del mundo del trabajo y están demostrando con los hechos, que la diversión es buena para el negocio.
Pero de todo hay en la viña del Señor. Algunas empresas que se dicen serias son un chiste. Tengo una experiencia reciente con mi último empleador. Se hizo el chistoso con parte de mi sueldo, nunca enteró las imposiciones en la AFP, tampoco en la Isapre y está cagado de la risa. Por suerte tengo buen sentido del humor. Hasta que me enojo, claro está.

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