miércoles, noviembre 05, 2014

La educación y las manzanas

Qué duda cabe,  la educación es un área crítica en cada país. Y esto obviamente porque la educación es una variable que finalmente refleja el nivel de desarrollo y cómo vive una nación.  Hay muchos países pobres en educación pero “ricos” en  recursos naturales, como la africana Angola,  con una producción de 1 millón de barriles de petróleos diarios. Sin embargo, es uno de los países más pobres del orbe a causa de su muy mala educación.     El estándar de educación convencionalmente marca  la gran diferencia entre los países, entendiéndola en su más amplio sentido pues  comprende entre otros  ámbitos como cultura, investigación, tecnología, desarrollo industrial,  desarrollo humano, salud, servicios, etc.
En Chile, la calidad de la educación es muy mala según los indicadores internacionales. Nos costó más de 20 años ingresar a la OCDE. La razón principal de la demora dicen que fue porque en el ítem educación estábamos al nivel de la citada Angola, compartiendo las últimas posiciones del  ranking .  
Alguien bautizó a la actividad económica exportadora solamente de recursos naturales como “la maldición de los commodities”. Esto es, economías que viven fundamentalmente de lo que la naturaleza les entrega, sin agregarle nada o muy poco procesamiento. Cito como ejemplo sacar los peces del mar, molerlos y venderlos como harina de pescado. Talar los bosques,  cortar los troncos  y venderlos como tablas. Sacar  minerales de las montañas, moler las rocas y venderlos como  trozos más pequeños. Esto termina siendo a la larga una verdadera maldición. No se aprende nada y se sigue siendo por siempre un país subdesarrollado. O a lo más en vías de desarrollo en un incierto largo plazo.  Desde luego que esto es una caricatura y un reduccionismo, pero que no es muy lejano de la realidad en muchos países. Los chilenos alguna experiencia tenemos en esto.  El empresario Angel Fantuzi suele decir que “no fabricamos ni palitos para la ropa”.
¿Y entonces,  por qué no liberarnos de la “maldición” y empezar a  fabricar algo significativo? No es fácil. No sabemos cómo, no tenemos la tecnología, no hacemos investigación y no tenemos los  fondos suficientes. En el presupuesto de la nación, el ítem I+D es un mero “saludos a la bandera”. Además,  esto de querer ser desarrollado hay que iniciarlo en la educación más primaria, en los jardines infantiles. Aquello de que el viaje alrededor del mundo siempre comienza con un primer paso es muy pertinente. Parecería lógico que  donde hay que poner todo el énfasis, las platas y la decisión es en la base. Hay que regar las raíces.
Nuestra educación seguirá siendo mala si adoptamos soluciones equivocadas. Una de ellas a mi entender es creer que la educación mejorará haciéndola universalmente gratuita. Parece obvio que eso no tiene nada que ver con la calidad. Es un enfoque económico, de otra naturaleza y muy propia de  las políticas y los políticos con visión de corto plazo.     
Seguiremos teniendo mala educación y seguiremos vendiendo materias primas o a lo más semi elaboradas (cuando tengamos ventajas) si aplicamos soluciones que no apunten en la dirección correcta.  Para ser exitosos, hay que hacer lo que se sabe hacer y mejor que los demás. En Economía se conoce como competencia. Ganarles a los demás,  haciendo mejor las cosas. Y para hacer bien y mejor las cosas hay que ser “muy bien educados”.    
Se nos ha hecho creer que la calidad de la educación se logrará con la gratuidad. Esto me parece es sumar peras con manzanas. Y ya que hablamos de manzanas y nuestra vocación exportadora de frutas,  cabe recordar que no solo hay que venderlas,  éstas deben ser sabrosas,  jugosas, lucir bien  y estar disponibles en el momento oportuno en los mercados mundiales. Así debiera ser nuestra educación, de buena calidad y venderse bien, como las manzanas chilenas. Digo yo.  

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