lunes, marzo 30, 2015

Notables e incorruptos asesores

Notables e incorruptos asesores
Si quieres que algo no funcione, forma una comisión. Expresión  habitual que a modo de broma  se dice en las empresas, pero que en el sector público a veces ocurre y puede alcanzar niveles épicos.  Consecuente con ello, no puedo dejar de opinar sobre la súper  comisión que creó  la Presidenta  para el asunto de la galopante corrupción. Ya había hecho algo similar para resolver el problema educacional en la primera pasada. Ahora reincide formando una comisión asesora de 15 notables. Las mentes supuestamente más preclaras del mundo  intelectual del país con formación en las mejores Universidades de Chile y del planeta.   
La tarea de este grupo de notables es preparar un proyecto de ley con las mejores ideas para desterrar de por vida la corrupción. Romper el vínculo entre la política y los negocios, los conflictos de intereses y el tráfico de influencias. Buscará también regular el financiamiento de las campañas electorales. Mi duda sobre la eficacia de estas comisiones de tan alto rango académico  es que suelen desarrollar modelos  muy alejados de la realidad.  No logran  llegar a la casuística, a la martingala precisa y a los lugares y circunstancias donde tienen su génesis las prácticas corruptas. Para saberlo,  tendrían que ser o haber sido agentes corruptos. Algo que no aparece en sus abultados currículos.
Como los más corruptos y desprestigiados - según las encuestas – son los políticos, éstos quedaron fuera de la comisión, por lo cual le reclamaron de inmediato a doña Michelle.  La opinión pareciera ser que deben estar, ya que sin ellos allí, quién va a contar cómo se hacen las cosas “feas”.  Creo, aun a riesgo de ser malinterpretado,  que habría que incluir algunos corruptos calificados (aunque no tengan títulos profesionales)   para que cuenten cómo se hace el montaje de un delito de corrupción, cómo se articula, cómo se establecen los contactos, cuál son los códigos verbales,  etc. En el fondo, hacer lo que hace la policía,  infiltra a uno de los suyos en las organizaciones delictivas. Es la versión bizarra del mismo procedimiento.      
Seguramente usted esté familiarizado con términos como arreglarse los bigotes, hacer la vista gorda, irse a la cochiguagua, cortar la cola, hacer cantar la rana y muchas otras expresiones que son parte del léxico que usan quienes se manejan en el mundo de la corrupción.  Y esto es lo primero que los asesores presidenciales deben aprender,  el lenguaje correcto para reconocer una propuesta sana de una propuesta corrupta.  Para que la labor de la comisión sea eficaz, insisto, debe familiarizarse con el mundo, con el lenguaje y con la filosofía de la corrupción. Por eso es que propongo  la infiltración u/o espionaje.  
Si los señores de la comisión, nunca en su vida presentaron un “falsificado” por inasistencia al colegio, ni le llevaron de regalo una manzana a su profesora de Kinder, ni nunca han comprado en la calle, si siempre le piden la boleta al caserito de la feria, si las palabras pitutos, arreglines, ir mojado, les son extrañas o desconocidas, no debieran estar en la comisión de la Presidenta. Serían funcionalmente incompetentes y lo más probable es que terminen proponiendo ideas  ingenuas o inaplicables.
Pero en verdad la mayoría no estamos libres para tirar la primera piedra. ¿Quién en su vida acaso no cometió un acto corrupto? ¿Quién no hizo alguna vez una cuchufleta en el dominó o no acusó su “renuncio” en la brisca. No tiró una licencia médica trucha?   No es acaso sintomático que en la misa dominical haya largas filas de feligreses pidiendo la expiación de sus pecadillos. Y a propósito de confesiones, a mí me encantan las transparencias. Especialmente en lencería. Digo yo


No hay comentarios.: