miércoles, noviembre 05, 2014

La reforma "trituraria"

En eneral podría decirse que la reforma Tributaria que acaba de aprobar el Congreso, literalmente “triturará” los bolsillos de todos los chilenos. Y digo a todos, incluyendo a los más pobres,  contrariamente a lo esperado dada la supuesta mayor sensibilidad social de los partidos políticos que sustentan al gobierno actual. Son curiosidades de las leyes de este tipo, incluyen premios y castigos.  
En la nueva ley, los cambios son sustanciales y sí afectan particularmente a los que más ganan. Es parte de la filosofía inspirativa de la reforma. Los que más ganan, más pagan. Es justo y necesario,  aún cuando el efecto final de sacarle plata a los que tienen mucho o demasiado no es el mismo, ya que estos  tienen muchas formas de mitigar el dolor financiero. Las grandes fortunas, que generalmente son primas hermanas de  inmensas empresas igualmente exitosas, cuentan con diversas y complejas fórmulas para atenuar el efecto “depredador” de los impuestos, que afectan tanto a los ingresos personales como a las  utilidades de sus rentables corporaciones.    Visto así, por un lado está el Estado que exige contribuciones de los que más tienen o ganan, con el fin de  apalancar fondos suficientes para  las inversiones que el país necesita y  por otro, los que conforme a la ley también tratan de minimizar la exigencia. Y como en el derecho privado se puede hacer todo lo que la ley no prohíbe (en el derecho público solo  lo que la ley permite), el sector empresarial y los contribuyentes privados buscarán siempre la forma de minimizar el pago de impuestos. Por eso la nueva reforma hace tanto hincapié en el tema de la elusión y ha llevado a una categoría de clase mundial las atribuciones del implacable y eficiente SII. 
Pero los pobres propiamente tales, especialmente los de los quintiles más a ras de piso, si bien prácticamente no están afectados por esta reforma por el asunto impuestos a las ganancias (porque no las tienen) ni a las rentas personales (porque están exentos) sino que el golpe que les propina la nueva ley tributaria es por el lado del gasto. Y este es el flanco que más les duele porque está relacionado al alza de los precios de varios de los productos de la canasta alimenticia.
Lo que ocurre con “el pueblo” prefiero llamarlo así antes que de tal o cual quintil,  o sea,  la gente social y económicamente más pobre,  es  un segmento altamente proclive al consumo de bienes  que esta nueva reforma tributaria castiga severamente: los licores espirituosos (con alcohol) , las bebidas (con azúcar ) y el tabaco (con nicotina y otros venenos) Pareciera, visto así, que es un impuesto más preocupado de la salud que de recaudar fondos. Creo que ameritaría una  campaña y promocionarla como “pague impuestos saludables y siéntase bien”.
Estudios de entidades serias,  como algunas universidades e incluso el mismo INE (antes de la caída con el Censo) muestran que en la mesa de los hogares de muy bajos ingresos, a la hora de las comidas pueden faltar muchos bienes alimenticios básicos pero jamás las bebidas azucaradas, la cerveza y para la sobremesa o para mitigar el hambre,  harto cigarrillo.  O sea comen poco, pero fuman y beben demasiado. Y este tipo de consumo doméstico es el más castigado en términos proporcionales por la reforma tributaria.  Por eso es que recomiendo que si Ud. es muy pobre y quiere que el billete le alcance, no fume, ni beba. Digo yo.         

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