miércoles, noviembre 05, 2014

Chilenos sin inteligencia

Dicen que aquel glorioso día 21 de mayo de 1879, nuestro héroe Arturo Prat le habría preguntado a uno de sus oficiales ¿Está la gente en cubierta?  Su intención era tenerlos dispuestos para hacerles una arenga motivacional. Otros dicen que la pregunta habría sido ¿Almorzó la gente?  Pero en fin, independiente de la pregunta,  lo que hoy me interesa,  es reflexionar sobre la inteligencia y también de la capacidad del ser humano de hacer preguntas.
Sin intentar meterme - porque no se -  en la Neurociencia o en la Biología y además con cero rigor científico, diría que la inteligencia es una  capacidad exclusiva del homo sapiens (del latín homo, hombre y sapiens, sabio). Este primate homínido (carnívoro y herbívoro a la vez)  desarrolla la inteligencia desde su concepción, proceso que no se detiene sino hasta entrada su vejez tras lo cual empieza a declinar. Pero en su vida activa, incrementa permanentemente esta habilidad que está muy asociada al hacerse preguntas. Se ha llegado a concluir que formularse preguntas es fundamental para el desarrollo del cerebro y por lo tanto de la inteligencia. Por eso los niños chicos son tan preguntones. Y los viejos también, pero a estos últimos,  porque se les olvida. Lo grave es cuando tempranamente se nos agotan las preguntas y solo tenemos respuestas. Ahí nos ponemos tozudos y  sabelotodo.  “Momento preciso  para dedicarse a la política” (…no me pude resistir a incluir esta conclusión personal).
Lo que planteó el gobierno a través del ministro del Interior fue muy relevante. Y todo se desencadenó a partir de una escalada de sucesos del tipo “terrorista” que aceleraron las acciones para un combate contra un enemigo sin rostro.  Para enfrentarlo, las autoridades instruyeron hacer dos cosas: a) Poner a la  gente en cubierta para una arenga motivacional y b) Impartir un curso sobre Inteligencia para todos los chilenos. El curso- taller enseñará a cómo usar bien la inteligencia, cómo pensar con inteligencia y cómo tomar decisiones inteligentes. El proceso formativo contará con franquicia Sence.    
Son estupendas noticias. Volver a tener y a usar la inteligencia evitará el bulling a Chile y los chilenos evitaremos sentirnos como los más tontos del barrio. Valoro y apoyo la iniciativa ministerial y desde ya me pongo a disposición pues quiero recuperar mi imagen. Pero antes, quisiera formular públicamente algunas preguntas inquietantes para mí. ¿Cómo no nos dimos cuenta antes, que no teníamos inteligencia o la usábamos tan mal? ¿Cómo pasamos tantos años sin inteligencia  o con niveles mínimos y sin embargo logramos colarnos en la OCDE? ¿Cómo logramos ser el país con el mayor número de convenios de libre comercio del mundo? ¿Cómo fuimos capaces de pasar de un régimen militar de 20 años a una democracia plena mediante elecciones? ¿Cómo somos o hemos sido capaces de ser líderes mundiales en exportación de frutas, vinos o salmones? Tengo varias preguntas más, éstas son solo un ejemplo.
Yo tengo mi particular explicación. Creo que alguien inventó alguna martingala, una cuchufleta  propia de la viveza criolla, pero sin duda que nuestros éxitos país son el trabajo serio y profesional de muchos  empresarios y trabajadores que aman a Chile por sobre todas las cosas y las hacen bien. Personas que han puesto no solo la inteligencia sino también el corazón.   
Lo que más me molesta del Chile sin inteligencia es que me incluye. Así, como un habitante más del país, hice mi contribución  de desinteligencia a la sumatoria país. Pero, como dice el refrán, “mal de muchos consuelo de tontos”, este drama no lo vivo solo nica,  porque aquí los faltos de inteligencia somos “todos los chilenos”, incluidos los que viven en el extranjero.  Digo yo.    

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